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VI Congreso

VI Congreso
Lema: 
“Súmate” y “UJotaSeis: congreso de la juventud cubana”

VI Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas

Fecha: 31 de marzo - 4 de abril de 1992

Delegados: 1498

El VI Congreso de la UJC tuvo lugar del 31 de marzo al 4 de abril de 1992, 30 años de fundada la Unión de Jóvenes Comunistas como organización juvenil donde militaría la juventud revolucionaria de vanguardia para formarse en las ideas, conceptos y moral de un hombre nuevo.

Esta vez la juventud comunista se propuso convertir su congreso en un evento de todo el pueblo, donde se abordaran los temas que preocupaban a los jóvenes e interesaban al país.

Para la primera etapa de trabajo se crearon 10 comisiones auxiliares que atenderían las tareas relacionadas con el informe central, el proceso orgánico, los estatutos y reglamentos, el Programa, los aseguramientos, las candidaturas, propaganda y actividades, la atención a invitados y las apelaciones.

El informe abordó temas relacionados con el periodo especial y la participación de todos los cubanos en la batalla por sobrevivir; con el programa alimentario; el desarrollo científico técnico; el empleo juvenil; el turismo; los contingentes de la construcción; las obras de choque; los Joven Club de computación; el plan de remodelación del Malecón habanero; el Campismo Popular; el deporte; los jóvenes artistas; la educación; y las carreras más importantes para el país.

Se desarrolló el proceso orgánico desde la base hasta la instancia provincial, se podrían celebrar asambleas abiertas con la participación de los jóvenes no militantes y elegir a sus dirigentes por el sistema de votación abierto o secreto.

Con la intención de que en las discusiones de las asambleas prevalecieran las problemáticas de cada lugar, se debatió el enfrentamiento al delito, el perfeccionamiento de la enseñanza, la labor desempeñada por los técnicos y científicos que trabajan en fábricas o centros de investigación, el papel que le corresponde a las BTJ, el cumplimiento de los planes técnico económicos de los contingentes y centros laborales y el turismo.

Especial énfasis se puso en romper esquemas preestablecidos y formalismos anquilosados en las evaluaciones individuales de cada militante, ‘‘ […] ninguna evaluación tiene que parecerse a otra ni a la del año anterior". También se trató de propiciar el más sincero y abierto espíritu crítico y autocrítico en los colectivos Juveniles.

Bajo la consigna “Súmate” -que convocaba a la juventud a sobreponerse a las dificultades propias del período especial-, el eventose convirtió en el primer Congreso de la UJC autofinanciado.

Los 1498 delegados se hospedaron con los vecinos de los municipios habanerosde Playa, La Lisa y Marianao, quienes brindaron sus hogares para acoger a los jóvenes, en tanto la transportación a los diferentes lugares de reunión se hizo en bicicletas de producción nacional que se les entregaron.

El 31 de marzo de 1992 comenzaron las jornadas y las primeras cuatro horas transcurrieron en un trabajo voluntario de los delegados que se llevó a cabo a todo lo largo del país, en los túneles populares para la defensa.

Las sesiones de trabajo comenzaron el 2 de abril en 17 centros de debate desarrollándose el "Congreso en la calle", cuyos temas se centraron en las problemáticas más importantes del país. El día 3 se trabajó en plenaria y se discutieron aspectos económicos de trascendencia para el país, el apoyo de la juventud al Programa alimentario y al desarrollo de la ciencia.

El 4 de abril, también en plenaria, se abordó la temática ideológica. Se discutió sobre las falsas y reales expectativas que despertó el Congreso dentro y fuera del país, y se demostró que en los jóvenes cubanos no había ni triunfalismos estériles ni catastrofismos vacíos.

En el cónclavese examinó el enfrentamiento al delito, el perfeccionamiento de la enseñanza, el papel de las BTJ, el plan alimentario, el turismo y el cumplimiento de los planes económicos en los centros de producción y servicios. El tema más debatido fue el referido a la ejemplaridad de la militancia y su evaluación, haciéndose un llamado a eliminar el esquematismo y a observar el carácter individual de cada evaluación.

Uno de los acuerdos adoptados fue dar continuidad al Congreso en los llamados Centros Debate, cuyas asambleas se realizarían en diferentes lugares del país, donde se encontrarían los cuadros y funcionarios relacionados con el tema objeto de discusión.

En el VI Congreso no se emitieron resoluciones. La idea era que en cada centro de debate se recogieran los principales planteamientos que quedarían como líneas de trabajo hasta el VII Congreso y que tenía como centro los siguientes asuntos:

  1. Programa alimentario.
  2. Ciencia y técnica.
  3. Deporte.
  4. Turismo.
  5. Universidades.
  6. Religión.
  7. Enseñanza Primaria y Secundaria Básica.
  8. Enseñanza preuniversitaria y técnica - profesional.
  9. Cultura.
  10. Atención social y familia.
  11. Defensa.
  12. Orden interior.
  13. Salud.
  14. Jóvenes trabajadores.
  15. Tiempo libre.
  16. Mujeresjóvenes.
  17. Documentos rectores.

La nueva dirección de la UJC electa durante el Congreso, integrada por 26 personas, asumió las funciones de Buró y Comité Nacional en correspondencia con la situación de Periodo Especial por la que atravesaba el país. Estuvo encabezada por Roberto Robaina y Juan Contino Aslán como Primero y Segundo Secretarios, respectivamente. 

En la clausura del VI Congreso, el Comandante en Jefe Fidel Castro habló sobre la difícil situación económica y política del país, de la firme posición de principios que siempre ha mantenido la Revolución, de las razones y las consecuencias de la caída del campo socialista, de la proeza que significaba sobrevivir, a pesar de todo, frente a un enemigo ahora más fortalecido, del optimismo y la confianza en lo que estamos haciendo y de la firme decisión de no renunciar a nuestra obra.

El Congreso concluyó con un concierto gigante en la Plaza de la Revolución y los delegados se quedaron un día más en la capital a petición de los vecinos que le dieron alojamiento.

En la Plaza de la Revolución los delegados aprobaron, a mano alzada, el Manifiesto de Abril, declaración de principios de la nueva generación de cubanos orgullosa de llamarse socialista y comunista. En el acto Fidel ratificó su confianza en los jóvenes y la seguridad de que las nuevas generaciones y las generaciones anteriores serían capaces de defender con hechos y no solo con palabras la Patria, la Revolución y el Socialismo.

Post Congreso

En correspondencia con las decisiones de su última gran reunión nacional, durante 1993 la organización se enfrascó en la realización de los llamados “Centros Debate”, que bajo la consigna de “Seis en Siete” (en alusión la continuación del VI Congreso y la preparación del VII), daban continuidad al tratamiento de los principales aspectos abordados en 1992.

El primer Centro Debate examinó lo relativo a la Vida Interna el 6 de febrero de 1993, en las instalaciones de EXPOCUBA. Los participantes discutieron acerca de la ejemplaridad y la vida de los militantes en la comunidad, se destacó la necesidad de que la UJC funcionara en los barrios. Se valoró lo relativo a los militantes que se acogían a la “baja natural” cuando arribaban a la edad tope con el propósito de no incorporarse al Partido. También se examinó la inestabilidad de los cuadros juveniles y la necesidad de que los jóvenes estuvieran informados de cuanto acontecía en el país.

El 31 de diciembre se produjo un acontecimiento inédito para la UJC. Para ese día se convocó a una reunión del Buró Nacional a la que asistió el Comandante en Jefe. En la reunión se anuncia la decisión de nombrar a Roberto Robaina, Ministro de Relaciones Exteriores, al tiempo que se promueve a Juan Contino Aslán y a Miguel Díaz-Canel Bermúdez a los cargos de Primer y Segundo secretarios respectivamente.

 Fidel explica el porqué de los cambios realizados en la Primera Secretaría de la organización y ratifica la confianza de la Revolución en los jóvenes. Al respecto adujo que se habían tomado en consideración los méritos y características personales de Robaina, las cuales podían facilitar un trabajo en materia de relaciones internacionales más dinámico en correspondencia con el papel proactivo de la política exterior cubana.

Los Centros Debates acordados por el VI congresos continuaron desarrollándose. Esbozamos una breve referencia a continuación:

El tema de las universidades (11 de abril de 1993), se analizó en Camagüey. En esta ocasión, el Secretario General de la organización juvenil, Juan Contino, explicó la necesidad de hacer énfasis en la educación de los estudiantes y en la formación de valores. El Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, impartió una conferencia sobre la universidad cubana a los más de 300 estudiantes allí presentes. Se debatió acerca de las residencias estudiantiles y la indisciplina en ellas, el fortalecimiento de las estructuras estudiantiles de dirección, la investigación en función de las necesidades del país y la movilización para las Brigadas Estudiantiles de Trabajo. También se llamó la atención sobre los estudiantes que, una vez graduados, se negaban a ocupar las plazas que se les otorgaban.

El tema de los Jóvenes trabajadores (2 de mayo de 1993), se analizó en la provincia de Holguín. Presidieron la reunión Juan Contino Aslán, Primer Secretario de la Organización juvenil, y Francisco Linares, presidente del Comité Estatal del Trabajo y Seguridad Social. Los presentes debatieron acerca de la productividad del trabajo, la disciplina laboral, las obras de choque, la atención a los jóvenes reubicados, el delito económico y el uso racional de la energía.

EL tema del plan alimentario (28-30 de mayo de 1993), se analizó en el batey Colorado de la empresa de Cultivos Varios Valle de Caonao de Yaguajay. Estuvo presidido por Juan Contino Aslán, Primer Secretario de la organización juvenil, Carlos Pérez, Ministro de Agricultura, y Gilberto Espinosa, Primer Secretario de la UJC en Sancti Spíritus. En la reunión fueron analizados los resultados de las movilizaciones al agro, la productividad de los movilizados, el programa alimentario, la realidad de los mercados concentradores, la eficiencia y la disciplina tecnológica. Se examinó también lo relativo a la baja retención de los politécnicos agropecuarios, el papel del Ejército Juvenil del Trabajo en el impulso al programa alimentario, la ganadería y la recuperación cañera.

El tema del Orden interior (5 de junio de 1993). Los delegados examinaron la problemática del delito y su significado en el período especial, el papel de la UJC y de la sociedad en la prevención y la profesionalidad de la policía y del personal jurídico. Se planteó la necesidad de elevar el papel de la militancia en cada cuadra o barrio y de incentivar la incorporación de los jóvenes a las fuerzas del orden público.

El tema del Turismo (27 de junio de 1993), se analizó en Varadero, Matanzas. Abordó lo relativo al apoyo a la calidad de los servicios, la reducción de los costos, la eficiencia, las comisiones de idoneidad, la disciplina y la propina, así como la ejemplaridad de la militancia.

El tema del Tiempo libre y recreación para la comunidad (8–10 de julio de 1993), se analizó en Ciego de Ávila con la presencia del Primer Secretario de la organización, Juan Contino, y Alfredo Hondal, Primer Secretario del Partido en el territorio, se debate el desarrollo de iniciativas para asegurar la recreación del pueblo a partir de los escasos recursos con que cuenta

El tema de la Defensa (5 de diciembre de 1993), se analizó en el Jardín Botánico de la ciudad de Cienfuegos. Contó con la participación de más de 200 delegados de todos los mandos de las FAR, fue presidida por Juan Contino Aslán, Primer Secretario de la organización juvenil, y Ulises Rosales del Toro, Jefe de Estado Mayor de las FAR. Fueron examinados tres grandes temas: el Servicio Militar General, la preparación del país para la defensa y la educación patriótico militar e internacionalista.

En los primeros años de la década de los 90, comienza a ser objeto de atención la presencia de la UJC en las comunidades. Este interés, en el que ya laboraba el Partido, obedecía a la necesidad de que las organizaciones políticas tuvieran un mayor protagonismo en las zonas residenciales (comunidades o barrios); pues como resultado de las tensiones originadas por la crisis, era indispensable ejercer entre la población un mayor protagonismo y capacidad de orientación entre la población.

Esta inquietud se acrecentaba ante el hecho de que la estructura organizativa territorial, tanto del Partido como de la UJC, era por lugares de actividad, es decir por centros de estudio o trabajo lo cual restaba protagonismo, sobre todo, a la agrupación juvenil, pues el Partido poseía los llamados núcleos zonales, cuyos militantes, jubilados en su inmensa mayoría, desempeñan una eficaz labor en sus respectivas comunidades.

El asunto fue objeto de examen en diversas reuniones a lo largo de 1993, así se analizó la participación de la UJC en los Consejos Populares y se acordó estudiar la creación de una estructura flexible de la organización en los barrios para organizar a los jóvenes en torno a las prioridades locales al tiempo que se hizo un llamado a prestar más atención al papel que desempeñan los militantes en sus zonas de residencia.

En el transcurso de la primera mitad de los 90, fueron objeto de atención de la UJC, las cuestiones relativas a las campañas en saludo a los aniversarios del triunfo de la Revolución, la recuperación cañera con la incorporación de miles de jóvenes a las labores de siembra, limpia y corte de la gramínea, las campañas de verano, la movilización de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo y las Fuerzas de Acción Pioneril (FAPI), el papel de la UJC y la OPJM en el tratamiento del problema de la prostitución y la conducta de niños y adolescentes en su relación con los turistas de otros países, y las expediciones que, con el nombre de Tuxco, reeditaban la hazaña de los expedicionarios del yate Granma entre México y Cuba, y su histórico desembarco por Las Coloradas.

En el periodo, la UJC, la FEU y la FEEM debieron empeñarse en atender y orientar al estudiantado, el principal sector juvenil que por esa época integraba la organización política. Ello tuvo sus causas en la recesión económica por la cual se cerraron numerosas empresas, cuyos trabajadores marcharon a sus casas con un subsidio. En consecuencia, se limitaron los crecimientos en los medios laborales, al tiempo que una parte de los militantes se desvincularon de sus comités de base.

El estudiantado no escapó a los efectos del cruento fenómeno que se cernía sobre país. Su acción dañó con particular fuerza los servicios educacionales, lo que se tradujo en el descenso de la calidad y la reducción de las ofertas para continuar estudios en los institutos preuniversitarios y universidades. Estas eran las vías fundamentales de acceso a las especialidades que tradicionalmente habían sido más atractivas desde el punto de vista intelectual, las que aseguraban reconocimiento social y seguridad económica.

En lugar de las vías tradicionales se potenció entonces la enseñanza técnica y profesional en sus niveles básicos y medio como vía principal de continuidad de estudios. Por consiguiente, se produjo una considerable ampliación de las especialidades agropecuarias y de la construcción, de vital importancia para el país.

Ante el crecimiento experimentado por la educación técnica y profesional, en el curso 1994-1995 se llevaron a cabo reformas destinadas a elevar la calidad de acuerdo con los nuevos imperativos del desarrollo del país y de la creciente demanda de empleo, a fin de preparar un trabajador más competitivo en respuesta a las exigencias de la producción moderna. Se trataba de una transformación cualitativa relacionada con un nuevo diseño de formación y la reducción de la estructura de especialidades.

La UJC, y en particular la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, no permanecieron al margen de la reforma operada en la educación. Durante los años más difíciles de la crisis dicha organización y sus afiliados se ocuparon de fortalecer la calidad del proceso de enseñanza, el aseguramiento del tránsito de los estudiantes por el sistema de educacional y la inserción laboral de los graduados de la enseñanza técnica y profesional.En tal sentido se realizó una considerable labor de persuasión y promoción entre los estudiantes a fin de que optaran por estudiar las especialidades prioritarias.

Una preocupación presente en estos años trasmitida a las organizaciones juveniles, fue la necesidad de dar a conocer a los jóvenes la historia nacional como vía fundamental para comprender la situación por la que el país atravesaba y el porqué del conflicto con los Estados Unidos, cuyo cerco a la Isla se hacía cada vez más cruento. Se empleaba así la Historia como un arma para fortalecer la conciencia política y el consenso en torno al proyecto revolucionario.

El bloqueo norteamericano sobre Cuba era quizás el mayor ejemplo de la necesidad de explicar a los jóvenes del porqué de su existencia.

En este contexto, a principios de julio del 95, tuvo lugar en el Palacio de la Revolución de La Habana, los Consejos de la FEU y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), encabezadas por sus respectivos presidentes. Se encontraban presentes también el Comandante en Jefe Fidel Castro y una representación del Comité Ejecutivo del Consejo de Estado.

En la reunión, fueron propuestas y aprobadas las modificaciones al sistema de pagos para los estudiantes universitarios, tema que fuera objeto de amplios debates en las aulas universitarias, lo cual muestra la influencia de la participación desde la base hacia las instancias superiores de gobierno, traduciéndose en reformas a partir de las cuestiones que se demandan. Resultó sumamente significativa la propuesta de los propios estudiantes acerca de la necesidad de renovar el trabajo político ideológico en las universidades y propiciar el debate de las cuestiones de actualidad en el país y el mundo como forma de lucha contra la apatía que afectaba a algunos estudiantes.

La necesidad de propiciar el debate sobre los problemas de la agenda nacional y el estudiantado, favoreció la realización de talleres de ideas emprendidos en los principales centros de educación superior, donde se produjeron intercambios de los principales dirigentes de la Revolución con estudiantes de todo el país.

Fuentes:

“La Unión de Jóvenes Comunistas. Bosquejo Histórico 1962-2005”. Luis Gómez Suárez. Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ). La Habana, 2004.  

“La Unión de Jóvenes Comunistas, heredera y continuadora de las tradiciones de lucha de la juventud cubana”. Lourdes del Busto Martínez. Escuela Nacional de la UJC "Julio Antonio Mella". Material de apoyo a la docencia. La Habana, 2004.

 

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