Respuestas a las Preguntas Tema 1 módulo 3.
Yusleydi López Leyva G1 yusleydi.lopez@nauta.cu
Las definiciones de los términos salud y enfermedad son abundantes en la literatura especializada, pero para nuestro análisis aludiremos en primer lugar al concepto propuesto por la OMS en 1946 que plantea: “La salud es un estado de bienestar físico mental y social completo, y no solo la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición suele tomarse como punto de partida al realizar cualquier análisis sobre el tema, debido, esencialmente a su carácter internacional y su valor histórico, constituyendo un paso de avance indiscutible no obstante deja brechas a la interpretación del lector, resultando imperfecta en varios aspectos por ejemplo:
- la salud no es absoluta resultando un tanto utópico el uso de la palabra completo,
- la salud y la enfermedad no son mutuamente excluyentes,
- se define la salud únicamente en términos subjetivos equiparando el bienestar a la salud.
- Considera la salud como un estado fijo.
Definir la salud como un completo estado de bienestar físico, mental y social, da cuenta que la salud es multidimensional, donde los aspectos subjetivos son tan importantes como los objetivos para su entendimiento, sin embargo, concebir la salud de esta manera, no proporciona una delimitación adecuada de ella como objeto de estudio, sino que más bien constituye un objetivo, lograr ese bienestar físico, mental y social.
En 1973, con los avances de las investigaciones en salud, la OMS plantea que la salud es el conjunto de todas las actividades relacionadas con la salud y la enfermedad de una población, el estado sanitario y ecológico del ambiente de vida, la organización y funcionamiento de los servicios de salud y enfermedad, la planificación y gestión de los mismos y la educación para la salud.
En esta definición se realza el papel del medio en el cual se encuentra inmerso el individuo y se alude a varios de los determinantes del estado de salud de la población así como a la importancia que se concede a la educación para la salud en el fomento de hábitos y estilos de vida saludables.
Durante el siglo XX se consolidó un enfoque moderno de salud pública, refrendado en la definición de Milton Terris:
“es la ciencia y el arte de prevenir las dolencias y discapacidades, prolongar la vida y fomentar la salud y la eficiencia física y mental, mediante esfuerzos organizados de la comunidad para sanear el medio ambiente, controlar las enfermedades infecciosas y no infecciosas, así como las lesiones, educar al individuo en los principios de la higiene personal, organizar los servicios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y para la rehabilitación, así como desarrollar la maquinaria social que le asegura a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud.”
Esta definición tiene un valor instrumental al conceder un papel preponderante a la comunidad, dándole protagonismo en la solución de las problemáticas de salud, los actores sociales asumen responsabilidad para garantizarse a sí mismo una vida saludable, además de ser un eslabón imprescindible en el proceso de intervención de las instituciones de salud con el fin de prevenir enfermedades y dolencias, así como fomentar el bienestar de las personas realzando el valor de la prevención primaria de la salud.
El concepto de Terris presupone la participación del Estado pero también de la comunidad. No solo salud como derecho, sino como responsabilidad. Esta concepción, es básica para entender el nexo existente entre comunidad y sistemas de salud así como la necesidad de la intersectorialidad para garantizar salud integral. De tal idea se desprende la intención de acercar los servicios de salud, a los espacios donde las personas se reproducen en su condición humana, y considerarlos parte del proceso.
No obstante se le hace la crítica de considerar solo la enfermedad en su etapa precoz, obviando aquellas que pueden no producir síntomas, ni limitar la capacidad de funcionamiento, pero que existen.
Podemos decir entonces que los conceptos de salud- enfermedad han evolucionado históricamente en relación al conocimiento que desarrolla la ciencia sobre ellos y por la propia realidad de desarrollo de las enfermedades y los modelos de atención a la salud.
En la historia de la ciencia de la salud se han desarrollado diversos enfoques pero consideramos que todos los grupos humanos, con independencia de su riqueza y aporte económico, tienen igual derecho a la salud visión que nos lleva al concepto de equidad en salud el cual presupone la promoción en salud de una igualdad de oportunidades.
Para el análisis de las condiciones de salud se hace necesario profundizar en los componentes básicos de los determinantes sociales de la salud que posibilite la transformación de las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones y brinde solución a los problemas más acuciantes de salud.
La posición del individuo en la sociedad tiene su origen en diversas circunstancias que la afectan, como los sistemas socioeconómicos, políticos y culturales. La estratificación social determina las inequidades en la salud mediante:
-la exposición diferencial a los riesgos para la salud,
- las vulnerabilidades diferenciales en cuanto a las condiciones de salud y disponibilidad de los recursos materiales,
- las consecuencias diferenciales, económicas, sociales y sanitarias, para los grupos e individuos en una posición de mayor o menor ventaja.
Los componentes básicos del marco conceptual de los determinantes sociales de salud incluyen:
- La situación socioeconómica y política,
- Los determinantes estructurales y
- Los determinantes intermedios.
La relación entre estos la podríamos esquematizar de la siguiente manera:
Los determinantes estructurales de salud son todos aquellos atributos que generan o fortalecen la estratificación de una sociedad y definen la posición socioeconómica de la gente. Estos mecanismos configuran la salud de un grupo social en función de su ubicación dentro de las jerarquías de poder, prestigio y acceso a los recursos. El adjetivo estructural recalca la jerarquía causal de los determinantes sociales, en la generación de inequidades sociales en materia de salud.
Los determinantes estructurales operan mediante los determinantes intermedios para producir resultados de salud. Estos se distribuyen según la estratificación social y determinan las diferencias en cuanto a la exposición y la vulnerabilidad a las condiciones perjudiciales para la salud.
Las desigualdades económicas y sociales tienen una fuerte correlación con las desigualdades en los indicadores sanitarios como la esperanza de vida al nacer, la oferta y acceso a los servicios de salud, la morbimortalidad, la distribución de los determinantes sociales de la salud, etc.
Con relación a la posición social se ha demostrado que las mejoras en los ingresos y la educación guardan una relación favorable con la salud. La ocupación también es pertinente para la salud, no solo por la exposición a riesgos específicos en el lugar de trabajo, sino porque además sitúa a la persona en la jerarquía social. La relación entre estas variables y la salud parte del hecho de que en primer lugar le permite al profesional de la salud inferir en cuanto a las enfermedades para la cual el individuo pudiera tener mayor susceptibilidad, las llamadas enfermedades profesionales debido a exposición a sustancias tóxicas, ruido, tensión mantenida entre otros. Estas variables también guardan relación con las características del sujeto, sus valores, motivaciones con relación a la salud.
El género funciona también, en muchos contextos, como un determinante estructural, junto con la posición social y el grupo étnico, debido a la influencia fundamental que tiene en el establecimiento de jerarquías en la división del trabajo, la asignación de recursos y la distribución de beneficios. La división de las funciones según el sexo y el valor diferencial asignado a esas funciones se traducen en asimetrías sistemáticas en el acceso y control de recursos de protección social fundamentales como la educación, el empleo y la salud.
Ejemplo de lo anterior son los datos siguientes: en lo que se refiere a disparidad de ingreso por género, se estimó que los ingresos promedios de las mujeres latinoamericanas, como porcentaje de los ingresos de los hombres, fluctuaron entre el 62 % en México y República Dominicana y el 81% en El Salvador. Con relación a la autonomía económica el 31,8% de las mujeres carecían de ingresos propios en comparación con el 12,6 % de los hombres. Mientras que la mortalidad por accidentes y violencia en los hombres es de 106 por cada 100 000 y de solo el 28.6% en las mujeres mientras que otros factores como las condiciones de vida, oportunidades de empleo, situación socioeconómica repercute en los factores de riesgo ambientales y conductuales del cáncer de mama.
Por otro lado la distribución de la población y su composición por grupo de edades también es un determinante crucial en los servicios sociales, económicos relacionados con la salud.
La equidad en salud requiere considerar que cada etapa de la vida se generan necesidades específicas asociadas al nivel de desarrollo psicosomático y social que experimenta cada grupo: las capacidades y las necesidades de niños, adolescentes y jóvenes son diferentes entre ellos, y de ellos con los adultos.
En el proceso de desarrollo ontogenético se pasa por diferentes etapas que llevan aparejados requerimientos de salud diversos. Sería superficial creer que en la medida que el ser humano avanza en edad, aumentan sus necesidades de salud en proporción aritmética. Si bien es cierto que en un niño resultan menos complicadas las redes sociales, su personalidad solo existe en términos de rasgos y su organismo es biológicamente más saludable que el de un anciano, no es una correlación sencilla, sino que es el resultado del complejo entretejido de varios factores. Los cuidados y problemas de salud difieren entre un recién nacido, un adolescente y un adulto mayor.
En el adolescente, por ejemplo, se producen cambios biopsicosociales y sus necesidades son mucho más complicadas que en el recién nacido, por la independencia personal, su intensa vida social, las relaciones que establece con los coetáneos y al mismo tiempo sus recursos de supervivencia biológicas también son superiores, por lo que no requiere de los cuidados constantes característicos del recién nacido. Sin embargo, requiere de una cercanía afectivo-educativa de los adultos como guía para enfrentar los retos que lleva el proceso de transformación de niño en adulto y los peligros de perder la salud están determinados en gran medida por acciones personales dañinas, que en muchas ocasiones están determinadas por la inexperiencia (como el alcoholismo, el tabaquismo, las infecciones de trasmisión sexual). También se puede ver que en el anciano existe otra combinación diferente a los ejemplos anteriores, porque producto del envejecimiento, los requerimientos de salud son grandes, pero diferentes al del recién nacido, ya que en aquel es por su inmadurez y en este, por las pérdidas, y al mismo tiempo necesita de los cuidados y ayuda de su familia y grupos de apoyo social. Eso significa que deben existir políticas, programas y proyectos específicos para cada edad (ejemplo; programa materno-infantil, programa de atención al adolescente, programa de atención integral al adulto mayor).
Cada edad debe contextualizarse y atenderse en virtud del posicionamiento socioeconómico que experimenten niños, adolescentes y jóvenes, sus situaciones de género, ocupación y territoriales siendo obligatorio correlacionar diferentes factores en el estudio de la salud. Por ejemplo determinantes socioeconómicas pueden repercutir en problemas de salud como: embarazo a edades tempranas, maltrato infantil (con la consecuente repercusión en la salud), las adicciones todas las cuales pueden tener una repercusión en la calidad con que se recorre el ciclo de vida y provocar muerte o enfermedad prematura.
En este sentido se ha venido trabajando lo que ha conllevado a un giro tangible en el enfoque de la política, la investigación y el trato que se le dispensa en general a la infancia, adolescencia y juventudes ejemplo de lo cual ha sido la Convención de los Derechos del Niño (CDN). La Convención fue, sin lugar a dudas, el primer pacto entre países, pero no el último, que deja claro el valor que tienen esos grupos para la construcción de una sociedad humana. En Cuba la CDN entro en vigor el 20 de septiembre de 1991, luego de ser publicado íntegramente su texto en la Gaceta Oficial refrendando los derechos de los niños y adolescentes de manera legal.
De acuerdo con la CDN estos deben disfrutar de los niveles más altos de salud posibles y tener acceso a servicios para la prevención y el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación. Enfatiza, en particular, que los estados parte adopten las medidas adecuadas para reducir la mortalidad infantil y asegurar a todos los niños la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sea necesaria. Así mismo asume el compromiso de combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de salud, mediante la aplicación de la tecnología disponible, el suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable, teniendo en cuenta los peligros de la contaminación del medio ambiente.
La CDN también busca asegurar la atención sanitaria pre y postnatal adecuada a las madres y garantizar que todos los sectores de la sociedad, en particular los padres y los niños conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición para los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental, las medidas de protección de accidentes y reciban apoyo para la aplicación de estos conocimientos.
La apertura del nuevo milenio trajo también la formulación de los primeros Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que se trazan las naciones para avanzar en pro de un desarrollo humano, entre los cuales la preocupación sobre los problemas que enfrenta la infancia y la necesidad imperiosa de erradicarlos aparece expresada en varias de sus metas. La voluntad política de mejorar la vida de los niños y niñas se mantiene para el 2030, a través de los nuevos ODS; los intereses de la infancia aparecen explícitos en 8 de los 17 objetivos, y forman parte de las primeras metas de cada uno.
Los nuevos (ODS) aprobados en el 2015, incluyen uno un epígrafe sobre Salud y Bienestar cuya meta pretende “Lograr la cobertura sanitaria universal, incluida la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas inocuos, eficaces, asequibles y de calidad para todos” Una meta verdaderamente ambiciosa en un mundo donde aún impera la desigualdad en el acceso a la salud.
Dentro de las Metas del Objetivo 3 se encuentran poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos a 12 por cada 1.000 nacidos vivos y la mortalidad de los niños menores de 5 años al menos a 25 por cada 1.000 nacidos vivos.
También se persigue poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades tropicales desatendidas, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar previniendo abuso de sustancias adictivas, incluido el uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol por lo que se deben trazar acciones interventivas concretas con los adolescentes y jóvenes, como grupo de riesgo.
Otra meta va dirigida a garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales
Pensar en salud desde esta óptica, significa poner en la agenda de los actores locales las prioridades del amor, la justicia, crear una sociedad donde la salud de los niños adolescentes y jóvenes sea más que una mera declaración de derechos sino que se convierta en un ejercicio efectivo de los derechos que le corresponden garantizando condiciones materiales de vida dignas por lo que se necesita de adultos comprometidos y responsables para diseñar, implementar políticas públicas que garanticen el efectivo ejercicio de sus derechos.
Tarea tema 2 módulo 3. Yusleydi López Leyva. G1.
La política de salud en Cuba tiene sobre todo un enfoque universal, que permite llegar a través de sus programas e instituciones a todos los territorios y beneficia a todos los grupos poblacionales. Este enfoque es la manera más adecuada de poder garantizar el acceso pleno a los servicios de salud de la población siendo, en nuestro país, un servicio gratuito y un derecho de todos.
La política de salud en Cuba se asienta en la cobertura total donde un eslabón esencial es la Atención Primaria de Salud, la cual se extiende a todos las comunidades. Eso no significa que no existan diferencias territoriales en el acceso y la disponibilidad a los servicios de salud ni que las instituciones secundarias y terciarias también se integren al reto de lograr el bienestar de la población.
La meta de salud para todos requiere de la extensión no sólo de los servicios, sino de todas las actividades: docentes, de investigación y promoción de salud que la hagan posible. Exige del compromiso de todas las instituciones y grupos humanos en el fomento de la salud. Depende también de procesos de descentralización que fomenten el empoderamiento de los órganos locales de gobierno en la solución de problemas de salud que exigen tramitación territorial. Aún cuando existen desde el Ministerio de Salud Pública programas específicos se necesita profundizar en la visión particular de las necesidades de grupos y territorios con diferencias en sus problemas de salud, niveles de desarrollo socioeconómico, infraestructura y contexto.
En Cuba la Reforma del Sistema de Salud, acompañado de las inmensas transformaciones sociales y en las políticas públicas, que se sucedieron a partir del triunfo de la Revolución han provocaron un cambio en el perfil epidemiológico de la población, se transitó de un perfil donde la muerte lo determinaban las enfermedades transmisibles y nutricionales a las enfermedades crónicas no transmisibles acompañadas de otras como los accidentes.
Durante las reformas que se ejecutaron entre 1960 hasta 1989, la extensión territorial en cobertura de salud en Cuba estuvo definida por hechos de institucionalización claves, tales como: 1) Creación del servicio médico rural, 2) Creación del Policlínico Integral, 3) Perfeccionamiento de ese modelo con la fundación del Policlínico Comunitario y 4) Fundación del modelo de medicina familiar.
A partir del 2011 se produce un reordenamiento de los servicios a través del cual se pretende lograr un uso más eficiente de los recursos humanos y materiales disponibles, sin afectar los principios de organización del sistema. Existe también una política nacional en curso que busca un mejor control de los recursos humanos y materiales y elevar la eficiencia en su uso.
El Estado Cubano ha mostrado, en todo momento, una fuerte voluntad política para garantizar el adecuado desarrollo y bienestar de la infancia, adolescencia y juventud. Distintos datos e investigaciones muestran el nivel de protección y desarrollo que poseen los niños y adolescentes de la isla en especial en relación a la cobertura educativa y la atención a la salud.
Actualmente Cuba se encuentra inmersa en un proceso de actualización de su modelo económico, tomando como base los Lineamientos de la Política Económica y Social, pese a las complejas transformaciones que se llevan a cabo en el país, ha existido en todo momento el compromiso explicito de del gobierno y sus instituciones de mantener los logros alcanzados en la protección de la infancia y la adolescencia. El estado prioriza el desarrollo integral de la infancia con programas de salud y educación como: el “Educa tu hijo”, el “Programa de Atención Materno Infantil”, el “Programa de Vacunación”, el “Programa de Atención Integral al Adolescente”, “Programa Nacional de Acción sobre los Accidentes en Menores de 20 Años”, “ Programa de Maternidad y Paternidad Conscientes”, “ Programa para una Conducta Sexual Responsable”; al mismo tiempo hay acciones específicas para la juventud en los programas para prevenir y atender hábitos tóxicos: tabaquismo, alcoholismo y drogadicción.
En el 2015 Cuba se convirtió en el primer país del mundo que ha sido certificado como libre de trasmisión materno infantil del VIH y la sífilis congénita, este logro ha sido posible gracias a los esfuerzos del estado para garantizar una atención prenatal con un promedio de 10 controles por embarazada, el parto institucionalizado con personal calificado, la prueba serológica y la detección del VIH durante el embarazo, acceso al tratamiento antirretroviral según lo establecido por los organismos internacionales.
En resumen la política cubana se encuentra enfocada al reconocimiento del derecho a la salud que tienen todos los niños y adolescentes, sin distinción de procedencia familiar, raza, género y territorio. El sistema de salud cubano tiene como principales características: el carácter estatal y social de la aplicación de la medicina, de acuerdo con los principios de la moral socialista y de la ética médica establecida, la accesibilidad y gratuidad de los servicios, orientación profiláctica como función priorizada de las acciones de salud, aplicación adecuada de los adelantos de la ciencia y la técnica, participación activa y organizada de la población en los planes de salud pública, colaboración internacional en el campo de la salud, la intersectorialidad para el fortalecimiento de las acciones de salud en los territorios y el trabajo comunitario.
Los principales resultados del país en materia de Salud se expresan en la cobertura total de atención a la población, reducción de los índices de mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad por enfermedades infecto – contagiosas a niveles mínimos, ampliación de la esperanza de vida, entre otros.
Dentro de los principales problemas de salud en la infancia adolescencia y juventud, en la literatura especializada se citan:
1) Accidentalidad en menores de 5 años y adolescentes.
2) Maternidad adolescente.
3) Crecimiento de la diabetes en edades tempranas.
4) Morbilidad por Diarreas.
5) Enfermedades respiratorias.
6) Crecimiento de la HTA en jóvenes.
7) Las diferencias de género se acentúan en la medida que se avanza en la edad, generando desventajas para las mujeres adolescentes y jóvenes. Pero también crece mortalidad masculina.
8) Con el avance en la edad crece también la mortalidad por tumores.
9) El maltrato infantil y la violencia entre jóvenes
Desde el punto de vista territorial en el Segundo Frente tenemos como problemas de salud en los grupos de edades objeto de análisis:
1) El embarazo en la adolescencia que constituye un problema sobre todo en las zonas de difícil acceso que se incrementa por carencia de recursos para recreación sana y para enfrentar la vida cotidiana, inestabilidad en el suministro de anticonceptivos sufrido durante casi todo el año, condiciones socioeconómicas desfavorables, inicio temprano de las relaciones sexuales, la permanencia de patrones culturales machistas que empoderan al varón en las relaciones de pareja, lo que hace que las adolescentes se encuentren en situaciones de inequidad de género.
2) La mortalidad infantil al cierre del 2020 se comportó por encima de la media nacional, con tres fallecidos de ellos por malformaciones congénitas 2 y por afecciones en el periodo perinatal 1.
3) La tasa de muerte escolar estuvo por encima del 2019 y de la media nacional con 1 fallecido por causa accidental (asfixia por inmersión), 2 por leucemia.
4) El Bajo peso al Nacer que aunque disminuye en comparación con el 2019 pero continúa siendo un problema de salud por la cantidad de casos reportados.
5) Existe una tendencia al aumento de la anemia al sexto mes, al año, dos años y cinco años debido a déficit de hierro. Es imprescindible valorar la distribución de los alimentos liberados y normados tomando en consideración los ingresos económicos y la percápita familiar.
6) Dentro de las enfermedades crónicas no trasmisibles, en la morbilidad del municipio, se destaca el incremento de las Infecciones Respiratorias Agudas, las Enfermedades Diarreicas Agudas y la Varicela. Lo anterior se vincula a las condiciones climáticas del territorio, el acceso a los recursos hidráulicos, condiciones higiénicas sanitarias de la vivienda, ciclo de recogida de los desechos sólidos, etc.
7) Aumento de las enfermedades oncopediatras destacándose la leucemia como la de mayor incidencia en el municipio.
8) Presencia de otros comportamientos y problemáticas sociales que influyen en la salud de niños, adolescentes y jóvenes como la violencia, el maltrato infantil, las adicciones.
En este perfil de salud tienen influencias los determinantes sociales tales como de género, edad, raza y zona de residencia, ingresos económicos, ocupación, hábitos y estilos de vida, condiciones de vida, etc que afectan el estado de salud de niños, adolescentes y jóvenes las cuales explican la variabilidad del mismo.
En nuestro territorio se identifican problemas en los procesos de reproducción de la vida cotidiana tales como:
1) ingresos que no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas de los pobladores con un ingreso percápita que no logra satisfacer las expectativas.
2) insatisfacción con las ofertas existentes en las redes de tiendas del comercio interior sobre todo en los productos de alimentación y aseo que influye en el cuadro de salud. Los problemas en la calidad de los alimentos que acostumbra a consumir la población, ya sea por un estilo de consumo alimentario no saludable o porque el mercado no ofrece las opciones adecuadas y hay dificultades con la disponibilidad y el acceso, repercuten sobre el incremento de enfermedades crónicas no trasmisibles.
3) un por ciento alto del fondo habitacional en condiciones regulares y malas, con poco mobiliario y confort y muchas veces hacinamiento propicia la trasmisión de enfermedades respiratorias mientras que las malas condiciones estructurales de la vivienda crea riesgos para los accidentes mientras la inseguridad que proporciona una vivienda, con las características mencionadas, propicia el estrés.
4) dificultades con servicios básicos como la recogida de los desechos sólidos, el acceso al agua potable, el transporte sanitario sobre todo en la zona montañosa provocando problemas de higiene que se reflejan en la alta morbilidad por Infecciones Respiratorias Agudas y Enfermedades Diarreicas Agudas así como en el acceso a los servicios de salud de Nivel Secundario.
Respuestas a las Preguntas Tema 1 módulo 3.
Yusleydi López Leyva G1 yusleydi.lopez@nauta.cu
Las definiciones de los términos salud y enfermedad son abundantes en la literatura especializada, pero para nuestro análisis aludiremos en primer lugar al concepto propuesto por la OMS en 1946 que plantea: “La salud es un estado de bienestar físico mental y social completo, y no solo la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición suele tomarse como punto de partida al realizar cualquier análisis sobre el tema, debido, esencialmente a su carácter internacional y su valor histórico, constituyendo un paso de avance indiscutible no obstante deja brechas a la interpretación del lector, resultando imperfecta en varios aspectos por ejemplo:
- la salud no es absoluta resultando un tanto utópico el uso de la palabra completo,
- la salud y la enfermedad no son mutuamente excluyentes,
- se define la salud únicamente en términos subjetivos equiparando el bienestar a la salud.
- Considera la salud como un estado fijo.
Definir la salud como un completo estado de bienestar físico, mental y social, da cuenta que la salud es multidimensional, donde los aspectos subjetivos son tan importantes como los objetivos para su entendimiento, sin embargo, concebir la salud de esta manera, no proporciona una delimitación adecuada de ella como objeto de estudio, sino que más bien constituye un objetivo, lograr ese bienestar físico, mental y social.
En 1973, con los avances de las investigaciones en salud, la OMS plantea que la salud es el conjunto de todas las actividades relacionadas con la salud y la enfermedad de una población, el estado sanitario y ecológico del ambiente de vida, la organización y funcionamiento de los servicios de salud y enfermedad, la planificación y gestión de los mismos y la educación para la salud.
En esta definición se realza el papel del medio en el cual se encuentra inmerso el individuo y se alude a varios de los determinantes del estado de salud de la población así como a la importancia que se concede a la educación para la salud en el fomento de hábitos y estilos de vida saludables.
Durante el siglo XX se consolidó un enfoque moderno de salud pública, refrendado en la definición de Milton Terris:
“es la ciencia y el arte de prevenir las dolencias y discapacidades, prolongar la vida y fomentar la salud y la eficiencia física y mental, mediante esfuerzos organizados de la comunidad para sanear el medio ambiente, controlar las enfermedades infecciosas y no infecciosas, así como las lesiones, educar al individuo en los principios de la higiene personal, organizar los servicios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y para la rehabilitación, así como desarrollar la maquinaria social que le asegura a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud.”
Esta definición tiene un valor instrumental al conceder un papel preponderante a la comunidad, dándole protagonismo en la solución de las problemáticas de salud, los actores sociales asumen responsabilidad para garantizarse a sí mismo una vida saludable, además de ser un eslabón imprescindible en el proceso de intervención de las instituciones de salud con el fin de prevenir enfermedades y dolencias, así como fomentar el bienestar de las personas realzando el valor de la prevención primaria de la salud.
El concepto de Terris presupone la participación del Estado pero también de la comunidad. No solo salud como derecho, sino como responsabilidad. Esta concepción, es básica para entender el nexo existente entre comunidad y sistemas de salud así como la necesidad de la intersectorialidad para garantizar salud integral. De tal idea se desprende la intención de acercar los servicios de salud, a los espacios donde las personas se reproducen en su condición humana, y considerarlos parte del proceso.
No obstante se le hace la crítica de considerar solo la enfermedad en su etapa precoz, obviando aquellas que pueden no producir síntomas, ni limitar la capacidad de funcionamiento, pero que existen.
Podemos decir entonces que los conceptos de salud- enfermedad han evolucionado históricamente en relación al conocimiento que desarrolla la ciencia sobre ellos y por la propia realidad de desarrollo de las enfermedades y los modelos de atención a la salud.
En la historia de la ciencia de la salud se han desarrollado diversos enfoques pero consideramos que todos los grupos humanos, con independencia de su riqueza y aporte económico, tienen igual derecho a la salud visión que nos lleva al concepto de equidad en salud el cual presupone la promoción en salud de una igualdad de oportunidades.
Para el análisis de las condiciones de salud se hace necesario profundizar en los componentes básicos de los determinantes sociales de la salud que posibilite la transformación de las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones y brinde solución a los problemas más acuciantes de salud.
La posición del individuo en la sociedad tiene su origen en diversas circunstancias que la afectan, como los sistemas socioeconómicos, políticos y culturales. La estratificación social determina las inequidades en la salud mediante:
-la exposición diferencial a los riesgos para la salud,
- las vulnerabilidades diferenciales en cuanto a las condiciones de salud y disponibilidad de los recursos materiales,
- las consecuencias diferenciales, económicas, sociales y sanitarias, para los grupos e individuos en una posición de mayor o menor ventaja.
Los componentes básicos del marco conceptual de los determinantes sociales de salud incluyen:
- La situación socioeconómica y política,
- Los determinantes estructurales y
- Los determinantes intermedios.
La relación entre estos la podríamos esquematizar de la siguiente manera:
Los determinantes estructurales de salud son todos aquellos atributos que generan o fortalecen la estratificación de una sociedad y definen la posición socioeconómica de la gente. Estos mecanismos configuran la salud de un grupo social en función de su ubicación dentro de las jerarquías de poder, prestigio y acceso a los recursos. El adjetivo estructural recalca la jerarquía causal de los determinantes sociales, en la generación de inequidades sociales en materia de salud.
Los determinantes estructurales operan mediante los determinantes intermedios para producir resultados de salud. Estos se distribuyen según la estratificación social y determinan las diferencias en cuanto a la exposición y la vulnerabilidad a las condiciones perjudiciales para la salud.
Las desigualdades económicas y sociales tienen una fuerte correlación con las desigualdades en los indicadores sanitarios como la esperanza de vida al nacer, la oferta y acceso a los servicios de salud, la morbimortalidad, la distribución de los determinantes sociales de la salud, etc.
Con relación a la posición social se ha demostrado que las mejoras en los ingresos y la educación guardan una relación favorable con la salud. La ocupación también es pertinente para la salud, no solo por la exposición a riesgos específicos en el lugar de trabajo, sino porque además sitúa a la persona en la jerarquía social. La relación entre estas variables y la salud parte del hecho de que en primer lugar le permite al profesional de la salud inferir en cuanto a las enfermedades para la cual el individuo pudiera tener mayor susceptibilidad, las llamadas enfermedades profesionales debido a exposición a sustancias tóxicas, ruido, tensión mantenida entre otros. Estas variables también guardan relación con las características del sujeto, sus valores, motivaciones con relación a la salud.
El género funciona también, en muchos contextos, como un determinante estructural, junto con la posición social y el grupo étnico, debido a la influencia fundamental que tiene en el establecimiento de jerarquías en la división del trabajo, la asignación de recursos y la distribución de beneficios. La división de las funciones según el sexo y el valor diferencial asignado a esas funciones se traducen en asimetrías sistemáticas en el acceso y control de recursos de protección social fundamentales como la educación, el empleo y la salud.
Ejemplo de lo anterior son los datos siguientes: en lo que se refiere a disparidad de ingreso por género, se estimó que los ingresos promedios de las mujeres latinoamericanas, como porcentaje de los ingresos de los hombres, fluctuaron entre el 62 % en México y República Dominicana y el 81% en El Salvador. Con relación a la autonomía económica el 31,8% de las mujeres carecían de ingresos propios en comparación con el 12,6 % de los hombres. Mientras que la mortalidad por accidentes y violencia en los hombres es de 106 por cada 100 000 y de solo el 28.6% en las mujeres mientras que otros factores como las condiciones de vida, oportunidades de empleo, situación socioeconómica repercute en los factores de riesgo ambientales y conductuales del cáncer de mama.
Por otro lado la distribución de la población y su composición por grupo de edades también es un determinante crucial en los servicios sociales, económicos relacionados con la salud.
La equidad en salud requiere considerar que cada etapa de la vida se generan necesidades específicas asociadas al nivel de desarrollo psicosomático y social que experimenta cada grupo: las capacidades y las necesidades de niños, adolescentes y jóvenes son diferentes entre ellos, y de ellos con los adultos.
En el proceso de desarrollo ontogenético se pasa por diferentes etapas que llevan aparejados requerimientos de salud diversos. Sería superficial creer que en la medida que el ser humano avanza en edad, aumentan sus necesidades de salud en proporción aritmética. Si bien es cierto que en un niño resultan menos complicadas las redes sociales, su personalidad solo existe en términos de rasgos y su organismo es biológicamente más saludable que el de un anciano, no es una correlación sencilla, sino que es el resultado del complejo entretejido de varios factores. Los cuidados y problemas de salud difieren entre un recién nacido, un adolescente y un adulto mayor.
En el adolescente, por ejemplo, se producen cambios biopsicosociales y sus necesidades son mucho más complicadas que en el recién nacido, por la independencia personal, su intensa vida social, las relaciones que establece con los coetáneos y al mismo tiempo sus recursos de supervivencia biológicas también son superiores, por lo que no requiere de los cuidados constantes característicos del recién nacido. Sin embargo, requiere de una cercanía afectivo-educativa de los adultos como guía para enfrentar los retos que lleva el proceso de transformación de niño en adulto y los peligros de perder la salud están determinados en gran medida por acciones personales dañinas, que en muchas ocasiones están determinadas por la inexperiencia (como el alcoholismo, el tabaquismo, las infecciones de trasmisión sexual). También se puede ver que en el anciano existe otra combinación diferente a los ejemplos anteriores, porque producto del envejecimiento, los requerimientos de salud son grandes, pero diferentes al del recién nacido, ya que en aquel es por su inmadurez y en este, por las pérdidas, y al mismo tiempo necesita de los cuidados y ayuda de su familia y grupos de apoyo social. Eso significa que deben existir políticas, programas y proyectos específicos para cada edad (ejemplo; programa materno-infantil, programa de atención al adolescente, programa de atención integral al adulto mayor).
Cada edad debe contextualizarse y atenderse en virtud del posicionamiento socioeconómico que experimenten niños, adolescentes y jóvenes, sus situaciones de género, ocupación y territoriales siendo obligatorio correlacionar diferentes factores en el estudio de la salud. Por ejemplo determinantes socioeconómicas pueden repercutir en problemas de salud como: embarazo a edades tempranas, maltrato infantil (con la consecuente repercusión en la salud), las adicciones todas las cuales pueden tener una repercusión en la calidad con que se recorre el ciclo de vida y provocar muerte o enfermedad prematura.
En este sentido se ha venido trabajando lo que ha conllevado a un giro tangible en el enfoque de la política, la investigación y el trato que se le dispensa en general a la infancia, adolescencia y juventudes ejemplo de lo cual ha sido la Convención de los Derechos del Niño (CDN). La Convención fue, sin lugar a dudas, el primer pacto entre países, pero no el último, que deja claro el valor que tienen esos grupos para la construcción de una sociedad humana. En Cuba la CDN entro en vigor el 20 de septiembre de 1991, luego de ser publicado íntegramente su texto en la Gaceta Oficial refrendando los derechos de los niños y adolescentes de manera legal.
De acuerdo con la CDN estos deben disfrutar de los niveles más altos de salud posibles y tener acceso a servicios para la prevención y el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación. Enfatiza, en particular, que los estados parte adopten las medidas adecuadas para reducir la mortalidad infantil y asegurar a todos los niños la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sea necesaria. Así mismo asume el compromiso de combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de salud, mediante la aplicación de la tecnología disponible, el suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable, teniendo en cuenta los peligros de la contaminación del medio ambiente.
La CDN también busca asegurar la atención sanitaria pre y postnatal adecuada a las madres y garantizar que todos los sectores de la sociedad, en particular los padres y los niños conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición para los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental, las medidas de protección de accidentes y reciban apoyo para la aplicación de estos conocimientos.
La apertura del nuevo milenio trajo también la formulación de los primeros Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que se trazan las naciones para avanzar en pro de un desarrollo humano, entre los cuales la preocupación sobre los problemas que enfrenta la infancia y la necesidad imperiosa de erradicarlos aparece expresada en varias de sus metas. La voluntad política de mejorar la vida de los niños y niñas se mantiene para el 2030, a través de los nuevos ODS; los intereses de la infancia aparecen explícitos en 8 de los 17 objetivos, y forman parte de las primeras metas de cada uno.
Los nuevos (ODS) aprobados en el 2015, incluyen uno un epígrafe sobre Salud y Bienestar cuya meta pretende “Lograr la cobertura sanitaria universal, incluida la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas inocuos, eficaces, asequibles y de calidad para todos” Una meta verdaderamente ambiciosa en un mundo donde aún impera la desigualdad en el acceso a la salud.
Dentro de las Metas del Objetivo 3 se encuentran poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos a 12 por cada 1.000 nacidos vivos y la mortalidad de los niños menores de 5 años al menos a 25 por cada 1.000 nacidos vivos.
También se persigue poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades tropicales desatendidas, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar previniendo abuso de sustancias adictivas, incluido el uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol por lo que se deben trazar acciones interventivas concretas con los adolescentes y jóvenes, como grupo de riesgo.
Otra meta va dirigida a garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales
Pensar en salud desde esta óptica, significa poner en la agenda de los actores locales las prioridades del amor, la justicia, crear una sociedad donde la salud de los niños adolescentes y jóvenes sea más que una mera declaración de derechos sino que se convierta en un ejercicio efectivo de los derechos que le corresponden garantizando condiciones materiales de vida dignas por lo que se necesita de adultos comprometidos y responsables para diseñar, implementar políticas públicas que garanticen el efectivo ejercicio de sus derechos.
Tarea tema 2 módulo 3. Yusleydi López Leyva. G1.
La política de salud en Cuba tiene sobre todo un enfoque universal, que permite llegar a través de sus programas e instituciones a todos los territorios y beneficia a todos los grupos poblacionales. Este enfoque es la manera más adecuada de poder garantizar el acceso pleno a los servicios de salud de la población siendo, en nuestro país, un servicio gratuito y un derecho de todos.
La política de salud en Cuba se asienta en la cobertura total donde un eslabón esencial es la Atención Primaria de Salud, la cual se extiende a todos las comunidades. Eso no significa que no existan diferencias territoriales en el acceso y la disponibilidad a los servicios de salud ni que las instituciones secundarias y terciarias también se integren al reto de lograr el bienestar de la población.
La meta de salud para todos requiere de la extensión no sólo de los servicios, sino de todas las actividades: docentes, de investigación y promoción de salud que la hagan posible. Exige del compromiso de todas las instituciones y grupos humanos en el fomento de la salud. Depende también de procesos de descentralización que fomenten el empoderamiento de los órganos locales de gobierno en la solución de problemas de salud que exigen tramitación territorial. Aún cuando existen desde el Ministerio de Salud Pública programas específicos se necesita profundizar en la visión particular de las necesidades de grupos y territorios con diferencias en sus problemas de salud, niveles de desarrollo socioeconómico, infraestructura y contexto.
En Cuba la Reforma del Sistema de Salud, acompañado de las inmensas transformaciones sociales y en las políticas públicas, que se sucedieron a partir del triunfo de la Revolución han provocaron un cambio en el perfil epidemiológico de la población, se transitó de un perfil donde la muerte lo determinaban las enfermedades transmisibles y nutricionales a las enfermedades crónicas no transmisibles acompañadas de otras como los accidentes.
Durante las reformas que se ejecutaron entre 1960 hasta 1989, la extensión territorial en cobertura de salud en Cuba estuvo definida por hechos de institucionalización claves, tales como: 1) Creación del servicio médico rural, 2) Creación del Policlínico Integral, 3) Perfeccionamiento de ese modelo con la fundación del Policlínico Comunitario y 4) Fundación del modelo de medicina familiar.
A partir del 2011 se produce un reordenamiento de los servicios a través del cual se pretende lograr un uso más eficiente de los recursos humanos y materiales disponibles, sin afectar los principios de organización del sistema. Existe también una política nacional en curso que busca un mejor control de los recursos humanos y materiales y elevar la eficiencia en su uso.
El Estado Cubano ha mostrado, en todo momento, una fuerte voluntad política para garantizar el adecuado desarrollo y bienestar de la infancia, adolescencia y juventud. Distintos datos e investigaciones muestran el nivel de protección y desarrollo que poseen los niños y adolescentes de la isla en especial en relación a la cobertura educativa y la atención a la salud.
Actualmente Cuba se encuentra inmersa en un proceso de actualización de su modelo económico, tomando como base los Lineamientos de la Política Económica y Social, pese a las complejas transformaciones que se llevan a cabo en el país, ha existido en todo momento el compromiso explicito de del gobierno y sus instituciones de mantener los logros alcanzados en la protección de la infancia y la adolescencia. El estado prioriza el desarrollo integral de la infancia con programas de salud y educación como: el “Educa tu hijo”, el “Programa de Atención Materno Infantil”, el “Programa de Vacunación”, el “Programa de Atención Integral al Adolescente”, “Programa Nacional de Acción sobre los Accidentes en Menores de 20 Años”, “ Programa de Maternidad y Paternidad Conscientes”, “ Programa para una Conducta Sexual Responsable”; al mismo tiempo hay acciones específicas para la juventud en los programas para prevenir y atender hábitos tóxicos: tabaquismo, alcoholismo y drogadicción.
En el 2015 Cuba se convirtió en el primer país del mundo que ha sido certificado como libre de trasmisión materno infantil del VIH y la sífilis congénita, este logro ha sido posible gracias a los esfuerzos del estado para garantizar una atención prenatal con un promedio de 10 controles por embarazada, el parto institucionalizado con personal calificado, la prueba serológica y la detección del VIH durante el embarazo, acceso al tratamiento antirretroviral según lo establecido por los organismos internacionales.
En resumen la política cubana se encuentra enfocada al reconocimiento del derecho a la salud que tienen todos los niños y adolescentes, sin distinción de procedencia familiar, raza, género y territorio. El sistema de salud cubano tiene como principales características: el carácter estatal y social de la aplicación de la medicina, de acuerdo con los principios de la moral socialista y de la ética médica establecida, la accesibilidad y gratuidad de los servicios, orientación profiláctica como función priorizada de las acciones de salud, aplicación adecuada de los adelantos de la ciencia y la técnica, participación activa y organizada de la población en los planes de salud pública, colaboración internacional en el campo de la salud, la intersectorialidad para el fortalecimiento de las acciones de salud en los territorios y el trabajo comunitario.
Los principales resultados del país en materia de Salud se expresan en la cobertura total de atención a la población, reducción de los índices de mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad por enfermedades infecto – contagiosas a niveles mínimos, ampliación de la esperanza de vida, entre otros.
Dentro de los principales problemas de salud en la infancia adolescencia y juventud, en la literatura especializada se citan:
1) Accidentalidad en menores de 5 años y adolescentes.
2) Maternidad adolescente.
3) Crecimiento de la diabetes en edades tempranas.
4) Morbilidad por Diarreas.
5) Enfermedades respiratorias.
6) Crecimiento de la HTA en jóvenes.
7) Las diferencias de género se acentúan en la medida que se avanza en la edad, generando desventajas para las mujeres adolescentes y jóvenes. Pero también crece mortalidad masculina.
8) Con el avance en la edad crece también la mortalidad por tumores.
9) El maltrato infantil y la violencia entre jóvenes
Desde el punto de vista territorial en el Segundo Frente tenemos como problemas de salud en los grupos de edades objeto de análisis:
1) El embarazo en la adolescencia que constituye un problema sobre todo en las zonas de difícil acceso que se incrementa por carencia de recursos para recreación sana y para enfrentar la vida cotidiana, inestabilidad en el suministro de anticonceptivos sufrido durante casi todo el año, condiciones socioeconómicas desfavorables, inicio temprano de las relaciones sexuales, la permanencia de patrones culturales machistas que empoderan al varón en las relaciones de pareja, lo que hace que las adolescentes se encuentren en situaciones de inequidad de género.
2) La mortalidad infantil al cierre del 2020 se comportó por encima de la media nacional, con tres fallecidos de ellos por malformaciones congénitas 2 y por afecciones en el periodo perinatal 1.
3) La tasa de muerte escolar estuvo por encima del 2019 y de la media nacional con 1 fallecido por causa accidental (asfixia por inmersión), 2 por leucemia.
4) El Bajo peso al Nacer que aunque disminuye en comparación con el 2019 pero continúa siendo un problema de salud por la cantidad de casos reportados.
5) Existe una tendencia al aumento de la anemia al sexto mes, al año, dos años y cinco años debido a déficit de hierro. Es imprescindible valorar la distribución de los alimentos liberados y normados tomando en consideración los ingresos económicos y la percápita familiar.
6) Dentro de las enfermedades crónicas no trasmisibles, en la morbilidad del municipio, se destaca el incremento de las Infecciones Respiratorias Agudas, las Enfermedades Diarreicas Agudas y la Varicela. Lo anterior se vincula a las condiciones climáticas del territorio, el acceso a los recursos hidráulicos, condiciones higiénicas sanitarias de la vivienda, ciclo de recogida de los desechos sólidos, etc.
7) Aumento de las enfermedades oncopediatras destacándose la leucemia como la de mayor incidencia en el municipio.
8) Presencia de otros comportamientos y problemáticas sociales que influyen en la salud de niños, adolescentes y jóvenes como la violencia, el maltrato infantil, las adicciones.
En este perfil de salud tienen influencias los determinantes sociales tales como de género, edad, raza y zona de residencia, ingresos económicos, ocupación, hábitos y estilos de vida, condiciones de vida, etc que afectan el estado de salud de niños, adolescentes y jóvenes las cuales explican la variabilidad del mismo.
En nuestro territorio se identifican problemas en los procesos de reproducción de la vida cotidiana tales como:
1) ingresos que no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas de los pobladores con un ingreso percápita que no logra satisfacer las expectativas.
2) insatisfacción con las ofertas existentes en las redes de tiendas del comercio interior sobre todo en los productos de alimentación y aseo que influye en el cuadro de salud. Los problemas en la calidad de los alimentos que acostumbra a consumir la población, ya sea por un estilo de consumo alimentario no saludable o porque el mercado no ofrece las opciones adecuadas y hay dificultades con la disponibilidad y el acceso, repercuten sobre el incremento de enfermedades crónicas no trasmisibles.
3) un por ciento alto del fondo habitacional en condiciones regulares y malas, con poco mobiliario y confort y muchas veces hacinamiento propicia la trasmisión de enfermedades respiratorias mientras que las malas condiciones estructurales de la vivienda crea riesgos para los accidentes mientras la inseguridad que proporciona una vivienda, con las características mencionadas, propicia el estrés.
4) dificultades con servicios básicos como la recogida de los desechos sólidos, el acceso al agua potable, el transporte sanitario sobre todo en la zona montañosa provocando problemas de higiene que se reflejan en la alta morbilidad por Infecciones Respiratorias Agudas y Enfermedades Diarreicas Agudas así como en el acceso a los servicios de salud de Nivel Secundario.