Pregunta 1:
Desde mi experiencia profesional como psicóloga clínica y de la salud, creo que el estudio de las poblaciones infanto-juveniles tiene como principal fortaleza que al ser personalidades en formación, facilita el trabajo del psicólogo el poder incorporar nuevos valores, creencias y saberes que serán de gran ayuda para el trabajo terapéutico, además de que la persona puede desarrollar con más facilidad nuevos recursos personológicos importantes para enfrentar situaciones en su vida actual y futura, preparándolos para la adultez. Otra de las fortalezas es que en el caso de los niños se pueden usar una gran variedad de técnicas psicodiagnósticas y terapéuticas debido a las características de la etapa, pudiendo utilizar la espontaneidad y la necesidad del goce en estas edades como herramientas para el trabajo terapéutico, por ejemplo las técnicas no verbales como el dibujo, el juego, la bailoterapia, que aunque no son de uso exclusivo de estas etapas, se utilizan con mayor frecuencia y exigen por lo tanto habilidades creativas y de flexibilidad y destreza al terapeuta.
Una de las particularidades del trabajo clínico-psicológico con estas etapas (y que considero una de las debilidades) es que nuestro acceso a ellos siempre estará mediatizado por la influencia de la familia, por lo que satisfacer las expectativas de los padres no siempre será posible debido la contradicción de que lo que ellos ven como problema no siempre es lo que se diagnostica, por lo que trabajar con ambas partes (niño-familia) siempre será necesario para lograr el equilibrio y armonía en el desarrollo de la personalidad en cuestión. Otra dificultad consiste en el acceso al sujeto y la información en misma, de manera que resulte lo más natural, cercana y accesible al lenguaje infantil y a sus intereses. Por lo tanto, nos vemos precisados a profundizar en métodos y técnicas más apropiadas para el trabajo con niños, adolescentes y jóvenes.
Pregunta 2:
Principales expectativas e intereses académicos sobre el Diplomado: conocer mucho más sobre estas etapas del desarrollo, de manera de que pueda implementar en mi práctica clínica estos saberes; aprender nuevas maneras de estudiar la familia y la escuela como principales instituciones en el desarrollo de estas personalidades; aprender nuevos métodos y técnicas para el trabajo con estas etapas.
Pregunta 1:
Desde mi experiencia profesional como psicóloga clínica y de la salud, creo que el estudio de las poblaciones infanto-juveniles tiene como principal fortaleza que al ser personalidades en formación, facilita el trabajo del psicólogo el poder incorporar nuevos valores, creencias y saberes que serán de gran ayuda para el trabajo terapéutico, además de que la persona puede desarrollar con más facilidad nuevos recursos personológicos importantes para enfrentar situaciones en su vida actual y futura, preparándolos para la adultez. Otra de las fortalezas es que en el caso de los niños se pueden usar una gran variedad de técnicas psicodiagnósticas y terapéuticas debido a las características de la etapa, pudiendo utilizar la espontaneidad y la necesidad del goce en estas edades como herramientas para el trabajo terapéutico, por ejemplo las técnicas no verbales como el dibujo, el juego, la bailoterapia, que aunque no son de uso exclusivo de estas etapas, se utilizan con mayor frecuencia y exigen por lo tanto habilidades creativas y de flexibilidad y destreza al terapeuta.
Una de las particularidades del trabajo clínico-psicológico con estas etapas (y que considero una de las debilidades) es que nuestro acceso a ellos siempre estará mediatizado por la influencia de la familia, por lo que satisfacer las expectativas de los padres no siempre será posible debido la contradicción de que lo que ellos ven como problema no siempre es lo que se diagnostica, por lo que trabajar con ambas partes (niño-familia) siempre será necesario para lograr el equilibrio y armonía en el desarrollo de la personalidad en cuestión. Otra dificultad consiste en el acceso al sujeto y la información en misma, de manera que resulte lo más natural, cercana y accesible al lenguaje infantil y a sus intereses. Por lo tanto, nos vemos precisados a profundizar en métodos y técnicas más apropiadas para el trabajo con niños, adolescentes y jóvenes.
Pregunta 2:
Principales expectativas e intereses académicos sobre el Diplomado: conocer mucho más sobre estas etapas del desarrollo, de manera de que pueda implementar en mi práctica clínica estos saberes; aprender nuevas maneras de estudiar la familia y la escuela como principales instituciones en el desarrollo de estas personalidades; aprender nuevos métodos y técnicas para el trabajo con estas etapas.