Pregunta No. 1: Las principales fortalezas que saltan a mi mente, están orientadas precisamente a que la población infanto-juvenil es sujeto de muchísimos derechos dirigidos a su atención y protección, constituyendo una clara voluntad política del estado y el gobierno. Asimismo, la existencia de diversas instituciones concretas que tienen como principales misiones el velar porque estos derechos se vean cumplidos en los diferentes procesos por los cuales atraviesan niñas, niños, adolescentes y jóvenes, como es la Fiscalía General de la República.
Otro elemento que constituye una gran fortaleza es la presencia de un grupo considerable de profesionales que, desde diferentes ciencias, pueden aportar al estudio de los diversos temas, procesos o proyectos de estos grupos poblacionales.
Otra de las fortalezas, considero lo constituye en su esencia la conquista de un sistema educacional universal y gratuito, que garantiza un nivel educativo en la totalidad de la población, que posiciona a los menores y adolescentes en una posición de ventaja ante el conocimiento y la comprensión de los procesos a investigar.
Una última fortaleza es precisamente el proceso de informatización de nuestra sociedad, que, a la vez que constituye un gran reto, nos ofrece nuevas herramientas de trabajo y nuevos espacios de aprendizaje.
Las debilidades aún son muchas, que constituyen fuertes retos profesionales. En sentido general considero que todavía persisten en muchísimos profesionales, una visión arcaica sobre estos grupos de edades, sin que se tenga en cuenta la complejidad que han adquirido estos grupos poblacionales en las últimas décadas, que incluyen desajustes conductuales marcadamente agravados, vivencias relacionadas con las drogas de manera significativa, empleo de las tecnologías, etc. De igual forma, considero que el trabajo que se realiza orientado hacia los entornos sociales es insuficiente, los principales proyectos, desde mi experiencia, se encaminan hacia el trabajo directo con los jóvenes y las familias, lo cual es sumamente importante, pero el entorno tiende muchas veces a quedar fuera, por la complejidad que ameritaría su intervención.
Estos y otros proyectos, son golpeados por enredados procesos burocráticos y el acceso institucional a estas poblaciones es, en muchas ocasiones, difícil, sobre todo en temáticas de trabajo tan complejas como la violencia, o el abuso sexual infantil; lo que constituye una de las debilidades más complejas con las que debe sortear el profesional que investiga y que interviene con estas edades. No obstante, comprendo que algunas de estas medidas son necesarias, en tanto son el reflejo de una marcada protección del estado orientada hacia la niñez, adolescencia y juventud.
Otro elemento, en el que pienso y que está orientado al sector educacional, es la escasez de espacios escolares que fomenten un desarrollo integral de la personalidad, representando una clara necesidad investigativa e interventiva. Los centros educacionales preponderan el aprendizaje de contenidos académicos y no dedican tiempo a la adquisición de otras habilidades, por lo que cada vez se hace más necesario orientar proyectos que persigan estos fines.
En relación más directa con mi profesión, que está encauzada específicamente al campo penal, también encuentro diferentes debilidades, como la disparidad en las edades para concebir algunas condiciones, como la capacidad jurídica (18 años) o la mayoría de edad (16 años), entre otras; lo cual ubica a algunos rangos de edades más desfavorecidos que otros. Asimismo, la consideración de un adolescente de 16 años como penalmente responsable, desprotege a este grupo de manera significativa y es tratado (aunque con diferencias) como adulto, teniendo que asumir complejos y muy difíciles procesos en el camino penal. Resulta paradójico cómo teniendo 15 años muchas regulaciones dictan procederes que garantizan la protección de menores, evitando su presencia en juicios; y con 16 ya no solo participa en el espacio, sino que cumple privación de libertad.
Otro elemento relacionado con esta esfera es que precisamente, siguen fallando los mecanismos que evitan el acceso de los menores (que resulten víctimas de delitos) a espacios como Unidades de la PNR, siguen interactuando con personal poco preparado, que carecen muchas veces de las herramientas para el trabajo con este importante grupo poblacional, por lo que en muchas ocasiones son sometidos a espacios donde son victimizados.
Otro elemento que llama la atención en mi dinámica laboral es precisamente la poca producción orientada a fenómenos de alta complejidad como el abuso sexual infantil, considerado aun para muchos un tema tabú, al cual en muchas ocasiones se le teme y que afecta, con fuerza a estos grupos de edades.
Finalmente, aprecio que la mayor parte del proceso investigativo se queda en el diagnóstico o la propuesta, pero no siempre se logra la tan necesaria intervención.
Pregunta No. 2: Mi interés en cursar el Diplomado es precisamente ampliar, diversificar mis conocimientos sobre estos grupos poblacionales, ya que trabajo directamente con varios de ellos.
De igual forma, me resultan muy interesantes las temáticas que proponen los distintos módulos, en tanto facilitará mi acceso a realidades de estos grupos que, debido a mi desempeño laboral, no puedo tocar. Tener una visión más holística, integradora de estos grupos fortalecerá la forma en la que desempeño mi profesión. Específicamente trabajo con el fenómeno del abuso sexual infantil del cual son víctimas niñas, niños, adolescentes y jóvenes; así como de manera indirecta, también sus familiares. Entender entonces estas edades, con la real complejidad que conllevan, me permitirá, a su vez, entender cómo el fenómeno del abuso sexual atraviesa sus dinámicas personales y familiares.
Por otro lado, siempre es provechosa la socialización con otros profesionales de diferentes ciencias, que aportan experiencias diferentes a las mías desde el ámbito profesional; por lo que el intercambio profesional siempre es una buena herramienta para incrementar nuestros aprendizajes.
Mi formación profesional, debido a las responsabilidades que desempeño en mi puesto laboral, me permitirán replicar algunos elementos aprendidos y contribuir al perfeccionamiento de nuestros procesos, así como con la formación de nuevos profesionales que se nos suman.
Finalmente, otra expectativa es precisamente lograr potenciar el proceso investigativo en mi institución laboral, orientada a las dinámicas y los procesos del abuso sexual infantil, pero desde perspectivas más novedosas e integradoras.
Pregunta No. 1: Las principales fortalezas que saltan a mi mente, están orientadas precisamente a que la población infanto-juvenil es sujeto de muchísimos derechos dirigidos a su atención y protección, constituyendo una clara voluntad política del estado y el gobierno. Asimismo, la existencia de diversas instituciones concretas que tienen como principales misiones el velar porque estos derechos se vean cumplidos en los diferentes procesos por los cuales atraviesan niñas, niños, adolescentes y jóvenes, como es la Fiscalía General de la República.
Otro elemento que constituye una gran fortaleza es la presencia de un grupo considerable de profesionales que, desde diferentes ciencias, pueden aportar al estudio de los diversos temas, procesos o proyectos de estos grupos poblacionales.
Otra de las fortalezas, considero lo constituye en su esencia la conquista de un sistema educacional universal y gratuito, que garantiza un nivel educativo en la totalidad de la población, que posiciona a los menores y adolescentes en una posición de ventaja ante el conocimiento y la comprensión de los procesos a investigar.
Una última fortaleza es precisamente el proceso de informatización de nuestra sociedad, que, a la vez que constituye un gran reto, nos ofrece nuevas herramientas de trabajo y nuevos espacios de aprendizaje.
Las debilidades aún son muchas, que constituyen fuertes retos profesionales. En sentido general considero que todavía persisten en muchísimos profesionales, una visión arcaica sobre estos grupos de edades, sin que se tenga en cuenta la complejidad que han adquirido estos grupos poblacionales en las últimas décadas, que incluyen desajustes conductuales marcadamente agravados, vivencias relacionadas con las drogas de manera significativa, empleo de las tecnologías, etc. De igual forma, considero que el trabajo que se realiza orientado hacia los entornos sociales es insuficiente, los principales proyectos, desde mi experiencia, se encaminan hacia el trabajo directo con los jóvenes y las familias, lo cual es sumamente importante, pero el entorno tiende muchas veces a quedar fuera, por la complejidad que ameritaría su intervención.
Estos y otros proyectos, son golpeados por enredados procesos burocráticos y el acceso institucional a estas poblaciones es, en muchas ocasiones, difícil, sobre todo en temáticas de trabajo tan complejas como la violencia, o el abuso sexual infantil; lo que constituye una de las debilidades más complejas con las que debe sortear el profesional que investiga y que interviene con estas edades. No obstante, comprendo que algunas de estas medidas son necesarias, en tanto son el reflejo de una marcada protección del estado orientada hacia la niñez, adolescencia y juventud.
Otro elemento, en el que pienso y que está orientado al sector educacional, es la escasez de espacios escolares que fomenten un desarrollo integral de la personalidad, representando una clara necesidad investigativa e interventiva. Los centros educacionales preponderan el aprendizaje de contenidos académicos y no dedican tiempo a la adquisición de otras habilidades, por lo que cada vez se hace más necesario orientar proyectos que persigan estos fines.
En relación más directa con mi profesión, que está encauzada específicamente al campo penal, también encuentro diferentes debilidades, como la disparidad en las edades para concebir algunas condiciones, como la capacidad jurídica (18 años) o la mayoría de edad (16 años), entre otras; lo cual ubica a algunos rangos de edades más desfavorecidos que otros. Asimismo, la consideración de un adolescente de 16 años como penalmente responsable, desprotege a este grupo de manera significativa y es tratado (aunque con diferencias) como adulto, teniendo que asumir complejos y muy difíciles procesos en el camino penal. Resulta paradójico cómo teniendo 15 años muchas regulaciones dictan procederes que garantizan la protección de menores, evitando su presencia en juicios; y con 16 ya no solo participa en el espacio, sino que cumple privación de libertad.
Otro elemento relacionado con esta esfera es que precisamente, siguen fallando los mecanismos que evitan el acceso de los menores (que resulten víctimas de delitos) a espacios como Unidades de la PNR, siguen interactuando con personal poco preparado, que carecen muchas veces de las herramientas para el trabajo con este importante grupo poblacional, por lo que en muchas ocasiones son sometidos a espacios donde son victimizados.
Otro elemento que llama la atención en mi dinámica laboral es precisamente la poca producción orientada a fenómenos de alta complejidad como el abuso sexual infantil, considerado aun para muchos un tema tabú, al cual en muchas ocasiones se le teme y que afecta, con fuerza a estos grupos de edades.
Finalmente, aprecio que la mayor parte del proceso investigativo se queda en el diagnóstico o la propuesta, pero no siempre se logra la tan necesaria intervención.
Pregunta No. 2: Mi interés en cursar el Diplomado es precisamente ampliar, diversificar mis conocimientos sobre estos grupos poblacionales, ya que trabajo directamente con varios de ellos.
De igual forma, me resultan muy interesantes las temáticas que proponen los distintos módulos, en tanto facilitará mi acceso a realidades de estos grupos que, debido a mi desempeño laboral, no puedo tocar. Tener una visión más holística, integradora de estos grupos fortalecerá la forma en la que desempeño mi profesión. Específicamente trabajo con el fenómeno del abuso sexual infantil del cual son víctimas niñas, niños, adolescentes y jóvenes; así como de manera indirecta, también sus familiares. Entender entonces estas edades, con la real complejidad que conllevan, me permitirá, a su vez, entender cómo el fenómeno del abuso sexual atraviesa sus dinámicas personales y familiares.
Por otro lado, siempre es provechosa la socialización con otros profesionales de diferentes ciencias, que aportan experiencias diferentes a las mías desde el ámbito profesional; por lo que el intercambio profesional siempre es una buena herramienta para incrementar nuestros aprendizajes.
Mi formación profesional, debido a las responsabilidades que desempeño en mi puesto laboral, me permitirán replicar algunos elementos aprendidos y contribuir al perfeccionamiento de nuestros procesos, así como con la formación de nuevos profesionales que se nos suman.
Finalmente, otra expectativa es precisamente lograr potenciar el proceso investigativo en mi institución laboral, orientada a las dinámicas y los procesos del abuso sexual infantil, pero desde perspectivas más novedosas e integradoras.