La comunicación como ciencia genera múltiples líneas investigativas y dentro de ellas el estudio de las poblaciones infanto-juveniles ha estado presente por varias décadas. Siendo así que hoy contemos con una vasta bibliografía científica con aportes muy contemporáneos sobre los principales temas relacionados con estos públicos. En este sentido el trabajo formativo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana tiene el predominio con sus espacios de pregrado y postgrado.
No obstante es un hecho que aún no se logran políticas comunicativas concluyentes en torno al trabajo con las poblaciones infanto-juveniles. Dado, fundamentalmente, por la poca conexión que existe entre los resultados de las investigaciones y los productos comunicativos terminados.
Por la premura y limitaciones de un proceso productivo muchas veces se obvia el, muy necesario, paso de investigación para la construcción de un guion de televisión o radio, el diseño de una campaña comunicativa, etc. Teniendo como consecuencia que, no siempre, los resultados son reflejo de los intereses, problemáticas, gustos de los niños, adolescentes y jóvenes.
En estas edades el consumo audiovisual, de internet (en sus más diversas opciones) y de videos juegos se colocan entre las opciones líderes de preferencia. Entonces si no somos capaces de generar los productos comunicativos nacionales, dentro de estos espacios, desde la mirada de los públicos a los que están dirigidos tenemos un resultado de ecuación nulo.
¿Cuál es, entonces la consecuencia inmediata de esto? Los niños, adolescentes y jóvenes buscan en otros espacios lo que no obtienen de los espacios comunicativos por excelencia de su país. Y aquí llegan los tan mencionados “paquete semanal”, las redes sociales, y la versión pirata de video juegos.
La nueva dinámica de vida que ha generado la pandemia del coronavirus le ha impuesto a los decisores y medios comunicativos replantearse una programación para este sector poblacional y la solución ha sido recurrir, en gran parte, a producciones extranjeras; que si bien pueden ser muy atractivas visualmente pero no siempre tienen los mejores contenidos, ni son muestra de la realidad de los niños, adolescentes y jóvenes cubanos.
No es posible gestar un producto comunicativo, del tipo que sea, sin antes estudiar al público que va dirigido. Es por ello que el trabajo conjunto de la televisión, la radio, el cine, la prensa y los centros de investigaciones, las universidades es fundamental.
Un ejemplo de que es posible esta unión y de lo exitoso de su trabajo es el proyecto Ponte al Día que actualmente produce la televisión cubana y cuenta con el asesoramiento del Centro de Estudios sobre la Juventud, la Facultad de Comunicación y Psicología de la Universidad de la Habana, la Oficina de la UNICEF en Cuba, entre otros.
El mismo no solo tiene la producción de un programa de televisión para adolescentes y jóvenes sino que ha abarcado los espacios donde hoy tiene más presencia estos públicos. Aportando en ellos contenidos pero también permitiendo que sean los propios adolescentes y jóvenes quienes los construyan.
A partir de estas problemáticas me es de suma utilidad espacios académicos de superación, intercambio y análisis como es este Diplomado en Infancias, Adolescencias y Juventudes. Por ello espero poder nutrirme de los aprendizajes aquí generados, del debate grupal y de las experiencias de cada uno de mis compañeros para sí aportar a la construcción de una comunicación que se parezca más los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país.
Claudia Montes de Oca Rivas
Grupo 2
claudimor90@gmail.com
La comunicación como ciencia genera múltiples líneas investigativas y dentro de ellas el estudio de las poblaciones infanto-juveniles ha estado presente por varias décadas. Siendo así que hoy contemos con una vasta bibliografía científica con aportes muy contemporáneos sobre los principales temas relacionados con estos públicos. En este sentido el trabajo formativo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana tiene el predominio con sus espacios de pregrado y postgrado.
No obstante es un hecho que aún no se logran políticas comunicativas concluyentes en torno al trabajo con las poblaciones infanto-juveniles. Dado, fundamentalmente, por la poca conexión que existe entre los resultados de las investigaciones y los productos comunicativos terminados.
Por la premura y limitaciones de un proceso productivo muchas veces se obvia el, muy necesario, paso de investigación para la construcción de un guion de televisión o radio, el diseño de una campaña comunicativa, etc. Teniendo como consecuencia que, no siempre, los resultados son reflejo de los intereses, problemáticas, gustos de los niños, adolescentes y jóvenes.
En estas edades el consumo audiovisual, de internet (en sus más diversas opciones) y de videos juegos se colocan entre las opciones líderes de preferencia. Entonces si no somos capaces de generar los productos comunicativos nacionales, dentro de estos espacios, desde la mirada de los públicos a los que están dirigidos tenemos un resultado de ecuación nulo.
¿Cuál es, entonces la consecuencia inmediata de esto? Los niños, adolescentes y jóvenes buscan en otros espacios lo que no obtienen de los espacios comunicativos por excelencia de su país. Y aquí llegan los tan mencionados “paquete semanal”, las redes sociales, y la versión pirata de video juegos.
La nueva dinámica de vida que ha generado la pandemia del coronavirus le ha impuesto a los decisores y medios comunicativos replantearse una programación para este sector poblacional y la solución ha sido recurrir, en gran parte, a producciones extranjeras; que si bien pueden ser muy atractivas visualmente pero no siempre tienen los mejores contenidos, ni son muestra de la realidad de los niños, adolescentes y jóvenes cubanos.
No es posible gestar un producto comunicativo, del tipo que sea, sin antes estudiar al público que va dirigido. Es por ello que el trabajo conjunto de la televisión, la radio, el cine, la prensa y los centros de investigaciones, las universidades es fundamental.
Un ejemplo de que es posible esta unión y de lo exitoso de su trabajo es el proyecto Ponte al Día que actualmente produce la televisión cubana y cuenta con el asesoramiento del Centro de Estudios sobre la Juventud, la Facultad de Comunicación y Psicología de la Universidad de la Habana, la Oficina de la UNICEF en Cuba, entre otros.
El mismo no solo tiene la producción de un programa de televisión para adolescentes y jóvenes sino que ha abarcado los espacios donde hoy tiene más presencia estos públicos. Aportando en ellos contenidos pero también permitiendo que sean los propios adolescentes y jóvenes quienes los construyan.
A partir de estas problemáticas me es de suma utilidad espacios académicos de superación, intercambio y análisis como es este Diplomado en Infancias, Adolescencias y Juventudes. Por ello espero poder nutrirme de los aprendizajes aquí generados, del debate grupal y de las experiencias de cada uno de mis compañeros para sí aportar a la construcción de una comunicación que se parezca más los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país.