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Roswel Borges Castellanos
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Roswel Borges Castellanos (G 1) roswelborges@gmail.com
En las últimas décadas se han potencializado diversas investigaciones y planes de acciones que implican a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Cuba. Lográndose, entre otras cuestiones, identificar fortalezas o amenazas en lo concerniente al abordaje de ello e incluso a su desarrollo y efecto socio-personológico en sí.
En nuestro caso, como psicólogos deportivos, contamos como principales fortalezas para el trabajo o el estudio con las poblaciones infanto-juveniles que atendemos:
La facultad para acceder a poblaciones significativas (muestras), considerando que las interacciones constantes con varios deportes se nutren de matrículas amplias conformadas por estos grupos etáreos.
La voluntad política por parte del gobierno y sus instituciones para dar solución a las diferentes problemáticas en este sector poblacional.
La posibilidad de interactuar con la presencia de Centros de Salud Mental en cada área de salud y las Casas Amigas del niño y el Adolescente (antiguas clínicas del adolescente), en las que uno de sus objetivos de trabajo está dirigido a la atención a niños y adolescentes.
Oportunidad de contar con diversos profesionales y docentes que laboran en torno al grupo poblacional que cuenta con la preparación requerida, si bien es preciso reconocer que precisan continuar creciendo profesionalmente.
El empleo de nuevas tecnologías de abordaje.
Ahora bien, todo ello se concreta en un camino donde encontramos fortalezas de carácter, honestidad y confiabilidad, amabilidad y gentileza, lealtades, trabajado, resiliencia, independencia, cooperación, entusiasmo, curiosidad, responsabilidad por sus acciones (buenas y malas), pensamiento flexible, memoria funcional, seguimiento de reglas y rutinas, mentalidades en crecimiento y creencias en que las habilidades pueden mejorar esforzándose. Elementos todos que devienen fortalezas manifiestas en estas poblaciones y mediante las cuales nuestro accionar se nutre en constante evolución.
Como principales debilidades, podemos significar:
Aún persiste una limitada acción conjunta o criterios consensuados entre los psicólogos del sistema deportivo y los equipos multidisciplinarios que laboran por ejemplo en las áreas de salud mental donde ingresan los niños y adolescentes con ideaciones suicidas. Lo mismo sucede con los oficiales de menores en el proceso preventivo de conductas delictivas, considerando que muchos de nuestros deportistas provienen de entornos disfuncionales favorecedores de éstas y que requieren un mejor abordaje.
Insuficiencia de recursos necesarios para realizar este trabajo con la calidad requerida.
Se evidencia una tendencia creciente a la emigración en estos grupos de individuos.
Ineficiente uso de las nuevas tecnologías para hacer llegar mensajes educativos efectivos a la población infantojuvenil, teniendo en cuenta que estas son los medios de comunicación más utilizados por ellos.
Aún no se incluyen notablemente a los niños y jóvenes en la toma de decisiones por parte de la administración, de los centros donde se encuentran, sin considerar que merecen y desean participar no solo en temas que les afecten, sino también construir funcionalmente a nuestra sociedad.
Nos encontramos, en el caso de un deporte en concreto (el fútbol femenino), con grupos heterogéneos, alumnas de diferentes edades y con diferentes trayectorias evolutivas, que dificultan el proceso de formación eficaz según lo requerido.
Persiste limitado dominio o expresión de diversas áreas tales como las competencias lingüísticas débiles, dificultades para redactar, escribir, argumentar, la comunicación oral y escasos hábitos de lectura, entre otros.
En cuanto a las expectativas e intereses académicos sobre la presente oportunidad de superación, podemos acotar, entre otras que:
El reconocimiento de la necesidad de continuar indagando en cuáles serían las áreas sensibles a ser trabajadas de acuerdo a las realidades de desempeños de nuestra infancia, adolescencia y juventud según nuestros ámbitos profesionales o académicos.
La oportunidad de compartir con otros colegas, adquirir experiencias y transmitir lo aprendido en virtud de generalizar lo aprehendido.
Acceder a nuevos saberes acordes a las nuevas exigencias de la profesión.
Bibliografía:
1 UNICEF(a): “Convención sobre los Derechos del Niño”. En: Los niños primero. UNICEF. New York, 2000.
2 UNICEF(b): La voz de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe. Encuesta Regional. UNICEF. New York, 2000.
3 Peñate Leiva, Ana Isabel. La voz de los niños, niñas y adolescentes de Cuba. Centro de Estudios Sobre la Juventud. La Habana, 2010.
4 EDICIONES CIENTÍFICAS APAL. SALUD MENTAL INFANTO JUVENIL:PRIORIDAD DE LA HUMANIDAD. New York, 2010.
5 Prieto Navarro, L. La enseñanza universitaria centrada en el aprendizaje. Editorial Octaedro-Ice. Barcelona, 2008.
6 Giménez, M., Vázquez, C. & Hervás, G. El análisis de las fortalezas psicológicas en la adolescencia: Más allá de los modelos de vulnerabilidad. Psychology, Society & Education, 2 (2), 2010.

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