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Ernesto Bonilla (G2)
dijo:

Resp 1- Entendiendo a la infancia, la adolescencia y la juventud como construcciones socio-históricas, no solamente condicionadas por lo biológico, sino dándole un valor primordial a lo social, como espacio donde el sujeto se desarrolla e interactúa en su vida cotidiana, podemos referir que existen fortalezas en el trabajo con las poblaciones infanto-juveniles.
Uno de los principales elementos positivos que sirven como baluarte para el investigador, es que en la etapa infantil, los(as) niños(as) están en plena conformación de su personalidad, ya que esta se desarrolla y se forma en la actividad, lo que permite una mayor efectividad en el trabajo educativo para modificar conductas negativas a través de un trabajo preventivo con la triada escuela-familia-comunidad. A través de esta labor se puede fomentar valores positivos con mayor facilidad de aceptación, debido a que están en plena conformación del “yo” con respecto a los otros, teniendo como principales figuras de referencia a los padres, vínculo este que desarrolla la relación afectiva emocional de los(as) niños(as) y que a su vez condiciona sus interacciones futuras.
En la etapa adolescente no sucede de la misma manera. En este proceso la figura central que ocupaban los padres comienza a desplazarse hacia la aceptación grupal, siendo este su principal objetivo. Esto se torna como una debilidad para las investigaciones con este grupo etario porque, en ocasiones, la influencia grupal no permite desarrollar la individualidad y hace modificar la conducta y opinión del individuo al hacerla homogénea a su grupo coetáneo.
Otra debilidad, para las investigaciones con estas poblaciones, es que se necesita del consentimiento de los padres o tutores legales, debido a la expropiación de los derechos de decisión y de declaración en ambos grupos, lo que resulta una barrera metodológica para el investigador en la aplicación de sus instrumentos.
Todo lo anteriormente definido cambia su perspectiva en la etapa de la juventud, puesto que, como fortaleza, su puede trabajar en base a objetivos claros y metas definidas que estos(as) jóvenes se propongan. En la etapa juvenil, generalmente ya hay un carácter definido con criterio propio basado en experiencias de vida. Esto también puede tornarse una debilidad, ya que la propia convicción de la personalidad, a veces, impide la modificación de la misma.

Resp 2- En este diplomado espero obtener herramientas que me permitan perfeccionar y enriquecer la metodología en el trabajo con los niños, niñas y adolescentes, con el fin de obtener mejores resultados en mis estudios. Espero adquirir los conocimientos necesarios para lograr entender mejor las complejidades propias de estas etapas de vida con el ánimo de intentar mejorar los proyectos de trabajo con estos grupos etarios.

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