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MÓDULO 05 - JUVENTUDES, SEXUALIDADES Y FAMILIAS. DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN INTEGRAL DE LA SEXUALIDAD

Categoría: 
8va Edición del Diplomado en Infancias, Adolescencias y Juventudes

 

Estimadas y estimados estudiantes, les damos la bienvenida al Módulo 05: Sexualidades, géneros y familias: una mirada desde las infancias, adolescencias y juventudes,  
Impartido por las profesoras: Dra. Natividad Guerrero Borrego y MsC.Raida Semanat Trutie

 El Módulo tiene como objetivo:
• Argumentar los referentes teóricos y metodológicos para el abordaje de las temáticas relacionadas con las sexualidades, los géneros y las familias, a partir de la significación que estas tienen en el curso de las vidas de infantes, adolescentes y jóvenes.

VIDEO CLASE Módulo 5

BIBLIOGRAFÍA (Vía grupo WhatsApp)

Preguntas orientadoras para el foro virtual y evaluación del módulo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?

El plazo para subir sus intervenciones es hasta el 2 de ABRIL.

Éxitos!!!!

 

Marcia Hernández Delgado
dijo:

1. La sexualidad constituye una condición intrínseca al ser humano. Es universal, irrepetible y se vive desde la diversidad en el marco de las interrelaciones sociales pues se enriquece en los vínculos interpersonales, intimidad compartida y los afectos. Es fuente de goce erótico. Sobrepasa los límites de lo reproductivo, lo privado. Está estrechamente ligada al proceso de crecer que tenga la persona. Configura un modo de pensar, sentir y actuar del cual nos apropiamos a través de los vínculos que sostenemos en los diferentes grupos o espacios de socialización. Por ello, considero que las acciones de intervención destinadas a la orientación y preparación de los adolescentes y jóvenes para la relación de pareja y la vida en familia, la sexualidad, la comunicación y la toma de decisiones en la pareja son temas que deben tener prioridad por su importancia en el logro de relaciones sanas que fomenten el bienestar y calidad de vida de sus integrantes. Como señala Valdés (2008) las necesidades, expectativas, y características de los miembros de la relación de pareja se interrelacionan dando lugar a un modo singular de interacción; es por ello que si contribuimos educando a nuestros adolescentes y jóvenes en establecer relaciones sanas estamos ayudándoles a ganar espacios de autorrealización.
2. Las relaciones de pareja representan una importante esfera de la vida, y toman gran significancia en los adolescentes y jóvenes, quienes continuamente exploran su sexualidad. Resulta notable su incidencia en el bienestar y calidad de vida, pues muchas de las necesidades humanas se satisfacen en el espacio de la relación de pareja. Las relaciones de pareja en el contexto cubano, aunque manifiestan su expresión machista y patriarcal, comienzan a diversificarse y romper con los poderes históricamente establecidos entre los géneros. Existen dinámicas familiares que manifiestan la presencia, en las familias cubanas, de cánones propios de la sociedad patriarcal, heredados generaciones tras generaciones; acentuándose ciertas diferencias en dependencia del género y la edad, pero existen otras en las que se ha ganado mucho en cuanto a equidad de género. Los estudios muestran que los jóvenes tienden a seleccionar la pareja considerando los atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos en este ámbito, lo que implica que las relaciones de pareja no sean duraderas y presenten numerosos conflictos que ocasionan su ruptura (Valdés, 2008). El aumento de la unión consensual, como una modalidad de unión marital, también forma parte de las transformaciones de la dinámica de la pareja actual. Antes de adentrarse en el acto jurídico que supone el matrimonio, muchas parejas prefieren asumir una actitud más práctica en cuanto a cohabitar por un tiempo, sin compromiso legal, donde se conozca paulatinamente al otro y se pruebe si en realidad vale la pena legitimar esta unión. Además, intervienen otros factores de significación tales como: la carencia de condiciones materiales para casarse, la ausencia de viviendas para vivir sola la pareja, salarios que no respaldan los gastos imprescindibles en el hogar (Peñate, Elías y San, 2012; 2013).
3. La familia constituye la célula básica de la sociedad, el espacio donde se expresan
relaciones afectivas y se prepara para la vida, y fuente de apoyo, además. En muchas ocasiones producto de la crisis económica que se vivencia descuida algunos aspectos de su función educativa, afectiva y cultural, de las que resultan receptores y reproductores esenciales niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Las familias cubanas actuales desempeñan un importante papel en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad. Refiere Cesio (2003), que hechos de la infancia y de la relación con los padres y otros significativos, pueden no ser conscientes para el sujeto, pero se reeditan en la pareja que, con su dinámica, reanuda situaciones previas. Tener en cuenta el pasado relacional, los patrones implícitos y los modelos internos que cada miembro ha establecido, es esencial para comprender el modo en que se establecen las relaciones de pareja. La sexualidad en la adolescencia se centra en la curiosidad por experimentar todo lo relacionado con el amor y el sexo, a su vez es una etapa llena de confusiones, dudas, interrogantes y temores, que los adolescentes deben ir resolviendo, en este sentido el adulto tiene una importante laboral de orientación, la familia debe propiciarlo al adolescente un espacio de confianza en el que pueda canalizar sus dudas y temores. Los adolescentes necesitan orientación, una educación sexual adecuada que los mantenga informados de lo que acontece en este período en la esfera sexual, para evitar conductas que puedan perjudicarlos. De igual forma, la familia debe constituir un apoyo para el joven, no quebrantar sus derechos en torno a la participación y toma de decisiones, así como el respeto a la privacidad y los espacios. La familia desde una labor educativa que potencie el desarrollo de sus hijas e hijos constituye uno de los agentes con mayor responsabilidad para lograr conductas sexuales y relaciones de parejas saludables.

Mabel Gómez Padrón G3
dijo:

1-Considero que una de las principales líneas de intervención debe ir dirigida a la orientación sobre la sexualidad en la infancia. Esto es necesario ya que tiende a negarse por parte de los adultos y como conocemos a partir de la bibliografía del módulo, en la niñez se llevan a cabo diferentes procesos como la capacidad para sentir placer y para la erección espontánea (los tejidos del pene y del clítoris ya están formados). La sexualidad en la infancia no es nula, sino que se desarrolla y manifiesta de forma diferente a las etapas posteriores.
Otra importante línea de accionar es la orientación a adolescentes y jóvenes sobre la sexualidad y las relaciones de pareja de personas no heterosexuales. Esto es necesario, ya que aunque actualmente hay mayor información sobre esto, todavía existe incomprensión y rechazo hacia personas homosexuales, bisexuales, etc., lo cual ocasiona muchas veces que se sientan cohibido/as a aceptar su orientación sexual e incluso suelen ser víctimas de burlas por parte de sus coetáneos. Consecuentemente, pienso que esta orientación debe ir dirigida, no solo a adolescentes y jóvenes heterosexuales (con el objetivo de eliminar sus prejuicios) sino también a los que no son heterosexuales para que se sientan libres de aceptar su orientación, de que entiendan que el error no está en ellos, sino en quienes los rechazan y juzgan. Esta orientación también debe dirigirse a padres y maestros. Estos son los adultos con los cuales los infantes, adolescentes y jóvenes establecen sus principales procesos de actividad y comunicación. A ellos les suele ser más difícil aceptar la no heterosexualidad por haberse formado y desarrollado su personalidad en épocas anteriores, en las cuales los prejuicios y tabúes en torno a estas orientaciones sexuales eran aún más arraigados. Por tanto, por el papel que poseen en la educación de niños, adolescentes y jóvenes, deben recibir esta orientación para que sean capaces de guiar a sus hijos y alumnos en torno a estos temas y de aceptar a aquellos que no sean heterosexuales. Esto es importante para lograr un hogar y una escuela que sean espacios de bienestar psicológico para nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
Por las razones antes expuestas, es importante orientar también a adolescentes y jóvenes sobre la diferencia entre orientación e identidad sexual y de género. Aún existe mucho desconocimiento sobre este tema: es algo que suele explicarse en carreras como Psicología, Sociología, la especialidad de Sexología, pero queda una población de adolescentes y jóvenes a la cual no se le brinda información en torno a esto en espacios formales como la escuela y no podemos afirmar que todos los padres le expliquen esto a sus hijos. Si queremos que nuestra sociedad tenga una mayor aceptación hacia la comunidad LGBTQ+, un primer paso es, desde edades tempranos, orientar, informar sobre estos temas, para desmotar tabúes y consecuentemente, que las personas no tengan una percepción desde los prejuicios, sino desde el conocimiento.
Otro tema que considero esencial como objeto de programas e intervenciones en adolescentes y jóvenes, es el embarazo y la realización del aborto en edades tempranas. Si bien actualmente se brinda mucha información sobre los riesgos de esto y se incita el uso de métodos anticonceptivos, continúa elevada la cifra de adolescentes embarazadas y que continuamente se realizan un aborto, asumiéndolo como si fuera un método anticonceptivo más. Debido a esto, considero que aun son necesarios más programas en torno a esto y sugiero que en vez de enfocarse en solo brindar información, que busquen también acercarse a la realidad de las adolescentes y jóvenes, que se conozca la causa de por qué actúan de esta manera.
2-Un aspecto que caracteriza las relaciones de pareja de adolescentes cubanos actualmente es el inicio cada vez más temprano de la vida sexual. En un artículo publicado por la página digital de Juventud Rebelde en 2015 titulado “¿Cómo son los adolescentes cubanos hoy?: los resultados de un estudio nacional” presenta las razones por las cuales toman esta decisión, las cuales pueden analizarse a partir de estereotipos de género:
• LOS adolescentes lo hacen principalmente para adquirir experiencia. Aquí podemos ver el rol que se le ha asignado (desde el género) al hombre de demostrar su “hombría”, su “capacidad de conquistador” a través del sexo. Desde una concepción tradicional de género se le permite e incluso se le aplaude tener una vida sexual muy activa
• LAS adolescentes lo hacen principalmente para demostrarle amor a su pareja. Esto pone en evidencia un papel pasivo de la mujer, como complaciente de los deseos del hombre.
Otra característica que distingue las relaciones de adolescentes de ahora con respectos a épocas anteriores es un aumento de los cambios constantes de pareja, así como de las relaciones informales o las llamadas “descargas”. Para adolescentes, estas prácticas tienen un carácter de experimentación, permitiéndole satisfacer dudas e inquietudes en torno a la sexualidad, lo cual es propio de su período etario, además les ayuda a formar y desarrollar su identidad y orientación sexual. Aquí también existe una mediatización desde el género, ya que es algo que se visibiliza más en LOS adolescentes precisamente porque los roles tradicionales de género le permiten al hombre esta estabilidad e incluso se le premia por eso, mientras que a las mujeres se les suele penalizar.
3-La familia constituye el primer grupo en el cual se inserta una persona, siendo por tanto, un agente socializador esencial en la formación y desarrollo de todo individuo. El niño, adolescente y joven (N, A y J) en el sistema de actividad y comunicación con sus padres, abuelos, tíos, etc. tiene experiencias, las cuales generan vivencias que el N, A y J interioriza y tienen determinada influencia en su personalidad.
En un artículo publicado por la página digital de Juventud Rebelde en 2015 titulado “¿Cómo son los adolescentes cubanos hoy?: los resultados de un estudio nacional” se plantea que actualmente predomina la función regulativa e informativa de la familia y que dialogan poco sobre las relaciones de pareja y la sexualidad. La poca comunicación sobre estos temas, así como el uso de métodos autoritario y sobreprotector tienen un impacto negativo en el desarrollo de la sexualidad. Pongamos por ejemplo la historia de Amandita de la novela “La Cara Oculta de la Luna”. Los padres de esta muchacha no tienen conversaciones con ella sobre sexo, relaciones de pareja, le prohíben espacios de socialización con coetáneos fuera del horario escolar. Esto no impide que Amandita sienta curiosidad sobre estos temas, sienta deseos de formar parte de un grupo, lo cual es una característica típica de la adolescencia. Entonces, como no encuentra en su hogar un espacio para aclarar sus diversas dudas, se hace más vulnerable a la presión del grupo y por su desconocimiento, inicia su vida sexual sin estar preparada, lo cual provoca que no se proteja y adquiera el VIH.

Dinella Alicia Valdés Martínez (G3)
dijo:

1. La educación sexual es un derecho y un deber en la sociedad del siglo XXI. Deber de los diferentes agentes de socialización de promover la educación sexual, especialmente de los/as adolescentes y jóvenes, por ser esta una etapa crucial del desarrollo psicosexual, considero que tratar los temas siguientes son necesario para la educación de la personalidad de las primeras edades.
La población de manera general percibe la sexualidad como tema tabú, consideran que por ser íntima no se debe platicar, mediante acciones de intervención en los proyectos o programas es necesario hacer comprender a los sujetos que este es un tema del cual hay mucho de qué debatir, que la sexualidad es íntima pero que dialogar de sus regularidades no es anormal o patológico. Otro tema del cual se pudiera conferenciar es sobre las disfunciones o desviaciones sexuales para que las identiquen, sepan reconocerlas y adquieren una mejor cultura de la sexualidad. Enfatizar sobre el uso del condón y su importancia para no contagiarse con las enfermedades de transmisión sexual debido al aumento de casos adolescentes y desestructurar el mito de que el condón es solo para prevenir el embarazo. Esclarecer las características sobre las relaciones sexuales heterosexuales y homosexuales que influye en esta identidad sexual que se está formando en los adolescentes. Muy relacionado con la idea anterior es que resulta necesario eliminar conductas de rechazo hacia los homosexuales, hacerle ver a los infantes, adolescentes y jóvenes que son conductas inadecuadas que influyen negativamente en la estabilidad emocional de la persona excluida.
2. El género es un “Conjunto de atributos, cualidades, actitudes y modos de comportamientos asignados y esperados por cada sociedad para el hombre y la mujer, que pauta rígidamente todas sus expresiones conductuales desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. Constituye el modelo de feminidad y masculinidad socialmente establecido en cada contexto, cultura, región, a partir de los que se educa la sexualidad”.
La perspectiva de género implica reconocer las relaciones de poder que se dan entre los géneros, en general favorables hacia los varones como grupo social y discriminatorias para las mujeres, en los hombres hay una exigencia de tomar la iniciativa sexual y tener multiplicidad de parejas y esto mismo es mal visto para las mujeres y son vulnerables al rechazo; que dichas relaciones han sido constituidas social e históricamente y son constitutivas de las personas, en muchas ocasiones estas relaciones son aprendidas por los miembros de la familia donde hay una alta relevancia de los prejuicios; que las mismas atraviesan todo el entramado social y se ar ticulan con otras relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad, preferencia sexual y religión. El poder, la dominación, la competencia y el control son esenciales como pruebas de masculinidad, mientras que la ternura, la delicadeza, la obediencia, la belleza y la hacendosidad los son para las mujeres.
Tanto en la adolescencia como en la juventud se evidencia cada vez más un comienzo más temprano de las relaciones sexuales, altas tasas de divorcio y un aumento de casos de ITS (principalmente en los jóvenes). Ha habido un acrecentamiento de la violencia a la mujer, ocurre en el espacio doméstico y ha estado asociada al cumplimiento de las labores hogareñas. Existe poca orientación y preparación de los jóvenes para crear una familia, muchos lo hacen sin ser conscientes de la responsabilidad a la que se enfrentan. Como generalidad, se tiende a seleccionar la pareja teniendo en cuenta como elemento fundamental los atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos en este ámbito, lo que provoca que las relaciones de pareja no sean duraderas y que presenten diversos conflictos que provoquen su ruptura. Hay un mayor aumento d la unión consensual, muchas parejas deciden a cohabitar por un tiempo sin ningún compromiso legal, en esta decisión influyen factores como la carencia de condiciones materiales para casarse, la ausencia de vivienda, salarios que no respaldan los gastos imprescindibles en el hogar, etc.
3. La sexualidad, como una dimensión de la personalidad, matiza las vidas cotidianas de los individuos,, en tanto tiene su expresión en las relaciones de los sujetos consigo mismo y con los otros. Se refiere que: “La sexualidad como una compleja y rica manifestación vital se construye, se vivencia, crece, se comparte, se proyecta y expresa en todas las dimensiones existenciales: el individuo, la pareja, la familia y la sociedad” (González & Castellanos, 2003:6).
Considero que la formación de la sexualidad de los infantes, adolescentes y jóvenes debe estar acompañada por la familia, estas deben satisfacer sus principales necesidades de información. Los padres deben acompañar a sus hijos brindándoles una orientación certera, responder a todas sus preguntas aunque nos parezcan incómodas. Para poder conversar con los hijos sobre los temas sexuales es importante establecer una buena comunicación, respetando el criterio de los descendientes y responder a sus preguntas sin tabúes ni prejuicios.
En la infancia se debe conversar sobre las diferencias sexuales entre los niños y niñas, expresarle que no pueden exponer sus genitales en público, también se deben capacitar para que reconozcan cualquier tipo de abuso. En la adolescencia se comienza a formar la identidad sexual y es donde aflorar la mayoría de sus dudas, tiene que existir una comunicación recíproca donde se respete el criterio de cada una de las partes, harán preguntas más directas sobre las relaciones sexuales, el embarazo, el uso del condón, aborto, métodos anticonceptivos, maternidad/paternidad y es muy importante conversar sobre las ITS y que sean conscientes del riesgo de padecerlas sino se protegen. Debido a la exploración que caracteriza a esta etapa, pueden sentir atracción por el mismo sexo lo que no significa que sean homosexuales ya que en esta etapa no se define la orientación sexual.
En la juventud hay una mayor estabilidad de la pareja, existen dudas en cuanto a los roles de mamá y papa. Se planifican embarazos, se tiene creado un proyecto de vida. Se encuentra definida la identidad y la orientación sexual.
De manera general, en la familia no debe faltar la comunicación, es la clave principal para que se transite por la sexualidad adecuadamente.

Ana Flavia Bennett Escalona G-1
dijo:

1-En mi opinión constituyen asuntos prioritarios a tratar en lo referente a la sexualidad, la prevención de los abusos sexuales. Para ello sería necesario evaluar el conocimiento que tienen las familias cubanas acerca de la prevención del abuso sexual y las estrategias que utilizan con sus hijos para alertarlos al respecto. Se hace necesario crear estrategias para aumentar la percepción de riesgo de los padres en este sentido y promover relaciones familiares basadas en una comunicación abierta que permita orientar en este sentido y comunicar a su familia de la ocurrencia del algún suceso de este tipo. Se le debe propiciar a los padres una serie de herramientas que los ayuden a conversar con sus hijos de estos temas para establecer los límites del cuerpo del niño al interactuar con otras personas adultas.
2- Los estudios realizados en adolescentes y jóvenes sobre las relaciones de pareja con una perspectiva de género muestran varios fenómenos interesantes. Las mujeres muestran mayores insatisfacciones con los roles que se le asignan desde un punto de vista social y que se reproducen en sus relaciones de pareja. Los estudios de familias jóvenes cubanas muestran la reproducción de estereotipos sexistas como la sobrecarga de la mujer en las tareas de hogar y la desestimación de estas labores por los hombres. La maternidad adolescente es otro de los fenómenos en los que se aprecia inequidad de género, pues la mayoría de estas madres presentan relaciones de pareja con hombres que se encuentran en períodos superiores del desarrollo, con edades entre 7 y 8 años mayores que ellas y que por tanto tienen mayores posibilidades de tener mayor nivel educacional y entrada propia de ingresos, lo que puede aumentar las asimetrías en la pareja y coloca a la madre adolescente en posición de dependencia y de mayores riesgos psicosociales, dados por la tendencia a la deserción escolar y al dedicarse a las tareas domésticas y de cuidados. Se evidencian diferencias de género en el arribo a las relaciones sexuales en adolescentes, pues mientras que para los varones predomina el deseo por la otra persona y la búsqueda del placer, las féminas buscan mayor intimidad y cercanía emocional con su pareja. La violencia de género también es otro de las cuestiones que afecta a las relaciones de pareja y está marcada por la comprensión de los vínculos amorosos como relaciones de poder desigual donde el hombre dispone y domina a la mujer a causa de los patrones de interacción entre los sexos que se legitiman a nivel social.

3- La familia es un espacio de socialización privilegiado y por lo tanto tiene mucho potencial para transmitir valores a las nuevas generaciones que garanticen una sociedad inclusiva. La tendencia a la educación sexista en este espacio contribuye a perpetuar las brechas e inequidades de género. Los estudios manifiestan que las familias de los adolescentes cubanos priorizan los métodos autoritarios y coercitivos en la interacción con sus hijos, de manera que se producen relaciones de poder asimétricas y una comunicación vertical que limita la expresión de posibilidades, intereses y necesidades del adolescente en el ámbito familiar. Se hiperboliza la función económica de la familia en detrimento de sus otros roles en la educación, valores y socialización en general. En los hogares cubanos se aprecian diferencias sexistas en la socialización de los adolescentes, y se le asignan tareas diferenciadas a los adolescentes en el hogar atendiendo a su sexo. Como regularidad es la madre quien asume las funciones afectivas y comunicativas de la parentalidad. Se evidencia la influencia de la familia en las relaciones sexuales de los adolescentes pues mientras que a las féminas se le exige y enseña el pudor como atributo, a los varones pueden llegar a presionárseles para que comiencen su vida sexual. Las investigaciones cubanas muestran cómo la socialización sexista puede afectar la satisfacción de las familias jóvenes. En este sentido, la asunción e identificación rígida con el ideal de género puede traer grandes insatisfacciones al no siempre poder los sujetos cumplir en la realidad las exigencias que demandan estos patrones culturales. De manera que no siempre el hombre puede cumplir con su rol de proveedor económico fundamental del hogar y la mujer con su jornada laboral y de ama de casa al llegar al hogar.

Isis Marlen Rodriguez Reyes (G2)
dijo:

1. La sexualidad es un tema de interés general para todos los miembros de la sociedad. La educación sexual, como parte de la educación para la vida, debe dirigirse a toda la población desde la infancia hasta la vejez, teniendo en cuenta las características específicas de cada etapa de desarrollo.
La importancia de que se eduque sobre estos temas a partir de la infancia (de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas según su rango de edad) se ratifica en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que establece que los y las niñas comprendidos entre las edades de los 0 meses hasta los 18 años, son sujetos de derechos, en los que se incluyen los derechos sexuales.
La sexualidad debe trabajarse mediante un enfoque positivo (reconociendo que la educación integral en sexualidad va más allá de la educación sobre la reproducción, los riesgos y las enfermedades) y dentro de un marco de derechos humanos e igualdad de género, poniendo como base diferentes objetivos relativos a la vida sana y en bienestar de todos, la educación de calidad para todos y el logro de igualdad de género.
En tal sentido, es necesario plantear diferentes alternativas que permitan generar conocimiento sobre los derechos sexuales y reproductivos y todo lo referente a la sexualidad responsable y esclarecer las dudas que surjan frente al tema de sexualidad. Deben trascenderse los modelos anteriores de educación sexual de carácter moralista y adoptar un modelo de educación sexual integral, democrático, tolerante y abierto. Las tecnologías de información y comunicación (TIC) constituyen herramientas valiosas para encontrar formas diferentes de llevar a cabo la importante tarea de educar en sexualidad.
Para contrarrestar la información confusa y contradictoria muchas veces presentada por niños, adolescentes y jóvenes, es preciso además realizar programas de intervención sobre las relaciones de parejas, el amor, el sexo y las consecuencias de comportamientos sexuales inadecuados, pues el inicio de vida sexual cada año es más precoz y las estadísticas demuestran altas cifras de madres adolescentes, así como de interrupciones de embarazos en estas edades; sin contar la cantidad de individuos menores de 25 años que han padecido o padecen alguna infección de transmisión sexual (ITS).
Igualmente deben promoverse proyectos vinculados a la sexualidad como forma de expresión individual, a la orientación e identidad sexual, a la equidad de género, a los roles desempeñados por los seres humanos, que permitan potencializar las competencias básicas relacionadas con estas temáticas desde la primera infancia y consecuentemente llevar una vida segura, productiva y satisfactoria.
2. Las relaciones de pareja a lo largo de la historia se han regulado en un marco de concepciones de género tradicionales respecto al amor y la pareja, a la familia, a los roles, el trabajo y la sexualidad (a pesar de que cada sociedad tiene sus propias concepciones de género y sistemas para clasificarlas) y ello ha afectado tanto hombres como a mujeres, pero fundamentalmente a estas últimas.
A pesar de que la igualdad jurídica ha logrado reducir considerablemente la vulnerabilidad social de las féminas, las relaciones de pareja siguen estando influidas por los valores que tradicionalmente han mantenido una cultura patriarcal y sexista, generando una situación de desequilibrio en el modo en el que se experimentan y organizan las relaciones afectivas entre los sexos.
No obstante a lo antepuesto, debe referirse que dicho comportamiento ha tenido variaciones en la actualidad y aunque perduran rasgos tradicionales en la construcción y el desarrollo de las relaciones, han surgido transformaciones en los roles de género que se fundamentan en la igualdad de hombres y mujeres, en la importancia de proyectos de vida y de autorrealización individuales, así como en la libertad de elección y decisión.
En la sociedad cubana actual, dichos cambios pueden constatarse fundamentalmente en las relaciones de parejas de los jóvenes, por poseer las nuevas generaciones mejor y mayor capacidad para afrontar y comprender las dinámicas de evolución y desarrollo y en este caso las tendencias modernas en la esfera amorosa; se habla solo de jóvenes y no también de adolescentes, pues las relaciones de pareja de estos, en sentido general, aun son inestables y poseen un carácter experimental y además no es hasta que culmina esta periodo de la vida que se alcanza la identidad personal, por tanto la identidad de género y sexual durante los años de adolescencia es insipiente.
Las relaciones de pareja de los jóvenes cubanos se caracterizan por presentar diversas formas de orientación sexual y de identidad de género que, cuestionan las estructuras tradicionales de sexo y género e introducen aportes acerca de los significados de la masculinidad y feminidad. Las mismas le otorgan gran importancia a la sexualidad en la pareja (sexualidad que solía definirse estrictamente en relación con la naturaleza reproductiva del matrimonio y por ende con su legitimidad y ahora tiene poca conexión con ello), a la reivindicación del placer de las mujeres y la consideración del placer como un fin legítimo de la sexualidad; es decir en su interior han existido transformaciones en las ideas, prejuicios, valores, interpretaciones, normas, sentimientos, deberes y prohibiciones de la vida de mujeres y hombres.
Sin embargo, el tema de la equidad de género no está resuelto del todo (como se explicó al inicio) pues la cultura sigue transmitiendo valores y estereotipos de género con relación al amor y la pareja que reproducen conflictos en el seno de la relación amorosa, por lo cual puede plantearse que las relaciones de pareja de los jóvenes en la actualidad no solo son influidas por perspectivas de género de la modernidad, sino por la articulación de estas con las tradicionales.
3. La sexualidad es una dimensión constitutiva del ser humano, que se construye y se vive durante toda la vida. Es mucho más que lo referido a las relaciones sexuales, es una condición inherente a todos los seres humanos, y se constituye en un derecho cuyo disfrute debe ser garantizado por todas las sociedades.
Así como la sexualidad misma, la educación sexual es un proceso que se inicia desde el nacimiento y dura toda la vida. Puede darse de manera consciente y sistemática, con objetivos e intenciones definidas y compartidas por todos y todas (por ejemplo, en las instituciones educativas que han definido una propuesta clara de educación para la sexualidad), o a través de la cultura y las tradiciones (por la vía de la socialización de conocimientos, actitudes y prácticas comunes a un grupo social o a la sociedad en su conjunto).
En este sentido, educar o no para la sexualidad no es una elección, pues siempre estamos educando para la sexualidad, desde la escuela, la familia y el resto de las instituciones y espacios sociales, de manera consciente o inconsciente, explícita o implícita, adecuada y positiva, o inadecuada y negativa. Por ello, la decisión que nos corresponde es educar adecuadamente para una vivencia de la sexualidad sana, responsable, informada y constructiva.
La educación integral de la sexualidad desde edades tempranas ayuda a poner en práctica competencias esenciales para la correcta toma decisiones relacionadas al ejercicio de la sexualidad a lo largo de la vida. Por ello, una educación de calidad debe incluir la educación sexual integral como componente básico, pues una educación sexual deficiente no responde a las necesidades y derechos de niños, adolescentes y jóvenes, sino que los expone a diferentes riesgos para su salud y su vida.
Hasta hace algunos años no se tenía total claridad sobre la importancia de la colaboración conjunta entre la familia y la escuela para asegurar esta correcta educación. La educación sexual no era un elemento de preocupación para la escuela, debido a que era visto como un tabú y no como un tema de reflexión o de diálogo académico y tampoco era un tema del cual se pudiera hablar al interior de los hogares, pero esta situación ha ido cambiando poco a poco.
El rol de la familia durante los últimos años se ha transformado, dejando a un lado el abstencionismo de padres y madres ante la educación sexual de sus hijos. La familia actualmente juega un rol socializador importantísimo en la entrega de información sexual, lo cual es sumamente valioso pues pudieran surgir en los más lozanos de casa imaginarios desintegrados frente al tema de la sexualidad. Además, bien se sabe que los jóvenes hacen hasta lo imposible por obtener dicha información, ya sea de fuentes confiables, o no confiables, por lo que es necesario mantener los canales de comunicación abiertos con los hijos para así poderlos orientar de forma adecuada sobre sexualidad responsable.
No obstante, educar la sexualidad es mucho más que transmitir conocimientos e información acerca de la sexualidad y la reproducción. No basta con enseñar las características biológicas de hombres y mujeres, o los métodos para prevenir un embarazo. La familia debe brindar herramientas conceptuales, actitudinales, comunicativas y valorativas que permitan a los adolescentes tomar decisiones con relación a su sexualidad que se correspondan con lo que quieren, sueñan y esperan de su realidad. Además, no debe perder de vista que la educación sexual se expresa de diferentes formas en todos distintos ciclos vitales y que es imposible comprenderla al margen de las interrelaciones sociales.
El medio familiar es el primer y más importante ámbito de socialización del individuo, por tanto, su papel en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad es fundamental.

Lena Alonso Triana G3
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades priorizaría aquellos que se relacionan con la promiscuidad sexual y el inicio temprano de las relaciones sexuales, lo cual constituye una regularidad del desarrollo en el caso de la adolescencia, mediado por la maduración sexual y los cambios biológicos y psicológicos de este período etario, donde la maduración sexual estimula la atracción sexual, y sirve de base para la consumación de las relaciones sexuales, que suelen ser promiscuas e inestables, ante la necesidad del adolescente de explorar su cuerpo y tener experiencias en este sentido con el otro. Tales elementos, incrementan la vulnerabilidad ante las ITS, y con ello al Cáncer Cérvico Uterino en el caso de las féminas en etapas posteriores. Realizar acciones de educación para la salud así como programas de intervención supone, abordar de manera integral la problemática desde lo cognitivo , transmitiendo saberes que permitan desde lo afectivo una implicación personal expresión desde lo comportamental en las conductas a asumir ante su cuidado y protección. En la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, se generaliza proyecto de investigación dirigido a la Prevención del CCU , donde la Educación Integral de la Sexualidad resulta un tema prioritario, atendiendo a la relación que se establece con los factores de riesgo de esta enfermedad.
Desde la perspectiva de género, entendido como un proceso de construcción social e histórica, a través del cual se configuran las relaciones entre hombres y mujeres en relación con el sistema social, con sus contradicciones donde se definen patrones , símbolos, representaciones, valores y sus correspondientes prácticas que encierran lo legitimado como femenino y masculino, en una cultura , espacio y tiempo determinado, caracterizo las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual mediadas por un patriarcado donde el papel del hombre en la sociedad supone la promiscuidad como símbolo de virilidad y expresión de masculinidad. En el caso de los adolescentes suelen ser mucho más aceptados entre sus coetáneos aquellos que varíen con frecuencia de pareja, donde la promiscuidad sexual resulta un elemento favorecedor en las relaciones con sus iguales.

3. El papel que desempeñan las familias cubanas actuales, en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad, resulta vital como agencia educativa , que contribuye de manera importante en la formación de la Personalidad, donde necesidades, motivos , intereses, y actitudes , con relación a la sexualidad deben ser atendidos, así mismo los valores como formación motivacional compleja que se asocien a la responsabilidad con la salud individual y colectiva . La comunicación, se convierte en muchos casos en un tema Tabú si de sexualidad se trata, sin embargo la clave del cuidado radica en su abordaje desde edades tempranas , de manera que estimulen la autoprotección . La interacción desde la familia supone considerar sus miembros como modelos de aprendizaje para los adolescentes y jóvenes, sus actitudes ante la sexualidad también serán reflejo para estos individuos. La familia no constituye un elemento distante en la educación desde la enseñanza escolarizada sino que se integra en este proceso, y es educada desde los programas que se promueven en la actualidad para abordar la educación integral de la sexualidad con sus hijos.

Milán Ochoa Chang (G3)
dijo:

1. En Cuba hay un largo camino recorrido en lo que a educación sexual se refiere. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha sido y es la organización de masas que ha impulsado y liderado la educación de la sexualidad en el país, la cual incluye no solo la problemática femenina, sino también de toda la población. el fundamento teórico metodológico del trabajo del CENESEX tiene un carácter sociocultural y humanista. Promueve la educación de la sexualidad con un enfoque integrador, que contribuya a desarrollar los procesos de crecer y aprender, la producción de nuevos significados que inicien la ruptura de viejas normas y estereotipos sexistas, visibilizar y superar contradicciones, así como posiciones reduccionistas de la sexualidad que inferiorizan, ignoran y excluyen lo diferente.
Muchos son los temas que pudieran abordarse en las acciones de intervención hacia la población infanto- juvenil, de hecho existe una gran variedad que se han priorizado a lo largo de todas las campañas de las organizaciones e instituciones implicadas en la educación sexual de la población, sin embargo, en mi consideración, aún resulta novedoso el tema de la Homofobia y la Transfobia, el papel de la escuela en educar sin homofobia ni transfobia y en el vínculo con la familia y la comunidad para evitar situaciones de violencia, rechazo y maltrato a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, cuyas características no se parezcan a la «heteronormatividad» o a esos estereotipos estrictos del binarismo de género.
Expresiones como las que siguen a continuación hablan a favor del total desconocimiento que existe en nuestra sociedad, y ese desconocimiento o información tergiversada se va transmitiendo a niños, adolescentes y jóvenes:
“Me da la impresión que quieren normalizar lo que no es normal… moldear la mente desde edades muy tempranas para alcanzar las ‘verdaderas metas…. ‘ homosexualizar lo más posible la sociedad. NORMAL…. es que la sociedad esté compuesta por hombres y mujeres heterosexuales que al final son los que pueden concebir vida...no asi un hombre con un hombre, ni una mujer con una mujer….. ANORMAL es la HOMOSEXUALIDAD y sus derivados ...que al final lo que hacen es destruir la sociedad. ANORMAL es querer imponer su estilo de vida como algo normal. ANORMAL es llamar o tildar de HOMOFOBICO al que NO CONCUERDA con SU CRITERIO”.
2. Las relaciones de pareja representan una esfera de gran significación para las personas. El bienestar y la calidad de vida tienen un estrecho vínculo con este espacio de realización íntima-afectiva, pues muchas de las necesidades humanas se satisfacen aquí.
Nuevas representaciones acerca de lo masculino y lo femenino, de la vida sexual, de la pareja y de la familia, así como la ruptura con ciertas concepciones tradicionales, condicionan modos de interacción diferentes. Han aparecido otros eventos, pues el modelo clásico de pareja heterosexual ha variado y las formas de constituir pareja se han diversificado. Los procesos de liberación sexual y otras variables de orden social y personal han generado crisis en las parejas, por lo que hoy muchas conviven en uniones informales y las mujeres ya no suelen dedicar tanto tiempo a las tareas de la reproducción y del cuidado del hogar, todo lo que ha generado un rompimiento con los poderes históricamente establecidos entre los géneros, una transformación de los roles a lo interno de la familia, así como de la sexualidad y los procesos de comunicación y toma de decisiones que se producen en las parejas.
Como generalidad, hoy se tiende a seleccionar la pareja considerando, con mucha fuerza, los atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos en este ámbito. Ello implica que las relaciones de pareja no sean duraderas y presenten numerosos conflictos que ocasionan su ruptura. Otros problemas existentes son: el cambio frecuente de pareja, el crecimiento de la infidelidad, el debilitamiento del respeto mutuo y el mantenimiento de estereotipos, prejuicios raciales, genéricos, de edades y preferencia sexual. Los elementos vinculados a estar enamorados y otros asociados a la comunicación en la pareja, son considerados aspectos favorecedores de la relación, en tanto los ingresos económicos son señalados en menor medida.
El aumento de la unión consensual, como una modalidad de unión marital, también forma parte de las transformaciones de la dinámica de la pareja contemporánea. Antes de adentrarse en el acto jurídico que supone el matrimonio, muchas parejas prefieren asumir una actitud más práctica en cuanto a cohabitar por un tiempo, sin compromiso legal, donde se conozca paulatinamente al otro y se pruebe si en realidad vale la pena legitimar esta unión. En Cuba, intervienen otros factores de significación tales como: la carencia de condiciones materiales para casarse, la ausencia de viviendas para vivir sola la pareja, salarios que no respaldan los gastos imprescindibles en el hogar, etcétera.
3. La familia constituye la esencia más primaria del ser humano, en ella el hombre inscribe sus primeros sentimientos, sus primeras vivencias, incorpora las principales pautas de comportamiento y le da un sentido a la vida. Partiendo de esta base consideramos que las actitudes y comportamiento de los adolescentes van a estar determinados en gran medida por el tipo de relación que han establecido con el resto de los componentes de su núcleo familiar, es allí donde ellos desarrollan conocimientos, habilidades y capacidades necesarias vinculadas con su desarrollo físico y espiritual; en la medida que estos sean más amplios el resultado será un individuo integral, portador de juicios y valores que le permitan desempeñar sanamente el rol que le corresponde jugar en la vida.
Uno de los problemas actuales que enfrenta la relación familia-adolescencia es la comunicación fluida en torno a la sexualidad que marca el modelo formador de actitudes y acciones en este plano de la vida.
La educación a la familia suministra conocimientos, ayuda a argumentar opiniones, desarrolla actitudes y convicciones, estimula intereses y consolida motivaciones, contribuyendo a integrar en los padres una concepción humanista y científica de la familia y la educación de los hijos. Una eficiente educación a la familia debe preparar a los padres y otros adultos significativos para su autodesarrollo, de forma tal, que se autoeduquen y se autorregulen en el desempeño de su función formativa de la personalidad de sus hijos. En la medida en que la cultura de los padres se va elevando, las familias están más conscientes de sus deberes para con la sociedad.
La familia tiene el enorme privilegio de ser el espacio donde se inicia la vida del ser humano. Ni escuelas ni instituciones importantes la relevan todavía en el rico intercambio interpersonal, la transmisión y aprendizaje de valores, normas de convivencia, afectos y patrones de conducta. No obstante, la familia como sistema abierto recibe las influencias de varias organizaciones que también contribuyen a la educación de sus miembros y a lograr que ella pueda ejercer su influencia educativa en mejores condiciones.
Disfrutar de una buena salud sexual y reproductiva y desarrollar las capacidades que aseguren autonomía económica es crucial en el tránsito de la adolescencia y primera juventud a la edad adulta.
Las habilidades que tienen los jóvenes para comunicarse con sus padres sobre el cuidado de su salud desempeñan un papel fundamental en su vida sexual, ya que tendrían un impacto sobre comportamientos sexuales preventivos mediado por la intención. Por ejemplo, se ha visto que el inicio de la vida sexual ocurre a edades más tempranas cuando los adolescentes hablan poco con sus padres sobre el cuidado de su salud.
Educar la sexualidad comprende hablar y practicar acerca del cuerpo, de su belleza, sus cambios y sus posibilidades, de los sentidos y su función necesaria para el conocimiento y la relación, supone abordar, en la teoría y desde la observación y la práctica, las relaciones con otros, las relaciones de pareja, el trato entre dos personas que se quieren, la expresión de afectos y emociones, el amor. También es educación sexual contribuir a que los hijos se sientan aceptados incondicionalmente y queridos, y por tanto aprendan a valorarse y quererse, tengan claro que como personas merecen la pena, aunque siempre haya deseo de mejorar, y desde ahí, que busquen amistades y parejas que los cuiden, y sepan decir que no a lo que no desean. Y claro, educación sexual es también tratar acerca de genitales, de reproducción, de concepción y anticoncepción, de prevención, de placer, sensibilidades y emociones.

Yadira Pino Jauma G2
dijo:

Resp/1. Personalmente considero que una de las principales problemáticas que existen en la actualidad con respecto al tema de la sexualidad, es su educación. Tal y como proponen Carrera, Lameiras y Rodríguez (2012), se hace necesario trascender de un modelo de educación sexual que se sustenta en la biología y medicina principalmente, en la salud como ausencia de enfermedad, en el miedo como catalizador o inhibidor del comportamiento, y en la repetición acrítica de la información que los agentes socializadores imparten, en función de los intereses de grupos dominantes y que está mediatizada aun por estereotipos y la catalogación de fenómenos asociados como tabú. No niego de esta manera, la importancia del trabajo preventivo y de educación de la salud con respecto a correctos hábitos sexuales. Estos son vitales en edades como la adolescencia en que, por las propias características del desarrollo sexual en la etapa, se tiende a la experimentación que suele caer en promiscuidad y que aumenta considerablemente el riesgo de contraer enfermedades asociadas. Sino que, se debe aspirar y trabajar en función de un modelo de educación sexual que aborde la sexualidad como una dimensión de la identidad personal en toda su complejidad y que atraviesa todas las esferas de desarrollo humano. De esta forma, se perseguiría la realización y bienestar del individuo, no solo la prevención de enfermedades de transmisión sexual (por solo citar un ejemplo), y este sería capaz de posicionarse desde una postura crítica que reconozca la diversidad característica de esta dimensión. Partiendo de la necesidad que existe con respecto a lo planteado, los grupos trabajados en este espacio (niños/as, adolescentes y jóvenes) se vuelven diana fundamental para la educación en materia de sexualidad. En estas primeras edades y en las experiencias que las caracterizan, se sientan las bases fundamentales para la consolidación de importantes formaciones como la identidad sexual y que juegan un papel esencial en el desarrollo pleno del individuo. Así, por ejemplo, el trabajo en materia de promoción y educación con respecto a las primeras experiencias vinculares y de apego es vital, y permitiría la formación de vínculos seguros que promuevan, a futuro, interrelaciones satisfactorias para el individuo y que potencien su autonomía y autoestima. Asimismo, la preparación de los agentes socializadores como la escuela y la familia se debe considerar elemento inseparable de la educación en esta esfera. Por ejemplo, el reconocimiento de la inmensa diversidad que en materia de sexualidad es apreciable constituye una temática base. Si los padres son capaces de educar y criar a sus hijos desde el reconocimiento de lo que los hace únicos y no, desde modelos convencionales, su desarrollo y realización no se vería limitado ni devendría en problemáticas posteriores como la incertidumbre, el temor, depresión, abuso de sustancias, abandono del hogar, violencia, etc.
Resp/2. Los modos tradicionales en que las parejas solían interactuar y establecer vínculo han sufrido importantes cambios a partir de transformaciones significativas a nivel social, como la Revolución Sexual, por ejemplo. En función de ello, estudios recientes sugieren como existe una tendencia a la individualización social, y que, en las relaciones de pareja específicamente, ha determinado el paso de un modelo de amor romántico a uno de amor confluente, que se caracteriza por la apertura (Barrientos, Rihm, Sharim, Araya, & Larraín, 2017). Cuba no queda exenta de esta situación, sin embargo, aun se mantiene la incidencia de estereotipos de género en la manera en que adolescentes y jóvenes cubanos se relacionan en pareja. Este tipo de vínculo gana en significación en estos grupos etarios, ya que, al ser períodos de estructuración de importantes formaciones de la personalidad, la pareja potencia su desarrollo. Como se ha analizado en este espacio y desde la sistematización ofrecida por Peñate, Semanat y Risco (2020), es posible visualizar el comportamiento actual de adolescentes y jóvenes cubanos en el área de la pareja. Durante la etapa adolescente, que suele estar caracterizada por cierta inestabilidad en esta esfera, se aprecia como es mayor la existencia de vínculos de pareja en los varones. Ello puede estar respondiendo a las conceptualizaciones sociales en torno al género, ya que se espera de ellos, y se demanda en muchos casos, esa capacidad “innata” de conquista y disposición constante en el área sexual, aun en edades tempranas. Es por ello que el inicio de las relaciones sexuales suele ser más prematuro en los muchachos. Mientras que, en el caso de ellas, se aprecia una tendencia a la formalización del vínculo desde sus inicios. No obstante, tal y como se evidencia en este trabajo, los vínculos a estas edades suelen ser de corta duración, acorde con la inestabilidad en el período derivada de la experimentación y una identidad aun en formación. Para los jóvenes, aun cuando en esta etapa se suele buscar intencionadamente mayor estabilidad en los vínculos, se ha venido apreciando una disminución de los matrimonios y aumento de las uniones consensuales. Ya el casamiento no suele ser visto en las generaciones más jóvenes como un medio necesario para la constitución formal de la familia propia y consolidación del vínculo de pareja. En investigación de Hernández et. al. (2017) como parte de un proyecto presentado en el IV taller de Jóvenes Investigadores del CEDEM, se observó como los proyectos futuros de los jóvenes vinculados al matrimonio y conformación de familia propia suele ubicarse a mediano y largo plazo. Ello se corresponde con lo planteado por Peñate, Semanat y Risco (2020), tal y como se ha venido analizando. Además, refieren que estos proyectos suelen apreciarse más tempranamente en ellas, lo que igualmente responde a la incidencia de las elaboraciones sociales en torno al género, en las que se espera de las mujeres una mayor dedicación a la esfera familiar y privada, y para quienes casarse aun tiene connotaciones idílicas como vía necesaria para consolidar el vínculo y para la tenencia de hijos.
Resp/3. La familia constituye uno de los principales agentes socializadores que potencia el desarrollo personológico de sus miembros y su inserción en la sociedad. En función de ello, este peculiar grupo humano posee una serie de funciones según propone Patricia Arés, importante investigadora sobre el tema en Cuba. Reconoce así su papel bio-social, económico, cultural, afectivo y educativo. Esta última potencia la adquisición de competencias en el individuo para su desempeño en la sociedad y se sustenta en las concepciones de los padres o adultos responsables de la socialización de los integrantes más jóvenes. Tomando estos elementos como premisa, es posible establecer que la familia posee un rol protagónico y de suma importancia en la formación de niños/as, adolescentes y jóvenes, en cuanto a la sexualidad. Es en este espacio donde se sientan las bases para que el individuo comprenda esta dimensión de su personalidad y que atraviesa todas las esferas de su vida, en tanto factor esencial de su identidad. No obstante, como estructura social la familia no esta ajena de los cambios que se producen en esta esfera. Tal es el caso de las familias cubanas quienes, a raíz de la crisis económica sufrida en los años 90, modificó de manera importante su funcionamiento y aun hoy en día, se prima la satisfacción de necesidades económicas y materiales de sus miembros. Así, su papel como agente educativo se ha visto significativamente afectado. Ya debatíamos en la primera pregunta de este espacio como la educación constituye una de las principales problemáticas que existe en torno a la sexualidad. Además, particularidades en las interacciones de los miembros de la familia pueden entorpecer el proceso como es el caso del conflicto entre el adolescente y el adulto. Es común en la edad, que el grupo de coetáneos posea mayor influencia que los padres, derivando en sentimientos de incomprensión, falta de confianza y dificultades en la comunicación en el hogar, según análisis de investigaciones en el área propuestas por Carrera, Lameiras y Rodríguez (2012). Asimismo, aun cuando la familia constituye el principal y primer agente socializador en la formación del individuo, su vínculo con otros como la escuela, y la coherencia en los métodos educativos entre ambos espacios resulta un elemento a valorar. De esta manera, en la medida en que la familia recupere y potencie su función educativa facilitando la comprensión y participación de sus integrantes en la toma de decisiones (racional democrático), trabaje de manera conjunta y coherente con la escuela, se puede favorecer la formación de los más jóvenes en torno a la sexualidad, considerando su significación como dimensión de su identidad.

Lisbet Suárez. G-1
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
Todos los temas que se relacionan con las sexualidades son importantes y necesitan ser atendidos de modo especial en las poblaciones de referencia, precisamente debido a las características socio-psicológicas de estas edades, que determinan vulnerabilidades que luego se reproducen a gran escala en la vida adulta.
No obstante, pudiera ser priorizado en las intervenciones en familias, comunidades y escuelas cubanas, los temas relativos al género y la educación sexual desde esta perspectiva. Considero que la prioridad de esta temática está dada por su carácter centralizador, pues desde la comprensión del género y la identidad genérica, se tejen diversas relaciones sociales que impactan en el ámbito familiar y social, las cuales han sido objeto de múltiples investigaciones.
El análisis de la construcción de género y la educación sexual en función de esta identidad, es un eje temático que permite comprender cómo el solo hecho de una distinción en cuanto a sexo biológico, puede convertirse en motivo de desigualdad, y pautar entonces cualidades, actitudes y modos de comportamientos que son los esperados en una cultura determinada para estos sexos y que luego se expresan en la sexualidad en su sentido más amplio.
El concepto de lo femenino y lo masculino son constructos culturales aprendidos desde la infancia que se trasmiten de una generación a otra y a partir de ellos es que las familias y la sociedad en general educan la sexualidad. Considero que implementar acciones y proyectos comunitarios con un enfoque de género, constituye un referente importante para dar pasos adelante, en la conquista de la equidad entre hombres y mujeres, en una sociedad aún con conductas y pensamientos provenientes de una cultura patriarcal.
Trabajar esta temática en nuestros niños, adolescentes y jóvenes puede constituir la base para la comprensión de otros aspectos relacionados con la sexualidad, y que aún hoy día resultan tabú u objeto de prejuicios. Desmontar creencias erróneas y estereotipos sobre lo socialmente aceptado como masculino y femenino es visibilizar nuevos referentes para las familias e instituciones sociales en la educación de una sexualidad más tolerante, abierta e integral.
2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
En Cuba, desde hace ya unas décadas, se aprecia una notable influencia de culturas foráneas en todos los ámbitos de expresión de la vida, de las cuales las relaciones de pareja no resultan una excepción. Todo ello se ha acentuado aún más a partir de la apertura del país al mundo, bajo la influencia de las TICS, y son las poblaciones adolescentes y jóvenes las mayores receptoras de estas transformaciones, precisamente por el alto impacto que las nuevas tecnologías tienen en estas edades.
Con ello quiero significar, que, a mi modo de ver, solo fruto de la observación y no de experiencias investigativas concretas sobre esta temática, las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes cubanos en la actualidad, son el resultado de una combinación entre un modelo patriarcal históricamente heredado en cuanto a género y conductas esperadas, y una visión mucho más flexible, moderna y diversa de esta perspectiva.
De este modo, en sentido general, los límites entre los masculino y lo femenino se aprecian más difusos, y tienen expresión en las formas de vestir, socializar e incluso en la tradicional forma de dar inicio a las relaciones de parejas, en las cuales esta primacía ya no siempre pertenece a la figura masculina. Además, las parejas homosexuales y otras variantes de expresión de la sexualidad, son vitas con mayor aceptación y normalidad, fundamentalmente dentro de determinados contextos culturales.
Sin embargo, la influencia patriarcal, más rígida en cuanto a las identidades de género asociadas a una concepción biologicista, impactan en la dinámica de las parejas. Aún en nuestros jóvenes, fruto de su época pero también de una historicidad compartida desde la familia y la sociedad en cuanto a los roles asignados y asumidos en la pareja, se aprecian manifestaciones de inequidades genéricas asociadas al poder, independencia y proveedor económico del hogar en el sexo masculino, mientras que la fidelidad, sumisión y responsabilidad del cuidado de los hijos tiende a encontrarse en las mujeres. Así mismo al interior de las relaciones sexuales, sigue siendo una constante los embarazados no deseados en la juventud o en edades tempranas de la adolescencia, debidos fundamentalmente al rechazo del hombre al uso de métodos anticonceptivos y a la aceptación tácita de esta situación por parte de las féminas, quienes a veces incluso suelen justificar tal actitud.
No obstante, refería al inicio que las parejas en la actualidad, a pesar de compartir algunos prototipos de actuación con respecto a los modelos sociales de generaciones anteriores, tienden a ser más liberales, autodeterminadas, y flexibles en cuanto a las formas de expresión de su sexualidad, existiendo mayor tendencia al equilibrio en los roles que se cumplen al interior de las familias. Considero que atendiendo a este panorama, el futuro puede ser más prometedor en términos de lograr mayor equidad al interior de las mismas y en la sociedad en sentido general, lo cual tiene que seguir constituyendo uno de los objetivos esenciales en las investigaciones y proyectos sociales que trabajen esta temática.
3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La familia, como célula fundamental de la sociedad, constituye el grupo primario de referencia para infantes, adolescentes y jóvenes. En su seno se satisfacen diversas necesidades que garantizan la permanencia de este grupo en el tiempo como una unidad indisoluble. Investigaciones recientes han demostrado que a pesar de existir conflictos al interior de las mismas, el vínculo entre sus miembros es muy fuerte, constituyendo el espacio socializador más importante en la vida de estas poblaciones.
En el funcionamiento familiar también tienen expresión diversas formas de poder, manifiestas esencialmente por el género, nivel de ingresos o edad de sus miembros, entre otras variables que también adquieren connotación y dan lugar a vulnerabilidades dentro de las mismas.

Yanay Rodríguez Cabrera (G-1)
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
1. Los temas relacionados con las sexualidades, variados y diversos han sido explorados multidisciplinariamente. Establecer una jerarquía en cuanto a su importancia para la sociedad cubana actual resulta, cuando menos, inútil. Sin embargo, desde mi quehacer profesional resultan esenciales las acciones de intervención dirigidas a la educación integral de la sexualidad de futuros educadores/as de la primera infancia. Constituye premisa, a mi modo de ver, acciones intencionalmente dirigidas a la educación de los jóvenes, especialmente aquellos que tendrán la misión futura de influir en la educación de los niños y niñas. Los jóvenes que hoy cursan la Licenciatura en Educación Preescolar de la Universidad de Artemisa han incorporado los patrones de una sociedad machista y patriarcal que, aunque da muestras de su evolución, aún exhibe tabúes y mitos relacionados con la sexualidad.
Las regularidades de la juventud como edad psicológica, la convierten en espacio propicio para des-educar patrones moralistas o conservadores asociados a la sexualidad, transmitidos por la familia, medios de comunicación, u otros agentes socializadores y re-educar en un “modelo de sexualidad liberador, crítico y emancipador cuya última finalidad sea la felicidad de las personas” como plantearan Carrera, Lameiras y Rodríguez (2012). Ello no solo tendrá un beneficio personal sino que favorecerá la comprensión de la infancia como preámbulo de la adultez, por lo que sus acciones como educadores/as también incluyen la planificación de una educación sexual desde las primeras edades. Ello supone por tanto el dominio del desarrollo psicosexual en las diferentes edades y una influencia consciente sobre estas.
Dos cuestiones de relevante actualidad, que precisan incorporarse a la educación integral de la sexualidad en los jóvenes, futuros educadores de la primera infancia, de nuestra universidad son:
*La “hipersexualización” de la infancia. Este fenómeno, cada vez más presente en la sociedad cubana, precisa agentes educativos capaces de orientar efectivamente a las familias y contribuir, desde una sólida preparación, a una infancia saludable.
*La expresión de la sexualidad desde las redes sociales. Las tecnologías hoy constituyen un medio sumamente atractivo para las infancias, adolescencias y juventudes, con elevadas potencialidades para el aprendizaje y el intercambio. Aprovechar esas potencialidades depende de la preparación que tenga el individuo para convertirlas en un medio para el desarrollo individual y social y no sucumbir en sus peligros adictivos, ideológicos y de diversa índole, entre los que no escapa el bullying.

2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
La literatura especializada brinda un acercamiento, científicamente validado, a la caracterización de las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual. Peñate, Semanat y del Risco (2020) sistematizan los principales resultados de múltiples investigaciones en esta dirección. Cooncidimos con las autoras al plantear:
Nuevas representaciones acerca de lo masculino y lo femenino, de la vida sexual, de la pareja y de la familia, así como la ruptura con ciertas concepciones tradicionales, condicionan modos de interacción diferentes. Han aparecido otros eventos, pues el modelo clásico de pareja heterosexual ha variado y las formas de constituir pareja se han diversificado. Los procesos de liberación sexual y otras variables de orden social y personal han generado crisis en las parejas, por lo que hoy muchas conviven en uniones informales y las mujeres ya no suelen dedicar tanto tiempo a las tareas de la reproducción y del cuidado del hogar, todo lo que ha generado un rompimiento con los poderes históricamente establecidos entre los géneros, una transformación de los roles a lo interno de la familia, así como de la sexualidad y los procesos de comunicación y toma de decisiones que se producen en las parejas. (Peñate, Semanat y del Risco, 2020, p.81)
Todas las investigaciones coinciden en señalar la poca orientación y preparación de los jóvenes para la relación de pareja y la vida familiar, patentizando la necesidad de encauzar espacios de orientación para las parejas y familias jóvenes, que favorezcan el desarrollo de habilidades para una comunicación efectiva, uno de los problemas más frecuentes en las relaciones interpersonales. Asimismo Valdés (2008. Citado por Peñate, Semanat y del Risco, 2020) señala la prevalencia atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos como criterios tomados en cuenta por los jóvenes para seleccionar la pareja. Ello implica que las relaciones de pareja no sean duraderas y presenten numerosos conflictos que ocasionan su ruptura. Al adentrarse en las relaciones de género en el ámbito doméstico, la autora destaca la existencia de patrones tradicionales, en cuanto a la distribución de las tareas del hogar en las familias estudiadas. Dicha distribución, al parecer, no resulta una fuente generadora de malestar para los miembros de la familia, lo cual dificulta las posibilidades de cambio. Asociado a estas relaciones no equitativas, se encontró que el tiempo de ocio es otro de los elementos que marca diferencias entre hombres y mujeres, en tanto ellos cuentan con mayores posibilidades de disfrutar de su tiempo libre. Se conoció que las actividades de esparcimiento se declaran, mayormente, alejadas del hogar. Sin embargo, son escasas aquellas que se realizan con el interés de desarrollar, desde el punto de vista intelectual y cultural, a sus miembros.
En otro orden, los especialistas reconocen que en Cuba, la reconocida reducción de la edad de la menarquía, y su alejamiento cada vez mayor de la completa madurez psicosocial, ha traído como consecuencia que las muchachas puedan emprender el camino de la maternidad demasiado jóvenes. El embarazo en la adolescencia constituye, a mi modo de ver una problemática que exige una perspectiva de género. Investigaciones constatan un elevado porcentaje en conocimiento y uso de métodos anticonceptivos como responsabilidad atribuida al sexo femenino, ello muestra la permanencia de ideas patriarcales respecto a la anticoncepción, como factor influyente en el embarazo prematuro.
Son particularmente importantes las afectaciones psicológicas que puede producir un embarazo no deseado en las jóvenes y adolescentes, en sus parejas y en sus familias. Es oportuno, por ello, que los jóvenes sepan, especialmente las muchachas, que el aborto no es un anticonceptivo y debe llegarse a él solo en caso extremo. (De la Osa, 2011. Citado por Peñate, Semanat y del Risco, 2020)
Aunque coincidimos en las afectaciones psicológicas de un embarazo no deseado, no considero oportuno seguir enmarcándolo, desde las ciencias, como un problema de lAs jóvenes y adolescentes. Es preciso un abordaje desde una perspectiva de género, que resalte la responsabilidad de ambos sexos en la prevención del embarazo no deseado y las repercusiones negativas para ambos. El embarazo precoz no es un problema únicamente, ni privilegiadamente “de las muchachas”, y así debe ser enfocada cualquier acción dirigida a educar desde la escuela, los medios de comunicación y demás agentes socializadores.

3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La familia cubana ha sido objeto de múltiples investigaciones desde las ciencias sociales. Especialistas coinciden en señalarla como el agente primario de socialización donde se forma y potencia el desarrollo de la personalidad. Sistematizan Peñate, Semanat y del Risco (2020) que las investigaciones consultadas privilegian el estudio del rol de la familia como ente educativo, señalando que “La familia es capaz de satisfacer las necesidades de formación más que cualquier otra institución, porque establece una relación educativa con la descendencia de carácter duradero y estable”. (Arés, 2010. Citado por Peñate, Semanat y del Risco, 2020, p.44-45)
Es una realidad que uno de los principales problemas que tradicionalmente ha enfrentado la relación familia-adolescencia es la comunicación fluida en torno a la sexualidad. “La familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y, menos aún, que tengan el derecho de serlo.” (Peláez en Domínguez, 2011) La familia debe crear un clima distendido, de confianza y respeto que facilite el intercambio desprejuiciado sobre aquellas temáticas que provocan dudas en los más jóvenes. Sin embargo, “La comunicación sobre sexualidad responsable entre adolescentes y sus figuras parentales presenta dificultades dado por la existencia de estereotipos de género, déficits en las funciones de la comunicación y presencia de barreras que la entorpecen, así como una visión reducida de la sexualidad y de la adolescencia como etapa del desarrollo”. (Del Risco, 2018. Citado por Peñate, Semanat y del Risco, 2020, p.147)
Según la percepción de los adolescentes entre 12 y 14 años, los temas sobre sexualidad más conversados en el ámbito de la familia son: la importancia del condón, la relación de pareja y las infecciones de transmisión sexual. Este resultado tiene un comportamiento similar en todas las provincias estudiadas y para ambos sexos. Asimismo se constató que los temas relacionados con abortos, embarazos y métodos anticonceptivos se platican mayormente con las muchachas. Ello corrobora que aún prevalecen prejuicios donde la mujer debe poseer el conocimiento en cuanto a la protección, así como a la asunción de decisiones en torno a interrumpir un embarazo no deseado. La maternidad y la paternidad responsables constituyen temas poco abordados en la comunicación de madres y padres con sus adolescentes.
Otras investigaciones dan luces sobre las dificultades que aún persisten en algunas familias para establecer un diálogo de confianza y aceptación en torno a la orientación sexual de los adolescentes, especialmente en el caso de la orientación homosexual y bisexual (Peñate, Semanat y del Risco, 2020) La información resulta un método de control por parte de los adultos, por lo que el uso adecuado de la misma permitirá dotar a los adolescentes de las competencias necesarias para el disfrute pleno y responsable de su sexualidad.
El estudio de la familia y el modo en que sus miembros adultos asumen actitudes y comportamientos que inciden en la educación de sus adolescentes, ha sido un eje temático privilegiado. Sin embargo, en el caso de la población juvenil, escasean los resultados de investigación que exploren esta arista. Se puede inferir que no se visualiza cómo la educación familiar se extiende a lo largo del desarrollo humano. En este sentido, señala Arés: “La educación familiar no se detiene a lo largo del tiempo, pero los códigos comunicativos y estilos relacionales deben modificarse en función de la etapa del ciclo vital que se atraviese.” (Arés, 2010:23) Es por ello que, si bien es cierto que en ambas etapas de la vida varían los modos de interacción entre el joven y la familia de origen, aún resulta una problemática que debe constituir objeto de estudio por parte de los científicos sociales.
A mi modo de ver, otro tema que aún queda insuficientemente visible desde las investigaciones sociales es la educación sexual desde la infancia. La familia carece de estrategias y métodos para educar en una sexualidad saludable desde las primeras edades, que contribuya a la formación de una identidad sexual sin tabúes y prejuicios. En no pocas ocasiones, las familias reproducen acríticamente maneras de educar, negando la sexualidad en la infancia, sin embargo, “inconscientemente” erotizan juegos, fotos, juguetes y múltiples espacios donde el niño/a va construyendo su sexualidad.

Arlen Fernández (G2)
dijo:

1- Temas de riesgo asociados a la sexualidad en la adolescencia como embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual requieren de programas, proyectos e intervención psicoeducativa. Debido a las características de este grupo etario donde se inicia la vida sexual activa y se adquiere la capacidad de reproducción, se hace necesario un trabajo educativo y profiláctico que aborde toda la información sobre este tema preparando a los niños y adolescentes, así como a sus familias para que asuman una conducta sexual responsable. La adolescencia se caracteriza por la búsqueda de sí mismo y de su identidad, contradicciones sucesivas en su comportamiento general, separación progresiva de los padres, presencia de conflictos asociados a la esfera sexual, y ambivalencia afectiva. En el plano de la sexualidad desde el punto de vista anatomofisiológico la llegada de la pubertad indica una madurez física que permite la capacidad de procrear, también comienza a socializarse el tema de la sexualidad en los grupos fundamentalmente con los coetáneos, relación fundamental en esta etapa, los cuales poseen experiencia y conocimiento reducido sobre esta esfera, los conflictos con los adultos en la búsqueda de independencia provoca que sientan temor o no se trate la sexualidad con sus padres que poseen un mayor conocimiento que sus compañeros. En la búsqueda de sentirse incluido a un grupo de pares o por desconocimiento y poca orientación los adolescentes pueden realizar comportamientos poco responsables por ejemplo prácticas sexuales no seguras con consecuencias como el embarazo no deseado y prematuro o el contagio de ITS/VIH. Es una etapa que se caracteriza además por la presencia de relaciones isomorfas y se intensifica el interés por lo sexual, la vida romántica toma lugar, sentimientos de inseguridad, y los adultos ejercen una presión educativa en asuntos de sexualidad sobre ellos. Los adolescentes interiorizan elementos esenciales de la moral sexual adulta a través de modelos que pueden ser sus padres, maestros, familia, medios de comunicación, personajes de series, de ahí la necesidad de potenciar una conducta sexual responsable en estos medios y agentes de socialización, se puede realizar por ejemplos programas encaminados no solo a la percepción de riesgo de los adolescentes sobre las prácticas sexuales sin protección, sino además intervención y orientación a las familias (a través de escuelas de padres por ejemplo) de alternativas más eficientes para abordar este tema con sus hijos sin que se sientan estos presionados o invadida su privacidad, tan esencial en la etapa de adolescencia. Es importante proyectos encaminados a reducir o erradicar el embarazo en la adolescencia pues este fenómeno puede atentar contra la salud de la madre e hijo, al no ser deseado o planificado en la gran mayoría de los casos se tiende a realizar rechazos u ocultar el embarazo a la familia por temor a la reacción (de ahí una buena comunicación e información de la familia con sus hijos desde edades tempranas potenciando la educación en esta área y preparándolos para la vida), irrumpe en la vida del adolescente que aún no alcanza la total madurez física y mental como para enfrentarse a este fenómeno, y adelanta roles donde ni el adolescente esta aún preparado para ser padres ni los otros miembros de la familia, en muchos casos, para ejercer el rol de abuelos. Se necesita entonces de estrategias de afrontamiento y orientación educativa para reducir o erradicar el embarazo en este grupo etario garantizando así el bienestar físico y mental de los adolescentes y la familia en general. Tanto el embarazo no deseado como la transmisión de enfermedades sexuales en la adolescencia pueden evitarse fomentando el conocimiento y empleo de métodos anticonceptivos y comportamientos sexuales responsables, lo cual solo es posible mediante el trabajo y orientación a los adolescentes, familias, escuela, medios de comunicación, y programas y políticas encaminadas a este tema.
2- La perspectiva o enfoque de género reconoce que el género es una construcción sociocultural, simbólica, con carácter histórico y cambiante, compuesta por tres elementos básicos: asignación, identidad y roles de género. Es una herramienta de trabajo que observa y analiza la realidad sobre los comportamientos sociales de las variables sexo y género y reconoce las relaciones de poder asimétricas que se dan entre hombres y mujeres, en general favorables para los varones como grupo social y discriminatorias para las féminas. Constituyen roles, comportamientos y responsabilidades socialmente construidas por cada cultura y que son aprendidos por los individuos. Existen diferencias significativas en la esfera de relaciones de pareja según este enfoque de género, que parten de los estereotipos creados en función de la feminidad y masculinidad, la primera vista como el sexo más débil, dependiente, y con mayor carga de sensibilidad, emociones e intuición, por su parte los hombres tienden a asociarse a la fuerza, objetividad, independencia, decision y razón, elementos estos que estarán influyendo en la formación de pareja de los adolescentes y jóvenes. En estas edades de adolescencia y juventud establecer relaciones de pareja constituye un aspecto muy significativo, que a la vez enriquece el desarrollo de la personalidad e incide en la configuración de aspiraciones y proyectos de vida. Según el género se observa al hombre demostrando una sexualidad activa e irrefrenable, una exigencia de tomar la iniciativa sexual y posibilidad de tener múltiples parejas, así como comportamientos que reafirmen su potencial sexual masculino. Las mujeres socialmente deben inhibirse para el diálogo y la negociación de pareja mostrando conductas de subordinación a su sexo opuesto. En la adolescencia temprana hay una mayor tendencia a tener novio (a) en el sexo masculino que, en las muchachas, lo cual viene dado por los estereotipos de masculinidad donde es socialmente aceptado el inicio temprano en los varones de las relaciones sexuales o multiplicidad de parejas, no siendo así en las mujeres donde se recrimina este comportamiento. Tanto en la adolescencia tardía como en la juventud las hembras tienden a formalizar el vínculo en edades más tempranas que los varones. En cuanto a la durabilidad de las relaciones de pareja los adolescentes cubanos no sobrepasan el año, los varones experimentan relaciones por debajo de este año de duración, mientras que las mujeres, aunque también predomina las relaciones cortas, superan a los muchachos en la perdurabilidad.
Si bien la categoría proyecto de vida no se encuentra estructurada en la adolescencia (siendo una formación propia de la juventud) si destacan aspiraciones de la vida cotidiana y planes futuros de pareja en los adolescentes tardíos cubanos que se diferencian en algunos aspectos según el género. En el sexo femenino refieren como metas, en orden jerárquico, mantener la relación y mejorar su dinámica, vivir independiente con su pareja, casarse o unirse y tener un hijo. En los varones si bien coinciden en casi todas las aspiraciones varía el orden de importancia de las mismas, en primer lugar, mejorar la dinámica seguida de mantener la relación, vivir independiente, cambiar de pareja y por último también tener un hijo. Esta nueva meta en el sexo masculino de cambiar de pareja es un comportamiento legitimado socialmente para ellos, no así para las mujeres, a quienes se les demanda más durabilidad con su pareja, tiene mayor presión sobre su virginidad, y el cambio frecuente de pareja es percibido de forma negativa. En la juventud los proyectos de vida están más consolidados destacando algunos como vivir independiente con la pareja (es más frecuente esta aspiración en las mujeres mientras más joven es), metas asociadas a la conformación de una familia propia (hembras mayor reclamo desde edades más tempranas que los varones, ya para los 25-29 años los hombres son los que más aspiran esta formación), y uniones consensuales o formalizadas que es más común en el sexo femenino. Si bien en Cuba se realiza un arduo trabajo en la búsqueda de la igualdad de género en todos los ámbitos de actuación, aún prevalecen rasgos arraigados de una sociedad machista que establece estereotipos según el género, siendo las mujeres las menos favorecidas. Estereotipos que perciben a la mujer asociada a la reproducción, labores hogareñas o más emocionales, influyen aun negativamente en el accionar cotidiano de una mujer cubana que poco a poco se ha ido abriendo paso en la búsqueda de igualdad de género.
3- La familia constituye uno de los principales agentes socializadores en la vida de los infantes, adolescentes y jóvenes (IAJ), asumiendo un rol activo como ente educativo en el desarrollo y formación de la personalidad de los mismos. La sexualidad como una dimensión de la personalidad también requiere de la influencia de la familia en aras de potenciar esta esfera tan significativa para los individuos, que permite enriquecerse como ente individual, así como ser social inmerso constantemente en relaciones interpersonales. Sin embargo, a pesar de la importancia de esta categoría, el tema de la comunicación sobre la sexualidad constituye uno de los mayores problemas en la relación familia-adolescentes. El papel de la familia en la educación sexual de sus hijos presenta deficiencias en la Cuba actual, debido fundamentalmente a la existencia de estereotipos de géneros y barreras comunicativas entre padres-hijos, así como una visión reducida del adolescente como etapa del desarrollo donde se inicia la vida sexual activa. Un gran número de padres se muestran desorientados acerca de cómo abordar el tema de la sexualidad con sus hijos o si es conveniente comenzar la educación sexual de los mismos desde edades tempranas, recurriendo muchas veces a la prohibición de mantener relaciones de parejas o simplemente evitando la conversación lo cual solo trae como consecuencia comportamientos irresponsables de los adolescentes. La familia necesita crear un clima de confianza, aceptación y respeto donde los IAJ sientan que puedan tratar el tema de la sexualidad y dar respuesta a las múltiples interrogantes que poseen al respecto. Los principales temas desarrollados por las familias con sus hijos son la relación de pareja, enfermedades de transmisión sexual, y el empleo de los métodos anticonceptivos, este último fundamentalmente tratado con los varones, y en las hembras asociado a prevenir embarazos y evitar abortos. La información dada por los progenitores está mediada por los estereotipos sociales de género de cómo debe ser la sexualidad en las mujeres y en los hombres y las exigencias que estos deben seguir, incidiendo así en sus comportamientos sexuales, relaciones de parejas y proyectos futuros. La principal fuente de información tiende a ser la figura materna, siendo el padre visto como menos tolerante y poco abierto al diálogo, lo cual puede estar dado por las etiquetas sociales que asocian la feminidad a la delicadeza, sensibilidad y más fácil comunicación. El tema de la orientación sexual es poco abordado y aprobado aún en los hogares cubanos, los IAJ no transmiten este aspecto con sus familias por temor a rechazo, reacciones de violencia, sentimientos de vergüenza para dialogar sobre la sexualidad, y falta de confianza en los adultos. A pesar del avance que se ha ido evidenciando en las familias cubanas y el desarrollo de una sociedad cada vez más moderna y flexible, aún persisten dificultades en cuanto a una adecuada educación sexual de padres hacia hijos, persistiendo así inquietudes y desorientación sobre un tema tan esencial en su vida cotidiana.

Leonel Daimel García Aguilar
dijo:

G1
En cuanto a el trabajo de la sexualidad con una población infantojuvenil lo considero fundamental para lograr que poco a poco logremos esa sociedad cada vez más desprejuiciada que apueste por una convivencia desde el respeto y en armonía. En este propósito, resulta vital la labor desde los proyectos comunitarios, los medios de comunicación y los centros escolares. Tópicos que no deberían faltar a la hora de trazar estrategias de intervenciones educativas para el trabajo de cuestiones relacionadas con la sexualidad en poblaciones infantojuveniles son, entre tantas cuestiones de importancia, los estereotipos de género, este en particular termina por apuntar a otros asuntos fundamentales para trabajar con infantes adolescentes y jóvenes, como son las violencias que, con más fuerza, afecta a mujeres y niñas, aunque no debemos olvidar que también las masculinidades tienen necesidades de una mirada crítica y transformadora en cuestiones de violencia. Otra cuestión fundamental es la diversidad e identidad sexual, un tema tabú que pocas veces encuentra puertas abiertas para insertarlo en la educción sexual de estas edades y, otras veces, habituados a estas ausencias, cuando se da la oportunidad, son pocos los contenidos de calidad para socializar y las herramientas metodológicas que ayuden realizas intervenciones de sensibilización que rompa con el diseño formal y tradicional con el que muchas veces se diseñan los espacios formativo a partir de conferencias o charlas educativas. En la infancia y adolescencia es vital trabajar aquellas cuestiones que abordan el propio desarrollo humano en el tránsito de la infancia a la adolescencia: entender qué pasa con su cuerpo, como explorarlo sin prejuicios. También resulta imprescindible abordar sin temores, con total claridad y transparencia los asuntos relacionados las garantías de los derechos sexuales y reproductivos. Todo esto ocurre en un contexto donde la presencia de los fundamentalismos religiosos ha significado un retroceso en la proyección de acciones en función de la educación sexual de las infancias, adolescencias y juventudes a través en las escuelas y otros modos de activismos por la no violencia de género en Cuba. Creo que hay que hacer especial hincapié en la población infantojuvenil femenina pues desde casa se suele conversar más abiertamente sobre las temáticas de la sexualidad con los varones que con las mujeres.
Aunque marcada por la mira renovadora y trasgresora propia de las juventudes y la adolescencia que crean sus propios códigos de relacionarse y de leer la sociedad heredada de sus padres hoy persiste actitudes y prejuicios propios de una sociedad culturalmente machista, patriarcal y falocéntrica en las relaciones de pareja que suceden entre adolescentes y jóvenes. Es cierto que las mujeres cada vez adquieran mayores libertades y las campañas por la no violencia comienza a dar herramientas para desconstruir imaginarios sociales que, en las relaciones de pareja, propician las violencias desde varias aristas, pero esto no significa que los índices de trasformación apunten a grandes índices de sensibilización en cuanto equidad y violencia de género pues estas son cuestiones de fuerte carácter cultural y la transformación de imaginarios resulta una cuestión que ocurre de manera más lenta. Por tanto, aunque con trasformaciones, todavía podemos hablar de la presencia del machismo en las relaciones de parejas entre adolescentes y jóvenes, también se puede identificar la violencia de género desde sus múltiples aristas, siendo más frecuente, la violencia psicológica que por su carácter, muchas veces, se ha naturalizado y precisa de una labor de activismos intensiva e inteligente para desde el diálogo y la generación des espacios formativos caracterizado por ser procesos dialógicos, participativos y que trabaje desde procesos de recolección colectiva y construcción de saberes para fomentar actividades de sensibilización donde se promueva mirar con ojo crítico las relaciones humanas. Solo así se podrá proyectar una mirada transformadora desde la equidad social y el género que desmonte los imaginarios que la mantiene oculta y silenciada las violencias en las relaciones de pareja.
La familia, según mi criterio muy personal, debería ser el escenario principal para motivar el diálogo franco sobre la sexualidad humana, sin prejuicios y en función de garantizar una vida mucho más plena y segura a infantes adolescentes y jóvenes. Aunque para llegar a ese escenario ideal hay que partir de generar un buen clima de confianza en casa para que sean las familias la principal fuente de información cuando suja alguna inquietud. También es importante la preparación de las familias quienes debería buscar fuentes especializada en caso de necesitarlo pues ellos también son resultado de una sociedad que les educó en medio de prejuicios y estereotipos y nadie escapa del mundo que le genera. Así que es importante para ese escenario que se nos presenta ideal y necesario, una familia informada que sea capaz de generar un clima de confianza en el hogar y sabemos que esto no siempre sucede y por lo general las poblaciones infanto-juveniles quedan a merced de la curiosidad , los consejos de amistades , los medios de difusión (no siempre con un mensaje claro) y las escuelas (que no siempre logran un acercamiento preciso al tema y la mayoría de las veces resulta un escenario sobrecargado donde la familia deposita todas las responsabilidades de formar a los hijos olvidando que la educación de estos comienza desde casa y con el ejemplo) otra cuestión a deber presente es el hecho de los fundamentalismos religiosos, de los cuales se comentó en otras de las respuestas al foro pue con mayor fuerza comienzan a dejar hulla en los imaginarios y modos de concebirse una vida al interior del funcionamiento de las familias del país. Aunque la familia es fundamental para la formación de la sexualidad de infantes adolescentes y jóvenes, continua siendo una necesidad garantizarle herramientas más efectivas para manejar la convivencia familiar de tal modo que esta resulte más efectiva y apueste por ese vivir sin prejuicios la educación de la sexualidad tomado el hogar como principal punto de partida para la formación.

geanny torres g1
dijo:

Geanny Torres (G1)foromod 5

1-Comprendamos primero que es la sexualidad. Según la Organización Mundial de la Salud es el aspecto central del ser humano a lo largo de su vida. Abarca el sexo, la identidady los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, practicas, papeles y relaciones interpersonales.
Otros autores como Castro Alegret defienden la conceptualización del Proyecto de Educación Sexual del MINED, donde se define como una manifestación psicológica rectora de la personalidad, que tiene como núcleo el sentimiento y la conciencia de la propia masculinidad, femineidad o ambivalencia. Interviene en la regulación directa o indirecta de las manifestaciones comportamentales del ser humano.
Entonces cuando hablamos de sexualidad también hablamos de reproducción, de maternidad y paternidad, de género, de ser hombre o mujer, del erotismo al sentir placer con nuestra sexualidad, de la salud sexual cuando prevenimos enfermedades que se trasmiten por esta vía, del vínculo afectivo y la relación interpersonal con la pareja y familia. Lo cual da una amplia gama de temas para investigar.
Considero de vital importancia mantener e incrementar los proyectos e intervenciones que trabajen la maternidad y paternidad responsable, la crianza de los hijos, sobre todo con el incremento de embarazos en la adolescencia y los desplazamientos de roles y responsabilidades en esta época de mayores viajes al exterior de los padres por cuestiones de trabajo, así las madres y padres adolescentes y jóvenes, tendrán un lugar o proyecto a dónde acudir para pedir ayuda cuando se enfrenten a los conflictos y dudas que surgen en la tarea de educar a los hijos, asumiendo responsablemente sus roles, sin derivar a otros familiares(tutores, padres, abuelos) estas acciones que les competen. Nunca dejamos de crecer como padres.
La salud sexual sigue siendo importante en todas las épocas, se han transformado un poco los límites y las permisividades de los padres con las nuevas generaciones, se realizan acciones desde las escuelas e instituciones sociales, pero quizás han caído en la formalidad y monotonía, por lo que hay que transformar las acciones de manera que sea atractiva para estos adolescentes y jóvenes y los mensajes de autocuidado puedan ser aprehendidos e incorporados a sus vidas.
Creo que la violencia sexual hacia niños y adolescentes debería trabajarse también desde el aprendizaje de la autoprotección, aunque se mantengan todos los proyectos posibles para enfrentarlo desde todos ámbitos.(legales, educativos, familiares, comunitarios, institucionales).
Insistir en la igualdad de género, desde pequeños, insistir en compartir como pareja y como padres, diversas acciones que ocurren en el entorno familiar.
La sobreprotección de los hijos, a tal punto que los convertimos en poco habilidosos socialmente y por ende en individuos más vulnerables para afrontar la vida en todas sus aristas.

2-Como espacio interactivo, la relación de pareja es el lugar donde se actualizan los modos relacionales en los que ha estado inserto el individuo durante su vida.
Así se reconocen como elementos necesarios para una relación de pareja estable: la capacidad de sus miembros de comunicarse, de respetar las fronteras individuales y la expresión de las emociones, de resolver problemas cotidianos y asumir la responsabilidad individual, de respetar y valorar al otro adecuadamente, de ajustar los roles y aceptar su variación en las diferentes etapas de la relación, de construir espacios de intimidad y significados compartidos, de conocer, apoyar e incentivar los anhelos y expectativas propias y del otro y de establecer un proyecto o meta común, que trascienda los individuales, de acuerdo con un análisis realista y personalizado.
Sexualidad en la Adolescencia según el enfoque de género:
-Discriminan mejor el rol sexual asignado y comienzan a relativizar su consistencia.(muchachos y muchachas)
-Interiorizan elementos esenciales de la moral sexual adulta a través de modelos (padres, familia, juguetes, sociedad, MC, personajes).(muchachos y muchachas)
-Evolución sexual desde el autoerotismo hasta las prácticas sexuales con otro. Se inicia la vida sexual activa.(muchachos y muchachas)
- Se adquiere la capacidad de procrear.(muchachos y muchachas)
-El interés en las relaciones de pareja está más centralizado en aspectos físicos y sexuales que en los elementos afectivos que implica una verdadera relación amorosa.(muchachos y muchachas)
-Los vínculos tienden a ser inestables y con carácter experimental, entendidos como superficiales, para pasar el rato, sin valorar realmente sus características como individuos. (muchachos y muchachas)
-Son más comunicativas y atrevidas en cuanto a la búsqueda del inicio de las relaciones de pareja, aceptando a individuos del otro sexo de mayor edad en algunas ocasiones, lo que les resulta atrayente y se convierte en el acceso a escenarios y actitudes riesgosas para sus edades.(muchachas)
-Aun mantienen conductas pueriles relacionadas con sus juegos y entretenimientos preferidos en contraposición con la actitud madura que pretenden mostrar frente a los demás, especialmente la pareja. (muchachos)
- Hay una disminución en la percepción de los riesgos, son más atrevidos, no preocupa el futuro inmediato sino la satisfacción de necesidades y deseos. (muchachos y muchachas)
Sexualidad en la Juventud según el enfoque de género:
-Durante la juventud se comienza a pensar en elegir pareja para una relación íntima, más o menos prolongada o permanente, donde los lazos afectivos sean estrechos, en virtud de satisfacer una necesidad creciente de formar una familia propia. (muchachos y muchachas)
-En la elección de pareja intervienen varios factores como la identificación, la admiración por el otro, intereses y actitudes semejantes, estilos comunicativos afines, etc. (muchachos y muchachas)
-La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactorias y definir estilos de vida, rutinas e intereses, lo que implica que cada uno de sus miembros se modifique internamente para lograr una adaptación mutua, sin renunciar a su identidad.(muchachos y muchachas)
-Se imitan los roles tradicionales patriarcales para hombre o mujer, concibiendo a las féminas como débiles y dependientes y a los varones como fuertes e independientes, que van a ser llevados al seno familiar y la relación de pareja.(muchachos y muchachas)
-Se sobrecargan los roles por realizar trabajos o actividades para la realización profesional y personal fuera del hogar y los atribuidos socialmente al llegar a casa, teniendo doble jornada. (muchachas)
-Se mantienen bajo presión de los roles tradicionales machistas que les impiden mostrar en ocasiones sus emociones y sensibilidades. (muchachos)
-Hay una disminución en la percepción de los riesgos, son más atrevidos, no preocupa el futuro inmediato sino la satisfacción de necesidades y deseos, en las primeras edades de este grupo etario, modificándose y adquiriendo madurez mientras avanza en edad. (muchachos y muchachas)
3-La familia continúa siendo el escenario más importante en la vida de los cubanos, en ella se socializan y desarrollan en cierta medida los individuos, se preparan para el afrontamiento de la cotidianidad social y su propia supervivencia. Aquí somos educados y protegidos durante largo tiempo, con cuidados físicos, alimentarios, con el sostén económico y afectivo.
Pero como todo elemento presente en el mundo dinámico en el que vivimos, ha sufrido transformaciones, que ejercen su influencia en los miembros del medio familiar:
õ Posposición del matrimonio y la tenencia de descendencia.
õ Incremento de las uniones consensuales.
õ Disparidad entre el ideal reproductivo y la realidad.
õ Menor número de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en los hogares.
õ Convivencia de varias generaciones con disímiles patrones educativos.
õ Aumento del divorcio, acompañado en ocasiones de irresponsabilidad paterna.
õ Migraciones de hijas e hijos jóvenes.
õ Dificultades con la vivienda.
õ Emancipación tardía de hijas e hijos.
En la familia cubana se reflejan conductas de los adultos con patrones machistas que han sido trasmitidos de generación en generación; la división de roles con enfoques de género, la distribución de las tareas, que unidas a actitudes de violencia de género o limitada comunicación respecto a las temáticas de sexualidad o ausencias prolongadas por encontrarse en los ámbitos laborales llevan a la asimilación por parte de los hijos. Ellos observan las relaciones interpersonales que establecen los adultos con sus parejas, familiares y amigos, la manera en que resuelven los conflictos, y sus tendencias actitudinales respecto a la sexualidad, lo valoran, lo critican mientras crecen y de aquí toman un por ciento de los patrones conductuales que llevaran a cabo.
Otro por ciento de los aprendizajes de la sexualidad lo encuentran en las escuelas y con el grupo de su misma edad, con los que se relaciona a diario, y aunque no aporte criterios recibe información de manera formal e informal de cómo se establecen las relaciones de pareja y de concepciones referentes a la sexualidad.
Es necesario revisar nuestros modelos de maternidad, paternidad, hombre, mujer, pareja, pautas de crianza y estilos educativos, que muchas veces los hemos incorporado como modelos culturalmente aceptados.

Crecer es recorrer un camino que demanda esfuerzos del niño y de los padres, satisfacciones y frustraciones, aciertos y desaciertos. Sin embargo, no es un camino fácil.
La mujer moderna, con elevados compromisos sociales, con una profesión, con acceso a otros proyectos de autorrealización, ha ido cambiando su modelo de maternidad, siendo sustituido por otro más compartido, con más autoridad y posibilidades de control. Pero este proceso de cambio ha sido el fruto del esfuerzo de ir resolviendo cotidianamente la contradicción entre ese asignado cultural de buena madre y una nueva manera que transgrede la norma cultural y que, en no pocos casos, ha sido generadora de culpas y tensiones con otros familiares, cónyuge u opinión social, según nos dice Patricia Ares en su libro sobre la familia.
La maternidad sobreinvolucrada desde las pautas culturales, ubica al padre en un lugar periférico. A su vez las responsabilidades, la seguridad social, y las garantías de salud y educación que el estado brinda, y las responsabilidades de guarda y custodia, en caso de divorcio, asignada a la madre, crean condiciones para una cierta irresponsabilidad paterna, aunque éste sea preocupado.
Las exigencias actuales de cambio para la familia y las tensiones de la vida cotidiana, pueden ser enfrentados creativamente de forma diferente y se ha logrado en las familias que han vivido un proceso de redimensionar los roles del hombre, mujer, madre - padre, para los tiempos actuales, dado que los modelos tradicionales ya no están acorde a las exigencias de cambio.
Aprender modelos de cooperación, colaboración, que permita un fondo de tiempo disponible para la crianza y que garantice la posibilidad de reemplazo de los adultos en la familia. Reevaluar pautas de crianza, criterios de autoridad, del papel y lugar de los hijos, de conceptos como crecer, la comunicación, las contradicciones básicas que se viven hoy en la tarea de educar.
El enseñar hábitos, destrezas y habilidades que permitan al niño ser cada vez más autónomo (que implica una aspiración del crecer) y un disfrute progresivo de los hijos dentro de la familia, nos conduce a un esfuerzo y al empleo de un tiempo, que por otras razones, a veces decimos, no tenemos. Nos cuesta mucho enfrentar esas contradicciones.
En relación con la comunicación es necesario atender a la forma, pero también tenemos que analizar algunos contenidos que no pueden dejar de tratarse. Es necesario prepararlos para asumir posibles riesgos que inevitablemente vendrán. Los adolescentes deben conocer temas tales como:
. Aspectos relaciones con los cambios corporales (menarquía, cambios puberales).
. Con las relaciones sexuales y la anticoncepción.
. Características de la sexualidad adolescente.
. Con los riesgos de un embarazo precoz.
. Las relaciones amorosas.
. La elección de amistades.
. Asedios injustificados de adultos que pueden tener dudosas intenciones.
Estos temas deben ser propiciados, discutidos, analizar casos conocidos, hacer valoraciones al respecto, pedirles comentarios, responder las preguntas o buscar fuentes de información. La problemática sexual del adolescente es una de las cuestiones que más provoca en los padres temor. En primer lugar, porque hablar de sexo nos remite a una serie de prejuicios que los propios padres tienen y por el miedo a dar más información de la adecuada para su edad o a sentar una pauta para la cercanía de los hijos hacia las relaciones sexuales, lo cierto es que es imprescindible crecer como padres y familia a la par que nuestros hijos lo hacen, para lograr una formación y desarrollo en torno a la sexualidad mas saludable.

Ana Cristina Baute Abreu g2
dijo:

Ana Cristina Baute Abreu (G2) anacbaute@nauta.cu

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?

Los temas relacionados con las sexualidades de adolescentes y jóvenes son muy importantes porque de ellos depende en gran medida que la sexualidad de estas poblaciones sea sana y segura. Considero muy importante el tema de la preparación de la familia para educar sexualmente a los hijos. Muchas veces la familia se siente desorientada para tratar los temas relacionados con la sexualidad, en este sentido sería prudente tratar la temática en programas, escuelas de padres, o acciones de intervención para darles herramientas a la familia para enfrentar ese momento, que muchas veces genera malestar en los padres por no saber cómo tratar estos temas con los hijos. Otra cuestión muy importante es la relacionada con el embarazo en la adolescencia, que muchas veces es consecuencia de la falta de orientación tanto en las muchachas como en los muchachos. La falta de orientación o las creencias o mitos en torno a la sexualidad pueden llevar a los adolescentes a tener prácticas desprotegidas, lo que puede llevar a un embarazo en la adolescencia, no deseado, ni planificado que puede traer riesgo tanto como para la madre como para el bebé, ante un embarazo muchas veces la decisión es el aborto, lo que también puede ser perjudicial para la mujer pues puede traer consigo que después tenga dificultades para embarazarse. Todas estas cuestiones pueden evitarse educando sexualmente a los adolescentes y jóvenes. También en de mucha importancia los programas dirigidos a la prevención de la ITS/ VIH-SIDA. El desconocimiento, las características de algunas de estas enfermedades (que no siempre tienen una manifestación visible) y la creencia de que “a mí no me va a tocar” hace que los jóvenes y adolescentes actúen de forma irresponsable e incurran en comportamientos muchas veces promiscuos que pueden tener como consecuencia alguna de estas infecciones, por ello resulta de vital importancia brindar información sobre estas infecciones y potenciar conductas sexuales responsables que lleven al disfrute de la sexualidad sin consecuencias negativas para los adolescentes y jóvenes.

¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?

Las relaciones de pareja representan una esfera de gran significación para las personas. El bienestar y la calidad de vida tienen un estrecho vínculo con este espacio de realización íntima-afectiva, pues muchas de las necesidades humanas se satisfacen aquí. Nuevas representaciones acerca de lo masculino y lo femenino, de la vida sexual, de la pareja y de la familia, así como la ruptura con ciertas concepciones tradicionales, condicionan modos de interacción diferentes. Han aparecido otros eventos, pues el modelo clásico de pareja heterosexual ha variado y las formas de constituir pareja se han diversificado. Se evidencia el comienzo cada vez más temprano de las relaciones sexuales, altas tasas de divorcio, incidencia de casos de VIH/sida y otras ITS, fundamentalmente en los jóvenes. Desde las concepciones de la masculinidad se puede apreciar que hay una percepción negativa del uso del condón, lo que es un gran riesgo en estas edades de contagio de cualquier infección de transmisión sexual o a un embarazo no deseado. Uso frecuente del alcohol y otras drogas como desinhibidores de comportamientos sexuales. Exigencia de tomar la iniciativa sexual y tener una multiplicidad de parejas, esto último es considerado muchas veces como acto de reafirmación de la masculinidad. Existe la concepción de que el pensamiento racional y lógico caracteriza al ser hombre mientras que las emociones están destinadas al ser mujer. Se asocia la sensualidad y la ternura como femeninas y muchas veces los adolescentes y jóvenes eligen las parejas basados en estas concepciones de feminidad y en los ideales de la mujer bonita y delicada que pueden ser heredados del contacto con otras generaciones en la familia.

¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?

La familia, como agente socializador esencial, tiene un impacto directo en las generaciones en formación. Sin dudas, las transformaciones que acontecen alrededor de la misma en los últimos años también impactan en la formación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. La comunicación constituye una de las principales herramientas de la familia para ejercer su función educativa. Con frecuencia, los miembros jóvenes identifican alguna(s) figura(s) dentro del ámbito familiar a las que hacen partícipes de sus asuntos más confidenciales.

Es una realidad que uno de los principales problemas que tradicionalmente ha enfrentado la relación familia-adolescencia es la comunicación fluida en torno a la sexualidad. La familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y, menos aún, que tengan el derecho de serlo. En los adolescentes tempranos la esfera de la sexualidad y, sobre todo, las relaciones de pareja, resulta una de las áreas donde existen mayores interrogantes y temores. Los temas sobre sexualidad más conversados en el ámbito de la familia son: la importancia del condón, la relación de pareja y las infecciones de transmisión sexual. Por lo general, los temas relacionados con abortos, embarazos y métodos anticonceptivos se platican mayormente con las muchachas. Esto da muestras de que aún prevalecen prejuicios donde la mujer debe poseer el conocimiento en cuanto a la protección, así como a la asunción de decisiones en torno a interrumpir un embarazo no deseado. Esta actitud obvia el rol y la responsabilidad de la figura masculina ante la protección y la decisión que debe corresponder a ambos miembros de la pareja. Por otra parte, los temas relacionados con el uso del condón son más conversados con los varones. Muchas veces se conversa del tema de la protección en las relaciones sexuales, más para evitar un embarazo no deseado que por prevenir una infección de transmisión sexual. La familia es un agente socializador muy importante en la educación sexual de los adolescentes y jóvenes pero muchas veces no cuentan con las herramientas para orientar a los adolescentes y muchas veces se tienen tapujos para conversar con los adolescentes y jóvenes sobre la sexualidad. Es muy importante realizar programas para preparar a la familia para enfrentar esta etapa y educar a las nuevas generaciones en comportamientos sanos desde el punto de vista de la sexualidad.

Zaily Leticia Velázquez Martínez(G1)
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
De los temas relacionados con las sexualidades priorizaría en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes: el tema de la violencia hacia la mujer y el tema de la homofobia. Creo que el machismo imperante en Cuba limita las relaciones sociales y de pareja en un entorno libre de acoso, inequidades y miedos. La cultura y las normas sociales impuestas, así como el sistema jurídico imperante que todavía no logra proteger a las mujeres víctimas de violencia ni a las personas no heterosexuales, hacen que en el país haya mucho trabajo por hacer en este sentido.
En el caso de la violencia hacia la mujer no son pocos los casos de feminicidios a los que nos seguimos enfrentando que son prácticamente invisivilizados, aspecto que hacen creer al resto de la población que es un problema que no es existe. Siguen viviendo víctimas de acoso, violencia física, psicológica, económica y de otros tipos que ni siquiera reconocen que están siendo violentadas por la falta de conocimiento sobre el tema y el poco apoyo social que reciben, por el mito de que las cosas de pareja son sólo de la pareja y que nadie se debe inmiscuir. También la falta de espacios físicos que sirvan como centros de protección a la mujer violentada y el desconocimiento del ciclo de la violencia son algunas causas que impiden el adecuado manejo del tema en Cuba y que las mujeres sometidas no confíen totalmente en el sistema que las debe proteger.
Por otro lado, esta misma sociedad machista y homofóbica sigue actuando y repudiando a las personas con orientaciones sexuales diferentes a la hetero, en muchas ocasiones ni los propios familiares son capaces de comprender lo natural que es no ser un individuo cisgénero y heteronormado. Seguimos siendo educados en una sociedad binaria, rígida y censurada. A las personas homosexuales y bisexuales les cuesta mucho lograr ser exitosos personal y profesionalmente porque son juzgados y burlados en muchos contextos, empezando por la familia, las escuelas y las organizaciones sociales. Si bien es cierto que se ha logrado algún avance en este sentido, aún queda mucho por hacer a nivel educativo e instructivo socialmente, en este punto juegan un papel trascendental los medios de difusión masiva.
2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
Considero que las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual desde la perspectiva de género sigue reproduciendo los patrones machistas, patriarcales y heteronormativos en los que nos han educado. Resulta muy complejo desprenderse de estereotipos y creencias que han marcado nuestra sociedad por cientos de años. A pesar de que los adolescentes y jóvenes de este siglo son más osados, conocedores, dinámicos y transgresores de lo normado, aún les resulta difícil comportarse de una manera diferente. Las presiones sociales siguen violentando el derecho de libre expresión y se vuelven mecanismos de opresión de aquellos que quieren intentar desmontar mitos. Considero además que sigue resultando muy cómodo para el hombre cisgénero aprovechar/disfrutar todas las bondades que esta sociedad ha normalizado para él. En las relaciones de adolescentes y jóvenes se siguen reproduciendo los roles tipificados para hombres y mujeres. Los hombres del espacio público, visible, abierto, de relaciones y poder social; mientras que las mujeres quedamos relegadas al espacio doméstico, invisible, cerrado, de aislamiento y pocas relaciones sociales. En esta realidad que nos sigue afectando no sólo a las mujeres sino también a los hombres que no quieren seguir anclados a esas designaciones rígidas que también violentan su decisión de cómo desarrollarse y construirse personal y socialmente, hay mucho trabajo por hacer. Hay que ocuparse desde la familia, la escuela, las organizaciones sociales y los medios de difusión masiva por deconstruir estas formas de control y manipulación social que nos limitan, cohíben y violentan.
3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
Considero que las familias cubanas actuales desempeñan o deben desempeñar un papel fundamental en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a su sexualidad. La función educativa que debe cumplir la familia no sólo debe incluir contenidos relativos a los valores, las relaciones sociales, la formación vocacional; sino a aspectos tan esenciales en el desarrollo humano como es la sexualidad. En la actualidad se siguen percibiendo tabúes y falsas creencias en torno a la educación sexual de padres a hijos. Los descendientes tienen que encontrar la información con sus coetáneos o conocidos porque la familia no encuentra el momento idóneo para tratar estos temas por vergüenza, miedo o falta de información. Estas actitudes siguen siendo la fuente de la falta de cultura de niños, adolescentes y jóvenes sobre temas tan relevantes como: el conocimiento de mi cuerpo, el cómo desenvolverse en una relación sexual, el momento idóneo para comenzar la vida sexual activa, las múltiples maneras de satisfacción sexual, los medios anticonceptivos y sus ventajas y limitaciones, las enfermedades de transmisión sexual y su tratamiento, el embarazo, la masturbación en ambos sexos, la desmitificación del tamaño del pene y el tiempo de duración real del acto sexual, los juegos sexuales, las múltiples formas de excitación sexual, el descubrimiento de la identidad de género y orientación sexual, la importancia de no seguir reproduciendo patrones machistas en la relación de parejas, y otros contenidos relevantes en el desarrollo afectivo-motivacional. A pesar de los mecanismos que se han creado en las escuelas para intentar informar a los educandos sobre la sexualidad, este espacio no satisface la necesidad de conocimiento que poseen; resulta de vital importancia que en la familia se creen espacios de debate sin censurar la riqueza y diversidad que posee el desarrollo sexual humano. Si en el hogar no se poseen todos los conocimientos necesarios, sus miembros se pueden apoyar en las casas de orientación a la mujer y la familia, en psicólogos de sus áreas de atención o en amistades que puedan asesorarlos adecuadamente. La familia que logre educar a sus progenitores en un ambiente libre de estereotipos, logrará tener hijos/as más seguros de sí mismos, con una autoestima, autovaloración, autoconcepto adecuados y con una autodeterminación que les permitirá un mejor desarrollo social.

Alberto Carballo (Grupo 2)
dijo:

1. Relacionado con la sexualidad priorizaría en programas formativos y de sensibilización contenidos relacionados con la pluralidad de las sexualidades, desde la aceptación del otro hasta de la propia identidad sexual y de género como algo “normal” y con lo que hay que convivir en la cotidianeidad, puesto que son temas a los que actualmente la enseñanza formalizada presta poca o nula atención y son motivo, en muchos casos, de malestar para quienes lo vivencian ante la falta de comprensión o aceptación, así como de rechazo de una gran parte de la sociedad. En tal sentido, creo que desde la propia escuela se debe enseñar la posibilidad del acto sexual como una práctica más allá de la heterosexual y reproductiva, ya que si bien los conocimientos biológicos son importantes la sexualidad debe ser motivo de placer y no de prejuicios. Por otra parte, creo que se debe incluir la perspectiva de género como una forma de deslegitimar las relaciones de poder-sumisión naturalizadas en una sociedad patriarcal, con tal de fomentar una actitud crítica y transformadora. En el caso particular de Cuba, además de lo anterior y teniendo en cuenta los resultados de investigaciones, me parece fundamental sensibilizar en cuanto al uso de mecanismos protectores como el condón cuando se tenga una relación sexual.
2. Las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual, desde una perspectiva de género, se caracterizan por la reproducción de los roles socialmente asignados a mujeres y a hombres en una sociedad patriarcal, con mayor prevalencia de estos en la adolescencia que en la juventud. En tal sentido en la relación el hombre es el que generalmente se ve favorecido, siendo capaz de desarrollar proyectos de vida que a la mujer por una maternidad temprana o por simplemente acabar como ama de casa se le niegan y le quita independencia de su pareja. Las características que se le asocian a ambos se corresponden con las que en la sociedad patriarcal se promueven: la mujer sensible, sumisa, cuidadora, etc.; el hombre dominante, que no suele expresar sus sentimientos, etc. Sin embargo, en los últimos años han ocurrido cambios en la asunción de los roles socialmente definidos, sobre todo en el período de la juventud. En línea con lo anterior, son cada vez más las mujeres que desarrollan una carrera universitaria o trabajan en un puesto distinto al de las labores hogareñas y en el caso de los hombres aparece el conflicto entre las expectativas de lo que está socialmente establecido y la necesidad de una masculinidad flexible.
3. La familia cubana actual juega un papel esencial en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad. En la familia, desde su funcionamiento cotidiano, se aprenden roles que en la vida sexual y de pareja pueden impactar a largo plazo, desde la asunción del rol del padre por parte del hijo y de la madre por parte de la hija, tanto en la relación con el otro de la pareja como en la futura asunción de la parentalidad. Por supuesto, esto no es absoluto ya que el sujeto se ve influenciado por otros espacios del medio social, además de que su papel puede ser transformador de la realidad que vivió en el seno familiar. También en la familia se adquiere conocimientos, en mayor o menor medida, en dependencia del papel de los adultos, en lo que respecta al desarrollo en torno a la sexualidad, el autoconocimiento y el uso de métodos anticonceptivos y de protección. Es además un espacio en el que el infante, el adolescente o el joven puede estar a gusto o en conflicto con su identidad sexual y de género en dependencia de la aceptación o el rechazo proveniente de la familia, propiciando el desarrollo de su felicidad o por el contrario conductas que entorpecen su adecuado funcionamiento.

Arlety Pacheco Gómez G 1
dijo:

1.Para acciones de intervención, proyectos o programas priorizaría la perspectiva de género, que impacta significativamente en la reproducción por adolescentes y jóvenes de estereotipos sexistas, sobre todo en sus relaciones de pareja. Asimismo, se observan inequidades de género, en el ejercicio de la función educativa de sus familias y en las relaciones con sus iguales. En este sentido considero importante focalizar la mirada en las relaciones de poder que subsisten entre los géneros; la división sexual del trabajo como expresión de la violencia estructural de género; los adolescentes y jóvenes como objetos o sujetos de violencia dentro del medio familiar; así como trabajar por el respeto y aceptación desde edades tempranas a la diversidad sexual y la prevención y afrontamiento de la discriminación por género, orientación sexual e identidad de género. No aceptar la identidad sexual y la orientación sexual de un adolescente debería considerarse una forma grave de maltrato.
Considero importante continuar desarrollando programas donde incidan varios agentes socioeducativos como la familia, maestros, personal de salud y medios de comunicación para la educación integral de la sexualidad. Una de las acciones para prevenir el embarazo en la adolescencia y la transmisión de las ITS y VIH/SIDA tan frecuentes en estas poblaciones, es ofrecer mayor información a adolescentes y jóvenes sobre los métodos anticonceptivos y las maneras más adecuadas para su utilización. En los últimos años se ha incrementado la frecuencia de las temáticas referidas a la sexualidad en los medios de comunicación, así como la diversidad de programas no especializados en salud que han incluido mensajes indirectos, hay una mayor presencia de mensajes sobre la severidad del VIH-sida, dirigidos a incrementar la percepción del riesgo, pero el tema de las ITS no ha tenido la frecuencia esperada.
Otros temas que a mi juicio de deben priorizar son las relaciones afectivas, información/orientación y participación en los ámbitos de familia y pareja; las particularidades de los jóvenes rurales y semirurales y el enfoque de derechos que concibe a adolescentes y jóvenes como entes participativos y transformadores de una realidad social.
2.A mi juicio no son suficientes los estudios que permitan constatar aspiraciones, percepciones, expectativas de adolescentes y jóvenes en los ámbitos de familia y pareja actuales que posibiliten conformar una imagen acerca de la heterogeneidad que los caracteriza. Las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual se caracterizan por la posposición del matrimonio y la tenencia de descendencia, y la consecuente disminución del número de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en los hogares; el incremento de las uniones consensuales; la disparidad entre el ideal reproductivo y la realidad; el aumento del divorcio, acompañado en ocasiones de irresponsabilidad paterna y las dificultades con la vivienda que influyen en los conflictos que se dan en la pareja.
Muchas parejas antes legalizar el matrimonio, prefieren convivir por un tiempo, sin compromiso legal, para conocerse mejor o por la carencia de condiciones materiales para casarse, la ausencia de viviendas para vivir sola la pareja, salarios que no respaldan los gastos imprescindibles en el hogar, entre otros.
Por otro lado, muchas mujeres que conviven en uniones informales no suelen dedicar tanto tiempo a las tareas de la reproducción y del cuidado del hogar; aunque persiste el fenómeno de la violencia a la mujer en la relación de pareja y en el espacio doméstico; se evidencia el comienzo cada vez más temprano de las relaciones sexuales, incidencia de casos de VIH/SIDA y otras ITS, fundamentalmente en los jóvenes y la persistencia del embarazo adolescente. De manera general se evidencia de investigaciones la poca orientación y preparación de los jóvenes para la relación de pareja y la vida familiar, así como la necesidad de orientar y educar a las nuevas generaciones para la vida sexual y amorosa.
Valdés (2008) expone que se tiende a seleccionar la pareja considerando, con mucha fuerza, los atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos en este ámbito, lo que implica que las relaciones de pareja no sean duraderas y presenten numerosos conflictos que ocasionan su ruptura. Otros problemas existentes son el cambio frecuente de pareja, el crecimiento de la infidelidad, el debilitamiento del respeto mutuo y el mantenimiento de estereotipos, prejuicios raciales, genéricos, de edades y preferencia sexual.
Se distingue también el aumento de vínculos donde pueden encontrar la satisfacción de necesidades de afecto, compañía o sexo-eróticas; así aparecen las parejas de amigo-novios, las uniones visitantes, consensuales, matrimonios a prueba y el aumento de las segundas nupcias.
En los adolescentes se da inicio a las relaciones sexuales, generalmente tempranas por influencia del grupo de iguales, son comunes los noviazgos muy cortos y cambiantes, y vivir enamoramientos pasajeros.
3.La familia desempeña un gran papel en la formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad. Desde la concepción de un hijo o hija, la pareja está expectante por conocer el sexo para organizar “su espacio” y otros atributos identitarios (habitación, ropa, juguetes, etc.) siguiendo las convenciones sexistas y otras formas de socialización sexista basada en los genitales externos. De manera que antes de que los niños y niñas se puedan autoclasificar como tales, los padres les han organizado todo un mundo sexuado, donde se les indica cómo se espera que sea su comportamiento.
El tipo de apego entre la madre y el niño o niña desde su nacimiento influyen en la formación de lo psicológico y en los modelos de las relaciones amorosas posteriores. En estas edades comienza el proceso de aprendizaje de los roles femenino y masculino a partir de lo que la familia les enseña y muestra en sus relaciones. Se interesan por los genitales y el cuerpo adulto, las interacciones con cuidadores implican contacto íntimo, desformalizado, constante, frecuente y asimétrico. Se establece una relación diádica madre, padre e hijo que se caracteriza por las vivencias de los niños y niñas de su evolución sexual, vivencias de celos, respuesta a curiosidades, modelos de identificación y la reacción adulta ante sus conductas sexuales.
En la adolescencia, la familia juega en rol esencial, teniendo en cuenta las regularidades y complejidades de este periodo etario incluso en esta esfera. Se evidencian la presencia de conflictos asociados a la esfera sexual y la separación progresiva de los padres; comienzan a socializar en grupos los temas asociados a su sexualidad. Se producen relaciones isomorfas y se intensifica el interés por lo sexual, sienten inseguridad y se acentúan las conductas pudorosas. Los adultos ejercen una presión educativa en asuntos de sexualidad y los adolescentes interiorizan elementos esenciales de la moral sexual adulta a través de modelos, aparecen riesgos asociados a la sexualidad como el embarazo, las ITS e inadecuada identidad personal.

Marlene Colombé G 3
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades priorizaría la orientación sexual en los infantes debido a que la sexualidad en la infancia se desarrolla y manifiesta de forma diferente a etapas posteriores del ciclo vital del hombre existiendo un número creciente de familiares que intentan abordar estos temas con sus hijos en función de la edad del niño pero son muchos los prejuicios y tabúes que aún existen alrededor de estos temas sobre todo al intentar tratarlos en edades tempranas , por lo que aún es largo el camino a transitar si queremos avanzar en este sentido. Por otro lado existen padres que, aún cuando desean hacerlo, no tienen claridad en el cómo podrían abordarlo para q exista una comprensión del mismo por parte del infante por lo q el diálogo se aplaza una y otra vez convirtiéndose en una fuerza paralizadora.
La orientación sexual aparece muy pronto en la infancia y conviene hablar de ello y tenerlo presente.Por otro lado priorizaría desde mi quehacer profesional el tema del embarazo en la adolescencia ya que a pesar de la gran cantidad de información que se ofrece a los adolescentes sobre este tema a través de los diferentes medios es elevada la cifra de adolescentes embarazadas y que acuden a consultas hospitalarias con la intención de interrumpir el embarazo por diversas vías.
La falta de información sexual correcta en algunos casos y en otros la ausencia de información ofrecida desde lo vivencias tiene, en los adolescentes y jóvenes,consecuencias tales como embarazos no deseados, violaciones, contagio de infecciones de transmisión sexual, SIDA, y abortos clandestinos.
Este es uno de los problemas de la juventud más detectado a nivel mundial, el embarazo precoz.
El embrazo en edad temprana acarrea problemas de salud pública, pues ponen en riesgo la vida e integridad de las adolescentes y sus bebés y es considerado un problema social, por ser una limitante en el desarrollo de las competencias y habilidades en la construcción de los proyectos de vida de las y los jóvenes.

2. El concepto de amor romántico y de la pareja tiende a idealizarse o sobrevalorarse en la etapa de la adolescencia y puede ser un motivo para que el/la adolescente tolere ciertos comportamientos equivocados o los normalice tales como celos, chantajes, falta de confianza e incluso conductas violentas o embarazos no deseados.
La reproducción de estereotipos sexistas como la sobrecarga de la mujer en las tareas de hogar y la desestimación de estas labores por los hombres, son características de las relaciones de pareja entre adolescentes y jóvenes. La maternidad adolescente es otro de los fenómenos en los que se aprecia inequidad de género, pues la mayoría de estas madres presentan relaciones de pareja con hombres que se encuentran en períodos superiores del desarrollo. También se evidencian diferencias de género en el arribo a las relaciones sexuales en adolescentes, pues mientras que para los varones predomina el deseo por la otra persona y la búsqueda del placer, las féminas buscan mayor intimidad y cercanía emocional con su pareja.
La violencia de género también es otro de las cuestiones que afecta a las relaciones de pareja y está marcada por la comprensión de los vínculos amorosos como relaciones de poder desigual donde el hombre dispone y domina a la mujer a causa de los patrones de interacción entre los sexos que se legitiman a nivel social.
3. La famila constituye un eslabón esencial en el desarrollo de infantes, adolescentes y jóvenes. Las familias actualmente
dialogan poco sobre las relaciones de pareja y la sexualidad existiendo una escasa comunicación sobre estos temas. El uso de métodos autoritarios y sobreprotectores tienen un impacto negativo en el desarrollo de la sexualidad.
Se hace necesario crear un espacio de socialización entre los adultos y menores para transmitir valores a las nuevas generaciones que garanticen una sociedad inclusiva.
Los estudios manifiestan que las familias de los adolescentes cubanos priorizan los métodos autoritarios y coercitivos en la interacción con sus hijos, de manera que se producen relaciones de poder asimétricas y una comunicación vertical que limita la expresión de posibilidades, intereses y necesidades del adolescente en el ámbito familiar.
Se hiperboliza la función económica de la familia en detrimento de sus otros roles en la educación, valores y socialización en general.
En las familias cubanas se aprecian diferencias sexistas en la socialización de los adolescentes, y se le asignan tareas diferenciadas a los adolescentes en el hogar atendiendo a su sexo. Como regularidad es la madre quien asume las funciones afectivas y comunicativas de la parentalidad.
Se evidencia la influencia de la familia en las relaciones sexuales de los adolescentes pues mientras que a las féminas se les exige y enseña el pudor como atributo, a los varones pueden llegar a presionárseles para que comiencen su vida sexual.

Tahimy Espinosa. G-1
dijo:

1- La sexualidad es un aspecto importante en la vida de las personas entre ellos infantes, adolescentes y jóvenes, por lo que se hace necesario e importante enfatizar en temas relacionados con la misma, dentro de los cuales yo priorizaría la prevención del embarazo en la adolescencia, radicando su importancia en el hecho de que el impacto de los embarazos en adolescentes comienza con los riesgos para la salud de la madre y del bebé, aumentando mucho más los riesgos por la edad, situaciones sociales y económicas, influyendo en su futuro y perspectivas de vida, con el riesgo de llegar al aborto por falta de condiciones y conocimientos que faciliten una adecuada decisión. Infecciones de transmisión sexual (ITS) debido al pobre conocimiento sobre las principales formas de transmisión de las ITS-VIH-SIDA , sumando la inadecuada percepción del riesgo, constituye uno de los temas importantes a tratar con estos grupos de edades,pues estos factores fundamentales propician una vulnerabilidad incrementada para contraer y trasmitir dichas enfermedades. Relaciones sexuales tempranas, representa un tema muy
importante por las consecuencias que trae consigo como son los expuestos anteriormente (embarazos en adolescentes no deseados y aumento de las ITS), problemas familiares, económicos y sociales que se genera, sumándole a éste tema la anticoncepción, teniendo en cuenta el asesoramiento en consultas de planificación familiar, consentimiento, y la elección de los métodos para prevenir las ITS y los embarazos no deseados. Considero importante tratar éstos y otros temas con estos grupos de edades,pues muchos reciben informaciones confusas y contradictorias sobre la sexualidad, necesitando información confiable que los prepare para llevar una vida segura , productiva y satisfactoria,empoderándolos para que tomen decisiones fundamentadas en lo que respecta a las relaciones y la sexualidad, educación sexual de calidad adaptada a la edad y a la etapa de su desarrollo.
2- El aumento del deseo y de la actividad sexual van a propiciar que las relaciones sentimentales entre los adolescentes se caractericen por una elevada atracción física y una intensidad de sentimientos. Las primeras citas o encuentros se suelen dar dentro de su grupo de amigos y suelen ser poco estables y duraderas, con prioridad de relaciones o encuentros sexuales. El concepto de amor romántico y de la pareja tiende a idealizarse o sobrevalorarse y puede ser motivo para que se tolere ciertos comportamientos equivocados o las normalicen tales como celos,chantajes, falta de confianza, conductas violentas o embarazos no deseados. La falta de conocimiento y las creencias erróneas en torno al papel de la mujer en el seno de la pareja puede ser causante de comportamientos indeseados. Las relaciones sentimentales se establecen sobre todo para pasarla bien, siendo una posibilidad para ir a sitios y hacer cosas distintas, puede ser una forma de encajar en el grupo de amigos, muchas veces si las amigas (o) salen con alguien suelen verse presionados a tener novios (a) . Actualmente el inicio de las relaciones sexuales son cada vez más tempranas, muchas veces lo hacen presionados por el grupo de amigos, en búsqueda de experiencia y conocimientos en incluso los varones por demostrar su papel de hombres o machos alfas llegan a la promiscuidad donde mantienen varias relaciones de pareja a la vez, mantienen relaciones de pareja informales, no toman la relación con seriedad.
3- En nuestra sociedad la familia mantiene su rol de núcleo fundamental en la educación de cualquier sujeto porque su influencia es decisiva en el desarrollo psico-afectivo y la conformación de la personalidad de un individuo, por lo que la educación sexual constituye un aspecto dentro de la educación integral de los hijos. En la actualidad se siguen persiviendo tabúes y falsas creencias en relación con la educación sexual para con los hijos y muchos se desatienden del tema pensando que si el hijo asiste a la escuela ésta se puede hacer cargo de la educación sexual de los hijos, por los que en su mayoría buscan información entre amigos,redes sociales, etc. Éstas conductas siguen siendo la fuente de la falta de conocimiento sobre temas relevantes de la sexualidad como el momento indicado para tener su primera relación sexual, el uso de métodos anticonceptivos, confianza de los hijos al tener su primera relación sexual y así evitar embarazos no deseados y las ITS, como lograr una relación sexual plena y segura. Por lo que pienso sea necesario e importante el trabajo con la familia para orientar y preparar en cuanto éstos temas y a su vez establecer una adecuada comunicación y confianza entre padres e hijos.

Osmara Dorta Martínez. G-2
dijo:

1-De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?

Priorizaría la orientación sexual en la infancia, adolescencia y juventud, ya que aunque en la actualidad existen muchas campañas y programas al respecto, aun es un tema complicado en la población, dando lugar al rechazo de las personas con diferente orientación sexual, por lo que algunos ocultan la misma, o no la aceptan, lo que ocasiona insatisfacciones, depresiones, adicciones y otras manifestaciones en los sujetos. Concretamente pienso que esta orientación debe ir dirigida mas a la familia, la comunidad y la escuela, ya que en este sector es donde predominan los prejuicios más arraigados que podrían explicarse a través de patrones socioculturales vigentes en la sociedad cubana, existentes entre sus coetáneos, pero en menor medida. Los mensajes de la familia sobre la sexualidad se elaboran desde el riesgo y el temor, por lo que no satisfacen totalmente las necesidades de aprendizaje de la población adolescente. Estamos abogando por una sociedad de inclusión, donde todos puedan formar parte sin tabúes o prejuicios antiguos. Donde la homosexualidad, la bisexualidad en fin todas las variantes que no sean heterosexuales no sean vistas como una definición de una persona, sino simplemente una preferencia y nada más. Por todo lo antes expuesto, es donde observo mayor necesidad de orientación e intervención

2-¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?

El género se convierte en el ser humano en algo mucho más complejo que sus orígenes; en las ventajas evolutivas adquiere desde los primeros años de la vida de todos nosotros una dimensión psicológica muy compleja que los científicos llaman identidad genérica. La identidad genérica (o identidad de género) es una especie de marco de ideas, de conceptos que todos tenemos respecto a lo que somos (en tanto hombres y mujeres), a lo que son los demás y a lo que debemos (o deberíamos) ser en función de nuestro sexo: masculino o femenino. Como los seres humanos nos comunicamos con nuestros semejantes, estas ideas las platicamos con otros, por eso los grupos humanos desarrollan ideas compartidas de lo que es ser hombre y ser mujer y, desde luego, de lo que deben ser, de los que es un mal hombre y una mala mujer.
La familia debe ofrecer oportunidades reales de desempeñar nuevos roles que le permitan ejercitarse en el papel del adulto que tienen que asumir. Es esencial considerar en esos roles asignados y asumidos, como lo expresa y exigen su cumplimiento desde el seno familiar, a partir de la condición genérica del individuo, lo que necesariamente tendrá repercusión en las relaciones de pareja que se establezcan en cualquier etapa de la vida. Debido a las características psicosociales de cada periodo del desarrollo humano, las relaciones de pareja no se comportan de manera similar entre adolescentes y jóvenes. Existen diferencias por género en cuanto a la tenencia o no de pareja en la adolescencia, en el caso de los adolescentes, la mayoría declara tenerlas, no siendo así en las féminas, esto puede estar asociado a patrones culturales que legitimizan estas diferencias. En los jóvenes prevalece la tenencia de pareja, incrementándose las uniones consensuales y matrimonios a medida que se adentran en la adultez. En ambos casos la tenencia de hijos es un evento planificado a largo plazo, pero en las mujeres se aprecia que este evento lo planifican en un plazo corto o mediano mientras que, en los hombres existen mayores niveles de incertidumbre.

3-¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?

Para los infantes, adolescentes y jóvenes es muy importante la familia como espacio de socialización, la misma adquiere gran importancia para el adolescente y el joven en el tránsito hacia la adultez. Deber de los diferentes agentes de socialización de promover la educación sexual, la familia, como primer y más influyente agente de educación informal, apreciándose deficiencias en los estilos y métodos empleados para ejercer influencia y autoridad sobre hijos e hijas. Debe ejercer una influencia positiva sobre los comportamientos sexuales en estas edades, que marcaran aspectos de su vida a largo plazo. Especialmente de los/as adolescentes y jóvenes, por ser esta una etapa crucial del desarrollo psicosexual. Consecuencias de la crisis económica, principalmente las relacionadas con la desarticulación de las diferentes funciones de la familia, ocupándose de abastecimientos básicos y descuidando cuestiones asociadas a las funciones educativa, afectiva y cultural, de las que resultan receptores y reproductores esenciales niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En algunas investigaciones se concluye que los familiares dialogan con los adolescentes sobre todo el uso del condón, se evidencia un mayor espectro de temas tratados sobre sexualidad en muchachas que con los muchachos, lo que los sitúa en una condición de vulnerabilidad por falta de información que puede afectar su vida sexual y de pareja. Se identifican modos de interacción que caracterizan las relaciones que establece la población adolescente y juvenil en los ámbitos de familia. Los resultados reafirman la heterogeneidad alcanzada en la familia cubana de estos tiempos, con un impacto en los modos de interacción que establecen sus miembros más jóvenes. Existen dinámicas familiares que manifiestan la presencia, en las familias cubanas, de cánones propios de la sociedad patriarcal, heredados generaciones tras generaciones; acentuándose ciertas diferencias en dependencia del género y la edad. Al interior del medio familiar tienen lugar situaciones que entorpecen el pleno desarrollo de los adolescentes y jóvenes, las cuales inciden en el sistema de relaciones que establecen estos con sus madres, padres y demás familiares. En el ámbito familiar se vulneran, con cierta frecuencia, los derechos de los adolescentes asociados a la participación, la toma de decisiones y la libertad de expresión.

Isys Pelier (G1)
dijo:

1- De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?

Uno de los principales temas con los cuales las ciencias sociales continúan en deuda es el género; pues a pesar de los numerosos estudios en este sentido, aún queda mucho por hacer en función de lograr una verdadera desestructuración de las concepciones tradicionales respecto a lo que significa e implica ser hombre y/o mujer. La reproducción de esquemas mentales y patrones de comportamiento arcaicos contribuye al aumento de la violencia, el abuso sexual, el acoso, la discriminación y exclusión de las mujeres o de personas que rompan con las categorías más tradicionales y conservadoras de la sociedad. Incluso los propios hombres se ven impelidos a construir una masculinidad que, desde lo hegemónico, se caracterice por la fortaleza y la invulnerabilidad; lo que conlleva a su imposibilidad para expresar libremente y canalizar malestares, dolores, angustias o desagrado por actividades o situaciones de la cotidianidad. No sólo se excluye a la alteridad, sino que se violan derechos de estos grupos, como resultado de la incorporación y naturalización de estigmas, a los que se encuentran asociados por el simple hecho de pertenecer a una colectividad o inscribirse bajo determinada categoría que en muchas no depende de ellos ni son posibles de modificar.
Desterrar definitivamente las actitudes discriminatorias hacia las personas con sexualidades diferentes a la heterosexual y desarticular los mitos acerca de este tipo de diversidad resultan cuestiones que no encuentran la suficiente fuerza desde lo teórico para reestructurar modos de pensar y hacer. La empírea desempeña un rol fundamental en este sentido, por la amplia variedad de manifestaciones en este campo; pero, sin duda, la existencia de estudios, teorías y metodologías para trabajar estos temas desde lo social aún no resultan lo suficientemente sólidas. Las orientaciones, identidades y expresiones sexuales, la homosexualidad femenina y la bisexualidad no han sido suficientemente exploradas; por lo que quienes se adjudiquen características cercanas a estos términos pueden verse sumidos/as en mundos desconocidos, plagados de estigmas, prejuicios e incomprensiones que pueden lacerar considerablemente su bienestar subjetivo e impactar en su estado de salud general.
Educar desde el rechazo a la identidad sexual transexual y a las orientaciones del deseo que trasciendan lo heteronormativo resultan formas graves de maltrato a infantes, adolescentes y jóvenes. De aquí la necesidad de asumir, en palabras de Carreras, Lameiras y Rodríguez (s.f.), un modelo de educación sexual integral, democrático, tolerante y abierto que, superando la urgencia de la prevención, parta de la aceptación y valoración de las diferentes biografías y vivencias sexuales, fomentando la riqueza de la dimensión sexual humana y favoreciendo la satisfacción y la calidad de vida de las personas.
Aceptar la identidad sexual que las personas saben y sienten que tienen es un derecho y deber básico. López (2013) concibe que tener una identidad única y exclusiva es necesario y desde el punto de vista sexual no existen excepciones. Los individuos tienen derecho a desarrollar una identidad sexual, cuya sede sea el Yo y no el orden convencio-nal de los roles ni el orden biológico. Lameiras y Carrera (2009), citado por Carreras, Lameiras y Rodríguez (s.f.), invitan a asumir que la sexualidad es ante todo una dimensión humana, un valor que necesita ser promocionado y cultivado en la escuela; así como reinterpretado, ahora más que nunca, desde el marco de la identidad.
En este punto, se impone una “deseducación sexual”, un modelo alternativo a los anteriores que garantice una trasformación social y suponga una reorganización más justa y positiva de las estructuras sociales; y no un precursor e instrumento al servicio de los valores sociales imperantes (Carreras, Lameiras y Rodríguez, s.f.). Estas autoras destacan la necesidad de trascender la educación sexual “engullida” por la salud y promotora de una pedagogía del desencuentro, la desconfianza y el miedo, que constantemente reproduce el modelo dos sexos/dos géneros/heterosexualidad y con ello, refuerza las estructuras sociales de poder-sumisión. Solamente desde esta visión, se podrá construir un modelo de educación sexual más liberador que promueva el conocimiento desprejuiciado de las realidades. El modelo ideal tiene su base en una perspectiva que reconozca la riqueza de la diversidad sexual y propicie nuevas claves para comprender a profundidad la sexualidad humana en toda su extensión y complejidad.

2- ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?

Arés (1995) y Fernández (2002) son académicas citadas por Peñate, Semanat y Del Risco (2020) por considerar la relación de pareja como el vínculo interpersonal más íntimo y complejo del ser humano. Las psicólogas refieren que su construcción y desarrollo tienen que ver con el interjuego de las características psicológicas, físicosexuales, socioculturales y las historias de vida. De este modo, resulta comprensible que el fenómeno se encuentre matizado por particularidades de cada grupo etario y sus contextos.
Amén de las rupturas que puedan existir en torno a su formación y funcionamiento, en las etapas de adolescencia y juventud, históricamente ha resultado un área de especial significación para ambas poblaciones; favoreciendo el desarrollo de la personalidad e incidiendo en la configuración de aspiraciones y proyectos futuros de sus miembros. Según Domínguez (2002), citado por Peñate, Semanat y Del Risco (2020) la tendencia radica en la inestabilidad y el carácter experimental de las relaciones, que impactan en el desarrollo de la identidad personal, en particular de la identidad sexual y de género de adolescentes.
En épocas pasadas y contemporáneas destacan concepciones tradicionales y se impone un enfoque de género para que la academia pueda analizar este fenómeno. De no contar con esta visión puede verse obstaculizada la comprensión y conducir a la reproducción de patrones propios de una cultura patriarcal. Estos contenidos se aprecian en la premura por formalizar los vínculos, el y temprano inicio de las relaciones sexuales, la preocupación por el empleo de métodos anticonceptivos y la atribución-asunción de roles y responsabilidades respecto a la planificación familiar, métodos de crianza, estilos educativos y formación de la descendencia.
Peñate, Semanat y Del Risco (2020) refieren que las muchachas tienden a formalizar la unión con mayor antelación, por el matiz ético y la posibilidad de ser juzgada de no ocurrir lo esperado por la sociedad. Por su parte, los varones evidencian un inicio precoz de las relaciones sexuales; lo que se encuentra asociado a patrones socioculturales vigentes actualmente que atribuyen atributos como madurez y “hombría” a quienes hagan gala de estos comportamientos. Sobre la anticoncepción emerge un otorgamiento de mayores niveles de responsabilidad a las mujeres y mayor reconocimiento de los dispositivos intrauterinos por parte de los hombres. Sin embargo, lo alarmante radica en la identificación de un uso ligeramente inferior del condón por parte de las mujeres; cuestión puede asociarse a las dificultades de estas adolescentes y jóvenes para negociar con la pareja su empleo. Al depender la utilización del consentimiento masculino, se visibiliza una posición de poder que trasciende la propia característica del método, para instaurarse y, muchas veces, naturalizarse en la propia dinámica de la pareja. El otro elemento que denota una desigualdad de género en términos de sexualidad es la responsabilidad atribuida a la figura femenina en relación con la planificación familiar. Los hombres no manifiestan esta preocupación y según las investigaciones, resulta altamente probable que, más allá de asociarse a un asunto biológico, involucre factores culturales reflejados en el hecho de depositar este y otros roles, del espacio privado y hogareño, en sus compañeras.
Peñate, Semanat y Del Risco (2020) denuncian la permanencia de inequidades de género, que implican el ejercicio de la función educativa de la familia respecto a sus miembros jóvenes, así como la reproducción por adolescentes y jóvenes de estereotipos sexistas, que se reflejan en sus relaciones de pareja. Este tipo de inequidades se asocia a la violencia y a la discriminación, demandando que los diferentes agentes socioeducativos continúen trabajando por su erradicación. Para realizar este trabajo la prioridad sería sensibilizar y capacitar a las familias para que sus miembros logren transmitir normas, valores y patrones de comportamiento a su descendencia, que rompan con los esquemas establecidos y que les permitan vivir una vida más plena y feliz.
En las últimas décadas, en el ámbito de la pareja se han suscitado modificaciones que, según Torres (2013), abarcan las transformaciones o desaparición de rituales como el noviazgo, petición de mano, virginidad y matrimonio. Se producen cambios en la concepción del “amor eterno” y existe una tendencia a vivir el presente más allá de establecer un proyecto de conjunto. Se establece primero una intimidad sexual sobre la emocional y, los/as adolescentes ponderan atributos físicos. Esto conlleva a la pronta disolución del vínculo ante los conflictos que suelen aparecer, evidenciando una ausencia de recursos para resolverlos.
Mayda Álvarez (2014), citado por Peñate, Semanat y Del Risco (2020) refiere que ambos grupos se caracterizan por tener una sexualidad poco responsable, con bajos niveles de compromiso y altos riesgos; reflejado en la existencia de embarazos e hijos no deseados, abortos y contagio con Infecciones de Transmisión Sexual. No obstante, a medida que se incrementa la edad, se eleva la estabilidad de las relaciones y aparecen expectativas de construir proyectos de vida asociados a la pareja y la futura familia.

3- ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?

El trabajo con las familias de infantes, adolescente y jóvenes resulta primordial por constituir los principales espacios y agentes de socialización. Si bien pueden contribuir al desarrollo y crecimiento de las personas, también pueden obstaculizarlo desde la reproducción de roles tradicionales de género y la naturalización de la violencia hacia quienes formen parte del exogrupo y no guarden relación o trasciendan los cánones culturales de lo que a cada sexo corresponde (Peñate, Semanat y Del Risco, 2020).
Resulta fundamental que las familias eduquen con el ejemplo. Evitar la sobrecarga de las mujeres, por la responsabilidad en ámbitos laborales y domésticos, parte de la posibilidad de visualizar la relevancia y necesidad de que quienes vivan en el hogar asuman un conjunto de tareas, sin importar su sexo u otras pertenencias. De este modo, se puede contribuir de manera más efectiva a que quienes son menores aprendan nuevos modos de hacer donde la equidad y la responsabilidad compartida constituyan pilares de la convivencia.
Las familias de origen, especialmente quienes figuran como tutores legales y conviven con los adolescentes y jóvenes, ejercen un fuerte impacto en el proceso formativo y educativo. Por este motivo, se encuentran en el deber de propiciar la información necesaria para su adecuado desarrollo integral. Normas, valores, comportamientos y dinámicas intrafamiliares que formen parte de su cotidianidad contribuirán de manera decisiva en sus relaciones de pareja y en la familia que posteriormente conformarán; a lo que Peñate, Semanat y Del Risco (2020) adicionan el impacto que estas enseñanzas ejercen en los estilos de vida.
La sexualidad también es un ámbito que forma parte de la vida de las personas y, en este sentido, la educación también se considera esencial para que adolescentes y jóvenes logren desarrollar una vida sexual satisfactoria y sean capaces de asumirla con mayores niveles de responsabilidad. No obstante, Peñate, Semanat y Del Risco (2020) afirman que actualmente existen indicadores que dan cuenta de que este proceso no cumple con los debidos requisitos y no resulta tan eficiente como se podría esperar en el contexto cubano. El aumento de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y del embarazo en la adolescencia son algunas evidencias de que esta socialización no ha tenido los mejores resultados.
Entre los principales problemas que tradicionalmente han enfrentado familias con miembros en la etapa de la adolescencia, que se pueden considerar como causas de los hallazgos previamente mencionados, se encuentra la comunicación fluida en torno a la sexualidad. Según Peñate, Semanat y Del Risco (2020), esto deviene como resultado de la presencia de estereotipos de género, déficits en las funciones de la comunicación, la existencia de barreras que la entorpecen, así como del hecho de contar con una visión reducida de la sexualidad y de la adolescencia como una etapa del desarrollo. Al interactuar estas condiciones, tanto adolescentes como jóvenes, no se identifican con adultos/as y adultos/as mayores y se cohíben a la hora de relacionarse en función del abordaje de estas temáticas con ellos/as. Por esto, los coetáneos resultan una fuente de información más cercana y viable que, aunque son capaces de reconocer que muchas veces no es suficiente ni certera, asumen con mayor frecuencia y naturalidad.
A pesar de esto, Peñate, Semanat y Del Risco (2020) rescatan investigaciones que demuestran un gran número de jóvenes y adolescentes que reconocen a la familia como lo más importante en la vida, fuente de apoyo, espacio donde se expresan relaciones afectivas y se recibe preparación para la vida, además de asociarla con la célula fundamental de la sociedad. De este modo, se evidencia el alto nivel de dependencia en estas edades, sobre todo de las figuras filiales; que resulta coherente con el hecho de que el nivel de desarrollo psíquico e intelectual en esta etapa de la vida aún no ha alcanzado su total plenitud y, generalmente, no cuentan con recursos económicos propios que le garanticen mayores niveles de independencia. A pesar de esto, la juventud se distingue por el aumento paulatino de sus niveles de madurez y con ello, la movilidad hacia estadios superiores que reflejan mayor autodeterminacióna y autonomía, nuevas formaciones psicológicas y cualidades que en etapas previas no les resulta posible alcanzar ni son visualizadas como necesarias para su desarrollo y bienestar general.

Heidy Ramos Fundora grupo 1
dijo:

1.Dentro de los contenidos relacionados con las sexualidades considero que se deben priorizar para acciones de intervención, proyectos o programas, temas como los embarazos en la adolescencia, las enfermedades de transmisión sexual y la orientación sexual; principalmente por la necesidad de crear acciones preventivas y de autoaceptación basándose para ello en la educación sexual. Proporcionándole a los adolescentes y jóvenes los conocimientos y herramientas no solo para evitar las enfermedades, el embarazo en la adolescencia y las consecuencias de los mismos (no solo para los futuros padres, sino también para él bebe), sino también para abordar cuestiones con respecto a los prejuicios y la aceptación (de la orientación sexual) en la sociedad y en las comunidades de adolescentes y jóvenes, donde los padres juegan un rol fundamental en el proceso como principal agente socializador.
Resulta fundamental ayudar a los adolescentes y jóvenes a conocerse a sí mismos, analizando sus fantasías, conductas y preferencias sexuales y sociales. Del mismo modo resulta muy importante ayudarles a aceptar la duda y esperar, sin temor a que se especifique el deseo en cualquiera de sus formas heterosexual, homosexual o bisexual. Por tanto, las acciones de intervención o los programas pueden estar dirigidos hacia la aceptación de la identidad sexual que las personas saben y sienten que tienen; ayudar a estas personas a recuperar el mayor grado de armonía que sea posible tomando como referencia su identidad; así como acciones centradas en los padres y familiares proporcionándoles las herramientas, recursos y mecanismos para aceptar lo diverso y proporcionarles a sus hijos o familiares el apoyo y el bienestar psicológico que necesita para un autoconocimiento y una autoaceptación.
Por otro lado, considero que sería fundamental abordar el tema de abuso sexual, donde resulta fundamentar crear estrategias que aumenten la percepción de riesgos de los padres o tutores, proporcionándoles las herramientas necesarias no solo para su detección sino también para su prevención.
2.En las relaciones de pareja de los adolescentes y jóvenes, se destacan en el caso de las mujeres insatisfacciones con respecto al rol estereotipado y asignado por la sociedad, siendo en algunos casos asumidos (los estereotipos y prejuicios) en la dinámica de pareja. Un ejemplo de lo anteriormente mencionado es la sobrecarga de las tareas domésticas, así como la falta de apoyo y ayuda por parte de los hombres principalmente por la desaprobación de la misma y hasta cierto punto por el rol establecido por la sociedad.
En algunos casos las relaciones de pareja están marcadas por relaciones de poder desigual donde el hombre domina a la mujer violentándola tanto física, psicológica como verbalmente, principalmente por la normalización por parte de la sociedad de patrones de violencia (en sus diversas manifestaciones), y de estereotipos y mitos con respecto a la dinámica familiar y de pareja. Donde el poder, la dominación, la competencia y el control son esenciales como pruebas de masculinidad, mientras que la ternura, la delicadeza, la obediencia, la belleza lo son para las mujeres.
3.La familia constituye uno de los agentes socializadores fundamentales en la formación y educación de las nuevas generaciones. Este agente socializador desde la concepción del nuevo miembro le asigna determinados modelos masculinos y femeninos, los cuales son aprendidos durante el proceso de desarrollo, siendo inculcados y trasmitidos no solo por la familia sino también por otros agentes de socialización como son los medios de comunicación, los grupos de pares y las instituciones educativas, religiosas y recreacionales, aprendiendo de dicha forma a ser y actuar como niño y niña, hombre y mujer (según la sociedad).
Este proceso comienza al nacer y avanza a lo largo de la vida, pues constituye un proceso de aprendizaje cultural de los papeles asignados a cada uno según su sexo, recibiendo un trato diferenciado por parte de su entorno social, aprendiendo las diferencias entre los niños y las niñas y entre las mujeres y los hombres. Estos infantes quedan sujetos desde muy temprana edad a las normas que definen lo “masculino” y lo “femenino”. A los varones se les dice que no deben llorar, que no deben sentir temor, que deben ser enérgicos y fuertes. A las niñas, por otra parte, se les dice que no sean exigentes, que sean complacientes y que se “comporten como damas”.
Los padres les proporcionan a sus hijos juguetes en función del sexo de estos, suministrándoles autos y equipos deportivos para los niños; y muñecas, utensilios de cocina y juguetes de vestir, para sus hijas. No tomando en consideración (la mayoría de las veces) las preferencias de estos independientemente de su identidad de género, pues utilizan sutiles métodos para reforzar los estereotipos por género, incluso pueden manifestar estos comportamientos inconscientemente, utilizando expresiones esencialistas sobre género.
Destacándose, por tanto, en las familias cubanas diferencias en las relaciones con los niños/as, adolescentes y jóvenes, principalmente porque se le atribuye funciones diferenciadas con respecto al sexo. Un ejemplo de ello es que a las hembras se les exige el pudor mientras que a los varones en algunos casos se les incita a comenzar la vida sexual. Considero que estos estereotipos de género inculcados por las familias, puede traer repercusiones e insatisfacciones en los jóvenes principalmente por no poder siempre cumplir con ‘’lo esperado’’ por los patrones culturales (en el caso de la mujer cumplir con su jornada laboral y como ama de casa, en el caso de los hombres porque estos no siempre pueden cumplir con su rol de abastecedor del hogar).

Heidy Ramos Fundora grupo 1
dijo:

1.Dentro de los contenidos relacionados con las sexualidades considero que se deben priorizar para acciones de intervención, proyectos o programas, temas como los embarazos en la adolescencia, las enfermedades de transmisión sexual y la orientación sexual; principalmente por la necesidad de crear acciones preventivas y de autoaceptación basándose para ello en la educación sexual. Proporcionándole a los adolescentes y jóvenes los conocimientos y herramientas no solo para evitar las enfermedades, el embarazo en la adolescencia y las consecuencias de los mismos (no solo para los futuros padres, sino también para él bebe), sino también para abordar cuestiones con respecto a los prejuicios y la aceptación (de la orientación sexual) en la sociedad y en las comunidades de adolescentes y jóvenes, donde los padres juegan un rol fundamental en el proceso como principal agente socializador.
Resulta fundamental ayudar a los adolescentes y jóvenes a conocerse a sí mismos, analizando sus fantasías, conductas y preferencias sexuales y sociales. Del mismo modo resulta muy importante ayudarles a aceptar la duda y esperar, sin temor a que se especifique el deseo en cualquiera de sus formas heterosexual, homosexual o bisexual. Por tanto, las acciones de intervención o los programas pueden estar dirigidos hacia la aceptación de la identidad sexual que las personas saben y sienten que tienen; ayudar a estas personas a recuperar el mayor grado de armonía que sea posible tomando como referencia su identidad; así como acciones centradas en los padres y familiares proporcionándoles las herramientas, recursos y mecanismos para aceptar lo diverso y proporcionarles a sus hijos o familiares el apoyo y el bienestar psicológico que necesita para un autoconocimiento y una autoaceptación.
Por otro lado, considero que sería fundamental abordar el tema de abuso sexual, donde resulta fundamentar crear estrategias que aumenten la percepción de riesgos de los padres o tutores, proporcionándoles las herramientas necesarias no solo para su detección sino también para su prevención.
2.En las relaciones de pareja de los adolescentes y jóvenes, se destacan en el caso de las mujeres insatisfacciones con respecto al rol estereotipado y asignado por la sociedad, siendo en algunos casos asumidos (los estereotipos y prejuicios) en la dinámica de pareja. Un ejemplo de lo anteriormente mencionado es la sobrecarga de las tareas domésticas, así como la falta de apoyo y ayuda por parte de los hombres principalmente por la desaprobación de la misma y hasta cierto punto por el rol establecido por la sociedad.
En algunos casos las relaciones de pareja están marcadas por relaciones de poder desigual donde el hombre domina a la mujer violentándola tanto física, psicológica como verbalmente, principalmente por la normalización por parte de la sociedad de patrones de violencia (en sus diversas manifestaciones), y de estereotipos y mitos con respecto a la dinámica familiar y de pareja. Donde el poder, la dominación, la competencia y el control son esenciales como pruebas de masculinidad, mientras que la ternura, la delicadeza, la obediencia, la belleza lo son para las mujeres.
3.La familia constituye uno de los agentes socializadores fundamentales en la formación y educación de las nuevas generaciones. Este agente socializador desde la concepción del nuevo miembro le asigna determinados modelos masculinos y femeninos, los cuales son aprendidos durante el proceso de desarrollo, siendo inculcados y trasmitidos no solo por la familia sino también por otros agentes de socialización como son los medios de comunicación, los grupos de pares y las instituciones educativas, religiosas y recreacionales, aprendiendo de dicha forma a ser y actuar como niño y niña, hombre y mujer (según la sociedad).
Este proceso comienza al nacer y avanza a lo largo de la vida, pues constituye un proceso de aprendizaje cultural de los papeles asignados a cada uno según su sexo, recibiendo un trato diferenciado por parte de su entorno social, aprendiendo las diferencias entre los niños y las niñas y entre las mujeres y los hombres. Estos infantes quedan sujetos desde muy temprana edad a las normas que definen lo “masculino” y lo “femenino”. A los varones se les dice que no deben llorar, que no deben sentir temor, que deben ser enérgicos y fuertes. A las niñas, por otra parte, se les dice que no sean exigentes, que sean complacientes y que se “comporten como damas”.
Los padres les proporcionan a sus hijos juguetes en función del sexo de estos, suministrándoles autos y equipos deportivos para los niños; y muñecas, utensilios de cocina y juguetes de vestir, para sus hijas. No tomando en consideración (la mayoría de las veces) las preferencias de estos independientemente de su identidad de género, pues utilizan sutiles métodos para reforzar los estereotipos por género, incluso pueden manifestar estos comportamientos inconscientemente, utilizando expresiones esencialistas sobre género.
Destacándose, por tanto, en las familias cubanas diferencias en las relaciones con los niños/as, adolescentes y jóvenes, principalmente porque se le atribuye funciones diferenciadas con respecto al sexo. Un ejemplo de ello es que a las hembras se les exige el pudor mientras que a los varones en algunos casos se les incita a comenzar la vida sexual. Considero que estos estereotipos de género inculcados por las familias, puede traer repercusiones e insatisfacciones en los jóvenes principalmente por no poder siempre cumplir con ‘’lo esperado’’ por los patrones culturales (en el caso de la mujer cumplir con su jornada laboral y como ama de casa, en el caso de los hombres porque estos no siempre pueden cumplir con su rol de abastecedor del hogar).

Dianela Milán Ricketts (G1)
dijo:

1-De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
Daría prioridad en programas de intervención a la propia Educación Integral de la Sexualidad (EIS), por constituir un proceso base, transversal. Toda sociedad educa sexualmente a sus miembros como parte de los procesos de socialización, durante los múltiples aprendizajes sociales que se producen por el hecho de vivir inmersos en una cultura (Santos, 2006). Pero, ¿es suficiente este aprendizaje vicario, tangencial? Los resultados parecen indicar que no. Las experiencias ajenas, los estereotipos, los juicios morales no constituyen un referente apropiado, o al menos no suficiente, para la estructuración de la propia sexualidad. Sin embargo, ¿son intencionales los saberes que estos generan? Desde luego: una educación sexual inexistente, o en su defecto desde las faltas o el miedo, busca una sexualidad anulada, inhibida. ¿Es esto posible?, ¿es posible anular la sexualidad? Hay una contradicción de base: no se habla de sexualidad porque, supuestamente, incita a los más jóvenes a tener relaciones sexuales, sin embargo, ellos acaban teniéndolas, y más aún, sin que posean conocimientos suficientes sobre la efectividad de los distintos métodos anticonceptivos, sobre las infecciones de transmisión sexual y sus formas de contagio, sin contar con habilidades para negociar con sus parejas el empleo del condón, sin conocer sobre sus derechos y cómo hacerlos respetar.
Educar en sexualidad implica una educación integral, pues si desde que se nace se es un ser sexuado y la sexualidad es una dimensión de la personalidad, entonces cada acción en la que el individuo participe podría constituir un aprendizaje que directa o indirectamente estará asociado a su sexualidad como persona (Guerrero & Pérez, 2016). La educación de la sexualidad es un proceso social e individual, que posibilita a las personas la adquisición de un sistema orientador de conocimientos y valores para la toma de decisiones informadas, concientes, libres y responsables (Córdova, M. y Rebollar, M., 2006 citado en (Guerrero & Pérez, 2016).
La educación sexual, a la vez que proporciona contenido sobre temáticas asociadas a la reproducción, comportamientos sexuales, riesgos y prevención de una salud precaria, ofrece también la oportunidad de presentar la sexualidad de una manera que además incluya sus aspectos positivos, tales como el amor y las relaciones que se basan en el respeto mutuo y la igualdad (UNESCO, ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres & OMS, 2018); acentuando elementos asociados a la equidad de género, la perspectiva de derechos, las habilidades comunicativas (la capacidad de negociación con la pareja, por ejemplo), entre otros.
En la propuesta que hacen los organismos internacionales para orientar el desarrollo de currículos, se recogen como conceptos claves en EIS: las relaciones; los valores, derechos, cultura y sexualidad; cómo entender el género; la violencia y la seguridad personal; habilidades para la salud y el bienestar; el cuerpo humano y su desarrollo; sexualidad y conducta sexual; y finalmente, la salud sexual y reproductiva (UNESCO, ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres & OMS, 2018).
Sobre esta necesidad, numerosas investigaciones en el país revelan marcadas problemáticas en cuanto a los conocimientos sobre sexualidad de adolescentes y jóvenes, donde predomina un nivel de conocimiento regular (66% de la muestra), y los resultados satisfactorios constituyen la minoría (15,7%) (Mirabal, Conde, Andarcio, & Martínez, 2016).
Así mismo, en el caso de Cuba haría hincapié también, en la salud sexual (incluyendo la reproductiva), como uno de los elementos de esa EIS. Las conductas de riesgo asociadas a la salud sexual son actualmente una realidad entre la juventud cubana. Datos como los aportados por el proyecto “Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja”, desarrollado por el Centro de Estudios sobre la Juventud y con alcance nacional, alarman en este sentido: A) Se aprecia un rejuvenecimiento de la edad de inicio de las relaciones sexuales: en el grupo de 15 a 19 años el inicio de las relaciones sexuales para los muchachos se concentra en las edades de 12 a 14 años y en el caso de las muchachas de 15 a 19 años; entre los jóvenes de 20 a 24 años, de igual modo los muchachos son los que inician en edades más tempranas. B) Con respecto al empleo de métodos anticonceptivos, en el grupo de 15 a 19 años el análisis indica que siempre emplea algún método anticonceptivo solo el 61,4%; mientras que existe un porcentaje nada despreciable que se ubica en la categoría a veces, sobre todo en las edades de 20 a 24 años. En los resultados, en las muchachas es ligeramente inferior el uso del condón en sus relaciones, lo cual puede denotar la existencia de dificultades para negociar su empleo con la pareja. C) Se ha interrumpido su embarazo con la práctica de métodos como abortos y regulaciones el 13,4% de las comprendidas entre los 15 y 19 años; mientras que para el grupo de 20 a 24 años, esta cifra se triplica: 44,1% de las mujeres tomaron la decisión de interrumpir como mínimo un embarazo. (Peñate, Semanat, & del Risco, 2016)
Cifras con respecto al embarazo en la adolescencia en las provincias La Habana, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Camagüey y Guantánamo en los últimos cinco años muestran un ligero descenso (20110 en 2016 a 18847 en 2020). Sin embargo, las cifras continúan siendo elevadas considerando toda la estrategia de atención desplegada en el país en este sentido. Así mismo, el embarazo en la adolescencia tiene su contrapartida: el 75% de las adolescentes que se embarazan en Cuba abortan (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2020).
Es evidente la necesidad existente de abordar una vez más el tema del embarazo en la adolescencia, debido a la prevalencia que ha adquirido este fenómeno en la sociedad cubana actual. El 16% de la fecundidad total del país pertenece a madres adolescentes, según datos del Centro de Estudios Demográficos, mostrándose un incremento entre los 15 y 17 años (Fariñas L. 2016 citado por (Álvarez, Iglesias, & Silva, 2018). Según entrevista realizada a funcionarios de PAMI de la provincia de Santiago de Cuba, es la región oriental la que mayor número de embarazos precoces reporta destacándose esta provincia y tres de sus municipios como los de mayor incidencia del fenómeno (Álvarez, Iglesias, & Silva, 2018).
En el panel “El embarazo adolescente en Cuba”, realizado en el marco de las celebraciones por el Día Mundial de la Población en 2012, la experta Grisell Rodríguez Gómez aseguró que las tasas de abortos adolescentes se encuentran por encima de las tasas de abortos en general (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2020).
Finalmente, no deben descuidarse otros elementos vinculados a la EIS, y sobre los que hallazgos investigativos recientes sobre adolescentes y jóvenes en cuanto a la familia y la pareja han constatado numerosas evidencias de problemáticas, asociadas a la diversidad sexual, la selección de la pareja, la tenencia de hijos, la terminación voluntaria del embarazo, la posposición de la maternidad. También resaltan la percepción de riesgo en torno a las ITS/VIH-sida, la comunicación en el contexto de las relaciones familiares y de pareja, la violencia, doméstica y de género, la vulneración de algunos derechos, entre otras (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2014).

2-¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
Durante la juventud se consolidan formaciones psicológicas. La concepción del mundo, como neoformación de la etapa, le permite a los sujetos la conformación de conceptos en torno a diferentes esferas de vida, adquiriendo una cosmovisión de su realidad, a la vez que buscan hallar su lugar en ella. A partir de estas concepciones, se elaboran representaciones de la pareja, el matrimonio o lo que significa ser novio/a, esposo/a o madre/padre. Desde estos referentes, según las historias de vida individuales, se asignan y asumen una serie de roles en dichos espacios (Peñate, Del Risco, & Semanat, 2016).
En esta elección de la pareja intervienen varios factores como la identificación, admiración por el otro, intereses y actitudes semejantes, estilos comunicativos afines, etc. La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactorias así como definir estilos de vida, rutinas e intereses, lo que implica que cada uno de sus miembros se modifique internamente para lograr una adaptación mutua (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2014). El logro de estabilidad y la forma en que cada miembro de la pareja enfoque y proyecte la relación dependerá, en gran medida, de la educación recibida principalmente en la familia, respecto a esta esfera (Domínguez, 2007 citado por (Hidalgo & Quintana, 2018).
¿Qué datos nos permiten acercarnos a la temática de pareja en la adolescencia y juventud desde una perspectiva de género? Podemos afirmar que las muchachas tienden a formalizar el vínculo en edades más tempranas que los muchachos. Incluso en el caso de las uniones consensuales, los porcientos son ligeramente superiores en ellas para todos los grupos de edades. Las mujeres, desde edades tempranas, tienden a formalizar el vínculo de pareja, lo que puede estar en correspondencia con estereotipos de género aún presentes en la sociedad cubana (Peñate, Del Risco, & Semanat, 2016). Según Alfonso (2009 citado por (Martinto, 2016), el matrimonio es visualizado por muchas féminas como una fuente de seguridad, libertad respecto a la familia de origen y estabilidad social y económica. Además, existe para ellas una presión biológica que fuerza a la mujer a establecer una relación de pareja a una edad más temprana, con el motivo de tener hijos. Producto de este fenómeno, las mujeres se casan a una edad más joven, existiendo un mayor por ciento de hombres solteros respecto a las mujeres de la misma edad.
Por otra parte, a medida que aumenta la edad se incrementa el tiempo de duración de las relaciones de pareja. No obstante, según el sexo se aprecian diferencias, los hombres más jóvenes (20 a 24 y 25 a 29 años) declaran menos tiempo de durabilidad que las jóvenes del mismo grupo etario (Peñate, Del Risco, & Semanat, 2016).
Con respecto a los elementos a los que los jóvenes conceden mayor importancia para que sea funcional la relación de pareja se encontró como condición principal, para los tres grupos de edades: el estar enamorados (85,1% de los jóvenes entre 20 y 24 años, y el 87,05% de los de 25 a 29 años), coincidente con lo reportado en la IV Encuesta Nacional de Juventud (CESJ/CEPDE, 2012). Sin embargo, el segundo indicador, relacionado con valores morales como la honestidad en el marco de la pareja, muestra diferencias entre muchachas y muchachos. Ellas valoran más que sus coetáneos la sinceridad (20 a 24 años: 73,3% vs. 55%; 25 a 29 años: 73,8% vs. 43,3%). La fidelidad en este espacio adquiere connotaciones diferentes para ambos, basadas en estereotipos que legitiman diferencias basadas en el género. El tercer indicador se asocia a la satisfacción sexual (mujeres 54,1%, hombres 55%) no obstante, para los que se encuentran en las edades de 25 a 34 años la comunicación resulta uno de los elementos que valoran con vistas a evaluar la calidad de la relación (mujeres 50%, hombres 42%). La posibilidad de discutir los problemas de pareja es un valor estimado por los grupos de mayor edad, sobre todo por las mujeres (55,4% vs. 39,1%). Estos aspectos permiten conocer los ideales de los y las jóvenes en términos de las expectativas que poseen en torno a sus vínculos amorosos (Peñate, Del Risco, & Semanat, 2016).

3-¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La familia constituye el primer espacio de aprendizaje para sus nuevos miembros. Como agente de socialización por excelencia debe imbuir en la cultura a los más jóvenes y prepararlos para desenvolverse en ella de manera exitosa, competente. Sin embargo, como ya se comentó con anterioridad la familia, en ese transmitir de saberes, aún continúa reproduciendo tabúes y prejuicios que repercuten en la educación sexual que reciben las nuevas generaciones, y por consiguiente, en su bienestar. Para muchas de ellas, hablar de sexualidad es equivalente a convidarlos a mantener relaciones sexuales. De manera que, cuando ocurre el tratamiento del tema, de manera directa, suele estar centrado, en su defecto, en el sexo per se y el empleo de métodos anticonceptivos, descuidando otros elementos centrales que los adolescentes y jóvenes también deben conocer y aplicar.
El espacio familiar es uno de los ámbitos donde los adolescentes expresan sus emociones, establecen y mantienen vínculos afectivos, y manifiestan con mayor claridad e intensidad sus conflictos, preocupaciones, etc. La familia provee a sus miembros de afectos, costumbres, valores, normas de comportamientos y principios que influyen en el desarrollo de la personalidad. Para el adolescente, la familia, como agente de socialización, resulta crucial, en tanto debe ejercer una influencia positiva sobre los comportamientos sexuales en estas edades, que influirán en la manifestación de esta a lo largo de la vida. Sin embargo, contrario a lo que debería ser, en algunas familias persisten silencios en torno al tema de la sexualidad (Pérez & Peñate, 2014).
Como refiere Lourdes Fernández Ruiz (1993 citado por (Fernández & Pérez, 2016), mucho antes de que se le hable a los hijos sobre sexo y otras cosas, los padres constituyen ya un modelo en lo personal, para bien o para mal. Desde la percepción que estos tengan con respeto a si es o no deseado por sus padres, a si es o no una derivación del amor entre ellos, hasta que reproduce e incorpora los patrones que ellos portan.
Los resultados de la IV Encuesta Nacional de Juventud del año 2012 (CESJ/CEPDE, 2012 citado por (Pérez & Peñate, 2014) revelan que la madre resulta la principal fuente a la que se acercan los adolescentes para conocer sobre sexualidad, incluso en los casos en que no se convive con ella. Esto puede encontrarse asociado con el rol central que desempañan las madres en el cuidado y formación de la descendencia en los hogares cubanos, así como en la apertura al diálogo y la comprensión que suele asociarse a las mujeres, a las madres, en comparación con los padres. Sin embargo, estos también deben contar con habilidades para ello, dado que, en un análisis más específico, se confirmó que ocuparon la tercera posición como fuente a la cual se acercan los más jóvenes para indagar sobre el tema. En una investigación del año 2016 (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2016) pasaron a ocupar la segunda posición, siendo los muchachos quienes más intercambian con ellos.
Los adolescentes refieren deseos de poder hablar libremente con sus padres sobre sexualidad, sin embargo, como estos no se muestran abiertos, experimentan temor a la incomprensión. Tales evidencias refuerzan la necesidad de crear un sentimiento de confianza y apertura acerca de la sexualidad desde mucho antes de la adolescencia (Pérez & Peñate, 2014).
El análisis por sexo de este indicador reveló que, de manera general, las muchachas se confiesan más con madres y padres que los varones. Por su parte, el binomio edad/sexo mostró que tanto los varones adolescentes (12-19 años) como los jóvenes (20-34 años), intercambian más con sus padres que sus coetáneas. Ello evidencia el distanciamiento que se vivencia en la comunicación entre progenitores masculinos y sus hijas, en torno a los temas que más les preocupan a estas. Resulta interesante que el 27% de los encuestados adolescentes no confía sus intimidades y preocupaciones a ningún miembro del núcleo familiar; en el caso de los jóvenes, no lo hace el 13%. Un elemento a considerar es que la totalidad de ellos convive, al menos, con uno de sus progenitores y con otros familiares (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2020).
En los últimos tiempos, y como resultado de cambios acontecidos en el contexto macrosocial, las familias cubanas han sufrido una serie de modificaciones que acaban repercutiendo en la educación de sus integrantes. Aquellas que han tenido mayor incidencia en la vida de adolescentes y jóvenes son: posposición del matrimonio y tenencia de hijos, incremento de las uniones consensuales, disparidad entre el ideal reproductivo y la realidad, menor número de niños y jóvenes en los hogares, convivencia de varias generaciones con disímiles patrones educativos, aumento del divorcio, acompañado en ocasiones de irresponsabilidad paterna, migraciones de los hijos jóvenes, dificultades de vivienda, y emancipación tardía de los hijos. Tales problemáticas limitan el desarrollo humano y social de niños, adolescentes y jóvenes (Peñate, Semanat, & Del Risco, 2020).
A pesar de lo explicitado en documentos básicos que rigen la vida del país, como la Constitución de la República, el Código de la Familia, y el Código de la Niñez y de la Juventud, los resultados que en lo social e individual se han logrado, revelan que no existe una correspondencia absoluta entre lo instituido oficialmente y la práctica cotidiana de la familia, al no alcanzar aún los niveles deseados en cuanto a su preparación para el cumplimiento de su gestión educativa (Páez, 2018).
En Cuba, la educación de la sexualidad durante la adolescencia se convierte en uno de los contenidos de prioridad de la etapa, a ser atendidos debidamente por los dos sistemas que más influyen en su formación: la familia y la escuela; corresponde, entonces, a la familia el papel protagónico y a la escuela, la función de orientar a padres y madres para el ejercicio de sus roles familiares durante esta etapa del ciclo de vida familiar (Páez, 2018).

Referencias
Álvarez, M., Iglesias, M., & Silva, Y. (2018). Algunos aspectos psicosociales del embarazo precoz. Un estudio de casos (Santiago de Cuba). La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Fernández, R. M., & Pérez, M. (2016). Acciones socioculturales para la promoción de la maternidad y paternidad responsable, en los jóvenes de primer año de Licenciatura en Economía de la Universidad Central "Marta Abreu" (Villa Clara). La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Guerrero, N., & Pérez, M. (2016). Educación Integral de la Sexualidad en la infancia, adolescencia y juventud. Aproximación conceptual. En N. Guerrero (compiladora), Reflexiones y miradas sobre la sexualidad en la infancia, adolescencia y juventud (págs. 11-32). La Habana: Editorial CENESEX.
Hidalgo, M., & Quintana, M. (2018). Valores y relaciones de pareja en jóvenes de la Universidad de Holguín (Holguín). La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Martinto, M. (2016). Formación de pareja y familia en los jóvenes cubanos: un análisis desde la perspectiva sociodemográfica. Novedades en población, 45-54.
Mirabal, G., Conde, L., Andarcio, D., & Martínez, X. E. (2016). Estrategia para la prevención de conductas sexuales de riesgo en adolescentes de Bahía Honda (Artemisa). La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Páez, B. (2018). Sistema de talleres de orientación familiar para la prevención del embarazo precoz (Pinar del Río). La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Peñate, A. I., Semanat, R., & Del Risco, O. (2014). Adolescentes y jóvenes en los ámbitos de familia y pareja: Un reto para las Ciencias Sociales. Estudio, No. 17, 80-91.
Peñate, A. I., Semanat, R., & Del Risco, O. (2016). Dialogando con jóvenes cubanos: Miradas a sus dinámicas familiares. La Habana: Centro de Estudios Sobre la Juventud. Congreso de investigación.
Peñate, A. I., Semanat, R., & del Risco, O. (2016). Salud sexual y reproductiva en adolescentes y jóvenes cubanos: desde el imaginario hasta la realidad. En N. Guerrero (compiladora), Reflexiones y miradas sobre la sexualidad en la infancia, adolescencia y juventud (págs. 145-167). La Habana: Editorial CENESEX.
Peñate, A. I., Semanat, R., & Del Risco, O. (2020). Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja. Sistematización de una experiencia 2015-2019. s/c: Centro de Estudios Sobre la Juventud y Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Pérez, M., & Peñate, A. I. (2014). Protección en las relaciones sexuales: una mirada desde los adolescentes del IPU José Martí. Estudio, No. 17, 56-67.
Santos, H. (2006). Algunas consideraciones pedagógicas sobre la educación sexual. En G. Ministerio de Educación. Dirección General de Planteamiento, Educación sexual en la escuela. Perspectivas y reflexiones (págs. 5-22). Buenos Aires: Dirección General de Planteamiento.
UNESCO, ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres & OMS. (2018). Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad. Un enfoque basado en la evidencia. Edición revisada. París: UNESCO.

Merlin Puñales G1
dijo:

1. Considero que aún queda mucho por aprehender, no solo para la educación de adolescentes y jóvenes, sino para la población en general, en cuanto a las sexualidades. Las percepciones de que, en la adolescencia, en el momento de iniciar el desarrollo sexual, los padres se encargan de los niños y las madres con las niñas es retrógrada. La educación sexual prevista en los planes de estudio también está sesgada por una visión heteropatriarcal. Por lo que el resultado son adolescentes que comparten entre ellos sus propias experiencias y la iniciación sexual, casi siempre es por descubrir y por estar a la moda. Creo que el tema de las sexualidades, fuera de la heterosexualidad, no está suficientemente tratada y los adolescentes y jóvenes con estas preferencias sexuales, se sienten perdidos y no saben a quién acudir.
2. Los jóvenes son el reflejo de su tiempo. Es por ello que en un contexto donde se abren infinitas posibilidades en cuanto a la autogestión de la información los roles tradicionales asociados al género se entremezclan y los jóvenes son el reflejo de ello a partir de manifestar abiertamente sus gustos y preferencias. En Cuba está muy arraigada aun la idea de una sociedad patriarcal donde los hombres son los que se desenvuelven en el ámbito público y las mujeres en el privado, aunque actualmente se observan mayor número de parejas diversas en estas edades tempranas.
3. La familia es el primer espacio de socialización de los infantes, por lo que asume todo el peso de la formación sexual. Es en el seno familiar donde ocurren la mayoría de los cambios drásticos, fundamentalmente durante la pubertad, es entonces cuando deben asumir un papel protagónico en la conducción de este periodo, explicando claramente las posibilidades que se le aparecen a los jóvenes a partir de este periodo.

Laura Grupo 1
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿Cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
En temas de sexualidad, uno que siempre ha sido considerado un problema social grave es la maternidad adolescente. El trabajo con este grupo poblacional requiere acciones de intervención, estudios y programas que transmitan que para entregarse al amor implica una responsabilidad, que pocas veces es reconocida por los adolescentes.
Para estas edades la maduración biológica necesita de un acompañamiento que permita la construcción de un conocimiento sólido y la experiencia necesaria para que no asuman conductas desafiantes. En no pocos casos, al inicio de la sexualidad llega sin estar prepara dos integralmente para comprenderla, ni para ejercerla, pero obligado a asumirla, como para de su desarrollo.
Se le suman a estas posturas asumidas a diario por la mayoría de los adolescentes, el hecho de que la actividad sexual suele ser eventual, y en ella influye también las condiciones y el lugar en que se producen, pues muchas veces se realizan de forma incómoda y rápida: en los asientos de un carro, en un rincón oscuro de una discoteca o de la calle, en los cines, etc., lo cual provoca un aumento de riesgos para la salud de los adolescentes y la posibilidad de que algo que comenzó bello se convierta en un punto aborrecido en sus vidas.
¿Desde la perspectiva de género, como caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
La vida de los seres humanos se halla atravesada por su condición genérica femenina o masculina, mediatizando así las maneras de sentir, pensar y actuar la realidad, configurando la subjetividad individual. También la condición de género mediatiza el acceso a los recursos materiales y simbólicos, las posibilidades de acción y las prácticas socioculturales cotidianas.
Una de las aportaciones principales de la perspectiva de género es su carácter relacional implica necesariamente las relaciones que tienen lugar entre los sexos.
En el imaginario social, las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual pasan por una su construcción sociocultural desde lo natural y lo biológico, representado en la capacidad de cada sexo. Para la masculinidad es exclusiva la demostración de una sexualidad activa, inclinada a asumir riesgos considerados inherentes del ser hombre como la exigencia de tomar la iniciativa sexual y tener una multiplicidad de parejas reafirmación el potencial sexual masculino; mientras que Io esencial de la feminidad es la maternidad, emocionalidad, el cuidado, el ser para los otros, la fragilidad, la dependencia, entre otros.
¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La educación de la sexualidad forma parte del proceso de educación de la personalidad donde la influencia del medio familiares sin dudas el primer espacio y el más importante donde se lleva a cabo este proceso, a partir de los elementos de la cultura que consideren favorables transmitir, puesto que es lo primero que ven infantes, adolescentes y jóvenes.
En la actualidad, en el plano familiar se debe comprender la importancia de educar para la sexualidad y que esto constituye un proceso integral de preparación de los infantes, adolescentes y jóvenes para la vida. Esta preparación debe permitir la formación de una identidad sexual, no presa de los genitales, sino inclinada a la construcción de roles sexuales acordes al desarrollo de una masculinidad o femineidad, libre de estereotipos y prejuicios. Esto involucra a las propias familias a apropiarse de nuevos valores, actitudes y conocimientos acerca de la sexualidad, que permitan a su vez a los más jóvenes dotarlos de recursos y habilidades para un desarrollo saludable que implica una mejor relación con el cuerpo propio y un autocuidado de la salud que, además, los prepare para el encuentro con una sexualidad plena y responsable.
Existen diversos indicadores del medio familiar que influyen negativamente en este proceso de educación sexual. Un bajo nivel cultural y educacional de los padres o los agentes socializadores, la disfuncionalidad del medio familiar y/o condiciones precarias de vida entre otros. Esto son elementos propicios para el desarrollo de una socialización deficiente, lo que puede traer aparejado, formación o desarrollo de conductas desajustadas o la toma de malas decisiones en el sector más vulnerable de la familia, los infantes, adolescentes y jóvenes.

Laura Grupo 1
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿Cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
En temas de sexualidad, uno que siempre ha sido considerado un problema social grave es la maternidad adolescente. El trabajo con este grupo poblacional requiere acciones de intervención, estudios y programas que transmitan que para entregarse al amor implica una responsabilidad, que pocas veces es reconocida por los adolescentes.
Para estas edades la maduración biológica necesita de un acompañamiento que permita la construcción de un conocimiento sólido y la experiencia necesaria para que no asuman conductas desafiantes. En no pocos casos, al inicio de la sexualidad llega sin estar prepara dos integralmente para comprenderla, ni para ejercerla, pero obligado a asumirla, como para de su desarrollo.
Se le suman a estas posturas asumidas a diario por la mayoría de los adolescentes, el hecho de que la actividad sexual suele ser eventual, y en ella influye también las condiciones y el lugar en que se producen, pues muchas veces se realizan de forma incómoda y rápida: en los asientos de un carro, en un rincón oscuro de una discoteca o de la calle, en los cines, etc., lo cual provoca un aumento de riesgos para la salud de los adolescentes y la posibilidad de que algo que comenzó bello se convierta en un punto aborrecido en sus vidas.
¿Desde la perspectiva de género, como caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
La vida de los seres humanos se halla atravesada por su condición genérica femenina o masculina, mediatizando así las maneras de sentir, pensar y actuar la realidad, configurando la subjetividad individual. También la condición de género mediatiza el acceso a los recursos materiales y simbólicos, las posibilidades de acción y las prácticas socioculturales cotidianas.
Una de las aportaciones principales de la perspectiva de género es su carácter relacional implica necesariamente las relaciones que tienen lugar entre los sexos.
En el imaginario social, las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual pasan por una su construcción sociocultural desde lo natural y lo biológico, representado en la capacidad de cada sexo. Para la masculinidad es exclusiva la demostración de una sexualidad activa, inclinada a asumir riesgos considerados inherentes del ser hombre como la exigencia de tomar la iniciativa sexual y tener una multiplicidad de parejas reafirmación el potencial sexual masculino; mientras que Io esencial de la feminidad es la maternidad, emocionalidad, el cuidado, el ser para los otros, la fragilidad, la dependencia, entre otros.
¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La educación de la sexualidad forma parte del proceso de educación de la personalidad donde la influencia del medio familiares sin dudas el primer espacio y el más importante donde se lleva a cabo este proceso, a partir de los elementos de la cultura que consideren favorables transmitir, puesto que es lo primero que ven infantes, adolescentes y jóvenes.
En la actualidad, en el plano familiar se debe comprender la importancia de educar para la sexualidad y que esto constituye un proceso integral de preparación de los infantes, adolescentes y jóvenes para la vida. Esta preparación debe permitir la formación de una identidad sexual, no presa de los genitales, sino inclinada a la construcción de roles sexuales acordes al desarrollo de una masculinidad o femineidad, libre de estereotipos y prejuicios. Esto involucra a las propias familias a apropiarse de nuevos valores, actitudes y conocimientos acerca de la sexualidad, que permitan a su vez a los más jóvenes dotarlos de recursos y habilidades para un desarrollo saludable que implica una mejor relación con el cuerpo propio y un autocuidado de la salud que, además, los prepare para el encuentro con una sexualidad plena y responsable.
Existen diversos indicadores del medio familiar que influyen negativamente en este proceso de educación sexual. Un bajo nivel cultural y educacional de los padres o los agentes socializadores, la disfuncionalidad del medio familiar y/o condiciones precarias de vida entre otros. Esto son elementos propicios para el desarrollo de una socialización deficiente, lo que puede traer aparejado, formación o desarrollo de conductas desajustadas o la toma de malas decisiones en el sector más vulnerable de la familia, los infantes, adolescentes y jóvenes.

Lilian Teresa García Pérez G 3
dijo:

1. Entre los temas relacionados con las sexualidades, existen varios tópicos que considero deberían abordarse en acciones de intervención. En primer lugar, pienso que cada grupo etario debería tener una atención diferenciada, pues las regularidades en las formas de vivenciar la sexualidad son bastante diferentes. En el caso de los infantes, considero muy importante trabajar, en específico con los padres, los temas de la sexualidad infantil. Esto permitirá que se vaya desmitificando dicho aspecto. Los padres necesitan comprender mejor, y sin tabúes, que los niños y niñas también tienen sexualidades de las que es necesario hablar. Temas como el desarrollo psicosexual; la preparación para los cambios de la pubertad y sus implicaciones; la sexualización de los niños y las niñas; el abuso sexual, especialmente en el espacio familiar, el uso responsable de la tecnología en la sexualidad; la asimilación de los roles de género, que comienza en estas edades; son a mi entender indispensables desde el punto de vista educativo en el contexto cubano actual.
Con respecto a los adolescentes y, aunque con este grupo mucho se ha hecho, nunca será suficiente, pues el programa de intervención usado para una generación probablemente sea inefectivo dos o tres generaciones después. Los adolescentes necesitarán siempre orientación sobre los cambios puberales, el porqué de estos y la responsabilidad que conllevan; el abordaje de la necesidad de protección sexual; el vínculo con los padres y coetáneos que, desde el punto de vista afectivo va cambiando. Un tema del cual mucho se especula pero poco se habla con certeza es del erotismo, pues muchos adolescentes van a las relaciones sexuales sin saber exactamente qué esperar, basando sus expectativas en la teatralidad de los materiales pornográficos o las “historias” de los amigos. Sobre el uso de la tecnología también es necesario trabajar, pues las nuevas posibilidades de acceso a Internet en el país han aumentado el riesgo de problemas con fotografías o videos personales, así como el consumo excesivo de pornografía.
Con respecto a los jóvenes, considero que uno de los puntos más importantes a abordar es la pareja “formal” y sus implicaciones. En esta etapa, se describe un aumento de la formalización de parejas de larga duración, sin embargo, muchos jóvenes presentan dificultades para concebirlas, debido a experiencias adolescentes y/o infantiles, o simplemente porque no tienen idea sobre cómo manejar conflictos en la relación, por ejemplo. Considero que se debe educar a los jóvenes sobre cómo mantener una pareja saludable y perdurable, si este es su deseo. Además, se necesita abordar temas como la violencia en el espacio de la pareja, pues en muchos casos no existe conciencia de que se está en una relación abusiva, ya que poco se habla de los signos per se. Por otra parte, dadas las características sociodemográficas de la Cuba de hoy, los jóvenes necesitan orientación sobre cómo manejar la convivencia intergeneracional en los hogares donde muchas veces convive también la pareja. Acompañado a esto, se encuentra el tema de la emancipación y los proyectos futuros, aspectos característicos de la edad que se están viendo cada vez más pospuestos en la actualidad. Lo anterior implica que la sociedad demore más en “madurar”, pues los jóvenes demoran más en incorporarse a la adultez y sus responsabilidades desde el punto de vista psicológico.

2. Desde el punto de vista del género, se continúan observando marcadas diferencias en las relaciones de pareja. En investigaciones que realicé durante el pre-grado y luego mi tesis de licenciatura, los resultados confirmaron la presencia de roles de género de corte patriarcal. Esto se hace menos evidente en los espacios más “públicos” de la relación, como es el caso de lo concerniente a la reproductividad y configuración de vínculos afectivos. Lo anterior nos habla de que sí se han logrado cambios importantes, de modo que los hombres están más implicados en la crianza y cuidado de los hijos, participan activamente en las decisiones reproductivas y en la resolución de conflictos en la pareja de manera favorable. Sin embargo, se encuentran diferencias marcadas en lo erótico y en lo propiamente genérico (tomando como referencia la teoría de los cuatro holones de la sexualidad).
Las mujeres tienden más a hacerse cortejar, y a mantener roles pasivos en la búsqueda del intercambio sexual en la pareja, siendo el hombre el que asume el rol eróticamente activo. Además, las mujeres realizan muchas más acciones para el cuidado de la imagen corporal que los hombres, lo cual indica la reproducción de los cánones tradicionales de belleza femenina como cualidad indispensable. A su vez, se siguen reproduciendo los estereotipos patriarcales de género en el espacio doméstico, donde el hombre se encarga de la reparación y mantenimiento económico y físico del hogar, mientras la mujer se encarga de acciones de limpieza, cocina, etc. Las mujeres siguen teniendo la llamada “doble jornada”, siguen siendo “mal vistas” (especialmente en la edad adolescentes) si son sexualmente activas y son ellas las que buscan la relación, siguen estando a cargo del cuidado de otros cuando lo necesiten. De los hombres se sigue esperando que sean sexualmente activos y promiscuos, que ganen más que su pareja y provean económicamente para ella, siguen siendo tildados de incapaces de cuidar de sus propios hijos de manera adecuada. La lista es interminable, a pesar de que se ha logrado bastante, aún queda mucho por hacer, aún quedan muchas de estas “leyes no escritas” por romper.
Algo que es necesario destacar, es que el hecho de que se reproduzcan los estereotipos de género patriarcales como generalidad no quiere decir que no hayan excepciones, como mismo no quiere decir que necesariamente esta reproducción sea siempre disfuncional y opresora; de hecho, la mayoría de los sujetos que participaron en mi tesis de licenciatura manifestaron sentirse satisfechos con este orden de vida.

3. La familia cubana actual, como hasta el momento, desempeña un papel fundamental en la formación de la sexualidad de los infantes, adolescentes y jóvenes. Desde el inicio de la vida, la familia constituye el primer espacio de socialización y aprendizaje de los niños. En ese espacio aprenden los estilos de apego que reproducirán luego en sus propias relaciones afectivas adultas, aprenden de primera mano los roles de género, sobre aquello que es adecuado o no eróticamente, se asimilan además patrones reproductivos y la identidad sexual. La familia constituye la principal fuente de apoyo al adolescente en su proceso de crecimiento, además de que desempeña un papel fundamental en la resolución adecuada de la crisis de la adolescencia. Además, ya en la etapa juvenil, este espacio constituye una de las principales fuentes de guía para la formación de vínculos afectivos duraderos. A pesar de la descrita hiperbolización de la función económica de la familia, a raíz de la crisis económica de los 90, la familia cubana continúa ejerciendo estas funciones en mayor o menor medida. Esto no implica que estas funciones sean siempre favorables al desarrollo, por ejemplo: una adolescente que no recibe atención afectiva en su seno familiar, que no recibió explicaciones de sus figuras de apego sobre la maduración sexual, y que, queda embarazada, también está recibiendo una influencia familiar, aunque esta no sea positiva. Con esto quiero decir que, sea cual sea el efecto que ejerce la familia sobre estos grupos etarios, siempre va a formar parte inseparable del desarrollo de la sexualidad.

Anay Lorenzo G-1
dijo:

1- La sexualidad es un aspecto importante en la vida de las personas, pero los adolescentes son un grupo de alto riesgo y se le debe prestar gran atención cuando se traten estos temas. Su adelantada maduración sexual en la actualidad, los lleva a la búsqueda de relaciones sexuales tempranas como inicio de su vida sexual activa. En esta etapa los adolescentes se exponen a infecciones de transmisión sexual y al embarazo precoz que por lo general sucede por la falta de métodos anticonceptivos y falta de comunicación y orientación por parte de la familia. Es importante identificar los riesgos potenciales de embarazo precoz e infecciones de transmisión sexual, a través de la interacción escuela-familia-comunidad y establecer vínculos que permitan planificar, organizar y ejecutar programas de educación sexual en las escuelas y la comunidad.
2- En la actualidad, y particularmente en el contexto cubano, con el empoderamiento de las mujeres y su participación cada día más activa en la construcción de la sociedad, se han ido flexibilizando los roles asignados y asumidos por mujeres y hombres desde épocas remotas; modificando las expectativas acerca de los roles de género. En este nuevo escenario de distribución de roles es lógico entender que en el cumplimiento de las obligaciones que conlleva la convivencia diaria de las parejas aumente la probabilidad de afrontar situaciones de conflicto donde la incapacidad de resolverlos de alguno de sus miembros o de ambos, actúe como un detonante de violencia, que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres. En las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes cubanos, predominan los patrones sexistas y los noviazgos suelen ser cortos e inestables, además la mayoría de los conflictos o rupturas en las parejas guardan relación con celos provenientes de ambos sexos. Muchos son los jóvenes, sobre todo del sexo masculino, que prefieren las uniones consensuales, conllevando esto a que el matrimonio legal pierda su legitimidad.

3- La familia se visualiza con un carácter profundamente humanista y trasformador, ya que es una mediadora del progreso social y despliega una profunda y sostenida labor educativa. Es ineludible la responsabilidad que ejerce en cuanto a la formación en las diferentes etapas de la vida. Su influencia es permanente en todos los sentidos. Se hace necesario comprender que la familia, al igual que la adolescencia y la juventud no es una unidad estática a través del tiempo, varían los roles y funciones de cada uno de sus integrantes. Frecuentemente encontramos en los hogares cubanos cierta desorientación acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y menos aún, que tengan el derecho de serlo. La verdadera solución al problema del embarazo no deseado, las ITS, el VIH/SIDA y el aborto, no está en la prohibición de la relación sexual, sino en ayudar a nuestros adolescentes y jóvenes a expresar una sexualidad sin riesgo y responsable.

Sandra Almodóvar Núñez (G2)
dijo:

1. Creo que el foco de atención de casi todo lo que se haga en pos de la sexualidad de estos grupos poblacionales, debe estar orientado a la educación sexual, que es precisamente un derecho y un deber social. Agentes de socialización tan primarios como la familia y la escuela, deben enfocarse en temáticas de esta índole, atendiendo a que todas las personas tienen derecho a ser formadas en su dimensión sexuada, resaltando precisamente las etapas de la adolescencia y juventud, por ser etapas cruciales en el desarrollo psicosexual.
La educación de la sexualidad adquiere su importancia debido a que es un proceso lento que comienza en la infancia y que se prolonga durante toda la vida del ser humano. Es importante la transmisión de una concepción integradora de la sexualidad, reconociendo su carácter construido y dependiente de cada cultura y sociedad.
En este sentido, creo que es importante que, desde edades tempranas, y atendiendo a las regularidades de estas etapas, el ser humano debe ir aprendiendo a conocerse a sí mismo como ser sexuado, y de los otros, así como las posibilidades que ofrecen las relaciones afectivo-sexuales que se establecen a lo largo de la vida.
Por otro lado, la educación a los padres en formas saludables de criar a sus hijos, relacionados con la temática de la sexualidad, es también importante. Es vital que comprendan que, desde las primeras experiencias sensoriales del niño de meses, hasta la madurez sexual adulta, existe una cadena ininterrumpida de eventos asociados a la sexualidad. Es precisamente en esta edad donde comienza el proceso de aprendizaje de roles femenino y masculino, lo que condiciones de manera altamente significativa, experiencias futuras.
También en las edades tempranas es imprescindible el aprendizaje del cuerpo, pero de un aprendizaje también desde la protección, ya que los menores se interesan por los geniales en la infancia. Desarrollar en nuestros niños herramientas protectoras, sería una excelente forma de prevenir eventos de abuso sexual, siendo esta una de las temáticas que, dada mi profesión, siento deben orientarse disímiles proyectos.
La etapa de la adolescencia es el espacio donde se descubre el goce erótico, es el espacio del conocimiento, del descubrimiento y la construcción de la pareja sexual. Creo que si bien, temas como el embarazo o las ITS han sido grandemente abordados desde distintos proyectos y programas, no creo que sea una temática que carezca de importancia, solo que deben buscarse quizás, formas más creativas y que permitan llegar de manera más eficiente a los adolescentes.
También creo que el abordaje de temáticas de género e identidad de género y orientación sexual, en estas edades sería vital, en una edad de tanta complejidad. Considero que los planes escolares carecen de abordajes de estas temáticas, concibiendo un abordaje salubrista y orientado a fines más reproductivos, pero sin profundizar en estos temas. Además, al igual que en la infancia, debe trabajarse el fenómeno del abuso sexual infantil, teniendo en cuenta las vulnerabilidades que presenta este grupo etario.
Sobre la juventud, creo que los principales proyectos deben encaminarse a este grupo, sobre todo en el rol de padres, el aprendizaje de estilos de crianza responsables, que incluyan temáticas de género.
2. El género no es otra cosa que el conjunto de atributos, actitudes y modos de comportamiento, asociados a casa época, sociedad y cultura, que expresan los contenidos específicos de ser mujer o ser hombre; que van pautando las expresiones conductuales del ser humano, desde su nacimiento (incluso antes) y a lo largo de toda la vida. Es precisamente el modelo de masculinidad o feminidad que se establece socialmente y a partir de los cuales se educa la sexualidad.
Ahora, pensar en las relaciones de pareja hoy en día, requiere necesariamente romper con las concepciones más tradicionales de hace algunos años, en la medida en que se han ido perpetuando nuevos y diversos modos de interacción. Los estereotipos femeninos asocian este rol con la dependencia, la debilidad y más confinada al espacio doméstico, concibiendo, por el contrario, al rol masculino como representativo de la fuerza, la independencia y con mayor acceso a los espacios públicos. La interiorización de estos roles estereotipados, han traído consecuencias notables para ambos sexos, destacando por ejemplo que esa subordinación de las mujeres muchas veces incide en la ocurrencia de contactos sexuales no deseados, a partir de la incapacidad de decir no; también dificultades para el diálogo y la negociación con la pareja, donde asumen en ocasiones posturas de sumisión. Por el contrario, el desempeño del rol masculino genera en el hombre una expresión de la sexualidad mucho más activa, incluso llegando a asumir conductas riesgosas como el consumo frecuente de alcohol u otras drogas o una percepción negativa sobre el uso del condón, la demanda de tener siempre la iniciativa sexual y de tener una multiplicidad de parejas, lo cual no es mal visto en el caso de los hombres, etc.
Sin embargo, las nuevas concepciones han influido de manera significativa y han generado nuevas formas de representaciones acerca de lo masculino y lo femenino, donde hay una lucha entre los estereotipos femeninos y masculinos, que aún persisten con mucha fuerza en nuestra sociedad, y nuevas formas de concebir estos roles.
Independientemente a la prevalencia de estos estereotipos, las formas de concebir pareja se han diversificado, evidenciándose un cambio en el modelo clásico de pareja heterosexual. Entender que el tipo de modelo de relaciones de pareja va a depender, en primera instancia, todo lo que socialmente ha sido incorporado a los saberes de cada parte de la pareja, además de las características de cada uno y la dinámica que se establezca a lo interno del vínculo establecido.
La etapa de la adolescencia vive los procesos relacionados con la pareja y el amor, como un espacio de aprendizaje y exploración, acompañado muchas veces de temores, dudas y confusiones. La adolescencia es la etapa en la que por lo general ocurren los primeros contactos físicos, que en no pocas ocasiones llevan a las primeras experiencias de relación sexual. Por otro lado, los noviazgos son cada vez menos frecuentes, y lo que suceden son cortos, viviéndose enamoramientos pasajeros, ya que sus gustos e intereses fluctúan constantemente lo cual arroja pocas posibilidades de estabilidad, debido a los cambios propios que se producen en la personalidad.
Por el contrario, la juventud como etapa vive el espacio de relación de pareja de manera diferente. Se aprecia cómo ya entre los motivos que orientan el comportamiento de jóvenes, está precisamente el establecimiento de una familia. En las regularidades de esta etapa se describe como la búsqueda de una mayor estabilidad en este ámbito es precisamente la tendencia de los jóvenes, aunque alcanzar esta estabilidad estará en dependencia de la educación recibida relacionada con esta esfera. Además, se significa que es precisamente en este estadio en donde aparece, con mayor regularidad, el proyecto de creación de la familia propia, la preparación para el matrimonio y la llegada del primer hijo.
Por supuesto que, cada una de estas formas de vivir las relaciones de pareja, también están transversalizadas por las concepciones de masculinidad y feminidad que socialmente recibimos desde nuestro nacimiento. Creo que en las relaciones que establecen los adolescentes, con independencia de actitudes atemperadas a la época en la que vivimos, persisten los estereotipos de género, en donde los muchachos que cambian con frecuencia de pareja, experimentan con diferentes coetáneos, son mucho mejor valorados que las muchachas que manifiesten un comportamiento similar, a pesar de ser parte de las características propias de la edad. Es así que son juzgadas las adolescentes fuertemente por prejuicios asociados a lo que se espera del rol femenino. También los estereotipos de belleza ocupan un lugar importante en esta etapa, donde la autovaloración está muy centrada en la imagen corporal y en lo que piensen los coetáneos, siendo un momento en el que su comportamiento está orientado según el grupo de amistades, en función de lograr siempre su aceptación. Es así que los adolescentes que no cumplan con estos estándares, muchos de ellos promulgados en videos musicales, películas, redes sociales, etc., son muchas veces, víctimas de bullying. Por otro lado, los procesos de orientación del deseo sexual, que tienen un espacio de exploración en esta etapa, también son sujeto de prejuicios, encontrándose en ocasiones que tienen relaciones amorosas homosexuales, como parte de su proceso exploratorio, de manera oculta y a escondidas. Esto está condicionado porque, en la mayor parte de los casos suelen exhibir o mostrar lo que la sociedad y ellos mismos esperan tener: la orientación heterosexual.
Los jóvenes, a partir de que es una etapa donde existe una consolidación de la madurez psíquica, del alcance de concepciones más profundas y con mayor estabilidad; se desempeñan de manera diferente a los adolescentes. Los procesos de identidad sexual, que tienen una repercusión directa en las relaciones de pareja, alcanza su estabilidad, aunque en ningún caso se puede ser absoluto. No obstante, creo que persisten, quizás en menor medida que épocas anteriores, la presencia de estereotipos de género, en donde el desempeño del rol a lo interno de la pareja, sigue los estándares sociales; siendo así que las emociones son adjudicadas a las mujeres y la conducta más ruda, a los hombres; y que, a su vez, contribuye a que en la pareja se perpetúen fenómenos de violencia.
3. La sexualidad, como una dimensión de la personalidad, matiza las vidas cotidianas de los individuos, en tanto tiene su expresión en las relaciones de los sujetos consigo mismo y con los otros. Ahora bien, debe entenderse que la familia de origen ejerce, definitivamente, una influencia significativa en el proceso formativo y educativo de las generaciones más jóvenes, en la medida en que su estilo de vida futuro, estará condicionado en una buena parte por las normas, valores, comportamientos y dinámicas que ocurran en el medio familiar.
Distintos estudios muestran el alto nivel de dependencia de estas edades con el espacio familiar (sobre todo las filiales), teniendo en cuenta que el nivel de desarrollo psíquico e intelectual en esta etapa de la vida aún no ha alcanzado su total plenitud, ni tampoco cuentan con recursos económicos propios que le otorguen independencia. Sin embargo, las investigaciones más recientes evidencian que a medida que la edad aumenta, disminuyen quienes valoran a la familia como el espacio en el que se recibe preparación para la vida, lo cual relega, de alguna manera el tan importante rol educativo de la familia, que debe extenderse a lo largo de toda la vida.
Esto sugiere que las edades más tempranas, incluyendo la adolescencia, son vitales en la formación de los seres humanos, a partir de la influencia que pueda ejercer la familia. En este sentido, el espacio familiar representa un modelado que poco a poco, y a la par de otras influencias sociales, les va conformando como masculinos o femeninos. Claro está que al interior de la familia persisten aun inequidades de género y reproducción de roles sexistas que, niños, adolescentes y jóvenes van incorporando a su actuar cotidiano. O sea que, los modos de relacionamiento que los sujetos vivencian en sus dinámicas familiares como estilos cotidianos de vida pueden convertirse, con mucha frecuencia, en patrones de comportamientos a ser reproducidos en las parejas y familias que conformen. Un aspecto importante, como parte de esta influencia lo constituye precisamente la reproducción de eventos de violencia intrafamiliar, sobre todo en los espacios de la pareja, que muchas veces determinan estilos de comportamiento aprendidos en los hijos, y que reproducen en su vida adulta.
Por otro lado, aun es poca la influencia directa que ejerce la familia en temas de orientación en temáticas sexuales. Investigaciones realizadas demuestran que los adolescentes encuentran apoyo familiar en temas relacionados con la pareja, en un porciento menor que otros temas. Se demuestra que en la medida en que las edades van en aumento, son menos los que sienten apoyo en cuanto a los temas relacionados con la sexualidad y las relaciones de pareja. La realidad deja claro que uno de los principales problemas que históricamente ha caracterizado la comunicación entre familia y su descendencia, son los temas relacionados con la sexualidad. Los padres principalmente se muestran desorientados sobre los estilos de comportamiento de sus hijos, por ser en muchos casos diferentes a los de su generación. Por otro lado, es frecuente que les sea complejo ubicar a sus hijos como seres sexualmente activos, lo cual también funciona como una barrera comunicativa. Las principales temáticas que se abordan en este espacio con los adolescentes son: la importancia del condón, la relación de pareja y las ITS; sin embargo, difieren en cuanto a los niveles de prioridad que ofrece la familia en los temas referidos y al uso del condón y las relaciones de pareja para muchachos y muchachas. En este sentido, el uso del condón se enfatiza con los varones, ya que el tema de evitar los riesgos de una relación sexual desprotegida es una de las preocupaciones fundamentales. Es por ello que los mensajes que emiten los adultos pretenden promover un comportamiento responsable durante la adolescencia. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos mensajes son elaborados desde el riesgo y el temor, y si bien los contenidos son esenciales, no satisfacen del todo las necesidades de aprendizaje de los adolescentes, además de que el vínculo que establecen es, muchas veces solo como emisores de información. Asimismo, los temas relacionados con abortos, embarazos y métodos anticonceptivos se conversan mayormente con las muchachas. Esto evidencia la clara presencia de estereotipos de género en el medio familiar, que se siguen reproduciendo y perpetuando y en donde se obvia el rol y la responsabilidad de la figura masculina ante la protección y la decisión que debe corresponder a ambos miembros de la pareja.
Otro elemento interesante que se recoge en las investigaciones realizadas al respecto, está relacionado con el hecho de que los adolescentes perciben que no se aborda el tema de la sexualidad según sus expectativas y necesidades por parte de sus familiares y declaran como principal fuente de información a la madre, visualizándola como una figura más comprensiva; ya que los padres son percibidos como menos tolerantes y poco abiertos al diálogo.
Sin lugar a dudas, el medio familiar ejerce una influencia determinante en la conformación y aprendizaje de la sexualidad de sus jóvenes generaciones. Resulta entonces imprescindible que la familia cree un espacio de confianza y respeto que facilite el intercambio desprejuiciado sobre aquellas temáticas que provocan dudas en los más jóvenes, permitiendo que sus hijos cuenten con las competencias necesarias para el disfrute pleno y responsable de su sexualidad.

Yusleydi Lopez Leyva. G1
dijo:

Según la definición de la OMS, la salud sexual es “la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor” mientras que la sexualidad es vista como el aspecto central del ser humano a lo largo de su vida. Abarca el sexo, la identidad y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.
La población adolescente y joven se caracteriza por ser sexualmente activa, por lo cual en ocasiones pueden experimentar conductas de riesgo. Esto los coloca en una situación susceptible de contraer diversos tipos de infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no deseados, los cuales se encuentran relacionados con la deserción escolar, quedando sus expectativas truncadas. La necesidad de proporcionar educación estructurada en materia de salud sexual es evidente, ya que la sexualidad es una necesidad humana y un derecho. Mediante la formación planeada y fundamentada, se puede orientar a los infantes, adolescentes y jóvenes acerca de los cambios y procesos del desarrollo físico, emocional y madurez sexual; y conducirlos al ejercicio responsable de su sexualidad.
En la actualidad, es común ver como infantes, adolescentes y jóvenes viven su sexualidad de manera precoz, desinformada y desprotegida. Por tanto consideramos que la educación para la prevención debe estar orientada a identificar los factores cognitivo perceptivos que pueden ser modificados con el objetivo de generar el interés del sujeto, tomando en cuenta su realidad, sus características evolutivas y otros comportamientos de riesgo. Por ello, es importante identificar el conocimiento que tienen acerca del tema de la educación sexual y el autocuidado; y evaluar en qué medida una intervención educativa podría modificar el conocimiento de los mismos, con el propósito de que aprendan a manejar su sexualidad en forma responsable y libre.
Sin embargo el hecho de que adquieran conocimientos adecuados en materia de sexualidad no constituye necesariamente una garantía para prevenir la conducta sexual temprana o irresponsable. Aún cuando la educación representa un factor importante, intervienen otros factores como una buena relación con los padres compartiendo los problemas personales, incluidos los que se relacionan con la sexualidad y la anticoncepción; tener elevada autoestima y autoimagen, tener habilidad para tomar decisiones y defender sus puntos de vista; considerar las consecuencias de tener un hijo a edades tempranas; tener expectativas para lograr niveles escolares altos y cursar una carrera aspectos que también consideramos importantes al momento de implementar acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes.
De igual manera, los aspectos relacionados con las relaciones de pareja que se establecen y los proyectos de vida en torno a la formación de familia propia. Las realidades en estos ámbitos son clave para el diseño de acciones de intervención, proyectos y programas dirigidos a niños, niñas, adolescentes y jóvenes; y también para la labor tan necesaria con las familias.
También se debe abordar los vínculos del consumo excesivo de alcohol y otras sustancias y un comportamiento sexual riesgoso. El consumo de sustancias que afectan el Sistema Nervioso Central lleva a una combinación peligrosa de pérdida del autocontrol y a la limitación de la capacidad de entender las situaciones de riesgo por tanto se recomienda recopilar datos sobre los adolescentes y jóvenes con relación a este tema.
Por otra parte el personal de atención a la salud que trata con infantes, adolescentes y jóvenes debe estar debidamente capacitado y actualizado en temas de salud sexual, comunicación y psicología de las edades para poder llevar a cabo una adecuada educación. Es esencial para la detección de los factores de riesgo, conocer los estilos de vida, factores protectores y de la interrelación con sus padres, maestros, familia, así como su desempeño escolar.
Es vital en una sociedad informatizada el papel de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías con relación al impacto en la salud de los infantes, adolescentes y jóvenes. Es clave impulsar el trabajo conjunto con los medios de comunicación para promover una imagen positiva de estos e incorporar nuevas tecnologías en la promoción de la salud, promover imágenes, comportamientos y valores positivos en relación a la salud sexual.
Se debe destacar que diversos estudios señalan que en zonas rurales existe mayor probabilidad de quedar embarazadas a una edad más temprana, lo mismo sucede en aquellas de un nivel socioeconómico bajo, en relación con las que pertenecen a un nivel socioeconómico más alto por lo que las intervenciones también deben centrarse en seleccionar a las personas vulnerables con miras a reducir su vulnerabilidad; garantizar el acceso a la información y los servicios; lograr modificar los comportamientos, promover normas culturales que lleven a resultados saludables, captar el capital social que favorezca los resultados saludables en los diferentes grupos sociales, defender los derechos humanos y reducir la violencia.
Es necesario desarrollar y apoyar los programas de promoción y prevención con intervenciones basadas en las comunidades, que fortalezcan a la familia, incluyan a las escuelas y fomenten una amplia participación pues los cambios de comportamientos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes están influenciados por el ambiente en que ellos viven, estudian o trabajan.
2- La influencia de pareja en el desarrollo de la personalidad del individuo es ampliamente reconocida siendo un espacio donde tiene lugar la satisfacción de diversas necesidades.
La relación de pareja es un tipo de relación interpersonal que se establece entre dos personas, con presencia de un vínculo afectivo; atracción recíproca en términos de aspectos físicos, psicológicos, sexuales y eróticos; el establecimiento de proyectos y metas comunes, relativa estabilidad y carácter selectivo. En tanto espacio vincular, constituye una estructura de carácter sistémico en la que sus miembros guardan entre sí una relación de autonomía relativa y de determinaciones recíprocas. Como elementos necesarios para una relación de pareja estable se encuentran la capacidad de sus miembros de comunicarse, de respetar los límites, la posibilidad de expresar sus emociones e ideas, de resolver contrariedades cotidianas, respetar y valorar al otro siendo capaces de situarnos en su posición, de ajustar los roles y aceptar su variación en las diferentes etapas de la relación, de construir espacios de intimidad y significados compartidos, de tener proyectos propios y establecer metas comunes. No obstante, esto no se comporta de manera similar en todas las edades, debido a las características psicosociales específicas de cada período del desarrollo.
En la adolescencia, la vida amorosa adquiere especial importancia. El interés en las relaciones se centra en aspectos físicos y sexuales, estas suelen ser inestables y experimentales, situando a los adolescentes como grupo de riesgo para contraer ITS, embarazos no deseados, así como una maternidad y paternidad sin responsabilidad, lo cual incide negativamente en sus planes y aspiraciones y en sus proyectos de vida. La sexualidad en la adolescencia tiene como base la curiosidad, existen muchas interrogantes, dudas, confusiones, dudas, interrogantes y temores, que los adolescentes suelen ir resolviendo, muchas veces con la información que les brindan sus coetáneos, quienes tampoco poseen todos los conocimientos en este sentido por tanto la comunicación con los padres y profesores es esencial en esta etapa pues estos necesitan orientación y una educación sexual adecuada que los mantenga informados de lo que acontece en este período en la esfera sexual, para evitar conductas que puedan perjudicarlos.
En la juventud se comienza a pensar en elegir pareja para una relación duradera donde los lazos afectivos sean estrechos, en virtud de satisfacer la necesidad de formar una familia. En esta elección intervienen varios factores como la identificación, la admiración por el otro, intereses y actitudes semejantes, estilos comunicativos afines, etc. La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactorias y definir estilos de vida, rutinas e intereses, lo que implica que cada uno de sus miembros se modifique internamente para lograr una adaptación mutua, sin renunciar a su identidad. Dentro de las problemáticas identificadas en el marco de las relaciones de pareja de infantes, adolescentes y jóvenes podemos citar: un inicio, que cada vez es más temprano de las relaciones sexuales, sin la preparación y orientación adecuada, ni la maduración biológica y psíquica necesaria. De estas conductas de riesgo se deriva entonces la presencia de problemáticas como: embarazos no deseados, terminación voluntaria de estos, inestabilidad en las relaciones de pareja con cambios frecuentes de estas, relaciones sexuales desprotegidas, infecciones de transmisión sexual, falta de habilidades para negociar el sexo seguro, falta de poder para tomar decisiones, deserción escolar, violencia de género.
3-El papel de las familias en la educación integral de la sexualidad, en la construcción del género y las identidades de género, requiere una atención particular. Los padres deben prepararse con esmero, pues la educación de los hijos (as) debe incluir una amplia información sexual y orientación adecuada.
La familia es la célula básica de la sociedad que tiene la función de la formación y educación de sus hijos(as). Su influencia es decisiva en el desarrollo psicoafectivo y la conformación de la personalidad sin obviar la educación sexual como aspecto medular de la educación integral del ser humano.
El comportamiento sexual es socializado, es producto de un proceso de enseñanza y aprendizaje dentro de un marco evolutivo que a su vez tiene diferentes formas de expresión según la cultura, contexto y momento histórico en que se produzca. Como proceso comienza desde la niñez y se va consolidando en el transcurso de la vida.
Entre los elementos de las familias que inciden en la educación sexual de la nueva generación se encuentran aspectos relacionados con su dinámica, estructura, funcionamiento, condiciones de vida, fase del ciclo vital por la que transcurre, normas, valores, límites, roles, espacios, hábitos de vida y comunicación.
La familia se asocia a valores como: el amor, la unidad, la comprensión, el respeto, la ayuda y la confianza. Es considerada, además, como un elemento fundamental para la formación, educación, integración y proyección del individuo. Actualmente la familia cubana ha sufrido transformaciones lo que repercute en las dinámicas juveniles. Dentro de estas modificaciones podemos citar:
- Aumento de las familias monoparentales y reconstituidas a partir de las separaciones y la disposición de establecer o no nuevos vínculos de pareja.
- Reducción del tamaño medio de la familia, al disminuir el número de hijos y existir un espaciamiento mayor entre ellos con un condicionante económico asociado a la decisión individual con relación al número de hijos.
- Disminución del predominio de la familia con proveedor único y aumento de aquellas donde ambos miembros de la pareja trabajan de forma remunerada.
-Convivencia de varias generaciones en un mismo hogar.
- Sobrecarga de trabajo doméstico para las féminas.
Estas son expresadas como preocupaciones, a las que se les incorporan otras problemáticas como, por ejemplo, los conflictos intrafamiliares, la comunicación, los métodos educativos, la preparación para la crianza y educación de la nueva generación.
Entendemos que el rol de la familia durante los últimos años ha cambiado, dejando a un lado el abstencionismo ante la educación sexual de padres y madres a hijos e hijas, lo que muestra un cambio ya que para muchos padres y madres abordar el tema de la sexualidad con sus hijos e hijas ha dejado de ser un tabú y bien se sabe que los estos harán hasta lo imposible por obtener dicha información, ya sea de fuentes confiables, o no confiables. Por esta razón, urge que los padres tomen conciencia de la importancia de mantener los canales de comunicación abiertos con sus hijos(as) para así poderlos orientar de forma adecuada sobre sexualidad responsable.
Es importante que se eduque sobre estos temas a partir de la infancia, de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas según su rango de edad y permitiendo generar conocimiento además de resolver las dudas que surjan frente al tema de sexualidad y sus referentes.

Ilianne Hernández Verdecia (G3)
dijo:

1. El estudio e intervención en la población infanto-juvenil tiene que continuar siendo una prioridad de los profesionales de diversas especialidades con la finalidad de lograr la formación integral de la personalidad, de lo cual no queda exenta la temática de sexualidad. Para ello resultan imprescindibles los programas que se desarrollan desde diferentes ópticas, los proyectos comunitarios, acciones de intervención desde los centros educativos, publicaciones en los medios masivos de comunicación, entre otros. Considero que de los temas relacionados con la sexualidad se debe priorizar el conocimiento de sí mismo en relación al desarrollo psicosexual correspondiente a la etapa de desarrollo en la que se encuentre. Es la manera que tenemos de potenciar una educación de la sexualidad desprejuiciada que conduzca a que los adolescentes y jóvenes disfruten plenamente de su sexualidad.
Además se deben trabajar los roles estereotipados existentes aún en la socialización de niños y niñas donde se sigue conformando, incluso antes del nacimiento, un mundo azul y un mundo rosa en dependencia del sexo, estereotipos que a largo plazo influyen en la formación de microviolencias en relación al género. Otro acápite importante son los mitos, tabúes y prejuicios en torno a la orientación sexual, los que a veces en las intervenciones son poco trabajados. Se deben potenciar las temáticas de diversidad e identidad sexual, desmontar la heteronormatividad como ideal, porque esta reproduce y perpetúa las relaciones desiguales entre géneros. Hay que priorizar estas temáticas para contribuir a la prevención y el afrontamiento de la violencia de género.
Otro aspecto importante lo constituye el tema de la salud sexual y reproductiva en pos de alcanzar un bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad, prevenir las ITS, el embarazo en la adolescencia, en fin lograr una educación integral y sexual en estas etapas de desarrollo, lo que constituye una necesidad y un derecho de todas las personas. Al respecto es necesario difundir los derechos sexuales y reproductivos para evitar la vulneración de los mismos.
Las temáticas anteriormente mencionadas se deben trabajar con la utilización de herramientas metodológicas que permitan el conocimiento, la sensibilización y el cambio desde la reflexión y la participación activa. Para ello se deben tomar en consideración las necesidades, intereses y motivaciones de la etapa de desarrollo con la que se realice la intervención.
2. Las relaciones de pareja en la adolescencia y la juventud constituyen una esfera significativa para el desarrollo de la personalidad de los mismos, aunque estos vínculos tengan diferentes particularidades.
En la adolescencia están marcadas por la inestabilidad, cambios frecuentes de pareja con un carácter experimental. La iniciación en la vida sexual se realiza cada vez más temprano y tienen dos tendencias diferentes desde el género: las adolescentes, principalmente por motivos de cercanía afectiva, incluso a veces para demostrar amor y complacencia ante su pareja y los adolescentes, en muchos casos, por la búsqueda del placer, porque aún se sustenta el mito de que “tener más parejas sexuales te hace ser más hombre, tener mayor experiencia y ser más exitoso en la vida sexual”. Esto tiene su fundamento en la propia educación de la sexualidad que van brindando las familias donde para los hombres se considera instintiva e incontrolable y la mujer “es más de la casa”, con una sexualidad controlable y con responsabilidades de cuidado y educación de la familia.
Se percibe además una tendencia a seleccionar la pareja considerando atributos físicos, sexuales y económicos, en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos en este ámbito, lo que implica que las relaciones de pareja no sean duraderas y presenten numerosos conflictos que ocasionan su ruptura (Valdés, 2008). De ahí que se incrementen las tasas de divorcio. Al tomar la decisión de establecerse como pareja se evidencia un incremento de la unión consensual, siendo cada vez menos frecuente el matrimonio y los rituales asociados al mismo. También se ha incrementado el embarazo en la adolescencia, generando en la madre adolescente inequidad de género, que la ubica en una posición inferior en cuanto a nivel educacional e ingresos, creando una relación de dependencia y sumisión.
El propio proceso de socialización de niños y niñas en una sociedad machista y patriarcal, está aún marcado por patrones y códigos culturales esencialmente diferentes, pautando desde ese momento relaciones de desigualdad entre los géneros. Esto hace que se reproduzcan una y otra vez estereotipos sexistas y en las relaciones de pareja exista sobrecarga de roles en la mujer. Y esto es solo una de las manifestaciones de violencia hacia la mujer, violencia que se ha ido aumentando, a pesar de todas las acciones, estrategias y proyectos que se ejecutan para visibilizarla, concientizarla y desnaturalizarla.
Existen estudios que evidencian que en las relaciones de pareja hay presencia de violencia de género, siendo más frecuente la violencia psicológica. Dentro de las manifestaciones más registradas se destacan la presencia de celos, prohibiciones en relación a la forma de vestir, discusiones en alta voz, escasa colaboración en tareas hogareñas y el hecho de no ser escuchadas como una forma de violencia psicológica por omisión (Hernández y Martínez, 2019).
3. El papel de las familias en la educación integral de la sexualidad, en la construcción del género y las identidades de género, requiere una atención particularizada en la actualidad. De igual manera, los aspectos relacionados con las relaciones de pareja que se establecen y los proyectos de vida en torno a la formación de una familia propia. El proceso educativo, a pesar de ser estimulado por la sociedad de manera general, tiene su escenario principal en la familia como célula básica de la sociedad y primer contexto de socialización de niños y niñas.
Nunca están demasiado pequeños para responderles una pregunta, solo hay que adaptar la respuesta, los infantes necesitan también del conocimiento de la sexualidad y es la familia quien más puede influir en ello, lo que además contribuye a evitar el abuso lascivo, delito bastante frecuente en la población. Las familias deben establecer un diálogo abierto con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, desde los intereses y particularidades de cada etapa de acuerdo al desarrollo psicosexual. Es la manera de estimular una sexualidad plena, responsable y que sea disfrutada, donde las dudas sean aclaradas en familia y no con coetáneos con igual o menor conocimiento que ellos mismos. Y es que las familias reconocen que tienen un papel formativo, pero en ocasiones se quedan en la información y no desarrollan acciones conscientes para la educación de una sexualidad desprejuiciada.
La familia debe hablar sin tabúes temáticas como el conocimiento de su cuerpo, la diversidad sexual, la identidad de género, la primera relación sexual, la protección, la orientación sexual, el autoerotismo (tema casi nulo en conversaciones con las adolescentes). Hay que partir de un clima de confianza, respeto mutuo, desprejuiciado y no estereotipado.
En las familias cubanas actuales aún hay una tendencia a que en el proceso de socialización de niños y niñas se transmita y se reproduzca la herencia histórico-cultural relacionada con las construcciones de la femineidad y masculinidad. Así desde este momento se van generando diferencias que empiezan a crear pautas para las relaciones desiguales de poder y por ende para la violencia de género. Esta realidad es la clave para diseñar acciones de intervención, proyectos y programas, no solo dirigidos a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, sino también brindar orientación familiar que ofrezca conocimientos y herramientas para que las familias desempeñen exitosamente su función educativa respecto a la sexualidad de sus hijos.

Amanda Villacampa Cabrera Grupo 2
dijo:

Respuesta 1/ Promover la educación sexual en adolescentes y jóvenes resulta primordial en los tiempos que corren por ser esta una etapa crucial del desarrollo psicosexual.
Los temas relacionados con las sexualidades siempre despiertan interés, fundamentalmente en adolescentes y jóvenes. La tarea de los profesionales dedicados a este fin debe ir en busca de educar en la sexualidad, atendiendo a toda la complejidad de la dimensión sexual humana, a su comprensión y a su cultivo desde un punto de vista crítico y creativo. Se debe estimular el pensamiento, dando posibilidad de expresar deseos, intereses, necesidades e inquietudes para poder comprender la propia experiencia.
El inicio de las relaciones sexuales en la adolescencia, las enfermedades de transmisión sexual y cómo evitarlas, el embarazo en la adolescencia, sus consecuencias, los métodos anticonceptivos, la diversidad de género e identidad sexual, los estereotipos de género, y cómo enfrentarlos, la diversidad sexual serían algunos de los temas priorizados en acciones de intervención o programas dirigidos a estas poblaciones.
Hay que cuidar la forma en que se llega a los adolescentes y jóvenes para hablar de estos temas, con el objetivo de que no cause el efecto contrario. Se debe tener cuidado con los modelos de educación sexual que se centran de manera deliberada en la salud, los que enfatizan las consecuencias que para esta acarrean determinadas prácticas de la sexualidad posibles y legítimas.
Según estudios realizados los programas de educación sexual que mejor funcionan son los que van más allá de una ideología prevencionista, reduccionista y anatómica, claramente genitalizada y que pone de relieve los peligros y las miserias de lo sexual.
En este sentido, la educación sexual debe adoptar una actitud de cultivo, asumiendo que la sexualidad es un valor que debe ser promocionado, abordándola desde una perspectiva social y persiguiendo la transformación de las actuales estructuras de poder sumisión, potenciando la valoración positiva de la diversidad sexual.
Un modelo de educación sexual más liberador que promocione el conocimiento y la valoración de la riqueza de la diversidad sexual, que permita, en definitiva, nuevas claves para comprender la identidad humana.

Respuesta 2/ Las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la actualidad están matizadas por las características de la sociedad patriarcal y machista en la que vivimos amen de los múltiples esfuerzos que se realizan para que esto cambie.
Las relaciones de poder desigual donde el hombre domina a la mujer como resultado de los patrones de interacciones entre los sexos legitimados socialmente están presentes también en las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes. La reproducción de estereotipos sexistas como la sobrecarga en las labores hogareñas es otro fenómeno que se aprecia sobre todo cuando a pareja decide vivir junta.
De manera general en la adolescencia se observa un inicio cada vez más precoz de las relaciones sexuales, los motivos de este inicio preocupan a investigadores del tema, se observa que en las féminas esto se realiza como una muestra de amor a la pareja, evidenciándose así la sumisión de la mujer ante los deseos de hombre. Para la mayoría de estos últimos el acto sexual es una muestra de hombría. La promiscuidad es muy frecuente también en estos grupos etarios (adolescentes y jóvenes) lo que ha incidido directamente en el aumento de las infecciones de transmisión sexual, incluida a enfermedad del VIH SIDA.

Respuesta 3/ Las familias juegan un papel fundamental en el proceso de formación y crecimiento en torno a la sexualidad. En el sistema de actividad y comunicación con la misma tienen los niños, adolescentes y jóvenes sus primeras experiencias, las cuales interiorizan y comienzan a moldear su personalidad. Es este ámbito en el que se comienza el camino hacia los aprendizajes generales de la vida y resulta importante que el tema de la sexualidad sea uno de ellos.
El núcleo familiar debe poner en conocimiento de su descendencia desde edades tempranas de la vida las diferencias sexuales entre niños y niñas, los genitales y la privacidad que hay que mantener con los mismos. A medida que van creciendo y aumenta su capacidad comprensiva y por ende la curiosidad en temas como el embarazo, el aborto, las relaciones sexuales y los métodos anticonceptivos, se hace preciso conversar sobre el significado de la sexualidad, cómo se manifiesta, las diversas maneras de expresarse que tiene la misma y la no discriminación por la orientación sexual de cada quien, ya que todas son igualmente válidas y legitimas.
La educación sexual debe ir encaminada también a la prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados con la explicación de los métodos anticonceptivos que pueden utilizarse, privilegiando el condón, concientizando las responsabilidades de la maternidad y la paternidad y la complejidad de asumirlas en estas etapas. Esta educación no debe ser satanizada, buscando intimidar y cohibir a los adolescentes y jóvenes de sostener relaciones sexuales, el énfasis debe estar en la protección y todo lo que esta evita.
La comunicación adecuada entre los miembros de la familia, esencialmente entre padres e hijos es primordial, debe ser abierta y sincera para que los adolescentes y jóvenes puedan comunicar también sus preocupaciones, inquietudes y miedos ,que pueden ser diferentes a la de sus padres por la brecha generacional que los separa. Esto compromete a los progenitores a actualizarse y mantenerse al pendiente de los temas novedosos que en este sentido surge para poder debatiros con los adolescentes y jóvenes de la familia. También deben estar prestos a escuchar y nutrirse de los saberes de las nuevas generaciones.

Daidy Pérez Quintana (G-1)
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?

Priorizaría en acciones de intervención, proyectos o programas, primeramente la prevención del abuso sexual en la infancia, ya que desafortunadamente no son pocos los casos que recibimos en consulta. Los abusos sexuales contra menores en Cuba han aumentado en los últimos años, solamente entre junio de 2018 y mayo de 2019 se reportaron 2350 presuntos hechos de abuso sexual contra niños y niñas, lo que significa que cada cuatro horas un menor sufrió por esta causa (Sifonte & Carmona, 2020). Esto demuestra la importancia de reforzar los trabajos de prevención que se realizan. Acá es válido destacar que el desconocimiento y temor de los padres por abordar estos temas con sus hijos desprotegen y exponen aún más a los menores, por eso no solo la familia, sino también los diferentes agentes de socialización deben trabajar estos temas. Desde que el niño es pequeño los padres deben responder todas las dudas que tengan acerca de la sexualidad, de un modo natural, espontáneo y sin tabúes. Se le debe enseñar el cuidado del cuerpo, los límites propios y los del resto de las personas, además es importante que conozcan que no todos los adultos son buenos ni quieren protegerlo, ya que los niños cubanos en general no esperan que un adulto los violente. Se deben preparar para que sean capaces de identificar posibles situaciones de abuso y si esto ocurriera contarlo con urgencia a un adulto de confianza.
La necesidad de empoderar a los niños es un factor de protección esencial para este tipo de situaciones, aunque esto se dificulta en nuestra sociedad la cual se caracteriza por una verticalización en las relaciones adulto-niño, siendo este último más objeto de protección que sujeto, lo cual implica que no se reconozcan sus capacidades para opinar o tomar decisiones (Castellanos, 2019). Se deben elaborar programas que orienten y que capaciten a los padres, así como una mayor divulgación de estos temas en los medios de comunicación, ya que muchas situaciones que desprotegen a la infancia (como la adultización y erotización de la infancia) no son identificadas por ellos como tal. Es imprescindible ir desmontando estas cuestiones que impiden una mayor protección de los menores.
Otro de los temas que priorizaría en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a adolescentes y jóvenes es la prevención del embarazo en la adolescencia, ya que también nuestro país, durante los últimos años, registra una tendencia al incremento, a pesar de las acciones que se realizan. El embarazo en estas edades no es solo responsabilidad de la pareja, sino también de la familia quienes aún reponderán por estos menores, por lo que los programas deben estar dirigidos también a ellos. Es preciso una mejor educación sexual y reproductiva desde edades tempranas, debido que en estas estapas resulta favorable modificar enseñanzas rígidas, mitos, tabúes, creencias y formas de conductas que hayan influido en su formación, y así contribuir a que en su etapa de adultos manifiesten autorresponsabilidad en el cuidado de su salud.
Trabajaría además con los adolescentes y jóvenes la potenciación positiva de la diversidad sexual, resaltando en la intervención, la importancia de la ayuda al reconocimiento, la aceptación, la comunicación a la familia y la adaptación social.

2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?

Las relaciones de pareja de los adolescentes en la sociedad cubana actual se caracterizan en sentido general, por ser inestables, abiertas y tener un carácter experimental. Cuando seleccionan la pareja dan mucho valor a aspectos físicos, sexuales y económicos, devaluando otros factores más importantes. Hay una tendencia a vivir el presente y postergar los proyectos de conjunto; prima la intimidad sexual sobre la emocional, disolviéndose rápidamente el vínculo amoroso ante los conflictos que suelen aparecer. El matrimonio la mayoría de las veces es sustituido por uniones consensuales, sin embargo, el aumento de la consensualidad no significa su desaparición. A medida que se incrementa la edad, los jóvenes aspiran a tener una relación más estable en el tiempo, matizada, en muchas ocasiones, por las crecientes expectativas de construir un proyecto de vida asociado a la pareja y a la familia propia. Las relaciones sexuales en la adolescencia tienen una iniciación temprana, y unido a esto el aumento de los embarazos no deseados.
La familia como espacio de socialización, en estos temas juega un papel funamental, ya que los roles asignados y asumidos de los adolescentes y jóvenes en el seno familiar, tendrán una repercusión en las relaciones de pareja que se establezcan en cualquier etapa de la vida. Por ejemplo, respecto al género, se aprecia una educación sexista, y es el ámbito familiar uno de los espacios donde se legitima la inequidad entre hombres y mujeres, que posteriormente serán reproducidos en la relación de pareja, como manifestaciones de agresividad, transmisión de modelos inadecuados caracterizados por la sobrecarga de la mujer, la poca participación del hombre y los hijos en las tareas domésticas, entre otros. Y es que, en la pareja, también se reproducen las normas y patrones sociales que se han asimilado de la cultura y el medio en el que se vive, llevando a un marco más estrecho la concepción patriarcal de nuestras sociedades. Aún las mujeres siguen sobrecargadas por las funciones de cuidado de hijos, y realización de labores del hogar, sin embargo también en algunas investigaciones se ha observado que existe una mayor participación de la pareja en las tareas domésticas.

3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?

Las familias juegan un papel fundamental en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad. Es precisamente en este contexto donde los niños y niñas aprenden los roles femeninos y masculinos que deben desempeñar, y se le empieza a exigir los comportamientos que son socialmente aceptados según estos roles que deben aumir. Este agente de socialización es el encargado de transmitir normas, valores y patrones de comportamiento a su descendencia, y es precisamente acá donde los menores aprenden cuestiones relacionadas con las inequidades de género, así como la reproducción de estereotipos sexistas.
En investigaciones realizadas se evidencia cómo la familia establece una comunicación diferenciada con las muchachas y muchachos, y los mensajes en torno a la sexualidad que ofrece la familia a sus adolescentes, están matizados por el sexo/género al que se pertenece. Por ejemplo, en los varones se evidencia que en determinados temas la comunicación es pobre, poniéndolos así en una situación de vulnerabilidad, respondiendo a sus inquietudes otras fuentes que pueden resultar menos confiables. Mientras que la comunicación con las muchachas se basa prácticamente en ofrecer mensajes con el objetivo de incidir en la decisión de retardar el inicio de las relaciones sexuales. Es necesario trabajar con las familias, explicarle la importancia de que se establezca una adecuada comunicación con sus hijos con respecto a estos temas y modificar aquellos modos de interacción que puedan potencialmente afectar el desarrollo integral de estas poblaciones.
Esto resalta la importancia de que en estas edades se requieren también servicios de salud con un enfoque de género que garanticen la satisfacción de sus necesidades, por lo que avanzar en este sentido favorecería la salud sexual y reproductiva de estas poblaciones.

Suset Mayra
dijo:

1- La educación sexual es un derecho y un deber en la sociedad del siglo XXI y debe partir de asumir la sexualidad como una dimensión humana, como un valor que necesita ser promocionado y cultivado en la escuela y la familia, abordar la sexualidad desde una perspectiva social y persiguiendo la transformación de las actividades estructurales de poder-sumisión, potenciando la valoración en aumento de la diversidad sexual. El trabajo focalizado debe estar en la mayor apertura y progresivo distanciamiento de los roles estereotipados en la socialización de niños y niñas.
Son prioritarios los riesgos asociados a la sexualidad en la adolescencia como los embarazos no planificados, maternidad temprana inadecuada identidad sexual, infecciones de transmisión sexual y VIH, percepción negativa del hombre del uso del condón, debido a la prematuridad con que se inician las relaciones sexuales, sin el adecuado desarrollo psicológico que avale una sexualidad responsable
Mitos, tabúes y prejuicios en torno a la orientación sexual, asumiendo la transexualidad como una respuesta a la crisis de identidad, pues son muchos los adolescentes que transitan esta etapa con confusión debido a su orientación sexual y que, por falta de una adecuada educación en este aspecto, no tienen una sexualidad plena.
Desmitificar la significación que la autoestima de una fémina debe estar basada en la asunción de la maternidad, la crianza de los hijos y el funcionamiento familiar, esto parte desde el empoderamiento femenino y la reasignación de roles de las féminas dentro de la sociedad, cuyo rol no está disminuido en solo atender la casa o los hijos, sino que hay que brindarle una educación a estas niñas para que estudien, se independicen y se hagan dueñas de su destino. Asociado también a poder derrumbar los estereotipos construidos sobre los roles de cada sexo, femenino reducido a la debilidad, dependencia, sensibilidad, emociones, mientras que lo masculino se asume desde la fuerza, independencia, decisiones, razón
Comunicación entre padres e hijos acerca de la sexualidad, aspecto que presenta dificultades a partir de estereotipos de género, dificultades comunicativas y la visión reducida que sobre la adolescencia y la sexualidad tienen los adultos.
2- Las relaciones de pareja son un tipo de relación interpersonal que se establece entre dos personas con presencia de vínculo afectivo, atracción recíproca en términos de aspectos físicos, psicológicos, sexuales y eróticos, y con el establecimiento de metas comunes, relativa estabilidad y carácter selectivo. Estas relaciones alcanzan su propia identidad, dinámica, relación y organización, pues las necesidades, expectativas y demás características personales de sus miembros se interrelacionan para dar lugar a un modo muy singular de interrelación, lo que explica que de manera particular este tipo de relaciones se diferencien entre adolescentes y jóvenes. En el adolescente las relaciones de pareja adquieren especial importancia, dado su carácter experimental, por lo que son inestables, más centradas en aspectos físicos y sexuales que en los afectivos; son comunes los noviazgos cortos y cambiantes con enamoramientos pasajeros, se basan en la búsqueda de acercamiento corporal y en cierta medida de espiritualidad. Mientras que los jóvenes las relaciones de pareja se conforman para una relación más íntima y prolongada, con lazos afectivos más estrechos para satisfacer la necesidad de conformar un hogar, donde la elección se basa fundamentalmente en la identificación y admiración por el otro e intereses y actitudes semejantes. A pesar de esta particularización de las relaciones de pareja por etapa de desarrollo, estas cumplen determinadas regularidades a partir del contexto socio-histórico donde se están desarrollando, identificadas por aumento de las uniones consensuales basadas en cohabitar sin compromiso legal y el aumento de parejas amigo-novios, todo ello dado entre otro factores por la carencia de condiciones materiales para casarse, ausencia de disponibilidad de viviendas para construir un hogar, así como salarios que no respaldan los gastos del hogar, también existe la tendencia al divorcio y a la contracción de segundas nupcias. Además, la elección de pareja dentro de la sociedad cubana se asume con regularidad a partir de atributos físicos, sexuales y económicos en detrimento del amor y de la posibilidad de construir proyectos sólidos, lo que lleva a que no sean relaciones duraderas y que presentan numerosos conflictos que ocasionan ruptura. Otras particularidades son el cambio frecuente de pareja, crecimiento de la infidelidad, debilitamiento del respeto mutuo y el mantenimiento de estereotipos, prejuicios raciales genéricos, de edades y preferencia sexual. También ha existido una apertura a la concepción de parejas homosexuales y a la aceptación de las mismas por parte de la sociedad.
3- La familia debe tener la infancia concebida como el preámbulo a la adultez y debe planificar la educación del niño y niña en función de la vida adulta, siendo determinante para los niños como se evidencian y resuelven dentro la familia temas como las imposiciones sociales, los problemas de celos, las respuestas a las curiosidades, los modelos de identificación y la reacción adulta a las conductas sexuales. Estudios sobre familias realizados en la última década en Cuba reflejan que las transformaciones socioeconómicas ocurridas en el país han llevado al descuido de las funciones educativa, afectiva y cultural, de las que resultan receptores y reproductores los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. El principal papel desempeñado por las familias cubanas es romper los cánones propios de la sociedad patriarcal, heredadas generaciones tras generaciones que acentúan la diferencia en dependencia del género, puesto que la familia posee la dualidad de ser una institución con funciones relevantes para el desarrollo individual y social de sus miembros, a la vez que debe ofrecer contención emocional, seguridad y afecto a sus miembros. Asumiendo que desde la crianza y la funcionabilidad que le den a los niños, adolescentes y jóvenes matizará la familia que ellos crearan, debido a que cada grupo familiar construye su nueva realidad a partir de las deconstrucción de culturas personales y familiares de los miembros que la integran.

Ernesto Bonilla grupo 2
dijo:

Ernesto Bonilla Bueno Grupo 2 ernestobonillabueno@gmail.com
Módulo 5
De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
La sexualidad como manifestación psicológica de la personalidad es una fuente de comunicación, afectividad, placer, desarrollo personal y social que, desde su educación, debe adaptar sus objetivos y contenidos a las diferentes particularidades, así como necesidades de niños, adolescentes y jóvenes, Para lograrlo debe estar integrada en el conjunto de actividades y programas que se realicen en cada escenario concreto dígase la escuela, la familia, la comunidad o la sociedad en sentido general.
El ser humano tiene derecho según sus necesidades y aspiraciones personales, a determinar los límites o formas personales de vivenciar su sexualidad, y sin prejuicio de los límites ajenos, seleccionar aquellos valores y modelos que sobre la masculinidad y la feminidad establece la sociedad, seleccionando los que le son significativos, para construir libre y responsablemente su identidad genérica, su rol de género y su orientación sexual y así escoger su propia opción respecto al vínculo de pareja, el matrimonio y la descendencia, solo de esta forma podrá vivirla con profunda autenticidad, plenitud y responsabilidad.
“La sexualidad es una parte integral de toda personalidad, y se expresa en todo lo que una persona hace” (Aller, L. M., 1991:6).
“Al hablar de sexualidad nos referimos a una dimensión de la personalidad y no, exclusivamente, a la actitud del individuo para generar una respuesta erótica” (Master, W., Johnson, V. y Kolodny, R., 1988:12).
“La sexualidad no se reduce a los órganos genitales, su dimensión mayor abarca todo nuestro ser corporal, psicológico y social. Nuestro cuerpo es sexuado, así como nuestros deseos, identidad, afectos y fantasías” (López, F., y Fuertes, A., 1989:15).
El autor de este trabajo, asume que “la sexualidad es una dimensión de la personalidad que se construye y expresa a lo largo de toda la vida a través del conjunto de representaciones, conceptos, pensamientos, emociones, necesidades, sentimientos, actitudes y comportamientos que conforman el hecho de ser psicológica y físicamente “sexuado”, masculino o femenino, lo que trasciende la relación de pareja para manifestarse en todo lo que la persona “es” y “hace” en su vida personal, familiar y social” (González A. y Castellanos, B., 2003:13).
A partir de todo lo anterior y teniendo en cuenta que hay osmosis entre sexualidad y existencia considero que todos los temas relacionados con la sexualidad tienen una importancia vital para el desarrollo de la personalidad de todos los seres humanos, pero sí tendría que priorizar pienso que en primer lugar tuviera en cuenta temas de comunicación como función esencial de la sexualidad humana. La comunicación, es una forma privilegiada de acercamiento del ser humano con otros de su especie, nos permite trasladar nuestros sentimientos, ideas, aspiraciones y deseos a otra persona. Sin embargo, Las grandes problemáticas del ser humano a nivel personal, de pareja, de familia y a nivel social son por problemas de comunicación.
A partir de aquí se pudieran priorizar temas como:
-La sexualidad humana y su relación con la vida, y sus vínculos con la personalidad, los géneros y los sexos
-El amor, el erotismo y la relación de pareja.
- Autoestima y relaciones interpersonales.
- La violencia de género, que atentan directamente la esfera física y emocional de las personas en general. donde desde la NO Violencia Contra la Mujer, se haga un llamado de atención, a esos roles que, desde la cultura patriarcal, están sometidas a cumplir, determinadas mujeres.
-La violencia psicológica sobre todo en el ámbito escolar, con énfasis en el bulling homofóbico.
-La Violencia Simbólica en los medios de comunicación cubanos. Desde un análisis de la Publicidad y Video Clips, donde utilizan el cuerpo de la mujer como objeto del deseo, mujer dócil, fatal o salvaje, humor misógino, dramatizados, etc.)

-El Acoso Sexual como uno de esos flagelos que denigran a la especie humana, y desde el, se hostiga, persigue o molesta a otra, en todas las esferas de la vida
- La Salud sexual y reproductiva, así como el ejercicio de los derechos sexuales de los diversos grupos poblacionales en el contexto cubano actual, esencialmente de adolescentes y jóvenes.

-Las variantes y desviaciones de la vida sexual. El homosexualismo como variante sexual.

-Métodos anticonceptivos. Consecuencias de la maternidad precoz o inoportuna.

-El aborto y sus consecuencias en la vida de la mujer.

-Las infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA. Vías de prevención y atención. Sexo protegido y seguro.

Ernesto Bonilla grupo 2
dijo:

Ernesto Bonilla Bueno Grupo 2 ernestobonillabueno@gmail.com
Módulo 5 pregunta 2
Es en la dimensión pareja, donde se construye, se vivencia y se desarrolla el vínculo erótico amoroso. Vínculo que tiene como base un enfoque humanista crítico al considerar que el hombre y la mujer son seres cuya personalidad se configura en un proceso dinámico, donde desempeñan un papel determinante la actividad desplegada por la persona en su medio vital y los vínculos que establece al comunicarse e interactuar con los demás.
La primera década del nuevo siglo es considerada por algunos especialistas, como una época de crisis de las relaciones amorosas y de pareja; sin embargo, en Cuba según la última Encuesta Nacional de Fecundidad, en el 2009, la convivencia en pareja es la forma ideal, o más elegida por la mayoría de los cubanos y cubanas con edades entre 15 y 54 años de edad, es esta una de las razones por las que se continúan estructurando y reestructurando parejas, unas que viven felices, otras que se conforman, otras que se soportan y otras que se disuelven, sin que se sepa bien la naturaleza del fenómeno que ocurre en cada caso. Lo anterior sitúa ante la significación que alcanzan las relaciones amorosas para la propia subjetividad, para el crecimiento personal y el desarrollo social, sobre todo porque, a pesar de aciertos y desaciertos, de las vicisitudes por las que ha pasado y seguirá pasando el amor en la pareja, los humanos no han logrado prescindir del contacto íntimo erótico afectivo. Por ello, “La pareja constituye el espacio del nosotros, donde se produce el encuentro con la otra persona estableciéndose vínculos afectivos y eróticos de comunicación física y espiritual, en que se percibe y se ofrece el placer, satisfacción, amor y felicidad, sin que se pierda su singularidad, lo que permite el crecimiento y la autorrealización personal, de lo contrario se obstaculiza el desarrollo” (Fernández, L., 2006:56).
A partir de la definición de pareja anterior que asume el autor de esta investigación, se considera que la relación de pareja como una forma específica de relación interpersonal, la cual como modelo ideal posee en esencia las características siguientes:

Espacio de mutuo desarrollo entre sus miembros, como pareja y de cada uno en lo personal.
Se sustenta en la atracción erótica afectiva recíproca, la comunicación profunda y una interacción tanto física como espiritual intenso, basada en vínculos de equidad, respeto, responsabilidad y reciprocidad.
La identificación de sentimientos, afectos, aspiraciones y valoraciones.
Selectividad, solidez, estabilidad, perdurabilidad, en profundo vínculo emocional que motiva todos los contactos e intercambios entre sus miembros.
En la actualidad aún se evidencian diferencias, en el desarrollo de las capacidades, oportunidades y resultados en las diferentes esferas de la vida de la mujer y el hombre que no se basan en la naturaleza de la mujer, sino que son el resultado de la ideología establecida por la sociedad patriarcal que se le ha transmitido en la educación, a través de los siglos, una posición subordinada en la vida social y una conciencia de inferioridad en la que fue formada por el medio socio cultural en que vive, diferente a la asignada al hombre plagada de poder y privilegios, otro elemento que le da importancia y complejiza la relación de pareja entre los jóvenes, es esta asimetría educativa de la que son objetos ambos sexos, que los contrapone y no los prepara para una vida de pareja y familiar armónica sobre bases de equidad. De este modo, los jóvenes llegan a su grupo social con sus ideas muy definidas obsoletas, distorsionadas y nocivas sobre el papel del hombre y la mujer, en la pareja, la familia y la sociedad.
Estos aspectos socio educativos valorados fundamentan la importancia que tienen los procesos de preparación de la pareja de cada ser humano para lograr la satisfacción en su vida erótico amorosa, que no sólo está dada por la implicación personal que conlleva en sí misma para el enriquecimiento propio y de su pareja, a través del bienestar emocional y psicológico propio que merecen, sino también porque una persona hombre o mujer autorrealizada plenamente, puede expresarse con mayor plenitud en el establecimiento de sus relaciones interpersonales y en específico, de pareja, lo que, además trasciende este marco y le permite una mejor incorporación a su vida social, sin límites de ningún orden, ya sea por su sexo, edad, procedencia social u otra condición.
Como resultado de una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas de Cuba (2000), sobre la representación social de la relación de pareja en un grupo de jóvenes cubanos, se constata una serie de aspectos que describen al modelo intermedio como aquel pertinente para el desarrollo de la sociedad cubana actual, tales como:
La figura masculina, aunque centraliza el poder, lo hace de forma menos autoritaria; la mujer cuenta con la posibilidad de discutir las decisiones arbitrarias y ejercer el poder por medios más o menos sutiles.
Respecto a los límites internos del vínculo de la pareja, existe un predominio del espacio común sobre el individual; se continúa concediendo excesivos derechos sobre la vida íntima del otro y en la toma de decisiones entre los miembros de la pareja, lo cual se expresa en la imposición de prohibiciones que limitan la independencia personal. Únicamente en la esfera profesional no se suele permitir la intervención del otro en las decisiones personales.
Entre los miembros de la pareja se tiende a mantener cierta distancia emocional, al abogarse por la libertad individual de guardar para sí ciertas experiencias.
A pesar de que existe un mayor deslinde con el medio exterior (amigos, exigencias sociales) suelen aparecer límites permeables con la familia de origen, lo que indica un trazado de los límites provenientes del modelo cerrado y del modelo abierto en cada uno de los casos.
Esta forma de vínculo tiene una estrecha relación con la madurez emocional y el amor propio. Es, mediante la vida común con la pareja y las vicisitudes de la relación que se puede aprender mantener este vínculo. Vivir en pareja es un reto, es la posibilidad del amor y el desamor, es también el espacio donde se puede destruir o aprender a madurar, a resolver los conflictos internos para de esta manera alcanzar el amor.
Los nuevos modelos de relación de parejas en jóvenes, se basan en expectativas de igualdad de derechos, un tanto realizadas y contienen aspiraciones feministas y una dosis importante de la nueva sensibilidad masculina. Como consecuencia, a la pareja de hoy, se le exige no ser mejores amigos, compañeros íntimos y conyugues sexuales, sino la realización profesional de ambos para una vida placentera y de estabilidad mutua.

Ernesto Bonilla grupo 2
dijo:

Ernesto Bonilla Bueno Grupo 2
Módulo 5 pregunta 3
La familia es el grupo de intermediación entre el individuo y la sociedad. Constituye el núcleo más primario del ser humano, en ella el hombre inscribe sus primeros sentimientos, sus primeras vivencias, incorpora las principales pautas de comportamiento, y les da un sentido a sus vidas. Sin embargo, a pesar de las grandes transformaciones del mundo contemporáneo la familia sigue siendo el habitat natural del hombre, ya que cumple funciones que son insustituibles por otros grupos e instituciones.
La familia como institución social cumple funciones básicas tales como: FUNCIÓN BIOLÓGICA, FUNCIÓN ECONÓMICA, Y FUNCIÓN CULTURAL ESPIRITUAL. Como resultado de la realización de estas funciones se cumple la función educativa. La manera particular en que se dan estas funciones en una sociedad determinada depende en gran medida del sistema socio económico. Así en una sociedad dada en cada momento histórico las funciones pueden aparecer en equilibrio o, hipertrofiadas. La familia cubre las necesidades primordiales del ser humano como ser biológico, psicológico y social. La función educativa vista como una suprafunción de las demás incluye elementos importantes dentro de los que se destacan:
Función de culturización y socialización:
La familia se constituye en el vehículo trasmisor de pautas culturales a través de varias generaciones permitiendo al mismo tiempo modificaciones de las mismas. La socialización de los miembros es especialmente importante en el período del ciclo vital que transcurre desde la infancia hasta la etapa del adolescente y adulto joven. Entre sus objetivos se encuentran: la protección y continuación de la crianza, la enseñanza del comportamiento e interacción con la sociedad, la adquisición de una identidad de género, la inculcación de valores sociales, éticos y morales, la conformación de una identidad personal, familiar y social. La familia es un contexto de desarrollo y socialización para los hijos y al mismo tiempo de desarrollo y de realización para los adultos. Como agente de socialización la familia aporta un sano crecimiento en las conductas básicas de comunicación, diálogo y simbolización.
Es un escenario donde se construyen personas adultas con una determinada autoestima y un determinado sentido de sí mismo y que experimentan un cierto nivel de bienestar psicológico en la vida cotidiana frente a los conflictos y situaciones estresantes
ROLES
Los ROLES ocupan un lugar central en cualquier estudio de familia. Existe un conjunto de asignaciones culturales a la representación de los papeles parentales (madre, padre, abuelo, hijo, esposo(a), hombre-mujer).
En los momentos actuales este tema se torna de vital importancia, ya que cada sociedad sufre un proceso progresivo de redimensionar y reconceptualizar estos papeles, pudiéndose producir contradicciones entre lo asignado y lo asumido a cada rol, sobrecarga de roles y conflictos de roles.
La diversidad de tipos de familia, la incorporación de la mujer al trabajo, los avances tecnológicos, los procesos de cambios sociales, generan impactos severos en la forma de asumir los roles sociales. De ahí la importancia del abordaje de este tema en la esfera familiar y el desentrañar sus contradicciones actuales.
COMUNICACIÓN
Dentro de los conceptos claves para la intervención familiar, también destacamos el concepto de COMUNICACIÓN. La comunicación es vista por muchos autores como el eje central de los problemas familiares. Sin embargo sin disminuir su importancia, pensamos que una buena o mala comunicación es el resultado, en primera de en qué medida las personas han aprendido a expresarse, no solo al nivel de información, sino también a expresar sentimientos; pero en segunda, y como eslabón básico, depende y es el resultado derivado de una buena elaboración de los límites y de los espacios individuales.
Si los lugares, espacios y límites están distorsionados, lo más probable es que ello altere todo el proceso de comunicación e interacción familiar. A la inversa estilos comunicativos defectuosos influyen en la distorsión de los límites, espacios y papeles familiares. De ahí que estos procesos estén interconectados e interdependientes unos de otros en el ámbito familiar. Por tal motivo, el tema de la comunicación no puede ser visto desligado de estos otros procesos.
Autores como Virginia Satir, Paul Watzlawick, destacan la importancia del aprendizaje de códigos funcionales de comunicación (clara, directa) lo cual es muy valioso, pero a nuestro juicio hacen cierta apología de este proceso como eje central de los problemas familiares, sin tomar en cuenta las realidades que el contexto social aporta a los problemas familiares.
Algunos estudiosos de la comunicación como Lomov y Andrieva, destacan las funciones que este proceso cumple dentro de las que se incluyen: la función informativa, reguladora y afectiva; los axiomas básicos para entender el proceso de comunicación (ver Watzlawick); los tipos de comunicación (verbal, no verbal; o analógica y digital), así como sus distorsiones (dobles mensajes, mensajes indirectos) Todos y cada uno de estos contenidos, son temas de sumo interés para el análisis de las disfunciones familiares, tanto para el diagnóstico, como para la intervención familiar.
AUTONOMÍA
La dependencia-independencia es otro de los aportes centrales dentro del estudio de la familia y más específicamente de su función educativa y socializadora. Este tema es imposible analizarlo sin los tópicos: espacio, límite, autoridad. El desarrollo sano de la personalidad exige una adecuada elaboración de los espacios, límites y reglas para la relación de modo tal que cada miembro de la familia logre aprender un sentimiento de lealtad y pertenencia al grupo familiar, sin perder su capacidad de ser uno mismo y sin caer en un individualismo que anule sus pertenencias. Algunos autores denominan este proceso como individuación-conexa. Cualquier fractura en la individuación- conexa altera las relaciones, generando excesivas dependencias que anulan la autonomía, o produciendo un desligamiento que genera aislamiento y soledad.
FUNCIONALIDAD DE LA FAMILIA
Actualmente se debate por los estudiosos del tema, cuáles serían los indicadores que hacen una familia más funcional (entendiéndose por funcional, aquella en cuyas interrelaciones como grupo humano se favorece el desarrollo sano y el crecimiento personal, familiar y social de cada uno de sus miembros). Aunque algunos pretendan hiperbolizar el valor de uno u otro, todos coinciden en destacar como decisivo los siguientes:
* Presencia de límites y jerarquías claras.
* Respeto al espacio físico y emocional de cada miembro.
* Reglas flexibles pero claras y precisas.
* Capacidad de reajuste ante los cambios.
* Posibilidad de expresar sentimientos y una comunicación clara y directa.
* Presencia de códigos de lealtad y pertenencia sin perder la identidad y la autonomía
* Adecuada distribución de ROLES.
* Adecuadas estrategias para resolver situaciones de conflicto.

La familia contribuye, poderosamente, a la formación de la personalidad del ser humano que necesita nuestra sociedad. La familia es uno de los elementos que integra el sistema de factores que ejercen su influencia educativa sobre la personalidad. La familia enseña, educa a sus integrantes a toda hora. Su influencia puede ser positiva o negativa, pero de cualquier tipo que sea, es una influencia constante e insoslayable.

Todo lo anterior demuestra el papel determinante de la familia y de educación familiar para el desarrollo armónico, saludable y feliz de la sexualidad de sus miembros.

Yarismilka Mora Vargas G2
dijo:

1. Muchos son los temas relacionados con la sexualidad, pero hablar de la salud sexual y reproductiva en los infantes, adolescentes y jóvenes, lleva implícito una orientación hacia el desarrollo humano, en su función reproductiva, creativa inteletual.
A pesar de los notables adelantos de los conocimientos médicos y el desarrollo de la atención primaria observamos de que forma general ha habido un incremento del embarazo en la adolescencia, las infecciones e transmisión sexual y el virus de inmunodeficiencia humana; La elevada fecundidad adolescente constituye un verdadero desafío de la salud sexual y reproductiva a nivel internacional y Cuba no está exenta de esta situación. La tasa específica de embarazo en adolescentes constituye una creciente preocupación y ocupación del Ministerio de Salud Pública y otros sectores en su prevención y la minimización del negativo impacto en el orden social, educativo y de salud. Estudios realizados revelan que las adolescentes cubanas usan menos la anticoncepción que las mujeres de edades más avanzadas, quizás esté relacionados con las barreras de acceso de los adolescentes a servicios de Salud Sexual y Reproductiva, no solo se ubican los problemas de la disponibilidad y el conocimiento de los métodos anticonceptivos, sino tambiénén obstáculos asociados al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos y los desafíos y brechas de género, unido a aspectos de carácter social, cultural, informativo y comunicacional. Aunque se privilegian acciones educativas, informativas y de comunicación social, así como la ampliación de la anticoncepción, tanto en gamas de productos con alta seguridad, como en accesibilidad, especialmente dirigidos a jóvenes y adolescentes, ello todavía resulta insuficiente debido a la complejidad de los cambios que implica la adopción de conductas responsables. Por su parte El Ministerio de Salud Pública con el objetivo de reducir la fecundidad adolescente y el aborto utilizado como método de planificación familiar, realiza una serie de acciones como Perfeccionar el Programa Nacional de Atención Integral a la salud de los Adolescentes, incrementar el trabajo de promoción y educación para la salud que ejecutan los médicos y enfermeras de la familia en la comunidad y los medios de comunicación, promover la maternidad y la paternidad responsable y la prevención de conductas que entrañan riesgos sexuales y reproductivos y el fortalecimiento de los servicios municipales de Planificación familiar, con recursos humanos certificados y cobertura de al menos cinco variantes de anticonceptivos modernos y de alta eficacia.

2. Muchos de los problemas que se relaciona con la salud sexual y reproductiva que enfrenta el adolescente se vincula con un cambio frecuente de pareja y la iniciación temprana de la actividad sexual, debido a que la mayoria de los casos ocurre sin la correcta orientación, información y protección. En este aspecto pudiéramos señalar que realmente en una misma época de la vida, digamos en la secundaria básica, las muchachas manifiestan un interés grande por el enamoramiento, el romantisismo y la belleza del amor, no se desarrollan en el mismo tiempo las hembras que los varones, por lo que es frecuente observer las diferencias en su cuerpo, así como sus intereses en la etapa de la vida. Por lo general la información que se brinda a los hijos en el seno familiar está diferenciada: a las muchachas se les pide moderación y a los varones audacia. A ellas se les prohíben salidas, les cuestionan amistades o le restringen el horario, a ellos le permiten más libertad. Presumiendo de que los varones se lo saben todo y no pensamos en orientarlos porque no son los que están en peligro. Estos modelos educativos rígidos y estereotipados referentes a la sexualidad, unidos a los mitos y tabúes que persisten durante generaciones, responsabilizan a la mujer en algunos aspectos importantes de esta esfera de la vida. Hago énfasis en la adolescencia ya que es una etapa difícil, polémica, de cambios continuos que con ellos se hacen más intensos el impulso o deseo sexual. En la juventud ya existe un nivel de maduración psicosexual y hay más conocimientos y habilidades precisas, la sexualidad se manifiestan en toda su plenitud , en esta etapa la vida sexual es un elemento más del estilo de vida, en costante evolución, donde la pareja es más estable, y hay más madurez para afrontar la maternidad y paternidad.

3. La Educación Sexual es una necesidad en nuestra sociedad porque tiene entre sus objetivos capacitar al individuo para que en sus relaciones sexuales pueda disfrutar de los más elevados valores humanos. Los niños y adolescentes necesitan información y direccion de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas respecto a su comportamiento sexual ya que pueden estar confundidos o estimulados en exeso por lo que ven o escuchan. Es de extraordinaria necesidad comenzar la educación sexual en el hogar desde muy temprana edad, en los círculos infantiles y las escuelas luego continuar en la adolescencia, ya que desde edades muy tempranas comienza el proceso de aprendizaje de los roles femenino y masculino, se interesan por los genitales y el cuerpo adulto, por lo que los padres deben hablan con los hijos temas relacionados con la sexualidad y las complicaciones que le puede traer un embarazo o aborto temprano en sus vidas, riesgoso para la salud de la muchacha y la del hijo que pudiera nacer y del el peligro del mismo provocado para interrumpir la gestación, hablarle al adolescente que son las infecciones de transmisión sexual y de cuantas formas la pueden contraer como grupo vulnerable de contraer el VIH-SIDA y las ITS. Se hace educación sexual continuamente, esta debe dirigirse a que las y los hijos aprendan a conocerse, aceptarse y a expresar su sexualidad de modo que sean felices, fomentando la autoestima del niño/a. Las adolescentes de hoy son más independiente de sus familias que en el pasado, todo esto llevó a que se adelantara la edad de la primera relación sexual pero también ha ocacionado, que muchos jóvenes no usen anticonceptivos en esas experiencias y que el número de muchachas que se embarazan aumenten cada dia. Lo anteriormente expuesto se relaciona con la baja percepción del riesgo y el inadecuado conocimiento que se posee en estas etapas de la vida sobre la sexualidad.

Yumisleydis Salgado G1
dijo:

Yumisleydis Salgado Facundo (G1)
yumisleydis.salgado@nauta.cu
1-Me gustaría abordar temas relacionados con la prevención del abuso sexual en adolescentes y familiares. Es una realidad que los temas relacionados con la sexualidad se constituyen en uno de los primeros obstáculos comunicativos en las familias, los adolescentes necesitan habilidades de afrontamiento ante cualquier situación de violencia sexual, en la etapa de la adolescencia surgen muchas dudas, la comunicación referente al tema se torna difícil para los padres, en la mayoría de los casos se centran en el uso del preservativo (condón), las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo, pero sin embargo no van más allá, hablarles sobre la orientación sexual, muchos temen, no cuentan con recursos para facilitar la comunicación, lo cual puede convertirse en un factor de riesgo por temor a comunicarles a los padres cualquier acto de violencia sexual y callarlo.
La intervención debe ir dirigida a ambos. A los padres para que establezcan una comunicación abierta, fluida, para que conozcan las necesidades, inquietudes, temores de sus hijos adolescentes y poder orientarlos de una manera correcta, en ese sentido los padres necesitan de herramientas que les facilite llegar a sus hijos. A los adolescentes para que cuenten con recursos psicológicos para afrontar situaciones relacionadas con la violencia infantil, para trabajar los miedos, las inseguridades como mediador ante su comportamiento donde se pueda potenciar la percepción de riesgo ante esta problemática.
La familia es el principal agente socializar en el desarrollo de los hijos, la cual desempeña un rol fundamental con respecto al tema en cuestión, los métodos educativos son fundamentales en dependencia de cómo los padres eduquen a sus hijos estos se constituyen en factores protectores o de riesgo, Sin embargo, considero que desde la escuela también debe ser tratada esta temática, desde el propio currículo escolar, donde los adolescentes reciban clases que impliquen todo lo relacionado a la educación sexual.

2- La relación de pareja en estas edades resulta significativa. Los vínculos que establecen adolescentes y jóvenes, no obstante tener diferentes matices, favorecen el desarrollo de la personalidad y, sobre todo, inciden en la configuración de aspiraciones y proyectos de vida. En la adolescencia, por lo general, son inestables, tienden a experimentar, es una etapa que van en búsqueda de la identidad sexual.
Los adolescentes y jóvenes vivencian sus relaciones de pareja desde diferentes expectativas, aspiraciones y anhelos.
En estas etapas, el hecho de establecer el vínculo amoroso con el otro incide en el desarrollo de la personalidad, por lo que es esencial explorar la tenencia de pareja, la durabilidad del vínculo, los elementos que valoran para seleccionarla y los planes que en dicho ámbito se proyectan estas poblaciones.
La existencia de una serie de problemáticas que desde las percepciones de los jóvenes caracterizan sus interacciones en el ámbito de la pareja y la conformación de la propia familia, revela la necesidad de comprender las dinámicas que vivencian en este espacio. Las peculiaridades del contexto social y económico, tanto a nivel nacional como internacional, influyen en la vida de pareja y familiar.
Comportamientos tales como el incremento de uniones consensuales, la postergación de la maternidad y la paternidad, los cambios en los ideales y modos de establecer el vínculo amoroso, entre otras, develan las complejidades de la vida moderna y, en tal sentido, las estrategias que asumen los jóvenes en sus entornos inmediatos.

3-La familia ejerce una gran influencia en el proceso formativo y educativo de sus miembros más jóvenes. Las normas, valores, comportamientos, dinámicas intrafamiliares que ellos vivencien contribuirán, decisivamente, en la familia que conformarán y en sus relaciones de pareja; marcarán un estilo de vida. Las prácticas parentales adecuadas cobran gran significado en el proceso de educación y orientación sexual,
El tipo de relaciones que se establece con las figuras filiales es esencial en el proceso formativo de los hijos, sobre todo si se tiene en cuenta que, en determinados momentos, presentes y futuros, estos tienden a reproducir comportamientos y roles de sus adultos más cercanos en su sistema de relaciones interpersonales y espacios de socialización. Por otra parte, la convivencia en familias donde priman relaciones armónicas constituye un derecho de las generaciones jóvenes, de ahí que madres y padres tengan la responsabilidad de propiciarlas, a partir de cumplir coherentemente con su función educativa, la que en los últimos tiempos se ha visto alterada.
La familia es el espacio de recibir apoyo, afecto, educación, control para prepararse para la vida, es la fuente de vida, amor y seguridad.

Lorena Avila (grupo 2)
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
En todas las etapas de la vida se hace necesario la educación de la sexualidad, a lo largo de la historia los estereotipos de género de una sociedad patriarcal han marcado la forma en que hombres y mujeres experimentan su sexualidad desde edades tempranas. La infancia y la adolescencia constituyen etapas cruciales en el desarrollo psicosexual el cual se consolida en la juventud. Existen temas transversales que son importantes promover a lo largo del ciclo vital como lo son las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Qué es la Sexualidad? En el imaginario social la sexualidad se reduce a una dimensión biológica y de reproducción de la especie, alejada de otras sumamente importantes como lo es la del goce y el erotismo, por lo que se hace necesario educar en la sexualidad desde una perspectiva multidimensional. También abrir los espacios de diálogo sobre estos temas desde las primeras edades, que permita crecer y vivir la sexualidad lejos de los tabúes y secretismos a la que muchas veces está ligada, donde diversidad y empatía sean palabras claves en el debate popular.
¿Qué es el género? Además se hace necesario hablar sobre lo masculino y lo femenino, la sexualidad no puede estar nunca desvinculada de esa perspectiva de género, tan necesaria en todas las edades, y desmontar mitos sobre tareas socialmente consideradas para hombre o mujeres que se asimilan desde edades tempranas.
Por otro lado, en determinadas etapas del desarrollo se hace necesario enfatizar en algunos temas más que en otros.
Infancia: En la actualidad la información llega fácilmente y a través de varios medios a los más pequeños de la casa, por lo que los programas dirigidos a infantes deben también incluir a la familia como grupo informal de socialización. Desde la familia se debe fomentar estrategias de comunicación abiertas, que hablen sobre estos temas con los niños, pues estos son seres sexuados desde que nacen.
Adolescencia: En esta etapa se hace necesario tratar temas como las relaciones sexuales, teniendo en cuenta que muchas veces en esta etapa tiene lugar la primera experiencia sexual. Explicar la necesidad de tener relaciones sexuales protegidas, informar sobre las enfermedades de transmisión sexual, pero estos a su vez deben ser enfocados desde el derecho que tienen los y las adolescentes a elegir sobre su sexualidad siendo coherentes con sus necesidades y valores. La identidad sexual y orientación sexual son otros dos temas que los y las adolescentes también deben conocer, pues muchas veces en el ámbito escolar ocurren fenómenos como el bullying asociado a la discriminación de otras sexualidades.
Juventud: En esta etapa tiene un papel fundamental en la situación social del desarrollo del joven y la joven la relación íntimo-afectiva, por lo que es importante tratar temas como el ideal de pareja, la comunicación en la pareja, entre otros.

2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
La sociedad cubana actual no está alejada de una etapa, un contexto histórico global que ha reelaborado muchas concepciones sobre la sexualidad. I. Palma (2006 citado en Arratia, 2009) plantea que con la modernidad ocurren varias cambios importantes y uno de ellos es que la relación sexual ya no se instala dentro del matrimonio, cambiando la noción de “guardar la virginidad”, y donde la mujer gana autonomía e iniciativa, aspecto de gran relevancia en la forma de ser pareja. Es decir, ha ocurrido un proceso de educación y cambios en la sexualidad a lo largo de los años que impactan directamente a adolescentes y jóvenes cubanos, a los que ha llegado a través de diversos medios estas nuevas formas de vivir la sexualidad desde edades tempranas.
Las nuevas formas de hacer pareja presentes en la Cuba de hoy, incluyen: las parejas swinger, los amigovios, los follamigos, amigos con derecho, exparejas, relaciones virtuales, etc. En cualquiera de ellas también tiene lugar un proceso de acomodación de roles, identidad, estructura y dinámica que la hace funcionar, algunas de estas particularidades se asemejan a la de la pareja tradicional, pues incluso en estas, la persona puede repetirse en los roles que asume, así como en las estrategias de comunicación. Sin embargo, es en el contrato amoroso y en relación al compromiso que se diferencian consustancialmente de la tradicional.
Por otro lado, es importante destacar, algunos de los fenómenos y las tendencias relacionadas con la sexualidad de adolescentes y jóvenes en la Cuba de hoy: relaciones promiscuas en la adolescencia –que en los varones puede estar ligado al modelo de hombre conquistador que se fomenta desde la cultura-, aumento de las uniones consensuales en la juventud –como otra de las formas de hacer pareja que se alejan un poco de la pareja tradicional basada en el amor romántico y en el matrimonio-, el embarazo en la adolescencia , entre otros.

3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
Las familias constituyen el grupo primario de socialización del individuo, con un rol preponderante en el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes desde su función educativa. Por otro lado, en la familia se reproducen los patrones de las relaciones sociales y también de producción de la sociedad en que está insertada, desde su condición de institución es una representación de la estructura, de la formación socioeconómica y de la sociedad. El papel que desempeñan las familias en Cuba se rige por las mismas leyes que la instituyen como familia, sin embargo, la forma en que esta se interioriza por cada grupo familiar es lo que explica la subjetividad que se percibe en cada familia cubana. En el desarrollo de las edades que se analizan en este módulo es importante destacar algunos pautas de crianza de las familias cubanas que influyen en la educación de la sexualidad, se mencionarán algunas de ellas a continuación:
• El género como constructo socio-cultural influye en la educación que se realiza de la sexualidad en nuestro país, en tanto se reproducen actividades y roles asignados a hombres y mujeres según su sexo que son transmitidos a los más jóvenes.
• Las pautas cubanas de control de la crianza giran en torno a la sobreprotección por lo que considero que la sexualidad también es probablemente reprimida en alguna medida.
• También existen problemas en el ejercicio de la autoridad, problemas de comunicación que igualmente pueden manifestarse en las temáticas relacionadas con la sexualidad.
• La hiperbolarización de la función económica de la familia en detrimento de la función educativa constituye una de las principales dificultades que debe enfrentar la familia, donde se incluye entonces la educación de la sexualidad.

Zahelys Rosete grupo 3
dijo:

P.1. Escogería la orientación sexual en niños, adolescente y jóvenes,por la complejidad de sus características en estas etapas.
La sexualidad en los infantes de desarrolla de manera diferente en las etapas posteriores. La sexualidad infantil existe, aunque en diversos contextos y momentos históricos se haya
dicho que no. Se desarrolla y expresa fundamentalmente a través de la curiosidad (observación,
manipulación, autodescubrimieto, fisgoneo o preguntas) y el juego (exploración, imitación e
identificación).
El sentido y los significados que niñas y niños dan a sus descubrimientos y juegos sexuales
poco tienen que ver con los dados por las personas adultas. Sus actividades sexuales se basan en
motivos diferentes. Por ello, es importante no interpretar las expresiones de su sexualidad desde
nuestra óptica y nuestra experiencia de personas adultas y atribuirles significados que no tienen.
Los niños y las niñas siempre aprenden hechos, actitudes y conductas sexuales
de las personas adultas que les educan, tengan éstas o no conciencia de ello; no hay que olvidar que la gran mayoría de los aprendizajes infantiles se dan por imitación,
y esto es válido también para el aprendizaje sobre cómo son y deben ser las relaciones. Los
modelos que ven, perciben e intuyen tienen, por tanto, mucha trascendencia.
En cuanto a la orientación sexual de los adolescentes y jóvenes, la familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y menos aún, que tengan el derecho de serlo. La verdadera solución al problema del embarazo no deseado, las ITS, el VIH/SIDA y el aborto, no está en la prohibición de la relación sexual, sino en ayudar a nuestros jóvenes a expresar su sexualidad sin riesgo.
En nuestra labor profesional encontramos familias que a pesar de los niveles educacionales alcanzados, tienen problemas y conflictos de comunicación, de convivencia obligada por falta de espacios habitacionales, de maltratos, abusos e incomprensiones que ponen de manifiesto aún una escasa cultura de la convivencia y la cotidianidad.
la necesidad entre los padres/madres de reflexionar sobre los conocimientos, actitudes y prácticas sexuales para orientar mejor a sus hijos puesto que el aprendizaje de la sexualidad es un hecho propio de la vida cotidiana y a través de la familia, el/la niño/a y el/la adolescente reciben permanentemente mensajes tácitos o explícitos, verbales, no verbales a través de los cuales van teniendo una actitud negativa o positiva inconsciente frente a su cuerpo, su sexualidad y la del otro. Debemos puntualizar la necesidad de realizar estas acciones educativas desde el nivel individual que es el más básico de la práctica de la promoción de salud ya que permite el aprendizaje de los adolescentes sobre aspectos generales de la sexualidad, el inicio precoz de las relaciones sexuales y sus riesgos, en tanto favorece el trabajar con estrategias, que sigan un modelo de cambios de comportamiento, basado en estudios que identifican al público correspondiente y los mensajes que han de atraerlo, y que se vale de una variedad de medios que se refuerzan mutuamente en la descripción de un comportamiento sexual sano.
Las características antes mencionadas dan cuenta de que los adolescentes necesitan orientación, una educación sexual adecuada que los mantenga informados de lo que acontece en este período en la esfera sexual, para
evitar conductas que puedan perjudicarlos. Precisamente, uno de los problemas en esta etapa es que no identifican cuáles son los riesgos que tienen que enfrentar, pues sienten mucha vitalidad, lo cual está matizado por la
omnipotencia de la edad.
Otra de las cuestiones importantes son las motivaciones por las que
los adolescentes llegan a las relaciones sexuales, en el ansia por liberarse de la supervisión de los padres, algunos adolescentes ven el sexo como medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias, además de las presiones del grupo de
edad a que pertenecen donde, por ejemplo, el sexo puede ser considerado
como símbolo de prestigio; lo que suele inducir a los componentes del grupo a participar en la actividad sexual con objeto de ser aceptados.
Otro aspecto sería la anticoncepción, el conocimiento de los métodos no implica necesariamente que se hace o se ha hecho uso de ellos. Aunque el condón se encuentra entre los más utilizados alguna vez por hombres y mujeres, no es tenido en cuenta por la totalidad de los adolescentes y jóvenes, ni su uso es sistemático. Asimismo, se evidencia que al parecer todavía el empleo del condón no siempre forma parte del contexto de la primera relación sexual de adolescentes y jóvenes cubanos. De hecho, muchas veces se utiliza con posterioridad a un primer embarazo no deseado y las razones mencionadas con mayor frecuencia, por hombres y mujeres, son el descuido y el desconocimiento para su uso.
P.2.La relación de pareja es otro de los espacios vinculares donde tiene lugar la satisfacción de diversas necesidades. Es considerada como un tipo de relación interpersonal que se establece entre dos personas, con presencia de un vínculo afectivo; atracción recíproca en términos de aspectos físicos, psicológicos, sexuales y eróticos; el establecimiento de proyectos y metas comunes, relativa estabilidad y carácter selectivo. No obstante, esto no se comporta de manera similar para adolescentes y jóvenes, debido a las características psicosociales de cada período del desarrollo.
En la adolescencia, la vida amorosa adquiere especial importancia. El
interés en las relaciones de pareja está más centralizado en aspectos físicos y
sexuales que en los elementos afectivos que implica una verdadera relación
amorosa. Además, estos vínculos tienden a ser inestables y con carácter
experimental, lo cual sitúa a los adolescentes como grupo de riesgo para
contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), vivenciar embarazos no
deseados, así como una maternidad y paternidad sin responsabilidad, lo
cual repercute negativamente en sus planes y aspiraciones y, por ende, en
sus trayectorias de vida.
Durante la juventud se comienza a pensar en elegir pareja para una relación íntima, más o menos prolongada o permanente, donde los lazos afectivos sean estrechos, en virtud de satisfacer una necesidad creciente de formar una familia propia. En esta elección intervienen varios factores
como la identificación, la admiración por el otro, intereses y actitudes semejantes, estilos comunicativos afines, etc. La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactorias y definir estilos de vida, rutinas e intereses, lo que implica que cada uno de sus miembros se modifique internamente para lograr una adaptación mutua, sin renunciar a su identidad.
En la actualidad se visualiza un aumento del número de madres adolescentes que deciden tener sus hijos.
El adulto ocupa un lugar importante en
la toma de decisiones reproductivas.
Este indicador en las parejas de jóvenes se muestra diferente. En ellas aparecen motivaciones, tanto para decidir cuándo comenzar a tener sus hijos, como para espaciar o limitar los nacimientos. Es decir, los hombres y
las mujeres toman medidas para controlar su fecundidad y las adecuan a las diferentes etapas de su ciclo de vida. Dicho de otra manera, en estas edades, los hijos no son tanto el resultado de prácticas sexuales desprotegidas e irresponsables, sino producto, cada vez más, de una cuidadosa decisión de tenerlos.
Otra característica de las relaciones de pareja es la existencia de violencia en parejas jóvenes, siendo el contrapunto a la creencia de que el noviazgo es necesariamente la etapa ideal de una pareja. La gravedad de la violencia en esta fase inicial de la relación reside en que constituye un precursor, un anticipo de la violencia que tendrá lugar cuando la pareja esté ya más consolidada e institucionalizada. Se refiere que el tipo de violencia que aparece con mayor frecuencia es la violencia psicológica, seguida de la verbal y, con mucha menor frecuencia, la económica, la física y la sexual. En este sentido, los resultados han arrojado que las mujeres no tienen conciencia de que están siendo violentadas por sus parejas, ya que la violencia física es la que presenta una mayor visualización, mientras que la psicológica y la verbal, que son las de mayor incidencia, no son reconocidas, por constituir un fenómeno naturalizado en las relaciones de pareja consideradas “normales”, donde existen sus altas y bajas, así como sus discusiones e incomprensiones.
P.3.La sexualidad, como una dimensión de la personalidad, matiza las vidas
cotidianas de los individuos, en tanto tiene su expresión en las relaciones de
los sujetos consigo mismo y con los otros.
Es una realidad que uno de los principales problemas que tradicionalmente ha enfrentado la relación familia-adolescencia es la comunicación
fluida en torno a la sexualidad.
La familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más
jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y, menos aún, que tengan el derecho de serlo. La verdadera solución al problema del embarazo no deseado, las ITS, el VIH/sida y el aborto, no está en la prohibición de la relación sexual, sino en ayudar a nuestros jóvenes a expresar su sexualidad sin riesgo.
En los adolescentes tempranos la esfera de la sexualidad y, sobre todo,
las relaciones de pareja, resulta una de las áreas donde existen mayores interrogantes y temores. Los cambios en la esfera psicosexual que suceden en
esta etapa de la vida propician la emergencia de inquietudes y, en la mayoría de los casos, no se cuenta con los recursos necesarios para por sí mismos
encontrar respuestas acertadas. Es por ello que la familia debe crear un clima distendido, de confianza y respeto que facilite el intercambio desprejui-
ciado sobre aquellas temáticas que provocan dudas en los más jóvenes.
La comunicación sobre sexualidad responsable entre adolescentes y sus figuras parentales presenta dificultades dado por la existencia de estereotiposde género, déficits en las funciones de la comunicación y presencia de barreras que la entorpecen, así como una visión reducida de la sexualidad y de la adolescencia como etapa del desarrollo.
La maternidad y la paternidad responsables constituyen temas poco abordados en la comunicación de madres y padres con sus adolescentes.En las familias cubanas se aprecian diferencias sexistas en la socialización de los adolescentes, y se le asignan tareas diferenciadas a los adolescentes en el hogar atendiendo a su sexo. Como regularidad es la madre quien asume las funciones afectivas y comunicativas de la parentalidad.
Se evidencia la influencia de la familia en las relaciones sexuales de los adolescentes pues mientras que a las féminas se les exige y enseña el pudor como atributo, a los varones pueden llegar a presionárseles para que comiencen su vida sexual.

Juan Carlos Vázquez Pérez grupo 2
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
En primer lugar deben estudiarse mitos, creencias, prejuicios y estereotipos sexuales que permean el imaginario social y grupal de los adolescentes. Para luego desarrollar programas de intervención que recojan estas temáticas.
En las comunidades, a través de los médicos de familia, sería oportuno, tener conocimiento de los púberes existentes en la comunidad, para desarrollar intervenciones que aborden los cambios puberales, la respuesta sexual femenina y masculina y el lugar que ocupan estas en el vínculo amoroso y el autoerotismo o masturbación.
Otro aspecto que no puede pasarse por alto, es el problema del embarazo en la adolescencia y las enfermedades de transmisión sexual. A pesar de que han desarrollado acciones educativas por el Sistema nacional de Salud y otras instituciones, estos problemas persisten. A criterio personal pondría la mirada en la familia.
Por lo que, sería válido el desarrollo de intervenciones que aborden aspectos como: incrementar el nivel de conocimiento que posee la familia sobre educación sexual y proveerles herramientas para cómo desarrollar una educación sexual, que sea inclusiva, les enseñe a los adolescentes y jóvenes al disfrute pleno de su vida sexual, para ello debe reconstruir los estereotipos existentes al respecto. Proceso educativo que se desarrolle con equidad de género y respete la diversidad sexual. Todo ello enfocado a la familia para que eduque a los adolescentes y jóvenes en ese sentido. Un elemento que no puede pasarse por alto es la comunicación entre adolescentes y sus padres, por la complejidad que adquiere este proceso interactivo, en esa etapa del desarrollo.
Sería oportuno desarrollar también intervenciones con adolescentes y jóvenes, encaminadas a modificar actitudes relativas a situaciones de riesgo, como las relaciones coitales precoces, el embarazo y la maternidad temprana, las ITS/VIH-sida. También ahí deberían trabajarse aspectos como la percepción del riesgo, el autocuidado y la responsabilidad como valor personal.
Considerando lo mencionado, en los dos párrafos anteriores, como interventor, estaría observando las potencialidades tanto de los adolescentes y jóvenes, como de sus familiares, para fortalecer las acciones en la comunidad, a través de la formación de estos sujetos, como promotores en temas de educación sexual.
Atendiendo a las insuficiencias que todavía existen en la formación de las nuevas generaciones para una vida en pareja, se considera necesario educar sobre un vínculo amoroso que no sea ni opresor, ni en paralelo, sino que contribuya al espacio compartido y al crecimiento humano de los sujetos que forman parte de la pareja.
De esta manera se contribuye, a que las personas tomen mayor conciencia a la hora de comunicarse, definan con mayor flexibilidad y equidad sus roles, promuevan el respeto al otro y se potencie el disfrute pleno.
¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
En los últimos tiempos se registran cambios a nivel social, económico e individual, como pueden ser la evolución de los valores de la libertad sexual, que han producido un impacto en relación con la pareja y en la concepción del amor, lo cual ha influido notablemente en la manera de relacionarse los jóvenes, cómo seducen, a qué edad comienzan a tener pareja y relaciones sexuales, y por cuánto tiempo deciden vincularse afectivamente a otra persona.
Un ejemplo que ilustra lo anterior, es en lo relativo al cortejo y el enamoramiento, donde existe una deconstrucción de la imagen del varón conquistador y la de la mujer que acepta, recibe su conquista. Esto produce un alivio del rol masculino en este sentido, al observarse un papel más activo de la mujer.
Es importante referir además, que como consecuencia de los cambios que se han registrado en materia de trasformar la visión que se tiene de pareja, existe una posición que ha modificado los roles de género y poder, impuestos culturalmente en el pasado. A su vez, se defiende mayoritariamente el respeto del otro, la búsqueda de placer y la satisfacción personal y sexual, estos últimos como fines principales de la pareja.
En función de ello, se realiza una alta demanda a lo interno del vínculo, donde se defiende también, la intimidad y la autonomía que ambos miembros puedan alcanzar.
Otro de los cambios registrados, que a su vez, tipifica la pareja joven de hoy, tiene que ver con la ruptura de la visión idealizada del vínculo amoroso que prescribe la dependencia afectiva entre el hombre y la mujer.
Observamos que existe un modelo de ser pareja, de tipo fusional-dependiente que defiende la idea de la «media naranja», el cual coexiste con un nuevo tipo de pareja independiente, que defiende la individualidad, los proyectos y metas personales a ultranza y apenas exige un compromiso para la conformación de un espacio común.
Estos cambios generan muchos malestares y cuestionamientos en los jóvenes, quienes, en mi humilde opinión no se encuentran del todo preparados para enfrentar el reto que supone vivir en pareja. Vínculo, con discusiones frecuentes y fluctuaciones en las rupturas amorosas. Situaciones estas que están mediatizadas por las luchas de poder y los estereotipos de género, a pesar de que se ha avanzado en las deconstrucción de estereotipos patriarcales asociados al rol de género.
Un elemento visible, de las características expuestas, son las altas tasas de divorcialidad existentes en el país. Datos que denotan, que en el plano de las relaciones de pareja, existe una insuficiente preparación en los jóvenes, tanto psicológica como social, para el inicio y consolidación de un vínculo amoroso.
¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
Desde el nacimiento, asignamos nombre, la ropa con formas, colores y adornos para él o ella, y su habitación, muebles, juguetes, actividades, etc., apropiados a su sexo, Incluso se les supone una manera de ser, sentimientos, aficiones, pensamientos y deseos sexuados, lo que inicia su sexualidad y futura identificación sexual condicionada por costumbres, tradiciones y normas sociales. Antes de que el niño o la niña tomen conciencia de su identidad sexual, se le asigna un rol sexuado que afecta a prácticamente todas las dimensiones y actividades de la vida. De ese modo, se nos va enseñando a configurar nuestra subjetividad como masculino o femenino. Por eso en ocasiones, resulta difícil aceptar que esos rasgos no son naturales, sino una emanación cultural.
Estos rasgos se forman a partir del conjunto de normas que dictan la sociedad y la cultura sobre lo que tiene que ser el comportamiento masculino y femenino, y se transmiten a través del lenguaje, los códigos culturales, los mitos, las representaciones colectivas, etc., y pasan a nuestra subjetividad a través de los distintos agentes socializadores, como la familia.
La familia juega un papel primordial en el modo en que asumimos la sexualidad, en tanto grupo primario, es allí, donde primero entramos en contacto con la socialización desde una perspectiva de género. La relación de nuestros padres, y la de éstos con nosotros mismos marca nuestra vida futura y el modo en que nos relacionamos con el otro sexo.
Es por ello, que la educación sexual ha de empezar mucho antes de que las relaciones eróticas se conviertan en una posibilidad. Esta es tarea de la familia, lo que se haga para que así sea, redundará en beneficio de niños, adolescentes y jóvenes. Es importante, que para que la familia desempeñe este papel, de manera adecuada, el empleo de una comunicación de carácter dialógico.
Una adecuada comunicación aleja la posibilidad de un inicio precoz de la vida sexual y por ende de un eventual embarazo en la adolescencia. Se establece una comunicación familiar deficiente cuando los adultos evitan referirse al tema de la sexualidad o también cuando evitan referirse a partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad, lo que hace que el niño o el adolescente pierda la confianza en sus padres y que cuando tenga alguna duda éste busque información sobre la sexualidad y el desarrollo de su cuerpo en amigos o medios de comunicación masivos, el problema sucede en que muchas veces esta información recibida no es la adecuada y provoca conflictos en el joven.
Considerando todo lo anterior, se puede decir de manera general, que la familia ha desarrollado aún acciones insuficientes, en materia de educación sexual de niños adolescentes y jóvenes. Sobre todo, porque históricamente las concepciones acerca de la sexualidad y su educación, han sido formadas sobre los cimientos de la desigualdad entre los géneros, la negación del placer, la culpabilización, la intolerancia, la represión de la diversidad sexual, la imposición, el silencio, el castigo, etcétera.
Además, con mucha frecuencia, los padres suelen delegar la responsabilidad de educadores sexuales, en terceras personas, haciendo dejación de su derecho y su deber de educar y formar a sus hijos en materia de sexo y sexualidad.
Por ello, es importante, educar a las nuevas generaciones para su desempeño exitoso en las variadas facetas de la vida, prepararlos para el amor y la sexualidad para que logren desarrollar relaciones enriquecedoras con la pareja seleccionada. De ahí la necesidad, de que los adolescentes y jóvenes reciban una educación de calidad que les permitan tomar decisiones y alcanzar una vida sexual sana, plena, placentera y responsable.
Por el contrario. La falta de una adecuada educación e información sexual explica la mayoría de las veces, el inicio precoz de la vida sexual y la elevada incidencia de gestación en adolescentes. De ahí que, la responsabilidad educativa recae, en primera instancia, en los padres de familia. Es importante que estos conversen con sus hijos acerca del amor, la intimidad y el sexo. Porque son los padres los encargados de crear la base con la que sus hijos posteriormente iniciarán su vida sexual.
Los niños y adolescentes necesitan información y dirección de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a su comportamiento sexual, ya que muy comúnmente están confundidos y estimulados en exceso por la escasa e inexacta información que reciben de los medios de comunicación y, a menudo de sus pares.
Está comprobado que los niños y adolescentes que reciben una adecuada educación sexual producto a la comunicación abierta y directa con sus progenitores, retrasan de manera considerable la edad de inicio de su vida sexual, motivado ello por la capacidad de entender que no deben saltarse etapas y así vivir su vida de manera más saludable.

Gerardo Enrique Guevara Ponce (G2)
dijo:

1. De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
A modo general, creo que uno de los principales objetivos que se deben plantear los proyectos y programas encaminados a lograr una adecuada educación sexual, sería trascender su carácter patologizante, sanitarizado y reduccionista a la genitalidad y lo coital, pues estamos muy acostumbrados al bombardeo de información sobre como protegernos de ciertas infecciones de transmisión sexual, del embarazo no deseado, del embarazo en la adolescencia, y de más se sabe que hablando de persuasión, cuando en temas de salud se sobreexponen los aspectos negativos y desagradables para las personas en vez de mostrarlos en pequeñas dosis, no consigue el resultado esperado. Por tanto, sería necesario que nuestras escuelas y demás centros educativos, así como los mensajes publicitarios, se encarguen de mostrar la sexualidad desde una mirada más positiva, más agradable, potenciar aquellos elementos beneficiosos que han quedado relegados a un segundo plano a consecuencia de lo que ya se decía, y de ampliar la visión de la sexualidad.
Respecto a las poblaciones infantiles, específicamente las escolares dado que en dicha etapa suelen hasta aproximadamente 3er o 4to grado tener a los maestros y adultos inmediatos como figuras de autoridad con las cuales conforman sus ideales, y a las que hasta entonces las observan con miradas poco críticas, se debiera trabajar sobre los prejuicios y estereotipos existentes alrededor de la homosexualidad que repiten de dichas figuras adultas. Ello debido a que se ha visto en estudios realizados por el autor que, en las aulas se reflejan dichos fenómenos sociales que repercuten en tanto manifiestan conductas de rechazo y exclusión hacia aquellos escolares que pudieran poseer rasgos de amaneramiento, ciertas desventajas en el desempeño deportivo, baja competitividad o simplemente no sean los más sociables. Todo lo anterior en ultima instancia termina por afectar la cohesión grupal debido a los conflictos que genera y que muchas veces son hasta normalizados por los maestros.
Además, también es necesario y ya no solo en la etapa escolar, eliminar el modelo silenciador que afianza modelos existentes y condena otros, y así incluir en los currículums educativos a la tan necesaria educación sexual que no solo aborde el tema biológico, sino también el psicológico o social.
En la adolescencia creo que sería muy beneficioso potenciar la comunicación entre los adolescentes y sus adultos. Es sabido que en la etapa de la adolescencia se produce el llamado conflicto adulto-adolescente debido a la ambigüedad respecto a los derechos y deberes de los últimos. Llevándolo al plano de la sexualidad, ello significa una afectación importante en la comunicación, y por tanto, en la orientación que pudiera producirse entre los adultos y los adolescentes en estos temas, provocando un factor de riesgo que puede llevar no solo a los embarazos no deseados o contraer ITS, sino que también a una falta de disfrute de la sexualidad en su totalidad, a la simplificación de la misma a lo coital y reproductivo. Es necesario tener en cuenta de que a pesar de que se haya pasado del modelo prohibitivo debido a la moral al modelo permisivo, aun en nuestros días impera el primero en las familias dada la “hegemonía de la salud”, por lo cual se adopta una postura negativista y autoritaria con los adolescentes que lo que hace es entorpecer la dinámica comunicacional, y más aún es dicha etapa en la que se hace necesario estilos democráticos.
En cuanto a las poblaciones juveniles, sería necesario además de seguir reforzando todo lo anteriormente dicho, hacer especial énfasis en lo referido a la formación de la familia, a lo que ello conlleva y cómo gestionar los tiempos, prioridades, recursos… se haría necesario una suerte de escuela de padres, ya que en esta etapa es cuando empiezan a aparecer los deseos de conformar una familia diferente a la de origen, las parejas tienden a ser más estables y duraderas y surge la maternidad y paternidad.
Y también como mismo se habla de prioridades, se habla de validar la opción de no tener hijos como vía de realización de la función reproductiva de la sexualidad. Actualmente una de las premisas impuestas a la sexualidad es la instrumentalización como herramienta de la reproducción social, pues sirve como mecanismo de poder a las clases dominantes ya que garantiza la existencia de la prole y todo lo que este concepto implica. Entonces, validar la decisión de no tener hijos se hace necesario para garantizar el goce completo de quienes somos y de lo que queremos.
2. ¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
En nuestra sociedad actual dado que la adolescencia se caracteriza entre otras cosas por la exploración de la sexualidad, la búsqueda de la identidad personal y la importancia que se le otorga al grupo de coetáneos, es común encontrarse con la reproducción de patrones machistas, ya que es sabido que el grupo reproduce la sociedad pero a nivel micro y está marcado por los intereses de la clase dominante, aunque dialécticamente a la vez, el propio grupo enriquece a la sociedad. Así es como a pesar de haber mermado un poco en los últimos tiempos, la adolescencia sigue manifestando comportamientos machistas heredados de una cultura patriarcal que imposibilitan un disfrute sano y amplio de la sexualidad que se descubre, pues están presentes tabúes y prejuicios como que el hombre debe tener más de una pareja y debe tener siempre un buen desempeño sexual, el hombre tiene que arreglar sus problemas mediante la violencia, se busca el placer únicamente por la vía fálica, y la falta de información proporcionada debido a la cultura del silencio en temas de sexualidad que lleva a contraer ITS y a embarazos tempranos.
Se puede decir que las relaciones de pareja de nuestros adolescentes se caracterizan por comportamientos poco saludables y que limitan por mucho el disfrute pleno de la etapa. Solo atienden al criterio del grupo y esto es favorecido por la falta de comunicación y de intencionalidad por parte de la familia y las instituciones que solo abordan para la enseñanza, al aspecto biológico y lo patológico.
Ya en la juventud aún persisten las representaciones machistas en las relaciones de pareja, aunque no tanto así en aquellas conformadas por jóvenes con un nivel cultural universitario, ya que estos últimos poseen un nivel mayor de criticidad respecto a los fenómenos de la sociedad y poseen una mayor autodeterminación respecto a sus metas y proyectos futuros. Específicamente en este sector de la población juvenil, hoy en día se pueden ver mujeres cada vez más empoderadas e independientes dentro de la pareja, y hombres cada vez más asertivos a apoyar a su pareja en sus proyectos incluso si estos no los incluyen a ellos. Aquí el modelo patriarcal se desvanece poco a poco para darle paso a relaciones de pareja sustentadas generalmente en la igualdad en cuanto a la realización personal.
3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
En la actualidad, las familias cubanas tienen un papel muy importante respecto al desarrollo de la sexualidad de los infantes, adolescentes y jóvenes. Se trata de una visión multidimensional.
Primeramente es necesario resaltar la comunicación emocional que se establece desde los primeros años de vida pero que no se detiene en esas etapas. Ocurre que cada vez se ven más las familias carentes de afecto, de empatía, de apoyo a las nuevas generaciones, evidenciándose un desapego emocional que condiciona a que las relaciones de pareja que se produzcan sean igual de carentes de afecto y comunicación.
Al respecto también se puede decir que la familia monoparental cada vez más forma parte de nuestra realidad, mientras más los niños crecen aparecen separaciones a su vez condicionadas igualmente por una falta de educación sexual, de comunicación o de imposiciones de generaciones anteriores. Esto sumado al creciente empoderamiento de la mujer y su mayor inclusión en la vida laboral, va conformando familias monoparentales generalmente femeninas, que obstaculizan además como ya se decía, la comunicación emocional con las nuevas generaciones que crecen, dada la separación de los padres y los conflictos intrafamiliares que esto pudiera desencadenar.
Son las madres en este caso las que generalmente funcionan como confidentes cuando ha existido de base una buena comunicación entre madre e hijo, que ha satisfecho las necesidades emocionales, sumado a otras variables. Pero no siempre ocurre así, sino que la generalidad apunta a una falta de confianza hacia las figuras paternas y maternas, ubicando la fuente de apoyo y confidencialidad en el grupo de iguales, que poseen las mismas carencias de base.
Lo que ocurre es que dichos modelos se siguen reproduciendo en la actualidad y sumado a lo que anteriormente se decía de la falta de afecto, condicionan parejas inestables, poco duraderas y promiscuas sobre todo en la adolescencia donde se ve acentuado el conflicto adulto-adolescente.
Actualmente en nuestras familias el hablar de sexualidad, aunque ya no se encuentra tan silenciado como ocurría en épocas anteriores, solo se limita a lo referido a la genitalidad y lo biológico, obviando lo referente a la emocionalidad, la preocupación por los sentires de la pareja, los diferentes modos de disfrutar la sexualidad, la aceptación de uno mismo.

Leidy Fernandez G3
dijo:

Modulo 5
La sexualidad según la Organización Mundial de la Salud es el aspecto central del ser humano a lo largo de su vida. Abarca el sexo, la identidady los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad,la reproducción y la orientación sexual. Se vive a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, practicas, papeles y relaciones interpersonales.Otros autores como Castro Alegret defienden la conceptualización del Proyecto de Educación Sexual del MINED, donde se define como una manifestación psicológica rectora de la personalidad, que tiene como núcleo el sentimiento y la conciencia de la propia masculinidad, femineidad o ambivalencia. Interviene en la regulación directa o indirecta de las manifestaciones comportamentales del ser humano.La sexualidad en la infancia no es nula, sino que se desarrolla y manifiesta de forma diferente a las etapas posteriores.
Otra importante línea de accionar es la orientación a adolescentes y jóvenes sobre la sexualidad y las relaciones de pareja de personas no heterosexuales. Esto es necesario, ya que aunque actualmente hay mayor información sobre esto, todavía existe incomprensión y rechazo hacia personas homosexuales, bisexuales, etc., lo cual ocasiona muchas veces que se sientan cohibido/as a aceptar su orientación sexual e incluso suelen ser víctimas de burlas por parte de sus coetáneos. Entonces cuando hablamos de sexualidad también hablamos de reproducción, de maternidad y paternidad, de género, de ser hombre o mujer, del erotismo al sentir placer con nuestra sexualidad, de la salud sexual cuando prevenimos enfermedades que se trasmiten por esta vía, del vínculo afectivo y la relación interpersonal con la pareja y familia. Lo cual da una amplia gama de temas para investigar.
Considero de vital importancia mantener e incrementar los proyectos e intervenciones que trabajen la maternidad y paternidad responsable, la crianza de los hijos, sobre todo con el incremento de embarazos en la adolescencia y los desplazamientos de roles y responsabilidades en esta época de mayores viajes al exterior de los padres por cuestiones de trabajo, así las madres y padres adolescentes y jóvenes, tendrán un lugar o proyecto a dónde acudir para pedir ayuda cuando se enfrenten a los conflictos y dudas que surgen en la tarea de educar a los hijos, asumiendo responsablemente sus roles, sin derivar a otros familiares(tutores, padres, abuelos) estas acciones que les competen. Nunca dejamos de crecer como padres.
La salud sexual sigue siendo importante en todas las épocas, se han transformado un poco los límites y las permisividades de los padres con las nuevas generaciones, se realizan acciones desde las escuelas e instituciones sociales, pero quizás han caído en la formalidad y monotonía, por lo que hay que transformar las acciones de manera que sea atractiva para estos adolescentes y jóvenes y los mensajes de autocuidado puedan ser aprehendidos e incorporados a sus vidas.
Creo que la violencia sexual hacia niños y adolescentes debería trabajarse también desde el aprendizaje de la autoprotección, aunque se mantengan todos los proyectos posibles para enfrentarlo desde todos ámbitos.(legales, educativos, familiares, comunitarios, institucionales).
Insistir en la igualdad de género, desde pequeños, insistir en compartir como pareja y como padres, diversas acciones que ocurren en el entorno familiar.
La sobreprotección de los hijos, a tal punto que los convertimos en poco habilidosos socialmente y por ende en individuos más vulnerables para afrontar la vida en todas sus aristas.Si bien actualmente se brinda mucha información sobre los riesgos de esto y se incita el uso de métodos anticonceptivos, continúa elevada la cifra de adolescentes embarazadas y que continuamente se realizan un aborto, asumiéndolo como si fuera un método anticonceptivo más. Debido a esto, considero que aun son necesarios más programas en torno a esto y sugiero que en vez de enfocarse en solo brindar información, que busquen también acercarse a la realidad de las adolescentes y jóvenes, que se conozca la causa de por qué actúan de esta manera.Escogería la orientación sexual en niños, adolescente y jóvenes,por la complejidad de sus características en estas etapas. La sexualidad en los infantes de desarrolla de manera diferente en las etapas posteriores. La sexualidad infantil existe, aunque en diversos contextos y momentos históricos se haya dicho que no. Se desarrolla y expresa fundamentalmente a través de la curiosidad (observación,manipulación, autodescubrimieto, fisgoneo o preguntas) y el juego (exploración,imitación identificación).El sentido y los significados que niñas y niños dan a sus descubrimientos y juegos sexuales
poco tienen que ver con los dados por las personas adultas. Sus actividades sexuales se basan en motivos diferentes. Por ello, es importante no interpretar las expresiones de su sexualidad desde nuestra óptica y nuestra experiencia de personas adultas y atribuirles significados que no tienen.
Los niños y las niñas siempre aprenden hechos, actitudes y conductas sexuales
de las personas adultas que les educan, tengan éstas o no conciencia de ello; no hay que olvidar que la gran mayoría de los aprendizajes infantiles se dan por imitación,
y esto es válido también para el aprendizaje sobre cómo son y deben ser las relaciones. Los modelos que ven, perciben e intuyen tienen, por tanto, mucha trascendencia.
En cuanto a la orientación sexual de los adolescentes y jóvenes, la familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y menos aún, que tengan el derecho de serlo. La verdadera solución al problema del embarazo no deseado, las ITS, el VIH/SIDA y el aborto, no está en la prohibición de la relación sexual, sino en ayudar a nuestros jóvenes a expresar su sexualidad sin riesgo.
En nuestra labor profesional encontramos familias que a pesar de los niveles educacionales alcanzados, tienen problemas y conflictos de comunicación, de convivencia obligada por falta de espacios habitacionales, de maltratos, abusos e incomprensiones que ponen de manifiesto aún una escasa cultura de la convivencia y la cotidianidad.la necesidad entre los padres/madres de reflexionar sobre los conocimientos, actitudes y prácticas sexuales para orientar mejor a sus hijos puesto que el aprendizaje de la sexualidad es un hecho propio de la vida cotidiana y a través de la familia, el/la niño/a y el/la adolescente reciben permanentemente mensajes tácitos o explícitos, verbales, no verbales a través de los cuales van teniendo una actitud negativa o positiva inconsciente frente a su cuerpo, su sexualidad y la del otro. Debemos puntualizar la necesidad de realizar estas acciones educativas desde el nivel individual que es el más básico de la práctica de la promoción de salud ya que permite el aprendizaje de los adolescentes sobre aspectos generales de la sexualidad, el inicio precoz de las relaciones sexuales y sus riesgos, en tanto favorece el trabajar con estrategias, que sigan un modelo de cambios de comportamiento, basado en estudios que identifican al público correspondiente y los mensajes que han de atraerlo, y que se vale de una variedad de medios que se refuerzan mutuamente en la descripción de un comportamiento sexual sano.Las características antes mencionadas dan cuenta de que los adolescentes necesitan orientación, una educación sexual adecuada que los mantenga informados de lo que acontece en este período en la esfera sexual, para
evitar conductas que puedan perjudicarlos. Precisamente, uno de los problemas en esta etapa es que no identifican cuáles son los riesgos que tienen que enfrentar, pues sienten mucha vitalidad, lo cual está matizado por la omnipotencia de la edad.
Otra de las cuestiones importantes son las motivaciones por las que los adolescentes llegan a las relaciones sexuales, en el ansia por liberarse de la supervisión de los padres, algunos adolescentes ven el sexo como medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias, además de las presiones del grupo de edad a que pertenecen donde, por ejemplo, el sexo puede ser considerado como símbolo de prestigio; lo que suele inducir a los componentes del grupo a participar en la actividad sexual con objeto de ser aceptados.Otro aspecto sería la anticoncepción, el conocimiento de los métodos no implica necesariamente que se hace o se ha hecho uso de ellos. Aunque el condón se encuentra entre los más utilizados alguna vez por hombres y mujeres, no es tenido en cuenta por la totalidad de los adolescentes y jóvenes, ni su uso es sistemático. Asimismo, se evidencia que al parecer todavía el empleo del condón no siempre forma parte del contexto de la primera relación sexual de adolescentes y jóvenes cubanos. De hecho, muchas veces se utiliza con posterioridad a un primer embarazo no deseado y las razones mencionadas con mayor frecuencia, por hombres y mujeres, son el descuido y el desconocimiento para su uso.

Pregunta 2La relación de pareja es otro de los espacios vinculares donde tiene lugar la satisfacción de diversas necesidades. Es considerada como un tipo de relación interpersonal que se establece entre dos personas, con presencia de un vínculo afectivo; atracción recíproca en términos de aspectos físicos, psicológicos, sexuales y eróticos; el establecimiento de proyectos y metas comunes, relativa estabilidad y carácter selectivo. No obstante, esto no se comporta de manera similar para adolescentes y jóvenes, debido a las características psicosociales de cada período del desarrollo.En la adolescencia, la vida amorosa adquiere especial importancia. El interés en las relaciones de pareja está más centralizado en aspectos físicos y sexuales que en los elementos afectivos que implica una verdadera relación amorosa. Además, estos vínculos tienden a ser inestables y con carácter
experimental, lo cual sitúa a los adolescentes como grupo de riesgo para
contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), vivenciar embarazos no deseados, así como una maternidad y paternidad sin responsabilidad, lo cual repercute negativamente en sus planes y aspiraciones y, por ende, en sus trayectorias de vida.
Durante la juventud se comienza a pensar en elegir pareja para una relación íntima, más o menos prolongada o permanente, donde los lazos afectivos sean estrechos, en virtud de satisfacer una necesidad creciente de formar una familia propia. En esta elección intervienen varios factores
como la identificación, la admiración por el otro, intereses y actitudes semejantes, estilos comunicativos afines, etc. La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactorias y definir estilos de vida, rutinas e intereses, lo que implica que cada uno de sus miembros se modifique internamente para lograr una adaptación mutua, sin renunciar a su identidad.En la actualidad se visualiza un aumento del número de madres adolescentes que deciden tener sus hijos.
El adulto ocupa un lugar importante en
la toma de decisiones reproductivas.
Este indicador en las parejas de jóvenes se muestra diferente. En ellas aparecen motivaciones, tanto para decidir cuándo comenzar a tener sus hijos, como para espaciar o limitar los nacimientos. Es decir, los hombres y las mujeres toman medidas para controlar su fecundidad y las adecuan a las diferentes etapas de su ciclo de vida. Dicho de otra manera, en estas edades, los hijos no son tanto el resultado de prácticas sexuales desprotegidas e irresponsables, sino producto, cada vez más, de una cuidadosa decisión de tenerlos.
Otra característica de las relaciones de pareja es la existencia de violencia en parejas jóvenes, siendo el contrapunto a la creencia de que el noviazgo es necesariamente la etapa ideal de una pareja. La gravedad de la violencia en esta fase inicial de la relación reside en que constituye un precursor, un anticipo de la violencia que tendrá lugar cuando la pareja esté ya más consolidada institucionalizada. Se refiere que el tipo de violencia que aparece con mayor frecuencia es la violencia psicológica, seguida de la verbal y, con mucha menor frecuencia, la económica, la física y la sexual. En este sentido, los resultados han arrojado que las mujeres no tienen conciencia de que están siendo violentadas por sus parejas, ya que la violencia física es la que presenta una mayor visualización, mientras que la psicológica y la verbal, que son las de mayor incidencia, no son reconocidas, por constituir un fenómeno naturalizado en las relaciones de pareja consideradas “normales”, donde existen sus altas y bajas, así como sus discusiones e incomprensiones.

Pregunta 3
Es una realidad que uno de los principales problemas que tradicionalmente ha enfrentado la relación familia-adolescencia es la comunicación fluida en torno a la sexualidad.La familia, en la mayoría de los casos, se muestra desorientada acerca de cómo enfrentar la sexualidad de los más
jóvenes y en especial, la de los adolescentes. No se comprende que ellos sean sexualmente activos y, menos aún, que tengan el derecho de serlo. La verdadera solución al problema del embarazo no deseado, las ITS, el VIH/sida y el aborto, no está en la prohibición de la relación sexual, sino en ayudar a nuestros jóvenes a expresar su sexualidad sin riesgo. En los adolescentes tempranos la esfera de la sexualidad y, sobre todo,
las relaciones de pareja, resulta una de las áreas donde existen mayores interrogantes y temores. Los cambios en la esfera psicosexual que suceden en
esta etapa de la vida propician la emergencia de inquietudes y, en la mayoría de los casos, no se cuenta con los recursos necesarios para por sí mismos encontrar respuestas acertadas. Es por ello que la familia debe crear un clima distendido, de confianza y respeto que facilite el intercambio desprejui-ciado sobre aquellas temáticas que provocan dudas en los más jóvenes.La comunicación sobre sexualidad responsable entre adolescentes y sus figuras parentales presenta dificultades dado por la existencia de estereotiposde género, déficits en las funciones de la comunicación y presencia de barreras que la entorpecen, así como una visión reducida de la sexualidad y de la adolescencia como etapa del desarrollo.La maternidad y la paternidad responsables constituyen temas poco abordados en la comunicación de madres y padres con sus adolescentes.

Juan Carlos Vázquez Pérez grupo 2
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
En primer lugar deben estudiarse mitos, creencias, prejuicios y estereotipos sexuales que permean el imaginario social y grupal de los adolescentes. Para luego desarrollar programas de intervención que recojan estas temáticas.
En las comunidades, a través de los médicos de familia, sería oportuno, tener conocimiento de los púberes existentes en la comunidad, para desarrollar intervenciones que aborden los cambios puberales, la respuesta sexual femenina y masculina y el lugar que ocupan estas en el vínculo amoroso y el autoerotismo o masturbación.
Otro aspecto que no puede pasarse por alto, es el problema del embarazo en la adolescencia y las enfermedades de transmisión sexual. A pesar de que han desarrollado acciones educativas por el Sistema nacional de Salud y otras instituciones, estos problemas persisten. A criterio personal pondría la mirada en la familia.
Por lo que, sería válido el desarrollo de intervenciones que aborden aspectos como: incrementar el nivel de conocimiento que posee la familia sobre educación sexual y proveerles herramientas para cómo desarrollar una educación sexual, que sea inclusiva, les enseñe a los adolescentes y jóvenes al disfrute pleno de su vida sexual, para ello debe reconstruir los estereotipos existentes al respecto. Proceso educativo que se desarrolle con equidad de género y respete la diversidad sexual. Todo ello enfocado a la familia para que eduque a los adolescentes y jóvenes en ese sentido. Un elemento que no puede pasarse por alto es la comunicación entre adolescentes y sus padres, por la complejidad que adquiere este proceso interactivo, en esa etapa del desarrollo.
Sería oportuno desarrollar también intervenciones con adolescentes y jóvenes, encaminadas a modificar actitudes relativas a situaciones de riesgo, como las relaciones coitales precoces, el embarazo y la maternidad temprana, las ITS/VIH-sida. También ahí deberían trabajarse aspectos como la percepción del riesgo, el autocuidado y la responsabilidad como valor personal.
Considerando lo mencionado, en los dos párrafos anteriores, como interventor, estaría observando las potencialidades tanto de los adolescentes y jóvenes, como de sus familiares, para fortalecer las acciones en la comunidad, a través de la formación de estos sujetos, como promotores en temas de educación sexual.
Atendiendo a las insuficiencias que todavía existen en la formación de las nuevas generaciones para una vida en pareja, se considera necesario educar sobre un vínculo amoroso que no sea ni opresor, ni en paralelo, sino que contribuya al espacio compartido y al crecimiento humano de los sujetos que forman parte de la pareja.
De esta manera se contribuye, a que las personas tomen mayor conciencia a la hora de comunicarse, definan con mayor flexibilidad y equidad sus roles, promuevan el respeto al otro y se potencie el disfrute pleno.
¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
En los últimos tiempos se registran cambios a nivel social, económico e individual, como pueden ser la evolución de los valores de la libertad sexual, que han producido un impacto en relación con la pareja y en la concepción del amor, lo cual ha influido notablemente en la manera de relacionarse los jóvenes, cómo seducen, a qué edad comienzan a tener pareja y relaciones sexuales, y por cuánto tiempo deciden vincularse afectivamente a otra persona.
Un ejemplo que ilustra lo anterior, es en lo relativo al cortejo y el enamoramiento, donde existe una deconstrucción de la imagen del varón conquistador y la de la mujer que acepta, recibe su conquista. Esto produce un alivio del rol masculino en este sentido, al observarse un papel más activo de la mujer.
Es importante referir además, que como consecuencia de los cambios que se han registrado en materia de trasformar la visión que se tiene de pareja, existe una posición que ha modificado los roles de género y poder, impuestos culturalmente en el pasado. A su vez, se defiende mayoritariamente el respeto del otro, la búsqueda de placer y la satisfacción personal y sexual, estos últimos como fines principales de la pareja.
En función de ello, se realiza una alta demanda a lo interno del vínculo, donde se defiende también, la intimidad y la autonomía que ambos miembros puedan alcanzar.
Otro de los cambios registrados, que a su vez, tipifica la pareja joven de hoy, tiene que ver con la ruptura de la visión idealizada del vínculo amoroso que prescribe la dependencia afectiva entre el hombre y la mujer.
Observamos que existe un modelo de ser pareja, de tipo fusional-dependiente que defiende la idea de la «media naranja», el cual coexiste con un nuevo tipo de pareja independiente, que defiende la individualidad, los proyectos y metas personales a ultranza y apenas exige un compromiso para la conformación de un espacio común.
Estos cambios generan muchos malestares y cuestionamientos en los jóvenes, quienes, en mi humilde opinión no se encuentran del todo preparados para enfrentar el reto que supone vivir en pareja. Vínculo, con discusiones frecuentes y fluctuaciones en las rupturas amorosas. Situaciones estas que están mediatizadas por las luchas de poder y los estereotipos de género, a pesar de que se ha avanzado en las deconstrucción de estereotipos patriarcales asociados al rol de género.
Un elemento visible, de las características expuestas, son las altas tasas de divorcialidad existentes en el país. Datos que denotan, que en el plano de las relaciones de pareja, existe una insuficiente preparación en los jóvenes, tanto psicológica como social, para el inicio y consolidación de un vínculo amoroso.
¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
Desde el nacimiento, asignamos nombre, la ropa con formas, colores y adornos para él o ella, y su habitación, muebles, juguetes, actividades, etc., apropiados a su sexo, Incluso se les supone una manera de ser, sentimientos, aficiones, pensamientos y deseos sexuados, lo que inicia su sexualidad y futura identificación sexual condicionada por costumbres, tradiciones y normas sociales. Antes de que el niño o la niña tomen conciencia de su identidad sexual, se le asigna un rol sexuado que afecta a prácticamente todas las dimensiones y actividades de la vida. De ese modo, se nos va enseñando a configurar nuestra subjetividad como masculino o femenino. Por eso en ocasiones, resulta difícil aceptar que esos rasgos no son naturales, sino una emanación cultural.
Estos rasgos se forman a partir del conjunto de normas que dictan la sociedad y la cultura sobre lo que tiene que ser el comportamiento masculino y femenino, y se transmiten a través del lenguaje, los códigos culturales, los mitos, las representaciones colectivas, etc., y pasan a nuestra subjetividad a través de los distintos agentes socializadores, como la familia.
La familia juega un papel primordial en el modo en que asumimos la sexualidad, en tanto grupo primario, es allí, donde primero entramos en contacto con la socialización desde una perspectiva de género. La relación de nuestros padres, y la de éstos con nosotros mismos marca nuestra vida futura y el modo en que nos relacionamos con el otro sexo.
Es por ello, que la educación sexual ha de empezar mucho antes de que las relaciones eróticas se conviertan en una posibilidad. Esta es tarea de la familia, lo que se haga para que así sea, redundará en beneficio de niños, adolescentes y jóvenes. Es importante, que para que la familia desempeñe este papel, de manera adecuada, el empleo de una comunicación de carácter dialógico.
Una adecuada comunicación aleja la posibilidad de un inicio precoz de la vida sexual y por ende de un eventual embarazo en la adolescencia. Se establece una comunicación familiar deficiente cuando los adultos evitan referirse al tema de la sexualidad o también cuando evitan referirse a partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad, lo que hace que el niño o el adolescente pierda la confianza en sus padres y que cuando tenga alguna duda éste busque información sobre la sexualidad y el desarrollo de su cuerpo en amigos o medios de comunicación masivos, el problema sucede en que muchas veces esta información recibida no es la adecuada y provoca conflictos en el joven.
Considerando todo lo anterior, se puede decir de manera general, que la familia ha desarrollado aún acciones insuficientes, en materia de educación sexual de niños adolescentes y jóvenes. Sobre todo, porque históricamente las concepciones acerca de la sexualidad y su educación, han sido formadas sobre los cimientos de la desigualdad entre los géneros, la negación del placer, la culpabilización, la intolerancia, la represión de la diversidad sexual, la imposición, el silencio, el castigo, etcétera.
Además, con mucha frecuencia, los padres suelen delegar la responsabilidad de educadores sexuales, en terceras personas, haciendo dejación de su derecho y su deber de educar y formar a sus hijos en materia de sexo y sexualidad.
Por ello, es importante, educar a las nuevas generaciones para su desempeño exitoso en las variadas facetas de la vida, prepararlos para el amor y la sexualidad para que logren desarrollar relaciones enriquecedoras con la pareja seleccionada. De ahí la necesidad, de que los adolescentes y jóvenes reciban una educación de calidad que les permitan tomar decisiones y alcanzar una vida sexual sana, plena, placentera y responsable.
Por el contrario. La falta de una adecuada educación e información sexual explica la mayoría de las veces, el inicio precoz de la vida sexual y la elevada incidencia de gestación en adolescentes. De ahí que, la responsabilidad educativa recae, en primera instancia, en los padres de familia. Es importante que estos conversen con sus hijos acerca del amor, la intimidad y el sexo. Porque son los padres los encargados de crear la base con la que sus hijos posteriormente iniciarán su vida sexual.
Los niños y adolescentes necesitan información y dirección de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a su comportamiento sexual, ya que muy comúnmente están confundidos y estimulados en exceso por la escasa e inexacta información que reciben de los medios de comunicación y, a menudo de sus pares.
Está comprobado que los niños y adolescentes que reciben una adecuada educación sexual producto a la comunicación abierta y directa con sus progenitores, retrasan de manera considerable la edad de inicio de su vida sexual, motivado ello por la capacidad de entender que no deben saltarse etapas y así vivir su vida de manera más saludable.

Karoline Astorga González. Grupo 2
dijo:

Partiendo de que la sexualidad es una expresión de la personalidad, posee igualmente el carácter singular e irrepetible inherente a la misma y que como abstracción humana no puede escapar del contexto sociocultural e histórico en el que se construye (OMS, 2000; citado en Escobar, González-Arriata & Valdez, 2016). La sexualidad es una categoría transversalizada por el género, la orientación y la identidad sexual per sé, el erotismo, el romanticismo o amor de pareja, el apego emocional y la capacidad reproductiva. Incluso se matiza por aspectos racializados que derivan de estereotipos formados y reproducidos sobre la base de etnias y colores de la piel, en asociación al desempeño sexual, características de los órganos genitales y otras zonas erógenas, manerismos, o hasta el ideal de persona físicamente atractiva. Desde una perspectiva psicológica, la imagen corporal adquiere gran importancia y tiene vínculo estrecho con la autoestima, ya que el adolescente con un físico atlético es más aceptado por sus iguales de acuerdo a los estereotipos culturales, mientras que los que tienen una imagen categorizada de desfavorable (obesidad, acné, bajo peso), pueden sufrir bullying y ser discriminados en su grupo y/o rechazados por el sexo opuesto, situación que pudiera devenir en retraimiento social, timidez o incluso conductas agresivas. Las manifestaciones de la sexualidad son en parte observables mediante el ejercicio de la conducta, la comunicación verbal y no verbal, la imagen, así como elementos más subjetivos en los que van involucrados los sistemas de necesidades, motivos y creencias, intereses cognoscitivos y profesionales, actitudes, etc.; y se aborda igualmente desde las tres dimensiones en que se considera al ser humano: biológica-psicológica-social.
A pesar de las constantes campañas a nivel nacional para la educación en sexualidad del pueblo, la prevención no es suficiente. Se requieren programas de sensibilización e instrucción sobre la tolerancia y aceptación de la diversidad, lo que incluye no solamente una visión equitativa en cuanto a género, sino también lo referente a orientación e identidades sexuales. Niños y adolescentes deben ser educados sobre sexualidad de manera clara y directa sin que ello incurra en una aceleración forzosa del desarrollo en este ámbito. Esto es, conocer el derecho pleno sobre sus cuerpos, a la privacidad, al espacio personal y psicológico seguros de cara a los adultos y los iguales. En la edad escolar se introducen científicamente los conceptos vinculados al cuerpo humano y se alude a los genitales y los órganos sexuales solamente como componentes fundamentales para el exitoso funcionamiento y logro de una de las etapas por las que transita todo ser vivo: la reproducción. De esta manera no se toman en cuenta las inquietudes cognoscitivas de estudiantes en etapa de desarrollo más avanzada que la determinada por la edad cronológica (púberes aun no considerados adolescentes), y al ser un tema tabú no les queda alternativa salvo que plantearse incógnitas y respuestas entre ellos mismos.
El trabajo interventivo precisa de mayor énfasis en la educación sexual atendiendo a la individualidad, si no entonces ¿qué sucedería con las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que no son heterosexuales, no se identifican con el género presumible por su sexuación o que, de hecho, tampoco sienten suyos sus genitales? Estas personas son igualmente merecedoras de respeto y aceptación, por lo que requieren, para el desarrollo sano de sus personalidades y correcta socialización con los otros, que la educación sexual en el ámbito público y privado trate contenidos menos estereotipados y sancionadores (prejuiciados, tratamiento estigmatizado del otro como precedentes para los crímenes de odio), que disminuya la censura a la hora de referirse al comportamiento o características que se catalogan como “desviadas” y se cree, en la sociedad, un marco de referencia comparativo en el orden de las cualidades personales, las competencias y los valores en lugar de las preferencias e identidades sexuales de la gente que la conforma. Priorizar el respeto al derecho ajeno y la visibilización positiva de las individualidades deber ser hoy y de ahora en más, prioritario en todo ámbito educativo y de socialización.
Los niños nacen con órganos sexuales capacitados para sentir placer y las primeras experiencias al respecto son reprimidas por los adultos, de manera que las tempranas y accidentales conductas de autocomplacencia son extinguidas del comportamiento del menor. Con la pubertad, se enseña a las niñas y adolescentes mujeres la necesidad de protegerse y preservar la virginidad, esto segundo menos intencionado en los varones, a diferencia de lo primero. Es mandatorio, por supuesto, aludir en este tema al embarazo precoz en la etapa de la adolescencia, pues a raíz de los procesos desencadenados por la pubertad y la maduración sexual, es típico de la edad que se incursione en las relaciones de pareja y en los vínculos coitales. Lamentablemente no siempre se siguen los consejos de uso preventivo de dispositivos anticonceptivos, o del condón como profiláctico de cara a ello y como protección ante el contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS); esto a pesar de los constantes mensajes propagandísticos y publicitarios que apoyan a mayor escala las prácticas de educación sexual. He aquí un factor de riesgo estrechamente asociado también a la promiscuidad de las relaciones románticas durante la adolescencia (aunque no exclusivas de este estadio psicológico), pues tienden a carecer de estabilidad y selectividad. La intensificación de las necesidades de aceptación y reconocimiento recibidos por el grupo de coetáneos es un fuerte condicionante de la conducta adolescente y del desarrollo de su personalidad porque influyen en su autovaloración y en efecto, en la confirmación de su identidad personal; elemento muchas veces impulsor de las primeras experiencias sexuales y en no poca medida, precoces.
La sobrevaloración y permisividad otorgadas a la promiscuidad de adolescentes y jóvenes hombres (y masculinos como configuración de género ponderada por la sociedad falocéntrica todavía vigente), en oposición a la victimización y pasividad con que se educa a las niñas y adolescentes mujeres por su condición biológica (pérdida de virginidad, gestación), provocan constantemente que las mujeres y los hombres crezcan y enfrenten experiencias sexuales con predisposiciones diferentes, así como recursos pobremente adquiridos. Un ejemplo de ello, encuadrado en la esperada relación heteronormativa, es la sutil o manifiesta prohibición a las chicas para tener novio durante la adolescencia, pero la posterior exigencia y cuestionamiento ante la ausencia de una relación romántica estable durante la edad adulta. También existen muchos prejuicios y censura acerca de la masturbación, lo que en muchos casos conduce al conocimiento tardío de la mujer sobre sí misma y su cuerpo, la imposibilidad de socializar sobre estos temas de la intimidad con sus parejas sexuales, experiencias orgásmicas inexistentes o ambivalencia por la búsqueda del placer que pudieran ocasionar trastornos de la sexualidad. En cuanto a los hombres, por la demanda patriarcal se determina que debe demorar en establecer vínculos profundos y duraderos con la pareja, pues a mayor cantidad de parejas sexuales o románticas, mayor percepción de experiencia y virilidad. También por la relación de poder que encarna el vínculo sexual, le es asignado al hombre el rol de proveedor o decisor, el proactivo, conquistador, en contraste con la pasividad y subordinación de la mujer. Socialmente se observa una suerte de superposición entre los términos “dama y mujer” y “hombre y macho”, reiterando, claro está, la moral convencional y heteronormativa.
En las investigaciones que siguen una visión de género, se han obtenido resultados que develan la repetición de ciertos fenómenos sociales. Entre ellos figura la reproducción de estereotipos sexistas en los ámbitos escolar, profesional, familiar, sexual e inequidades de género (Peñate, Semanat y Del Risco; 2020), detectadas comúnmente como sobrecarga de rol doméstico atribuido a mujeres y el de proveedor del hogar para los hombres, lo que genera una relación asimétrica y de dependencia de la mujer. Además, la violencia de género continúa siendo un problema no solamente en su forma física, sino psicológica, verbal, a manera de acoso en los espacios público y privado. La maternidad adolescente o no planificada y las interrupciones de gestación (también presentes en parejas jóvenes), a pesar de que el sistema de salud en Cuba otorga atención especializada y gratuita para ambas opciones, representan episodios de alto riesgo biológico y psicoemocional; de igual forma repercute el nacimiento de hijos no deseados y bajo condiciones insuficientes para la crianza adecuada, así como el diagnóstico positivo de enfermedades de transmisión sexual y todo ello se adjudica al carácter poco responsable de las relaciones coitales (Álvarez, 2014; citado por Peñate et.al., 2020). En cuanto a las poblaciones jóvenes, se declara el aumento de las relaciones de hecho o consensuadas y la disminución considerable de los proyectos de vida en conjunto, aunque van paulatinamente gestándose intereses comunes cuando avanza la edad. En consecuencia, por otra parte, se evidencia la postergación de formalizaciones y la creación de familia propia. En estos casos muchas veces las causas se deben a no contar con condiciones materiales mínimas para ello, por ejemplo, la no disponibilidad de espacio para vivienda y logro de la independencia (incluyendo economía) y en caso de avanzar hacia la etapa del ciclo vital concerniente al matrimonio, ocurre frecuentemente la convivencia de varias generaciones en un mismo hogar.
La familia es el primer grupo donde los seres humanos establecen relaciones interpersonales significativas. Resultan diversos los aspectos que influyen en la formación y desarrollo psicológico del futuro adulto, ya que el ser humano se encuentra plurideterminado por factores biopsicosociales; sin embargo, numerosos autores aseveran que la familia ocupa un papel decisivo en la consecución de un ambiente afectivo y educativo favorable a la etapa del desarrollo por la que transite el individuo. Por otra parte, para Forttes (citado por Placeres & De León, 2011) la familia es considerada como “el espacio donde se estructuran las primeras relaciones intergeneracionales y de género, se desarrollan pautas morales y sociales de conducta donde se vive la gratuidad, la solidaridad y la cooperación, en concordancia con el desarrollo individual y la realización personal.” (pp. 2).
Desde antes del nacimiento de los niños, la familia atribuye a estos un conjunto de expectativas, patrones de crianza y otros factores relacionados al género que se supone adopte futuramente la criatura, en función del sexo determinado biológicamente. La educación en el seno familiar, que se combina posteriormente con la educación escolar y el contexto socio-histórico en el que se desarrollan, sienta las bases sobre las que se edifica gradualmente la identidad personal de cada quien. Los primeros modelos a seguir en el proceso de socialización son las personas que conviven con ellos en el hogar, como los padres (que son las figuras principales), abuelos o tíos en una familia multigeneracional. Dichos modelos se reflejan en su comportamiento con el medio exterior. Según Bandura (1970, citado por Estrada, 2015), los estilos educativos y comportamentales son aprendidos por imitación: por ejemplo, cuando un progenitor violenta a algún miembro de la familia a los niños puede no agradarles, pero es muy común que cuando estos formen su propia familia lo repitan.
La heterogeneidad inherente a las familias puede facilitar la participación, en la crianza y sistemas de actividad y comunicación de los niños y adolescentes, de miembros alejados de lo prototípica y convencionalmente juzgado como “normal”, y son estos espacios de aprendizaje que la familia debe saber aprovechar de cara a la educación en valores como la tolerancia, la aceptación y el respeto a la diversidad, además de la admiración de su riqueza. De lo contrario, las actitudes inadecuadas de los padres (cuidadores fundamentales) como los desacuerdos en cuanto a los métodos educativos o transmisión de prejuicios, influyen negativamente en la crianza de los hijos, sobre todo si los hijos se autoperciben compartiendo características de aquellos miembros a los que se rechaza y evalúa negativamente. Si los adultos son inconsistentes en el planteamiento de las normas y reglas establecidas desde las edades tempranas, puede acarrear confusiones y actitudes desafiantes que se tornan más marcadas en el período de la adolescencia por las características propias de la etapa; o en un grado menos favorable, el clima familiar conflictivo o la inseguridad sentida por el menor pudieran provocar la formación de rasgos neuróticos y desencadenar alteraciones potencialmente psicopatógenas en el individuo (Anciano, Cano, Llerena, & Zaldívar, 2012). Más de una vez, el daño se ha manifestado como oposición de la autoimagen con la heteroimagen, desembocando en un fraccionamiento identitario y un sentido de pertenencia negativo.

Narjara Carbonell Henry
dijo:

Módulo # 5
Narjara Carbonell Henry G1
1 De forma general la sexualidad es un tema importante para la sociedad en su totalidad, la OMS define que la salud sexual es “la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor” mientras que la sexualidad es vista como el aspecto central del ser humano a lo largo de su vida. Abarca el sexo, la identidad y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Teniendo en cuenta el concepto debemos decir que la salud sexual, como parte de la educación para la vida, debe dirigirse a la población de manera general, desde la infancia hasta la vejez, siempre teniendo en cuenta las características específicas de cada uno de los grupos etáreos.
Teniendo en cuenta que la adolescencia se caracteriza por tener una vida sexual bastante activa, ya que se tiene poca percepción de riesgo, esto puede traer consigo problemáticas tales como el embarazo en la adolescencia, el contagio de ITS, que a su vez pueden ocasionar el abandono de los estudios.
En proceso de educación sexual se debe reconocer de manera integral, más allá de la reproducción o el riesgo de enfermedades, se debe educar sobre los derechos de igualdad de género, teniendo siempre en cuenta la lo relacionado a una vida sana y en bienestar de todos. Siendo así es necesario adoptar disímiles alternativas que nos permitan generar conocimiento sobre los derechos sexuales y reproductivos, siempre sobre la base de una sexualidad responsable y aclarando las dudas que puedan surgir referente a la sexualidad. Se deben modificar aquellos modelos anteriores que trataban sobre una educación sexual de carácter moralista y se debe implementar un modelo de educación sexual más integral, democrática, tolerante y abierta. Para evitar conductas sexuales inadecuadas es necesario realizar programas que traten temas relacionados a la pareja, al sexo y que muestre las consecuencias de estos comportamientos inadecuados, porque según datos estadísticos cada año disminuye la edad en la que se inicia la vida sexual, por lo que también aumenta el embarazo en la adolescencia, y la vulnerabilidad ante enfermedades cérvico-uterina y las ITS en esta etapa. Se deben realizar acciones educativas mediante programas de intervención, que aborden de manera general desde lo cognitivo, que transmitan información permitiendo desde lo afectivo una implicación personal que les permita a los adolescentes y jóvenes asumir conductas de autocuidado y protección.
2 La relación de pareja es un tipo de relación interpersonal que se establece entre dos personas, con presencia de un vínculo afectivo; atracción recíproca en términos de aspectos físicos, psicológicos, sexuales y eróticos; el establecimiento de proyectos y metas comunes, relativa estabilidad y carácter selectivo. En la adolescencia, la vida amorosa adquiere especial importancia. El interés en las relaciones se centra en aspectos físicos y sexuales, estas suelen ser inestables y experimentales, situando a los adolescentes como grupo de riesgo para contraer ITS, embarazos no deseados, así como una maternidad y paternidad sin responsabilidad, lo cual incide negativamente en sus planes y aspiraciones y en sus proyectos de vida. Desde la perspectiva de género las relaciones de pareja en adolescentes y jóvenes en la actualidad en nuestro país se caracterizan por seleccionar a la pareja teniendo en cuenta los atributos físicos, sexuales y económicos, sin dale mucha importancia a los sentimientos, principalmente al amor, por lo que las relaciones de pareja no son duraderas. La promiscuidad en esta etapa es frecuente, al igual que el aumento de la infidelidad, la falta de respeto mutuo, los prejuicios raciales, de género y preferencia sexual. Otro elemento es el aumento de la unión consensual, ya que se tiene el concepto de que no es necesario firmar un papel para legitimizar la relación.
3 El papel de la familia en el proceso de formación y crecimiento en IAJ en torno a la sexualidad es vital, ya que esta es la célula básica de la sociedad que tiene la función de la formación y educación de sus hijos(as). Su influencia es decisiva en el desarrollo psicoafectivo y la conformación de la personalidad sin obviar la educación sexual como aspecto medular de la educación integral del ser humano.
. Actualmente la familia cubana ha sufrido transformaciones lo que repercute en las dinámicas juveniles. Dentro de estas modificaciones podemos citar:
- Aumento de las familias monoparentales y reconstituidas a partir de las separaciones y la disposición de establecer o no nuevos vínculos de pareja.
- Reducción del tamaño medio de la familia, al disminuir el número de hijos y existir un espaciamiento mayor entre ellos con un condicionante económico asociado a la decisión individual con relación al número de hijos.
- Disminución del predominio de la familia con proveedor único y aumento de aquellas donde ambos miembros de la pareja trabajan de forma remunerada.
-Convivencia de varias generaciones en un mismo hogar.
- Sobrecarga de trabajo doméstico para las féminas.
En la familia cubana se reflejan conductas de los adultos con patrones machistas que han sido transmitidos de generación en generación, la división de roles con enfoque de género, la distribución de las tareas, en algunos de los casos hay actitudes de violencia de género o incluso se limitan a tratar temas relacionados a la sexualidad. Los adolescentes y jóvenes observan la manera en que los adultos asumen sus relaciones de pareja, con amigos y familiares, la manera en que resuelven sus conflictos y sus actitudes respecto a la sexualidad, estos valoran y critican mediante su proceso de crecimiento, tomando así un porciento de los patrones conductuales que adoptaran en su actuar ante la vida. Otro porciento de su aprendizaje de la sexualidad lo toman de su interacción social en las escuelas en el grupo de amigos a los que pertenecen.
Es necesario que haya una adecuada socialización entre los adultos y los adolescentes y jóvenes para poder transmitir valores adecuados a la nueva generación, que garantice una sociedad inclusiva. La familia debe estar preparada en los temas relacionados a la sexualidad, tales como: cuál es el mejor momento para iniciar la vida sexual, el uso de métodos anticonceptivos, lograr que los hijos tengan la confianza para decirles si ya tuvieron su primera relación sexual y así poder evitar embarazos no deseados o alguna ITS, pudiendo tener una vida sexual plena y segura.

Elianny Gonzalez Carbo
dijo:

De los temas relacionados con las sexualidades ¿Cuáles priorizaría en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
De los temas relacionados con las sexualidades priorizaría los encaminados a:
Desigualdades de género o violencia de género, en primer lugar, la violencia de género no es un fenómeno exclusivo de la adultez, en las edades tempranas, adolescentes y jóvenes pueden ocurrir, aunque se muestren de forma encubierta (los niños no hacen lo mismo que las niñas, si los niños lloran son mariquitas, las niñas no juegan con varones). En segundo lugar, es en estas edades donde se forman valores y que definen nuestra relación con los otros. En esta etapa pueden aparecer además problemas de identidad sexual
Desarrollo de la sexualidad en edades preadolescentes, si bien las características del desarrollo sexual en edades como la adolescencia y la juventud son bien reconocidas y trabajadas en procesos interventivo, en el caso de los más pequeños es poca la exploración. Temas como el interés por el descubrimiento de los órganos genitales y de la diferenciación entre ambos sexos no son muy manejados.
Embarazo en la adolescencia, maternidad y paternidad responsable. Aun cuando en estas temáticas se ha trabajado fuertemente, aun las cifras en nuestro país de adolescentes en gestación resultan altas. ¿Qué factores están llevando a esto? ¿Es necesaria una mejor educación sexual en nuestros adolescentes?
¿Desde la perspectiva de género, cómo caracterizarías las relaciones de pareja adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
La perspectiva de género es una herramienta de trabajo que observa y analiza la realidad sobre los comportamientos sociales de las variables sexo y género y reconoce las relaciones de poder asimétricas que se dan entre hombres y mujeres. La adolescencia y la juventud son las etapas en que suelen aparecer las primeras relaciones de parejas. Como todo proceso humano se encuentra permeado por factores sociales y culturales. Aun cuando se ha avanzado en la eliminación de las brechas de género en nuestro país, sigue prevaleciendo el machismo. Estereotipos acerca de la que significa feminidad o masculinidad se muestran con frecuencia (las mujeres son más emocionales, más sensibles). Se muestra con mayor permisividad las relaciones sexuales a temprana edad y con múltiples parejas en los hombres. A diferencia de épocas anteriores en las relaciones actuales, sobre todo en los jóvenes, existe gran independencia de ambos en el espacio público; tener pareja no requiere de la privación de la vida social.
En los adolescentes encontramos relaciones de parejas más efímeras, logrando una mayor estabilidad en la juventud; en el caso de las mujeres suelen aparecer las relaciones estables mas prematuras. En los jóvenes se muestran intereses como la independencia, la conformación de la familia propia, establecimiento del matrimonio, en ordenes diferentes en ambos sexos. En los jóvenes actuales se aprecia con frecuencia los roles de maternidad y paternidad, pero no directamente vinculados a una vida matrimonial o de pareja, así como los procesos de maternidad independiente.
¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La educación sexual, como proceso de formación, en muchas ocasiones suele adjudicársele solamente a las instituciones escolares o de la salud. La sexualidad no es un proceso que se descubre o aparece en la adolescencia. Como seres sexuados el ser humano desde su proceso de gestación tiene un desarrollo sexual. Siendo la familia el primer sistema de aprendizaje en los niños juega un papel primordial en la formación y crecimiento de los menores en torno a la sexualidad.
Las familias cubanas actuales, atraviesan por particularidades económicas y sociales que las hacen particulares. Convivencia de varias generaciones en una misma vivienda, familias en las que el sustento económico, a diferencia de otras épocas, resulta ser la mujer, familias homoparentales. Todo esto lleva a que la familia juegue un papel importante en procesos como son la construcción de genero e identidad, los aspectos relacionados con las relaciones de parejas que se establecen y los proyectos de vida en torno a la formación de familia propia. Considero que aun la formación en torno a la sexualidad de nuestras familias resulta poco para los retos que le toca asumir

Ana Luisa Herreros Hernández. Grupo 2
dijo:

1.De los temas relacionados con las sexualidades, ¿cuáles priorizarías en acciones de intervención, proyectos o programas dirigidos a infantes, adolescentes y jóvenes? ¿Por qué?
La definición de acciones de intervención, proyectos o programas que aborden temas acerca de las sexualidades para estas poblaciones deben responder, como toda estrategia de intervención, a un proceso de análisis y diagnóstico de las necesidades que muestre al investigador hacia cuál o cuáles temas debe priorizar y dirigir el diseño e implementación de una intervención.
De esta manera las acciones podrán responder a las demandas específicas del contexto en cuestión y a las dificultades o carencias en torno a temas asociados con las sexualidades. Desde el contexto actual que vivimos, de manera general es importante potenciar la educación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes sobre las sexualidades e instruirlos acerca de sus componentes, legitimar cuán diversa es, y el derecho de todos y todas a expresarla. Aceptar y asumir la diversidad como un elemento cada vez más común y que enriquece nuestras sociedades, resulta complejo, y en muchas ocasiones está sujeto a discriminaciones y desigualdades. Abordar la diversidad, comprenderla y trabajarla de manera consciente es clave. La escuela es un espacio poderoso para ayudar a transformar antiguas concepciones y no reproducir esquemas rígidos acerca de la sexualidad. Diseñar estrategias, intencionar estos temas en las aulas, en el trabajo con los grupos escolares, es responsabilidad de los directivos y profesores involucrados en el proceso educativo, pues es parte de la formación integral que deben recibir nuestros estudiantes, de su desarrollo y preparación para la vida. En este sentido también es clave la acción articulada con la comunidad y las familias en la promoción de la salud sexual, fomentar la plenitud de la expresión sexual, la responsabilidad, el respeto, la coherencia y la armonía entre lo que sentimos, pensamos y manifestamos.
2. Desde la perspectiva de género, ¿cómo caracterizas las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes en la sociedad cubana actual?
Por las propias características de la adolescencia, así como de la juventud, el desarrollo de las relaciones de pareja en una u otra etapa tiene sus particularidades. En la adolescencia tiende a la superficialidad, a regirse por la apariencia física, y ser relativamente cortas. Sin embargo, en la juventud, se ha constatado que suelen ser más maduras, concebir proyectos futuros juntos, valorar la proximidad en valores, principios y concepción del mundo para iniciar la construcción de una pareja amorosa.
En muchas ocasiones las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes son un reflejo del tipo de relación íntima que han conocido en su grupo familiar y asumen como referente. Estilos de apego dependientes, y de reproducción de configuraciones de relaciones de pareja basadas en el machismo se observan trasladadas a las parejas de jóvenes. Sin embargo, se ha constatado la emergencia de otras formas de relaciones producto a las transformaciones actuales, en otros ámbitos como el político, económico, social; a la preparación y la cultura de equidad de género que ha logrado llegar cada vez más a nuestra sociedad, así como la inserción de las mujeres jóvenes en espacios de trabajo relevantes y bien remunerados que le ofrecen autonomía y autogestión.
El diálogo más abierto sobre la violencia de género y sus manifestaciones en los medios de difusión, instituciones, el desarrollo de proyectos y programas que se enfocan en visibilizar estos temas, ha permitido alertar sobre ello en las dinámicas de pareja y a desnaturalizar conductas hasta entonces solapadas, y que por tanto se encuentre respaldo para combatirlas.
3. ¿Qué papel desempeñan las familias cubanas actuales en el proceso de formación y crecimiento de infantes, adolescentes y jóvenes en torno a la sexualidad?
La familia es el primer grupo de socialización y educación en que se inserta y desenvuelve el individuo. Prestar atención a los métodos y estilos educativos que se utilizan en la educación de los hijos e hijas, en este caso en torno a la sexualidad, es fundamental. Aún en familias existe la idea de que es más sano mantener estos elementos silenciados y colocarlos como temas tabúes en las dinámicas familiares. Persisten mitos y creencias con relación a la orientación sexual, a la reproducción de diferencias en cómo deben vivir su sexualidad hombres y mujeres, desde la manifestación de sus afectos públicos como de sus deseos y vivencias más íntimas. En muchas ocasiones que perduran estas concepciones erróneas se desencadenan dificultades y limitaciones de los individuos para comprender y expresar su sexualidad y la de los otros.
Es papel esencial de las familias propiciarles a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes un ambiente de crecimiento seguro, flexible, abierto al diálogo y a la transformación de los roles estereotipados en la socialización de niños y niñas, de empatía y respeto al otro. Esto favorece un desarrollo sano para el individuo, de su personalidad, y su sexualidad. El estilo de comunicación que se adopta también es importante atenderlo para lograr transmitir en estas poblaciones la confianza de mostrarse tal como es y encontrar siempre el respeto por sus preferencias y modos de expresar su sexualidad. Contribuir a formar individuos capaces de respetar la sexualidad diferente de los otros y la dicha de expresar la suya, es también ayudar a construir mejores sociedades para el presente y el futuro.

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